Voluntad

PROCESOS DE FORMACIÓN AFECTIVA

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 PROCESOS DE FORMACIÓN AFECTIVA.

“La vida es un grandioso, magnificente, majestuoso, sagrado y divino proceso, conformado por múltiples y diversos procesos”     L. A. T.V

La vida humana cambia, evoluciona, retrocede, avanza, se estanca, se reproduce, produce, consume, crea, destruye, nace, renace, crece, florece, vive, muere, se transforma. Todo en constantes e  imparables procesos.

 

Hay procesos biológicos en animales y vegetales como la reproducción,  la digestión, la fotosíntesis, la metamorfosis, etc. Hay procesos psicológicos elementales como la atención, la percepción, la motivación, etc. Hay procesos sociales como la cooperación, la competencia, el conflicto, etc.

 

Nuestra existencia está rodeada de pruebas fácticas, que nos demuestran y nos enseñan, la dinámica de los procesos en los cuales participamos de manera consciente e inconsciente, con más o menos frecuencia, voluntariamente y a la fuerza.

 

Asimismo, nos invita de forma tácita y explícita, a emprender, respetar y perseverar diariamente en procesos que nos permitan Crecer. Dado que Crecer es la esencia de Ser Humano.

 

Es posible Crecer al emprender Procesos de Formación Afectiva.

 

Antes de comprender en qué consisten los Procesos de Formación Afectiva, conviene reflexionar sobre algunos de los múltiples procesos que hacen parte de nuestra vida.

 

¡Sigue, adelante!

 

Es un proceso concebir  la vida, es un proceso gestar la vida, es un proceso nacer a la vida, es un proceso Crecer en la vida.

 

Es un proceso comprenderse, es un proceso valorarse, es un proceso gobernarse, es un proceso administrarse, es un proceso  intra-relacionarse.

 

Es un proceso ser empático, es un proceso ser asertivo, es un proceso comunicar, es un proceso aprender a interactuar.

 

Es un proceso perder el miedo, es un proceso confiar, es un proceso atreverse, es un proceso experimentar seguridad.

 

Es un proceso entender, es un proceso comprender, es un proceso aprender.

 

Es un proceso conocer, es un proceso procesar, es un proceso interpretar.

 

Es un proceso inferir, es un proceso deducir, es un proceso concluir.

 

Es un proceso compartir, es un proceso apreciar, es un proceso valorar.

 

Es un proceso pensar, es un proceso imaginar, es un proceso idear, es un proceso crear.

 

Es un proceso soñar, es un proceso despertar, es un proceso lograr.

 

Es un proceso reflexionar, es un proceso concienciar, es un proceso formar, es un proceso transformar.

 

Es un proceso admirar, es un proceso conquistar, es un proceso enamorar, es un proceso perdurar.

 

Es un proceso empezar, es un proceso avanzar, es un proceso evolucionar, es un proceso aprender a amar.

 

Es un proceso participar, es un proceso aportar, es un proceso ayudar, es un proceso cooperar.

 

Es un proceso identificarse, es un proceso unirse, es un proceso crear fraternidad, es un proceso hacer comunidad.

 

Es un proceso estructurar, es un proceso persistir, es un proceso construir.

 

Es un proceso querer, es un proceso saber, es un proceso hacer.

 

Es un proceso creer, es un proceso sentir, es un proceso  vivir.

 

Si Crecer es la esencia de Ser Humano; si crecemos como Seres Humanos, dependiendo del tipo de procesos que voluntariamente emprendemos; ¿Qué nos impide, en ocasiones, emprender procesos que formen nuestra mente y despierten día a día, nuestra consciencia? ¿Qué nos impide, emprender procesos que nosHumanicen cada vez más?

 

Con la Formación Afectiva se puede comprender que el primer paso para emprender cualquier Proceso, es la Voluntad (querer hacerlo). Luego viene el Aprendizaje (saber hacerlo). Posteriormente  todo es cuestión de Práctica (hacerlo).

 

Hay quienes cuentan con Voluntad; quieren hacer, pero no saben cómo. Hay quienes cuentan con el conocimiento; saben cómo hacer, pero no quieren hacer, no tienen Voluntad. Hay quienes cuentan con algo de Voluntad, aprenden como hacer, pero la Voluntad no les alcanza para perseverar y practicar, practicar y practicar. También hay quienes cuentan con los tres ingredientes esenciales y sencillamente se dedican a hacer, ser y Crecer.

 

Voluntad, Aprendizaje y Práctica. Si alguno de estos mecanismos falla; sencillamente pasa, que no pasa nada, y cuando pasa, pasa lo que no queremos que pase.

 

Ahora bien, para continuar es importante que tengas en cuenta, algunas definiciones del término Proceso. Resultan muy pertinentes, para el propósito de compartirte el valor vital, de los Procesos de Formación Afectiva.

 

Proceso:

-Acción de ir hacia adelante.[1]

-Los procesos son ciclos que constan de distintas etapas, en las cuales se producen ciertos cambios de estado. De este modo, al finalizar el proceso, su protagonista ya no es el mismo que en el comienzo.[2]

-Se denomina proceso a la consecución de determinados actos, acciones, sucesos o hechos, que deben necesariamente sucederse para completar un fin específico.[3]

 

Veamos ahora algunas características de los Procesos de Formación Afectiva:

 

  • Los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de brindar Formación para la Vida. Esto es, Formación que nos suministra herramientas para ayudarnos a Crecer Afectivamente en las diferentes dimensiones, roles o vínculos  de nuestra Vida.

  • Los Procesos de Formación Afectiva nos ayudan a Crecer en la forma de Creer, de Sentir y de Actuar. Esto quiere decir, que si aprendemos a identificar nuestras Creencias, concientizarlas, discernirlas y transformar aquellas que nos generen malestar y nos impidan evolucionar; nuestra forma de Sentir la vida contará con equilibrio, confianza, seguridad, sosiego, motivación, esperanza; afectos necesarios para Actuar de forma coherente, empática, asertiva, comprometida, cooperadora, equitativa, justa.

  • Los Procesos de Formación Afectiva nos ayudan a Crecer como Seres Humanos, porque nos dan la posibilidad de aprender a relacionarnos con nosotros, con los nuestros, con los demás y con lo demás; de manera que las interacciones generen satisfacciones y gratificaciones. Específicamente, proporcionan Bienestar al Vivir y Convivir.

 

  • Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras. Algunas de ellas son: comprenderse, comprender a los demás y lo demás, gobernar los afectos, valorarse, valorar a los demás y lo demás, cuidarse, cuidar a los demás y lo demás, enfocar la atención en la constructiva creación, empatividad (empatía- asertividad), cooperación, reciprocidad, gratitud, equidad, entre otras.

  • Los Procesos de Formación Afectiva favorecen la Movilidad Social ascendente.

En una sociedad como la nuestra; se puede afirmar que la imperante inequidad social no se constituye en el único, ni en el principal obstáculo para evolucionar en las diferentes dimensiones del vivir. Gran parte de la limitación y estancamiento, encuentran su causa en cuestiones afectivas, de orden familiar y personal tales como: falta de motivación, dificultad para gobernar la ira, el miedo, el placer, falta de valoración personal, dificultad para relacionarse, dificultad para resolver conflictos, dificultad para encontrar soluciones creativas a las dificultades, dificultad para prestar atención a la creación, gasto del tiempo infructuosamente, creencias destructivas sobre sí mismo, sobre los demás y sobre la vida, etc, etc, etc.

 

Los Procesos de Formación Afectiva favorecen la Movilidad Social ascendente porque están diseñados de forma tal; que quien los emprende y persevera en la práctica, incrementa sus posibilidades. Esto ocurre porque puede aprender a conocerse, comprenderse, valorarse, evaluarse, gobernarse, enfocar tiempo y atención en la construcción y creación, aprender a comunicarse y a relacionarse, entre otros aprendizajes. De esta manera, incrementa las posibilidades de descubrirse, saber para qué es realmente hábil, vivir de su Talento, generar recursos, vínculos, construir redes, comunidad; para compartir, aportar, cooperar y avanzar.

 

Adicionalmente, cabe anotar que el rol de la Institución Familiar en la Movilidad Social es fundamental. No contar con la posibilidad de aprender y practicar estas Habilidades en el seno familiar, reduce ostensiblemente las oportunidades de cualquier individuo. Por esto resulta tan determinante, contribuir activamente con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras en nuestros(as) hijos(as).

 

Así mismo, la función de la empresa es crucial en lo que respecta a la Movilidad Social. Hacen un gran aporte a la sociedad,  aquellas Organizaciones conscientes y responsables socialmente, que brindan Formación Afectiva para contribuir con la Humanización de sus colaboradores; teniendo como propósito favorecer la Movilidad al interior de la Organización y el avance de éstos, en la escala social.

 

  • Los Procesos de Formación Afectiva a diferencia de otro tipo de procesos, tienen inicio, pero no fin. Esto quiere decir, que una vez nuestra Voluntad nos permita iniciar, es necesario que esta Voluntad continúe renovándose, para que sea posible la práctica permanente de lo aprendido; así como el aprendizaje permanente de la práctica.

¿Qué se puede aprender en un Proceso de Formación Afectiva concretamente?

 

  • Podemos aprender a Crecer como Seres Humanos.

  • Podemos aprender a desarrollar Habilidades Afectivas Humanizadoras.

  • Podemos aprender a comprender a los demás.

  • Podemos aprender a comunicarnos asertivamente.

  • Podemos aprender a valorar a los demás.

  • Podemos aprender a ser empáticos.

  • Podemos aprender a cooperar.

  • Podemos aprender a trabajar en equipo.

  • Podemos aprender a desconflictuar (resolver los conflictos).

  • Podemos aprender a convivir.

  • Podemos aprender a comprendernos.

  • Podemos aprender a valorarnos.

  • Podemos aprender a gobernarnos. A gobernar los afectos positivos y negativos.

  • Podemos aprender a enfocar nuestra atención en la creación.

  • Podemos aprender a sentir.

  • Podemos aprender a discernir.

  • Podemos aprender a sentipensar.

  • Podemos aprender a descubrir quienes somos.

  • Podemos aprender a transformar creencias fuente de malestar.

  • Podemos aprender a procesar las dificultades creativamente.

  • Podemos aprender a reducir el ego a desinflarlo

  • Podemos aprender a practicar una Crianza formativa.

  • Podemos aprender a explorar, identificar y desarrollar el talento de nuestros hijos.

  • Podemos aprender a comprometernos con lo que emprendamos.

  • Podemos aprender a confiar y creer en nosotros.

  • Podemos aprender a rodearnos acertadamente.

  • Podemos aprender a servir a los demás.

  • Podemos aprender a aportarle bienestar a nuestros entornos.

  • Podemos aprender a ser creativos.

  • Podemos aprender a construir comunidad.

  • Podemos aprender a estructurar una estrategia de vida.

  • Podemos aprender a darle significado y sentido  a nuestra vida.

  • Podemos aprender a amar.

  • Podemos aprender a mantenernos en equilibrio.

  • Podemos aprender a construir vínculos fuente de bienestar.

  • Podemos aprender a despertar cada vez más nuestra consciencia.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre la ira.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre el miedo.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre el placer.

  • Podemos aprender a Crecer Afectivamente.

  • Podemos aprender todo lo relacionado con nuestro Mundo Afectivo.

¿Cómo se desarrollan los Procesos de Formación Afectiva?

 

El método a partir del cual se llevan a cabo los Procesos de Formación Afectiva consiste en:

 

  • Actos Formativos basados en Talleres de 2 horas. Con una periodicidad proporcional a la voluntad y necesidad particular.

  • Cada Acto Formativo está estructurado a partir de tres fases:

    1. Motivacional     2. Nocional     3. Vivencial

  • La Fase Motivacional tiene el propósito de concienciar, motivar al aprendizaje y favorecer la receptividad; evidenciando el valor afectivo del Acto Formativo. Es decir, muestra de forma interactiva y didáctica los beneficios que otorga y los malestares que evita o transforma, dicho aprendizaje y su posterior práctica, en el diario vivir y convivir.

  • La Fase Nocional tiene el propósito de explicar de forma práctica y breve el significado del tema y de la Habilidad o Habilidades relacionadas. En la medida que se avance en el Proceso de Formación Afectiva; de la fase nocional, se pasa a la fase conceptual. Es decir, se profundiza en la comprensión del significado.

  • La Fase Vivencial tiene el propósito de llevar a la práctica lo aprendido, para incrementar el sentido y la recordación del Acto Formativo. Asimismo, modela una forma de practicar el aprendizaje adquirido en el diario vivir; teniendo en cuenta, que el desarrollo de la Habilidad depende de la práctica perseverante y permanente.

  • La dinámica bajo la cual operan los Procesos de Formación Afectiva, está basada en la relación directa que existe entre la necesidad y la Habilidad. Esto es, si tenemos una necesidad afectiva insatisfecha; una manera efectiva de satisfacerla, es desarrollar Habilidades Afectivas Humanizadoras. Por ejemplo: si como grupo de trabajo, familiar o como organización, tenemos problemas para relacionarnos, comunicarnos y trabajar en equipo; necesitamos aprender a desarrollar Habilidades como la Empatividad (empatía-asertividad) y la Cooperación.

  • El tema depende de la necesidad particular del grupo u organización, puede ser cualquier tema o temas relacionados con El Mundo Afectivo. En el apartado anterior sobre lo que se puede aprender en un Proceso de Formación Afectiva, se mencionan algunos temas.

¿A quién están dirigidos los Procesos de Formación Afectiva?

 

Teniendo en cuenta que somos seres afectivos y sociales; teniendo en cuenta que la mayor fuente de felicidad para un humano son sus vínculos; teniendo en cuenta que necesitamos sentirnos aceptados, vinculados, ser queridos y querer; teniendo en cuenta que naturalmente necesitamos del grupo, de la vida compartida en comunidad; teniendo en cuenta que cuando hacemos parte de un grupo, de una comunidad con ideas y creencias constructivas, somos más receptivos a la presión positiva que los demás puedan ejercer sobre nuestro ser,  para ayudarle a Crecer.

 

Teniendo en cuenta lo anterior; los Procesos de Formación Afectiva se llevan a la práctica de forma más efectiva, cuando se realizan en grupo, en comunidad.

 

Por esto, los Procesos de Formación Afectiva están dirigidos a grupos, ONGs, comunidades; de tipo social, empresarial, familiar, deportivo, académico, cultural y demás instituciones u organizaciones interesadas en Crecer como Seres Humanos.

 

Bueno, de momento esto es todo. Esperamos que tu Voluntad te acompañe y te permita emprender un Proceso de Formación Afectiva con tu grupo o comunidad en cualquier momento, cuanto antes mejor.

 

Lo determinante es empezar y perseverar en la práctica de lo aprendido. El efecto  de un Proceso de Formación Afectiva es muy similar, al que hace  la gota de agua cayendo permanentemente sobre la roca; finalmente transforma su forma.

 

Hasta siempre,

 

Luz Adriana Tirado Velandia

Formadora Afectiva

Comunidad de Formación Afectiva Crecer

 

 

Correos-electrónicos:formacionafectiva@gmail.com  // luzadrianatv@gmail.com

Teléfonos: celular- 320 814 8647  –   fijo-5701158

Bogotá, Colombia

 

 

 

 

 

 

 

[1] . Diccionario Enciclopédico Círculo de Lectores.

[2].  Definición.de:   http://definicion.de/proceso

[3]. Definicion.mx:  http://definicion.mx/proceso

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CAMINAR POR LA VIDA

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CAMINAR

Caminar por el camino de la vida con la Conciencia Despierta, la Respiración Tranquila, la Voluntad Activa, el Sentir Humano, el Creer en Libertad y el Hacer Cooperador; permite que cada paso sea una nueva oportunidad para aprehender lo que nos hace  Crecer.

 

Estamos diseñados para caminar, así vivieron nuestros ancestros; siempre dispuestos a caminar. Ese es un regalo que nos fue heredado, para ser aprovechado.

 

Caminar es necesario, para aprovechar la oportunidad que el camino nos da, tener mayor claridad sobre nuestra realidad y no llegarse a estancar.

 

Al caminar es posible movilizar la Voluntad, que nos ayuda a llegar donde queremos estar.

 

Al caminar es necesario sentir, observar, escuchar e interpretar cada señal, que en el camino está.

 

Al caminar será necesario elegir, si caminar solos o en comunidad. Habrá pasos que hay que dar solos; pero si se cuenta con sentido de comunidad, se puede experimentar más satisfactoriamente la realidad.

 

Caminar en comunidad posibilita una mayor movilidad a menor velocidad. ¿Y para qué la velocidad cuando a cambio se puede contar, con apoyo y fraternidad?

 

Caminar sin parar; aunque a veces sea necesario hacer un alto en el camino. ¿Hacer un alto en el camino? Sí, porqué no, pero no con inacción, sino con reflexión para favorecer la concienciación.

 

Caminar para avanzar, caminar para llegar, caminar para procesar y dejar atrás el malestar. Caminar sin olvidar respirar para oxigenar el transitar, caminar sin olvidar recargarse con el sano aprendizaje.

 

Caminar y caminar, así nuestra conciencia aprenderá a volar.

SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

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SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a ejercer dominio sobre el propio ser, esto es, gobernar los instintos básicos de la ira, el miedo y el placer. Y así, no perecer como esclavos autómatas, sin llegar a comprender, lo maravilloso que podía ser, el Vivir para Crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a conocer lo que está dentro del ser, para extraer la esencia, de lo que se puede llegar a ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a hacer el bien, sin tener en cuenta a quién.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a perdonar, y rencor nunca guardar. Sin querer esto decir, que se tenga que olvidar, pero sí, poder recordar sin que surja el malestar.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, el sentir y el parecer, de los seres que conforman nuestro entorno, y a su vez, configuran nuestro ser, con o sin querer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, que el conflicto se encuentra por doquier. Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer, es resolver cada conflicto, con altura, equilibrio y sensatez.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a dedicar tiempo y atención, para efectuar procesos de creación, que mejoren la condición, de toda nuestra dimensión.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a emprender, procesos que formen el ser, y lo lleven a comprender, que el crecer requiere de lucidez; para poder trascender, las limitaciones infundas sin saber.

 

Ser un ser con voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a proceder en la vida de adultez, con mesura y madurez. Lo contrario a esto es, mantenerse encarcelado en una eterna adolescencia, que sin la menor indulgencia; lleva siempre a experimentar, una vida de absoluta obsolescencia.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a no pretender, establecer relaciones de poder, solo por satisfacer, las carencias que habitan, al interior del propio ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a consumir con plena moderación, evitando la tentación, de caer en la ostentación.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a despertar la consciencia del letargo, en el que la cultura de consumo nos pretende mantener. Para que así, no logremos ver, su contundente manipulación, que deja como consecuencia, todo tipo de adicción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a trascender la experiencia del placer. Así poder comprender, que con la moderación, es posible experimentar, genuina satisfacción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a discernir, lo que ocurre en el vivir, esto puede definir, lo que será el devenir.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a valorar, a nunca traicionar, a querer y ser querido, a dar y recibir, a vivir y convivir. Todo esto realmente, llena de sentido el ser y siempre le hace crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender y siempre hacer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer; de acuerdo con tu creer, ¿qué más puede ser?

¿QUIÉN SOY?

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Esta soy yo con mis hijos, Orianna y Dante
Esta soy yo con mis hijos, Orianna y Dante

¿Quién soy? Enigmática, ancestral, filosófica y crucial pregunta, exclusiva de la mente y consciencia sapiens sapiens.

¿Quién soy? Una pregunta que trasciende fronteras, culturas, razas y saberes.

¿Quién soy? Una pregunta tan infinita como sus posibles respuestas.

¿Quién soy? Una pregunta que vale la pena intentar respondernos, si pretendemos conocernos para comprendernos un poco.

Hola amable lector(a):

Este relato pretende cumplir con un doble propósito: por una lado deseo compartir contigo una breve porción de lo que soy, a partir de lo que creo creer.

Y de otro lado, espero que el ejercicio práctico que haré; te sirva de muestra y contribuya en algo, con la construcción, definición, comprensión que puedas y quieras intentar hacer de ti mismo(a).

Lo hago desde esta perspectiva, porque soy consciente de la forma en que nuestras creencias, afectan nuestro sentir y de la forma en que nuestro sentir, afecta nuestro actuar.

Desde la estructura de la Formación Afectiva, es posible acercarnos a una parte de lo que somos, si comprendemos que por nuestro ser, transitan un sinfín de creencias con respecto a los diferentes vínculos o dimensiones de nuestra vida (familia, pareja, crianza, trabajo, amigos, grupos sociales, sociedad en general, naturaleza, naturaleza humana, nosotros mismos, etc).

Hay otras partes de lo que somos, contenidas en los afectos que nos producen nuestras creencias y en las prácticas motivadas por nuestros afectos.

Si logramos dilucidar, concientizarnos de nuestras creencias, será mucho más probable que logremos conocer y comprender nuestros afectos, es decir, los sentires que experimentamos, producto de las creencias que tenemos.

A su vez, tendremos más probabilidades de comprender nuestras prácticas o actuaciones, motivadas por nuestros sentires.

Entonces, sigamos con la cuestión de las creencias.

Nuestras creencias las hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida, varían dependiendo del entorno en que hayamos crecido; algunas son conscientes otras inconscientes, algunas son constructivas otras destructivas, algunas flexibles otras inflexibles, algunas por convicción otras por acomodación, unas nos transforman otras nos deforman.

Cuanto más conscientes seamos de ellas, más posibilidades tendremos de comprenderlas mejor y de transformar aquellas, que nos generen malestar y no nos permitan avanzar.

Todos estos sistemas de creencias, producen una serie de sentires. Una determinada creencia, produce una determinada forma de sentir la vida y lo que en ella nos ocurre. <<Sentimos en función de lo que creemos>>.

Asimismo, nuestros sentires provocan comportamientos. Y nuestros comportamientos, o las acciones e interacciones en el día a día; terminan definiendo una parte importante de lo que somos frente a nosotros mismos y frente a los demás.

En síntesis; <<creemos en función del entorno en el que crecemos, sentimos en función de lo que creemos y hacemos en función de lo que sentimos>>.

Y sin más preámbulo, empecemos:

Creo que la vida es justa. Lo que resulta injusto muchas veces, son las prácticas de algunos seres, al no lograr ser genuinos seres humanos.

Creo que definitivamente vivir es un arte. Y como todo arte, requiere del aprendizaje y desarrollo de habilidades;  si lo que se quiere es crecer en el arte, mientras se disfruta de la travesía.

Creo que la Formación Afectiva es efectiva; cuando se cuenta con la Voluntad para atesorar Tiempo de Práctica. Práctica de acciones, que estimulan el desarrollo de Habilidades Constructivas para vivir y convivir con Equilibrio, con Equidad, con Tranquilidad, con Bienestar, con Felicidad…

Creo que la familia se constituye en el eje central de cualquier sociedad, y del bienestar que ésta tenga, depende el bienestar que tendrá la sociedad.

Creo que la principal institución social responsable de la Formación Afectiva es la familia.

Creo que la principal institución social que debe recibir Formación para procurar la Transformación de la sociedad y evolucionar afectivamente; es la institución familiar.

Creo que el principal sistema a transformar, para avanzar como sociedad; es el sistema educativo.

Creo que una sociedad necesita de la Equidad para Crecer en Bienestar.

Creo que aprender a consumir con equilibrio y responsabilidad, sin sucumbir ante la ansiedad de estatus, sin alimentar el despiadado consumismo; nos ayuda a crecer en lo personal, familiar y social.

Creo que el principal poder, está contenido en el poder que podamos ejercer sobre nosotros mismos. A saber:

Poder autogobernarnos, poder conocernos, poder comprendernos, poder sentirnos, poder valorarnos, poder cuidarnos, poder observarnos, poder evaluarnos, poder enfocarnos, poder administrarnos, poder motivarnos, poder apreciarnos. Pode dar, poder amar, poder sentir, poder querer, poder crear, poder creer, poder crecer, poder construir, poder elegir, poder decidir, poder compartir, poder soñar, poder lograr, poder evolucionar, poder valorar, poder evaluar, poder innovar. Poder vivir y convivir, poder cooperar para avanzar, poder aprovechar la oportunidad, poder aportar sin escatimar, poder ayudar a progresar, poder ser no parecer, poder formar y transformar, poder perder el miedo a perder, poder caminar sin malestar, poder asumir con responsabilidad, poder vivir en libertad, poder poder, poder.

Creo que el auténtico Estado de Bienestar, no obedece a cuestiones politiqueras y económicas; es más bien, el resultado del esfuerzo y trabajo sostenido, en pro del crecer personal, familiar y social, a partir de la práctica consciente de Habilidades Constructivas como:

El autogobierno de los afectos negativos y positivos; la interacción empática y asertiva; el cuidado de nosotros mismos, de los nuestros y de los demás; la comprensión de nosotros mismos, de los nuestros y de los demás; el aprecio genuino por nosotros mismos, por los nuestros y por los demás, entre muchas otras.

Creo que una Crianza Comprometida, es el mejor aporte que le podemos hacer a nuestros hijos, a nuestra sociedad y a la humanidad.

Creo que la crianza se puede convertir en la mejor oportunidad, que la vida nos da para Crecer.

Creo que el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos, es el de contribuir activamente para que logren aprender a sentir, pensar y actuar. Para que logren aprender a relacionarse asertivamente consigo mismos y con los demás. Para que logren aprender a pensar con criterio y libertad. Para que logren dedicarse a desarrollar su Talento. Para que logren vivir una vida pletórica de sentido.

Creo que todos los seres humanos venimos al mundo con un potencial Talento. Lo que marca la diferencia, es si el entorno en el que crecemos, nos ayuda o no, a explorarlo, identificarlo y desarrollarlo.

Creo que el mejor trabajo que podemos tener, es aquel que nos permite crear, creer, crecer, disfrutar, fluir, mejorar, avanzar, construir. Creo que esto se puede experimentar, si se logra explorar, identificar y desarrollar el Talento personal.

Creo que el vínculo de pareja necesita de la Equidad para Crecer. Es probable que la práctica de la Equidad, en un comienzo genere dificultades y conflictos. Creo que esto es normal, teniendo en cuenta que alguna de las partes, o las dos partes, deben moverse de su zona de confort, para pensar en su contraparte. Pero a mediano y largo plazo, trae ingentes beneficios, porque las dos partes pueden experimentar satisfacción, justicia y bienestar.

Creo que el rol de la mujer a nivel familiar y social es fundamental. Nuestra naturaleza creadora y dadora de vida, nos proporciona el magnífico potencial de Formar para Transformar.

Creo que la mujer por su configuración biológica y psicológica, cuenta con un potencial mayor para sentir, intuir, discernir, apreciar, creer, crear, cuidar, cooperar, ayudar.

Creo que las mujeres tenemos la responsabilidad de conocer y valorar nuestro potencial femenino; así la sociedad nos valorará predominantemente, como sujetos diestros en formar y transformar; no, como objetos dispuestos a ofertar cuerpos.

Creo que la masculinidad, puede fusionar lo viril con lo maternal. Esto favorece la Equidad y la sincronía para interactuar con la feminidad.

Creo que mujeres y hombres podemos coexistir siendo complemento, siempre y cuando exista como sustento:

Más equidad y menos disparidad. Más asertividad y menos agresividad. Más dignidad y menos impunidad. Más sinceridad y menos falsedad. Más generosidad y menos mezquindad. Más humanidad y menos promiscuidad. Más amistad y menos deslealtad. Más cooperación y menos competición. Más intuición y menos coacción. Más valoración y menos violación. Más atención y menos dejación. Más conversación y menos sumisión. Más comunión y menos división. Más empatía y menos a-sincronía. Más valentía y menos cobardía. Más compañía y menos egolatría. Más cortesía y menos altanería. Más confianza y menos disonancia. Más asistencia y menos indiferencia. Más convergencia y menos desavenencia. Más amor y menos sinsabor. Más compartir y menos presumir. Más apoyo y menos embrollo. Más compromiso y menos caso omiso. Más afecto y menos desencuentro. Más sosiego y menos ego. Más consciencia y menos machismo o cualquier otro extremismo.

Creo que la vida en grupo y comunidad es mucho más enriquecedora, que la vida en solitario.

Creo que somos seres dependientes de nuestros vínculos; si éstos son sanos, nos proporcionan Fortaleza Afectiva para construir nuestra autonomía. Y con autonomía, habilitamos la posibilidad de establecer vínculos de interdependencia para cooperar.

Creo que somos seres afectivos. Necesitamos del afecto que los demás nos brindan, para desarrollarnos y Crecer.

Creo que somos seres afectivos. Necesitamos sentirnos vinculados y aceptados por nuestros vínculos, para experimentar satisfacción con la vida, sentido de vida.

Creo que somos seres afectivos. Nuestros afectos están presentes en todos y cada uno de los momentos que vivimos, en todas y cada una de las interacciones que efectuamos.

Creo que aprender a vincularnos con los demás para construir relaciones de apoyo, cooperación, reciprocidad y comunión, nos ayuda a Crecer en bienestar.

Creo que nuestra naturaleza social, hace que necesitemos permanentemente del otro y de los otros. Por esta razón, el aprender a rodearnos resulta tan vital; pues los demás, nos ayudan a construirnos o nos pueden destruir.

Creo que somos seres sistémicos. Estamos naturalmente interconectados; lo que ocurra en nuestros entornos cercanos y lejanos, en algún momento nos afecta de alguna forma. Es el <efecto mariposa>  que sobrepasa la masa.

Creo que la cooperación es el valor favorecedor de la genuina evolución.

Creo que las creencias compartidas, son determinantes para construir vínculos de largo aliento.

Creo que la evolución personal, familiar y social; depende de la evolución mental, es decir, de la evolución del sentir, del pensar y del actuar.

Creo que si desarrollamos nuestra mente integral-mente; despertamos nuestra consciencia consciente-mente. Cuanto más desarrollada esté nuestra mente; más despierta estará nuestra consciencia. Cuanto más despierta esté nuestra consciencia; más consistencia tendrá nuestra existencia.

Creo que cuanto más conscientes seamos de lo inconsciente, más posibilidades tendremos de transformarnos para Crecer.

Creo que cuanto más conscientes seamos de nosotros mismos; de lo que nos ocurre a diario, de lo que sentimos, pensamos y hacemos a diario, más posibilidades tendremos de Crecer.

Creo que cuanto más nos observemos a nosotros mismos y a los demás; más nos conoceremos a nosotros mismos y más conoceremos a los demás. Cuanto más conozcamos de nosotros mismos y de los demás; mejor nos relacionaremos con nosotros mismos y con los demás. Y cuanto mejor nos relacionemos con nosotros mismos y con los demás; mejor nos sentiremos con nosotros mismos y con los demás.

Creo que la naturaleza humana es dual. Tenemos el potencial para desempeñarnos en la vida de forma egoísta o altruista. Es la cultura, el entorno en el que crecemos; el factor que determina el camino que transitaremos.

Creo que la genuina libertad, se logra asumiendo la oportunidad de vivir con responsabilidad.

Creo que la Voluntad humana, se constituye en la energía y el afecto movilizador para emprender acciones encaminadas al crecimiento, en todas las dimensiones de nuestra existencia.

Creo que es posible hacer uso del libre albedrío. Aunque no vivimos en una sociedad con igualdad de oportunidades, por muy limitadas que éstas sean al momento de nacer, si logramos llegar a cierta edad; la vida que es justa, se encarga de ponernos en el camino diferentes oportunidades y cada quien decide si las aprovecha o las dilapida.

Creo que discriminar a un hermano de especie; por su orientación sexual, su color de piel, su condición económica, etc. Se constituye esencialmente en un acto de egoísmo consigo mismo, pues esta postura cierra la mente, privándola del aprendizaje que otorga la diversidad en todas sus expresiones.

Creo que es posible evitar los estragos que causa un ego inflado, si renunciamos conscientemente:

A querer tener la razón siempre, a consumir sin medir, a exigir sin construir, al placer sin cumplir el deber, a obtener sin merecer, a malgastar por ostentar, a utilizar sin valorar, a gastar sin ganar, a ganar como dé lugar, a tener sin servir, a adquirir sin compartir, a lograr sin cooperar, a imponer sin escuchar, a enfadar sin controlar, a hablar sin pensar, a vivir sin saber sentir, a querer sin comprometer, a desear sin trabajar, a ofender por no perder, a convencer sin hacer, a agredir sin prevenir, a parecer sin ser.

Creo en el amor. El amor es el amor, y el amor es un afecto esencialmente creador, constructivo, benévolo. Si hay sufrimiento, estancamiento y egoísmo; posiblemente es sólo un espejismo, no amor en evolución.

Creo que la forma más práctica, sublime, compleja y sencilla de encontrar nuestro equilibrio natural, es observando, sintiendo e interactuando, conscientemente con la magnificencia de la madre naturaleza.

Creo en la transformación, en la evolución, en la renovación, en la buena acción, en la innovación, en la concientización.

Creo en el principio práctico y físico según el cual, “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.”

Creo que la energía no se crea ni se destruye. Pero si tiene la facultad, de crear y destruir. Como seres transmisores y consumidores de energía; tenemos la responsabilidad de mantener limpia la energía que transmitimos a otros y ser conscientes del tipo de energía que recibimos de los demás.

Creo en la capacidad creadora de la enigmática energía superior contenida en el infinito universo, del cual somos ambigua y contradictoriamente; una insignificante y valiosa parte.

Creo en la vida y en su infinita sabiduría.

Creo en la vida como energía que nos observa, nos enseña y nos recompensa; si somos hábiles, para interpretar sus señales, discernir sus realidades y aprovechar sus oportunidades.

Creo que no existen inicios, ni finales definitivos. Que la vida siempre ha existido y siempre existirá. Simple y complejamente, la energía se transforma.

Creo que soy un ser con Voluntad para Crecer. Conscientemente intento; identificar las lecciones, que me dejan los errores. Conscientemente intento; llevar a la práctica actos favorecedores, para la construcción de sanas relaciones. Conscientemente intento; reparar las actuaciones que sin malas intenciones, en ocasiones, lastiman corazones. Conscientemente intento; transformar las realidades en las que tengo posibilidades, de limpiar los malestares y propiciar bienestares. Conscientemente intento; evitar sentir afectos, que no me permitan fluir en el diario vivir. Sin querer esto decir, que en ocasiones no sienta por poco sucumbir, ante el mal sentir. Conscientemente intento; discernir el sentir, para poder elegir lo que quiero sentir, y así, no sufrir. Conscientemente intento; sentir pasar el tiempo, aprovechando y disfrutando cada momento. Conscientemente intento; evitar perder el tiempo, prestándole atención a cosas y problemas sin fundamento, o cuya solución, desconozco en el momento. Conscientemente intento; descubrir conocimientos, que proporcionen sustentos, motivadores de acciones, generadoras de auténticas evoluciones. Conscientemente intento; aportar al crecimiento, de los seres que gesté dentro. Conscientemente intento; emprender acciones, que me permitan sacudirme a mil revoluciones, para ser más consciente, de mis correctas e incorrectas actuaciones. Conscientemente intento; no morir en el intento, de ser un buen elemento, para la evolución de este cuento.

Creo que si intentamos construir nuestro propio credo; nos comprenderemos mejor, si nos comprendemos mejor; nos sentiremos mejor, si nos sentimos mejor; actuaremos mejor, si actuamos mejor; viviremos mejor…

Creo que por lo pronto, dejo hasta aquí lo que creo. Lo continuaré desarrollando, a medida que me vaya concientizando.

FORMAR PARA TRANSFORMAR

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FORMAR PARA TRANSFORMAR

Formar la Mente;  para Despertar la Conciencia.

 

Despertar la Conciencia; para transformar realidades, de pocas oportunidades.

 

Transformar realidades, de pocas oportunidades; para incrementar las posibilidades.

 

Incrementar las posibilidades; para satisfacer con eficiencia las necesidades.

 

Satisfacer con eficiencia las necesidades; para Formar sin limitación, Constructivas Habilidades.

 

Formar sin limitación, Constructivas Habilidades; para evolucionar y dejar atrás el malestar.

 

Evolucionar y dejar atrás el malestar; para construir una cultura, que nos lleve a cooperar.

 

Construir una cultura, que nos lleve a cooperar; para Formar el Sentir, el pensar y el actuar, de modo tal, que generen Bienestar.

 

Formar el Sentir, el pensar y el actuar; para transformar los entornos y progresar.

 

Transformar los entornos, mediante la Formación de los Afectos.

 

Formar la Emoción y el Sentimiento; para transformar los Afectos, que no son Fuente de Crecimiento; en Afectos, que generen Vínculos, para compartir gratos momentos.

 

Formar  Actitudes Asertivas y Empáticas; para transformar ambientes, con Voluntad de crear conexión, sentir los sentires, cuidar los actuares; para mejorar y evitar causar malestares.

 

Formar Valores benevolentes; para transformar comunidades, que cuenten con Voluntades, dispuestas a aprender el  quehacer, que favorece la Evolución del Ser.

 

Formar Principios, que libres de moralismos y basados en la Equidad;  puedan transformar la sociedad, y por qué no, la humanidad.

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

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QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 7 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

 

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción, sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

 

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

 

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

 

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

 

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

 

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

 

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

 

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

 

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

 

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

 

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

 

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

 

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

 

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

 

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

 

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

 

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

 

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

 

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

 

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

 

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Gobernarnos).

 

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Comprendernos).

 

 

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita  Creer y Hacer, para poder Ser y Crecer. (Enfocar nuestra atención en la constructiva creación).

 

 

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Valorarnos).

 

 

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Comprender  a los demás).

 

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valorar a los demás).

 

 

 

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

 

 

 

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

 

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

 

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

 

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

 

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

 

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

 

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

 

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

 

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de Crecer como Seres Humanos.

 

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

¡¡¡QUE DICHA SOY MADRE!!!

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QUE DICHA SOY MADRE

Que dicha me produce el ser consciente de la capacidad que tengo para dar vida.

 

No he dejado de maravillarme ni un solo instante con la naturaleza creadora que tengo como mujer.

 

Mi cuerpo, mi asombroso cuerpo fue capaz de gestar en su vientre la maravillosa vida de un ser.

 

Mi cerebro, mi magnifico cerebro, fue capaz de producir las sustancias necesarias para que pudiera sentirme íntimamente conectada con el ser al que había dado vida.

 

Mi mente, mi extraordinaria mente fue capaz de permitirme conocer y valorar el acto tan grandioso que estaba presenciando; el nacimiento de vida humana.

 

Mi consciencia, mi enérgica consciencia me indujo a experimentar el Afecto más sublime: sincero, genuino y profundo Amor. Mientras me recordaba que yo tenía la responsabilidad de cuidar y aportar sin reserva al desarrollo de ese inigualable ser.

 

Que sentido tan profundo el que va adquiriendo mi vida a medida que la comparto con los seres que día a día me dan la oportunidad de mejorar. Pues diariamente mis hijos ponen a prueba mi paciencia, mi capacidad para ser empática, asertiva, responsable, respetuosa, generosa…

 

Quiero erigirme frente a mis hijos como una madre y mujer coherente, con criterio, con capacidad para guiar y orientar sus vidas. Con capacidad para ayudarles a encontrar su propio camino, a desarrollar su propio criterio y a hacer de la coherencia su compañera permanente.

 

Me siento con toda la fuerza y la Voluntad para enseñarles, mostrarles, explicarles, desde mi perspectiva y desde todas las perspectivas sanas y posibles; en qué consiste el complejo arte de Vivir y Convivir.

 

Estallo de júbilo y me lleno de esperanza, cuando pienso en lo que pueden llegar a ser mis adoradas criaturas, gracias al trabajo y esfuerzo propio. Por supuesto, sé que esto dependerá de mi compromiso para enseñarles a luchar y perseverar en lo que  quieren.

 

Estoy trabajando y cuento con toda la Motivación Intrínseca para continuar trabajando, por ver a mis hijos siendo Seres Humanos Evolucionados Afectivamente, capaces de interactuar adecuadamente con ellos mismos y con su entorno.

 

Que desafío tan grande el que tengo; hacer de mis hijos Seres Talentosos afectivamente, intelectualmente y operativamente. Es decir, seres hábiles para Sentir, Pensar y Hacer.

 

Esta es la motivación más grandiosa de mi existencia, mis hijos. No me quiero perder ni un solo momento de sus vidas. No dejaré de aportarles todo lo que esté a mi alcance, para que ellos encuentren el Significado de sus vidas y logren vivir una Vida con Pleno Sentido.

 

Por todo esto y por todo lo que me espera por vivir al lado mis maravillosas criaturas, solo puedo decir: ¡¡¡ Que dicha Soy Madre!!!

 

A todas las dulces, amorosas y comprometidas Madres les deseo una feliz y satisfactoria Vida como Madres. Porque nuestro rol lo ejercemos desde la cuna y hasta que la muerte nos separe de nuestras criaturas.

 

Un afectuoso saludo de admiración para todas Ustedes, Valiosas Madres.