Procesos de Formación Afectiva

NADA SÉ

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No sé si la vida es justa o injusta, me gusta creer que es justa aunque se presenten conductas humanas injustas.

 

No sé si para perdonar hay que olvidar, me gusta creer que la memoria se puede sanar.

 

No sé si hay algo más después de la muerte, me gusta creer que no hay inicio ni fin, que nuestra energía se transforma cíclicamente  y podemos intentar vivir plenamente.

 

No sé si existen dioses creadores, me gusta creer que existen inefables fuerzas y energías superiores.

 

No sé si en la clase política de un país existen miembros honorables, me gusta creer que los cambios y evoluciones sociales estructurales, empiezan en los aportes y construcciones individuales, familiares y comunales.

 

No sé si la pobreza se supera con caridad, me gusta creer que el problema y la solución dependen de la mentalidad.

 

No sé si es cuestión de capitalismo o comunismo, me gusta creer  que en la equidad, la libertad de acción-construcción  y en la cooperación hay esperanza y evolución.

 

No sé si es cuestión de votar  o no votar, me gusta creer que el voto en blanco es un punto medio entre la indiferencia y la conformidad.

 

No sé si enseñar a obedecer es lo que necesita el infante para crecer, me gusta creer que si aprende el significado de responsabilidad sabrá cómo vivir en libertad.

 

No sé si emparejarse y casarse garantice  la confianza y el avance, me gusta creer que la confianza relacional habita más allá  del status por potlach.

 

No sé si el dinero da la felicidad, me gusta creer que el dinero no es un fin sino un medio y que la felicidad tiene alguna relación con el aprender a ser, sentir, creer, crear, crecer, estar  y cohabitar sin la existencia complicar.

 

No sé si algún día las guerras se acabarán, me gusta creer que la especie humana puede evolucionar, la diferencia respetar, los dogmas olvidar, las verdades absolutas desechar, la diversidad abrazar, el ego gobernar  y un mundo en paz habitar.

APORTAR PARA GANAR

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“Una vida que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Agnes Gonxha Bojaxhiu

 

Creo que, aunque no es fácil de asimilar, lo que le otorga genuino sentido al hecho de ser un profesional en esta sociedad es la Voluntad para Aportar.

 

Por esta creencia que me habita y acompaña hace varios años, tomo cada día la decisión de mantenerme en el camino de Aportar para Ganar. Considero que Aportar es la oportunidad de darle  significado, sentido y propósito al campo de estudio y formación en el que decidimos profundizar.

 

Gracias por estar aquí, amable lector(a). Te cuento:

 

En mi caso personal, en este presente hago parte de la Fundación Comunidad de Formación Afectiva Crecer, con esta institución me encuentro perseverando en la construcción de un proyecto social que le aporte al desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras, como lo son:

 

 

Comprenderse y comprender a los demás, valorarse y valorar a los demás, cuidarse y cuidar  a los demás, gobernar los afectos, interactuar con empatía y asertividad, cooperar, generar sentido de comunidad e interactuar con responsabilidad, entre otras.

 

Son éstas, Habilidades que nos permiten pasar de la Violencia a la Humanización, de la indiferencia a la Concientización, de la pobreza en el corazón a la abundancia de amor.

 

Para cumplir con este propósito nos valemos de fuentes filosóficas, artísticas, antropológicas,  psicológicas, sociológicas, pedagógicas y hasta la magia hace parte de los ingredientes con los que intentamos aportar de corazón a la FORMACIÓN AFECTIVA de infantes, adolescentes, jóvenes y adultos de diferentes poblaciones, especialmente las marginadas.

 

 

En el presente siento que me acompaña la Voluntad para Aportar y continuar aportando en el futuro próximo a esta causa que hace varios años hace parte de mi SENTIPENSAR  y  actuar habitual.

 

Confío en que todo esto le aportará a la siembra de Semillas de Conciencia que contribuyan con la Transformación y Evolución personal, familiar, comunitaria y social.

 

Creo que en el proceso del vivir, la ganancia viene dada por las satisfacciones y gratificaciones generadas de Servir, cooperar, Aportar en la medida de la posibilidad. Ganamos al aportar nuestros sentires limpios, nuestros saberes libres, nuestros haceres constructivos.

 

Me gustaría que cuando se acerque el ocaso de mi vida, ésta pueda ser evaluada y valorada por mi consciencia como una Vida que sirvió para Servir.

¿Y tú qué me cuentas, cuál es tu forma de Aportar?

 

 

MIRARSE AL ESPEJO

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Me alegra poder compartirte el Autorretrato que elaboré, observándome a través de los hijos que la vida me comparte. ¡¡Sigue adelante y cuéntame qué opinas!!

 

Soy una mujer satisfecha con la vida que he llevado hasta ahora. Hace 35 años empecé a vivir esta fascinante experiencia llamada vida. Dicha experiencia me ha resultado sumamente agradable, gratificante, emocionante y claro, muy desafiante.

 

Uno de los principales desafíos que he vivido ha sido el de hacerme madre de Orianna(8años) y Dante(6 años).

 

Son dos seres mágicos y encantadores, que le aportan permanentemente a mi existencia grandes dosis de motivación para Crecer como Ser Humano.

 

Me maravillo y experimento gran asombro cada día al darme cuenta de lo mucho que estos dos seres se parecen a mi, de cómo son una extensión de mi propia vida tanto a nivel físico como mental.

 

Físicamente, Dante es quien más se parece a mi, nos gusta mirarnos e identificarnos mutuamente rasgos similares o iguales.

 

Los dos tenemos los ojos cafés, grandes, expresivos y de mirada profunda. Nuestra boca es pequeña de labios rojos bien definidos.

 

 

El contorno de nuestra cara es simétrico de piel trigueña. Los dedos de nuestras manos son de mediana longitud y grosor. Nuestros pies son pequeños y  tienen forma redondeada. La contextura de nuestro cuerpo es media, ni tan delgados, ni tan robustos.

 

Imagino con emoción e ilusión cómo nos veremos y compararemos nuestros parecidos, cuando él sea adulto y yo adulta mayor.

 

Con Orianna también compartimos algunos rasgos físicos. El cabello largo y semiondulado, las cejas delgadas, orejas pequeñas, blandas y redondas.

 

No obstante, creo que en la dimensión mental es donde más coincidimos, esa es la dimensión donde Orianna hija y Luz Adriana madre se encuentran genuinamente.

 

Somos sensibles, sociables, rebeldes, perceptivas, intuitivas, desobedientes, comprensivas y en el buen sentido, hasta subversivas.

 

Un sentir imperante y un pensar frecuente en el significado de la libertad y en cómo vivirla, ha acompañado a Orianna desde que empezó su proceso de hacerse consciente de sí misma. Este mismo Sentipensar me ha acompañado desde que empecé a interesarme por la vida y el sentir humano.

 

Naturalmente, con Dante también coincidimos en varias características de temperamento y carácter.

 

A Dante y a mi nos gusta jugar y soñar, conversar y expresar nuestros sentires antes que nos desborden . Somos confiados e introspectivos, flexibles cuando existe conversación y argumentación.

 

En suma, el vínculo con Orianna y Dante me ha permitido profundizar en la comprensión de mi propio ser. Incontables veces me he visto retratada en los hijos que la vida me encomendó Humanizar  y ayudar a Crecer.

 

 

Creo que cuando decidimos hacernos madres y padres, habilitamos en nosotros la bonita posibilidad y la gran oportunidad de transformarnos, mejorarnos, evolucionarnos, Humanizarnos.

 

Creo que a través de los hijos que la vida nos comparte podemos observarnos, reflexionarnos, conocernos, comprendernos más y mejor. Les damos de lo que tenemos dentro, razón que los convierte en reflejo y retrato de una parte importante de lo que somos. Somos su neurona espejo y ellos la nuestra.

 

 

NATURALEZA

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Quizás, si formamos  desde la más tierna infancia  el arte de interactuar con gracia, gratitud, cuidado, respeto, empatía,  pericia, inteligencia, conciencia. Nuestra excelsa madre naturaleza podrá recuperar su fuerza y conservar la inmensidad que aún expresa, a pesar del maltrato que le hemos causado nosotros,  los llamados “humanos”; los únicos miembros del reino animal capaces de causar mal a la energía divina dadora de vida.

 

Quizás, si nosotros, los miembros de la especie humana logramos poco a poco formar y formarnos para humanizarnos  y así, respetarnos, cuidarnos, valorarnos y valorar el maravilloso hábitat natural que tenemos para cada día caminar y cada noche pernoctar; evitaremos ser expulsados del paraíso que nuestra bondadosa madre nos ha proporcionado y que por ser la nuestra una especie de  instintos avaros, destructivos, atrevidos y mundanos, no hemos valorado.

 

Quizás, si nos ocupamos de criar humanos que usen sus manos para crear, cuidar, sembrar, cultivar, preservar, conservar, sentir, consentir, ayudar, aportar, apoyar, cooperar; contribuiremos con la evolución de la presente y la próxima generación. Podremos dejar como habitantes de este hermoso  planeta a seres conscientes, decentes, consecuentes, y no, especímenes hirientes, indolentes, demoledores, devastadores, depredadores.

 

Quizás, si nuestra inhumanizada naturaleza humana  re-encuentra su cauce natural de evolución permanente, podamos volver a experimentar esas milenarias, profundas y sagradas conexiones con la tan nombrada y poco respetada, mama pacha. Esa deidad próxima, inmediata, cotidiana, sensible y dialogante que tanto nos da y tan mal retribuimos, tan grave y descaradamente destruimos.

 

En la foto aparecen los seres que la vida me compartió y  me encomendó humanizar. Intento vivir cada día haciendo un ingente esfuerzo por cumplir con esta misión, pues me gustaría poder morir con la satisfacción de haber actuado con el corazón liberado del instinto de destrucción. Anhelo poder formar en mis descendientes la habilidad, el arte de interactuar respetuosa y cuidadosamente, con esa fuerza superior que tanto le aporta a nuestro equilibrio interior.

FIN DE AÑO

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Este año aunque bisiesto  se ha fugado como el viento. Si no se aprovechó el tiempo solo deja el descontento, si se vivió con denuedo y con corazón sincero deja marcado un sendero para cultivar, cuidar y preservar en el año venidero.

 

Como sea que haya sido, lo cierto es que el tiempo está decidido a pasar con o sin sentido. Por esto resulta tan constructivo dedicar tiempo a darle sentido al tiempo, de lo contrario solo vemos pasar el tiempo y banalizamos momentos.

 

¿Y cómo darle sentido al tiempo?

 

Puede ser, enfocando nuestra atención en la creativa construcción.

 

Puede ser, descubriendo e implementando nuevas formas de vivir  y convivir aprendiendo a sentir.

 

Puede ser, construyendo momentos significativos con nuestros vínculos afectivos.

 

Puede ser, valorando a cada ser que interactúa con nuestro ser.

 

Puede ser, liberándonos de la necesidad de ostentar y esforzándonos para nuestro ego desinflar.

 

Puede ser, comprendiendo que cada aporte a nuestra humanización dignifica nuestra condición.

 

Puede ser, evolucionando nuestra mente y espíritu hasta el infinito.

 

Puede ser, atreviéndonos a aportar, ayudar, cooperar; a ser y estar sin generar daño ni malestar intencional.

 

Puede ser, cuidándonos y cuidando a cada hermano(a) de especie y a cada especie viviente conscientemente.

 

Puede ser, prestando atención a lo que favorece la concientización de nuestro propio ser y de los entornos que le ayudan a crecer.

 

Puede ser, gobernando, gestionando, dirigiendo nuestras emociones, sentimientos y actuaciones con equilibrio y sosiego cuando tomamos decisiones.

 

En fin, siempre llega el fin: fin de una vinculación, fin de un conflicto, fin de un proceso, fin de una etapa, fin de un trabajo, fin de un encuentro, fin de un momento, fin de un ciclo, fin de una vida, fin de un relato, fin de un atardecer, fin de un día,  fin de una noche  y en este caso fin de un  año.

 

Ojalá que para nuestra especie, nuestra humanidad, nuestra sociedad, nuestra comunidad y nuestra personalidad, este haya sido un  año de concientización, evolución y humanización, aunque sea en un grado mínimo de acción.

 

Ojalá poco a poco logremos desterrar  de nuestro creer y de nuestro ser, prácticas egoístas que nos impiden crecer.

 

Ojalá que para el año venidero logremos transitar por senderos conscientes, coherentes, cooperadores y diligentes.

 

¡¡¡Que tengas un gratificante y satisfactorio Fin de Año en armónica comunión con tus vínculos más queridos, y un esperanzador y constructivo Año nuevo de vida para ser compartida!!!

 

EL DISFRAZ

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Hay quienes dicen que el termino disfraz proviene del prefijo “des”(deshacer) y “frezar”(huella dejada por un animal). Lo que significaría borrar la huella de un animal; camuflar, enmascarar, encubrir, ocultar.

 

Al parecer, disfrazarse es una necesidad incrustada en el proceder del reino animal.

 

En este reino un sinnúmero de especies son verdaderos maestros del camuflaje, de la mimetización:  los insectos hoja, la mariposa morpho azul, el camaleón, la oruga verde, la araña lobo, el pez sapo, el pez piedra y hasta leopardos, jaguares, ocelotes, okapis y muchos más. La razón: confundirse con el entorno incrementa sus posibilidades de sobrevivir.

 

Y dentro del basto reino animal se encuentra nuestra especie, la especie humana, inigualable a la hora de disfrazarse.

 

Para los miembros de nuestra especie es posible el disfrazarse cada vez que se quiera cumplir con fines maquiavélicos. Por ejemplo es posible disfrazarse para aparentar, ostentar, manipular, engañarse y engañar; para esto, se disfraza la  esencia, las intenciones y hasta las emociones.

 

En esta especie también nos podemos disfrazar por pura jocosidad, diversión y proyección, usando diferentes prendas, maquillajes y accesorios. Esta práctica se ha utilizado desde épocas inmemoriales, se dice que en la antigua cultura romana ya se disfrazaban para participar en largas fiestas, desinhibirse y del orden establecido olvidarse.

 

Y está también la perspectiva de los infantes; quienes buscan con inocencia y entusiasmo la manera de disfrazarse para transformarse en las infinitas posibilidades que habitan en su imaginación, en las influencias de sus entornos y en los trasfondos.

 

Es un gusto inevitable, las niñas y niños generalmente quieren disfrazarse y gozarse un momento de la vida, mediante la transformación y personificación de seres e imaginarios diversos.

 

El quid, es que a veces estos personajes les son completamente ajenos, descontextualizados, prejuiciosos, incomprensibles y bien insensibles.

 

Entonces, sentipensando en todo esto me pregunté: por qué no utilizar esta práctica cultural y natural, para ayudarles a nuestros infantes a transformarse en seres posibles, que puedan vivir y comprender en su cotidiana realidad, personajes que le otorguen un sentido más profundo y crítico a su mundo.

 

Personajes que construyan con sus propias manos y con la ayuda de las nuestras, personajes que contribuyan a despertar cada vez más la consciencia de sí mismos, de su entorno familiar, cultural, natural, social.

 

En suma, personajes más reales, menos artificiales, personajes que no se dejen comprar en el almacén más cercano, personajes que exigen del esfuerzo, la concienciación, la cooperación para ser creados, construidos, transformados.

 

Además se podría pensar en que el disfraz  pueda ser usado cada vez que el infante lo desee, cada vez que quiera recordar en lo que se puede transformar, cada vez que necesite recordar que siempre puede mejorar.  No necesariamente el disfraz  que solo es usado el día en que la sociedad de consumo le ha ordenado.

 

Puede ser este un buen ejercicio; no para camuflar y ocultar, sino para concienciar y transformar. Un ejercicio pedagógico y didáctico para ayudarles a los infantes a crearse a sí mismos, a desarrollar su creatividad, a desarrollar una y otra nueva habilidad.

 

Al tratar de hacer práctico este ejercicio en nuestra comunidad, surgió la idea de libertad y responsabilidad. Un principio y un valor que se deben el uno al otro, dado que cuanta más libertad queremos tener, más responsables hemos de ser.

 

O como lo afirmaron los magos gestores de la idea: ”Cuanta más libertad quieras, más responsabilidad adquieras”.

 

En la foto aparecen dos pequeños grandes magos, (realmente son una maga de la libertad y un mago de la responsabilidad) que empezaron a gestarse, a crearse, a construirse, a transformarse, a crecer, hace 7 años (Orianna) y 5 años(Dante) en mi vientre, en mi ser. Dos seres que han llenado mi existencia de infinita magia con su esencia.

 

CONFUSIÓN AFECTIVA

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 CONFUSIÓN AFECTIVA

La vinculación afectiva suele causar cierta confusión; a veces por falta de reflexión y concientización, a veces por dogmatización, a veces por seguir la imposición, a veces por la errada interacción, a veces por ausencia de genuina conexión. Por ejemplo, confundimos:

 

Amarnos con atarnos.

 

Comprometernos con someternos.

 

Querernos con poseernos.

 

Interesarnos con controlarnos.

 

Conocernos con entrometernos.

 

Valorarnos con apoderarnos.

 

Cuidarnos con celarnos.

 

Apreciarnos con obstinarnos.

 

Consentirnos con oprimirnos.

 

Comunicarnos con juzgarnos.

 

Confiarnos con acapararnos.

 

Compartirnos con apegarnos.

 

Sincerarnos con ofendernos.

 

Comprendernos con imponernos.

 

Apoyarnos con acosarnos.

 

Complementarnos con igualarnos.

 

Darnos con adueñarnos.

 

Retroalimentarnos con manipularnos.

 

Aceptarnos con soportarnos.

 

Liberarnos con separarnos.

 

¿Será que podemos renunciar a establecer una y otra vez relaciones de poder?

 

¿Será que podemos aprovechar el potencial de evolucionar para lograrnos vincular sin generar tanto malestar?

 

¿Será que si nos esforzamos en comprender  la ambivalencia de nuestra naturaleza, puede crecer la benevolencia?

 

¿Será que si aprendemos a comprender nuestra humana naturaleza, podemos eliminar la maleza apenas empieza?

 

Es posible que necesitemos replantearnos ciertas formas de vincularnos. Es posible que necesitemos aclarar y transformar ciertas formas de interactuar. ¡¡Si nos confundimos sufrimos!!

HUMANIZACIÓN

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 HUMANIZACIÓN

 

Se dice que esta forma de vida humana empezó a gestarse hace aprox. 4.000 millones de años, y que hace aprox. 2 millones de años empezó la evolución del género homo, y que los primeros humanos anatómicamente modernos aparecieron hace aprox. 100.000 años, y que  hace aprox. 30.000 años que Homo sapiens sapiens es el único miembro superviviente del linaje Homo.

 

Más de 30.000 años recorriendo, respirando, creando, transformando, construyendo y penosamente también; alterando, contaminando, acabando e intoxicando estas tierras, estos mares, estos cielos, esta atmósfera, esta biosfera que espera el momento en que Homo sapiens expanda su consciencia priorizando el cuidado y conservación, por encima de la exacerbada industrialización, guerra y mercantilización para así, evitar su definitiva expulsión.

 

Homo sapiens sapiens; es grande la responsabilidad que nos endilga esta denominación dada su principal acepción: Del latín homo ‘hombre’ sapiens ‘sabio’ Hombre Sabio. Incluso pareciera que es demasiado pretencioso y ostentoso, denominar así a una especie que aún causa daño doloso.

 

Se cree que el gran avance en el proceso de Humanización  ha sido  y es, el lenguaje; no obstante,  no resulta siendo suficiente, pues el proceso de evolución consciente permanentemente, es muy exigente.

 

¿Será que por el hecho de lenguajear tenemos derecho a insultar, juzgar, calumniar y vituperar sin piedad?

 

¿Será que por el hecho de ser parte de una especie que ha hecho parte de un proceso de evolución biológica; a partir del cual adquirimos crecimiento cerebral,  mayor capacidad craneal,  pérdida del exceso de vello corporal, bipedismo y algo más, podemos subestimar y maltratar nuestro entorno natural?

 

¿Sera que por el hecho de haber descubierto el fuego, haber desarrollado herramientas para cultivar y cazar, nos podemos creer más que las demás especies del reino animal?

 

¿Será que por el hecho de habernos podido comunicar con sonidos más articulados y sofisticados, haber sido capaces de crear cultura; arte, ciencia, tecnologías, filosofías, religiones, ritos, mitos y demás, ya no necesitamos evolucionar más?

 

Pero bueno, el propósito no es denigrar de una especie que cuenta con todo el potencial para evolucionar y que en sus acciones también se pueden encontrar prácticas de amor, buena voluntad, bondad, generosidad y mucho más.

 

El  quid del asunto es: ¿Cómo hacer para que estás prácticas hagan parte de la generalidad y no se queden en la excepcionalidad?

 

Se puede Sentipensar que es necesario Formar para Humanizar. Formar para desarrollar Habilidades que nos Humanicen cada vez más, que nos permitan interactuar con  responsabilidad y en coherencia con la denominación que a nuestra especie se le da; es decir, aprovechando la oportunidad de adquirir sabiduría al vivir.

 

Bien se podría empezar por la Humildad. Humildad para aceptar que aún nos falta mucho por evolucionar, por aprender a respetar, a preservar, a liberar las ínfulas de superioridad con respecto a los demás seres que también hacen parte de esta biosfera o envoltura viva de la tierra, del infinito cosmos; que tanto nos pueden enseñar y aportar, si les aprendemos a valorar.

 

Sin importar que nuestro ego se pueda herir, hay que reconocer que permanecemos en proceso de transición y que aún nos hace falta dar  los pasos decisivos, para pasar de la hominización a la genuina Humanización.

 

De otra manera es probable que nos quedemos ostentando el título de ser una especie anatómicamente desarrollada, pero mentalmente estancada.

 

Ahora bien, “sacar a algo o alguien de un estado bárbaro o salvaje, instruyéndole en las artes de la vida”, es una definición del concepto Civilización. Recientemente también se afirma que “la civilización empieza a aparecer cuando se establece un sistema de vida factible, una interacción adecuada entre el hombre y la naturaleza”.  Definiciones que en cierta medida son afines a la utilidad que aquí se le pretende dar a la práctica y constructo de Humanización, aunque guardando su debida diferenciación.

 

Se puede empezar por plantear que No basta con nacer y hacer parte de la especie humana, hace falta llegar a Ser y Crecer como un auténtico Humano.

 

¿Y qué es lo que nos hace auténticamente humanos?

 

Si bien es cierto que el fundamento de lo humano subyace en el lenguaje y en todas las posibilidades que surgieron para la especie humana con éste; también lo es el hecho de la subvaloración y por ende subutilización, tergiversación y falta de concientización sobre las oportunidades implícitas en  estas posibilidades. Sentir y razón que limita la Humanización.

 

En términos prácticos se puede continuar por proponer que el desarrollo consciente y consistente de Habilidades como el comprenderse y comprender a los/las demás y lo demás, valorarse y valorar a los/las demás y lo demás, cuidarse y cuidar a los/las demás y lo demás, gobernarse, enfocarse, gestionarse, observarse, evaluarse, encontrarse, interactuar con empatía y asertividad (empatividad), cooperar, agradecer, perdonar, amar, respetar… Nos permiten sacar, expresar nuestro lado más humano.

 

Es natural que al esforzarnos por desarrollar habilidades como la prudencia, paciencia equidad, responsabilidad, generosidad, justicia, confianza, esperanza, lealtad, resiliencia, y todas las demás; obtengamos cada vez más libertad y adquiramos cada vez más sabiduría para vivir y convivir en esta vida.

 

Esto es algo que generalmente sabemos, pero no siempre comprehendemos y esto hace que nos limitemos. He ahí la relevancia de Formarnos para Humanizarnos y a su vez Formar a quienes a esta vida trajimos a habitar (hijos/as).

 

Humanizarnos para integrarnos, para sentirnos, para encontrarnos, para conectarnos, para transformarnos y evolucionarnos.

 

Humanización es lo que exige nuestra actual y próxima generación.

 

Sentir que hay algo posible de alcanzar en este vivir y que va más allá del comer, vestir, aparearse o dormir; permite asentir que vale la pena existir aprehendiendo a vivir y convivir.

 

¡¡Humanización esa es la cuestión!!

MUJER

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MUJER

Mujer; magia divina dadora de vida.

Mujer; fuerza creadora, entereza cuidadora.

Mujer; fuego en el vientre, manantial creciente.

Mujer; luz formadora y transformadora.

Mujer; semilla que crece y que florece porque agradece.

Mujer; equilibrio de vida, calma en el caos, sosiego en la agitación, paciencia para la comprensión.

Mujer; flor de la vida que con valentía, cuida lo que en su vientre germina.

Mujer; sol resplandeciente, incandescente, con energía para ser compartida en el día a día.

Mujer; ángel sin dueños que sigue sueños, que la liberan de las cadenas, que a su existencia le trae penas.

Mujer; ser que ilumina mientras camina.

Mujer; ser valiente que se hace consciente de lo que siente.

Mujer; ser que coopera y evita la guerra.

Mujer; ser que lidera y se libera del yugo absurdo que la condena, a vivir en función de una vida ajena.

Mujer; ser de infinita sabiduría para guiar su vida libre de inquina.

Mujer; ser que acompaña para el mañana y da la mano, porque comprende el sentir humano.

Mujer; ser que construye con lo que intuye.

Mujer; ser comprensivo e intuitivo que aprovecha el hecho del estar vivo.

Mujer; ser asertivo que sin sumisión, ni agresión, logra expresar su decisión.

Mujer; ser que siente el sentir viviente sin ser indiferente.

Mujer; ser que valora el aquí y ahora.

Mujer; ser que propone, que no somete, ni se somete porque su mente vive consciente.

Mujer; ser de libertad por su instinto natural de responsabilidad.

Mujer; ser de grandeza por  naturaleza.

Esta es nuestra naturaleza, nuestra fortaleza, de esto estamos hechas, no hay porqué vivir maltrechas. Es cuestión de seguir nuestra intuición y procurar la evolución.

Sencilla y complejamente dediquemos nuestra existencia a Ser Mujer con todo el Ser.

¡¡Feliz existencia femenina, Mujeres Divinas!!

CONFIANZA

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 CONFIANZA

Ese dar y recibir que no se puede exigir y siempre  se requiere construir.

 

Ese deseable  estado sobre el cual está sustentado el vínculo sólido y sano.

 

Ese  frágil y necesario sentimiento que le da alimento a la relación para que conserve la devoción.

 

Esa sensación que reduce por su acción, el margen de incertidumbre que acompaña la urdimbre afectiva en su día a día.

 

Esa oportunidad de simplificar las relaciones con las benévolas acciones.

 

Esa posibilidad de interpretar y valorar con libertad, el actuar y el decidir de quien nos acompaña en nuestro diario vivir.

 

Esa certeza aunque incierta, en que  las relaciones y las circunstancias van a generar bienestar aún en medio de la adversidad.

 

Esa alianza con la esperanza que nos permite creer, en el otro y el propio ser.

 

La confianza tiene como definición general: seguridad o esperanza firme que se tiene sobre alguien o algo. De esta proposición surge la deducción: sin confianza se extingue la esperanza y sin esperanza nos invade la desmotivación a ultranza.

 

Entonces la confianza podría ser, un afecto que ha de acompañar al ser para que éste pueda crecer sin tanto temer.

 

Bien lo mencionó en su momento el escritor Graham Greene: “Es imposible ir por la vida sin confiar en nadie, es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo”.

 

Ahora bien, si por alguna razón creemos y sentimos que alguien de nuestra confianza llegó a abusar; será sano perdonar y necesariamente evaluar, si conviene dar una nueva oportunidad o si es mejor el vínculo cerrar y volver a empezar.

 

El poeta Juvenal también se atrevió a opinar sobre este afecto excepcional: ”Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”.

 

Asimismo, el poeta Arturo Graf, sobre el tema tuvo algo que aportar: ”El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez; el que de nadie se fía muestra tener todavía menos”.

 

De otro lado, si somos nosotros mismos quienes “sin querer queriendo” de alguna forma hemos quebrantado la confianza que se nos ha depositado; tendremos que intentar reparar con buena voluntad y evitar conscientemente que reiteradamente se vuelva a fallar.

 

Antes de terminar, bien se puede enfatizar, en la relevancia que tiene la confianza que se alcanza, al desarrollar habilidad para interactuar con la intimidad de nuestro propio ser sin nada que temer.

 

Dado que la confianza en sí mismo, -entre otros beneficios- evita el sentimiento de afectos perversos. Sobre el particular cabe mencionar, lo que sugirió en su tiempo el orador Cicerón:”Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro”.

 

Y ya para concluir una frase sin fin: “La confianza como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”(Wallace Stevens).

 

APARIENCIAS

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APARIENCIAS

 

“Caras vemos corazones no sabemos”, “no todo lo que brilla es oro”, “no todo es lo que parece”, “que se vea no significa que sea”; al parecer, pretender parecer olvidándose de evolucionar  el ser, suele ser un verdadero obstáculo para Crecer.

 

Para empezar sería práctico aceptar que en cierta medida “vivimos de apariencias”. Las apariencias acompañan nuestra existencia, lo inquietante es que son aliadas del engaño cuando no se corresponden con nuestra esencia.

 

¿Y entonces, cómo descifrar la apariencia y la esencia?

 

Podría ser, formando conciencia de nuestra esencia; de lo que somos cuando estamos solos, de cómo interactuamos con quienes amamos y con lo que amamos, de cómo nos sentimos por el simple hecho de estar vivos, de lo que creemos que necesitamos para aceptarnos y ser aceptados, de lo que hacemos para evolucionar como auténticos humanos.

 

Podría ser, formando conciencia de lo que permite interactuar con la esencia; de no fiarse tanto en lo que se dice y fijarse más en lo que se hace, de valorar al otro por lo que con buena voluntad construye  y no por esperar lo que nos pueda llegar a dar, de no dejarnos comprar con lisonjas y promesas que no se basan en actos de coherencia, de no dejarnos ilusionar con propuestas que plantean recibir sin aportar, de dejar de lado lo que un ego inflado haya pronunciado.

 

Podría ser, formando conciencia sobre la indulgencia establecida con respecto a la apariencia; dado que existen momentos, periodos, circunstancias, donde solo queremos ver la apariencia porque nos duele enfrentar la esencia.

 

Podría ser, formando conciencia sobre la naturaleza de la falsa apariencia; esa que busca ostentar para agradar, bien sea a nivel existencial, material, intelectual, espiritual y todo lo demás.

 

Para terminar cabe mencionar algunas sapiencias sobre las apariencias: “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”(Nicolas Maquivelo). “Hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios”(Rainer María Rilke). “Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para lo demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos”. “El mundo recompensa antes las apariencias de mérito que al mérito mismo”(Francois de La Rochefoucauld).”Aparentar es la llave más próxima a la falsedad y por ende a la soledad”(anónimo).

 

En fin, como la apariencia no siempre se corresponde con la esencia; ante la apariencia es mejor mantener la prudencia, no juzgar con ligereza e intentar interactuar con plena conciencia.

HUMILDAD CON DIGNIDAD  

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HUMILDAD CON DIGNIDAD

Humildad con Dignidad es desarrollar la habilidad de avanzar hasta la cumbre que queramos llegar; pero eso sí, sin olvidar que pisamos la misma tierra que  el resto de la humanidad.

 

Humildad con Dignidad es permitirse aceptar que tan solo somos una diminuta y valiosa parte de toda la inmensidad.

 

Humildad con Dignidad es reconocer que realmente no somos autosuficientes, que siempre necesitamos de la gente y de vincularnos cordial y empáticamente.

 

Humildad con Dignidad es reconocer que aunque en ocasiones el camino tomado pueda tener algo de errado, si nos mantenemos enfocados y equilibrados hallaremos  lo adecuado.

 

Humildad con Dignidad es  procurar que nuestra mente pueda madurar y evolucionar conscientemente, para que vaya más allá de la jactancia, petulancia y arrogancia.

 

Humildad con Dignidad es mantener moderación frente al poder, porque éste requiere ser asumido como una responsabilidad con la comunidad; no como una posesión para la ostentación.

 

Humildad con Dignidad es mantener la altura ante la desventura, procurando no perder la cordura y manteniendo la confianza en la bienaventuranza.

 

Humildad con Dignidad es practicar la asertividad para no acallar nuestra voz ante la iniquidad, ni someternos a soportar algún acto de crueldad.

 

Humildad con Dignidad es mirar al frente y mantener vigente la actitud paciente y diligente.

 

Humildad con Dignidad es combatir la pobreza con actos de nobleza  y  gentileza.

 

Humildad con Dignidad es mantener la valiosa sencillez evitando lo soez.

Humildad con Dignidad es controlar el ego para no perder el sosiego.

 

Humildad con Dignidad es valorarnos y valorar la vida con intensidad.

 

Humildad con Dignidad es reconocer que siempre hay algo más por conocer, por aprender, por mejorar para Crecer.

 

La Humildad con Dignidad le permite Crecer a  la personalidad, la comunidad y la sociedad.

 

RESPIRAR

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RESPIRAR

Respirar  para que podamos fluir con el diario vivir.

 

Respirar para que nuestro ser no se llegue a ofender hasta enfurecer, y mantenga la serenidad aún al escuchar, lo que la necia incoherencia puede llegar a hablar y difamar.

 

Respirar para que con esta acción, le aportemos a nuestra conciencia expansión y a nuestro ego reducción.

 

Respirar para que el normal grado de complicación que acompaña la corta duración de esta existencia, se pueda afrontar y descifrar con paciencia y diligencia.

 

Respirar para que podamos modelar y enseñar a nuestros infantes, a enfrentarse sabiamente con las situaciones agobiantes.

 

Respirar para que se facilite el observarse, comprenderse, valorarse, enfocarse, gobernarse; evitando que nuestro ser pueda ahogarse, por no querer ni poder transformarse.

 

Respirar para que  se posibilite más, el gobierno de afectos como la ira y el miedo; así es posible salir al ruedo libre de culpas y con denuedo.

 

Respirar para que la habilidad de perdonar se pueda practicar y haga parte activa de nuestro creer, sentir y actuar.

 

Respirar para que podamos hallar bienestar al conectar y estar con nuestro ser interior, al margen de lo que pase en el exterior.

 

Respirar para que toda nuestra energía se pueda conectar con esas energías superiores y divinas, que guían la vida con armonía.

 

Respirar para que el día a día se construya con momentos de sensatez, lucidez, alegría  y sabiduría.

 

Respirar para que la magia sublime de la vida, llene nuestro ser de sabia energía.

 

Respirar para que podamos inhalar del equilibrio natural que nuestra madre tierra nos da.

 

Respirar para que exhalemos sanas vibraciones, que generen conexiones con las fuerzas y energías superiores.

 

Respirar para que la benévola energía que tiene la vida haga parte activa  de cada día.

 

Respirar para que nuestros afectos se decanten y así; ni la alegría, ni la tristeza desequilibren el lado moderado de nuestra naturaleza.

 

Respirar para que la mente se pueda equilibrar y poco a poco pueda dejar atrás, lo que le causa malestar y no le permite avanzar.

 

Respirar para que podamos gobernar la acción por compulsión, la ansiedad por ostentar y la agresividad.

 

Respirar para que le podamos aportar  a esta existencia, la esencia que la haga suspirar, iluminar y evolucionar en su corto trasegar.

 

Respirar para que nuestra vida pueda entrar en sintonía con la melodía universal de la vida.

 

Respirar este momento, respirar esta vida; pues esta es la única oportunidad que ésta nos da, para que sea inmensamente vivida.

 

Respirar, respirar, respirar, respirar…. Se puede repetir mentalmente y hacer prácticamente al amanecer y al anochecer para agradecer por lo que ha pasado, por lo que está pasando y por lo que está por suceder; esta puede ser una forma de motivarse a hacer, algo que le aporte algo al Crecer del Ser, Humano.

LA ENVIDIA

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LA ENVIDIA

 

De ella se dice que es mejor despertarla que sentirla. Pero si se trata de construir sería mejor decir, que es mejor evitar despertarla aprendiendo a evitar sentirla.

 

¿Y cómo evitar sentirla?

 

Quizás el antídoto ha existido desde que tiene sentido la reflexión sobre lo humano y lo divino. Y aunque lo reflexionado no siempre es practicado, siempre es bueno tener en cuenta una de las tantas reflexiones que siempre se han mencionado:

 

Goethe dijo que, “el hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y se alegra del bien ajeno como si fuera propio”.

 

Sí que tuvo  razón y corazón la afirmación de Goethe; pues propio de lo auténticamente humano es, el saber reconocer la grandeza de otro ser.

 

¿Qué más podría ser efectivo para combatir el agobio causado por el triunfo ajeno? ¿Qué más podría ayudar a superar la dificultad para regocijarse genuinamente con los logros de otros?

 

La envidia al igual que cualquier otro afecto es susceptible de ser Gobernado, es decir, se puede ser consciente de este sentir y con creencias y prácticas constructivas llegarlo a suprimir.

 

Sin embargo, no podemos olvidar que ejercitar el gobierno de este dañino afecto desde muy temprana edad, es la mejor forma de evitar los estragos que esta infame puede llegar a causar.

 

Vale la pena ahora leer, algunas definiciones de lo que realmente la envidia es, y del daño que puede hacer el ser presa de un afecto tan inhumano; que aunque hace parte de la naturaleza humana, si se cuenta con Voluntad para Crecer como un auténtico Ser Humano, fácilmente se puede dejar a un lado y nunca darle la mano.

 

El investigador del mundo afectivo José Antonio Marina hace referencia a la envidia así: “la percepción del bien de una persona provoca un sentimiento negativo, de malestar, rabia o tristeza. Con frecuencia se considera a la otra persona culpable de ese malestar, humillación o desdicha”.

 

Menciona también el término francés “Ombrage”  que designa ese temor a ser eclipsado, arrojado a la sombra por alguien, privado de la posibilidad de ser querido, salvado por la mirada o el amor ajenos.

 

A lo anterior agrega lo siguiente: “sospecho que en el fondo del fondo de la envidia está el deseo de ser preferido, de sobresalir. El envidioso siente que la existencia del envidiado le hace de menos”.

 

Y citando a Covarrubias complementa que “es un dolor, concebido en el pecho, del bien y prosperidad ajena; porque el envidioso enclava unos ojos tristazos y encapotados en la persona de quien tiene envidia y le mira como dicen de mal ojo. Llora cuando los demás ríen y ríe cuando los demás lloran”.

 

Para extender aún más la descripción también cita a San Gregorio, quien expreso que “de la envidia aborta el odio, la murmuración, la detracción, la alegría en la adversidad del prójimo y la aflicción en la prosperidad”.

 

Dante Alighieri en el poema el purgatorio definió la envidia como “amor por los propios bienes, pervertido al deseo de privar a otros de los suyos”. El castigo para los envidiosos es el de cerrar sus ojos y coserlos, porque habían recibido placer al ver a otros caer.

 

Bertrand Russell la definió como “el más desafortunado afecto de la naturaleza humana, porque aquel que envidia no sólo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia sino que además, alimenta el deseo de producir el mal a otros”.

 

Leonardo Da Vinci al reflexionar sobre la vil envidia planteo lo siguiente:   “En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia”.

 

Arthur Schopenhauer, afirmó que “la envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen  o dejan de hacer los demás, muestra cuanto se aburren”.

 

Ignacio Manuel Altamirano un maestro y escritor mexicano, planteó una definición muy inquietante de la pérfida envidia que dice así: “la envidia es proteiforme. Sus manifestaciones más comunes son la crítica amarga, la sátira, la diatriba, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida, pero su forma más peligrosa es la adulación servil”.

 

Los griegos le dieron el nombre de mal de ojo o el que no ve con buen ojo. Para ellos, uno de los principales empleos de la envidia era el de servir de guía a la calumnia.

 

En el campo psicológico hay quienes afirman que la envidia opera como un sentimiento de inferioridad, que hace que surja un complejo de superioridad. Llevando a quien la padece a comportarse con prepotencia y  a vivir en permanente autoengaño, creyendo ser alguien que no es, razón por la cual, cuando el envidioso(a) observa a alguien con las características reales de lo que cree ser, pero no es; su sentimiento de envidia se exacerba y siente la necesidad de apartarlo del camino de cualquier forma, para evitar la disonancia que esto le causa.

 

La RAE  la ha definido como tristeza o pesar del bien ajeno.

 

En Wikipedia se define como aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha, por no poseer uno mismo lo que tiene el otro; sea bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas.

 

Otra apropiada definición de éste tóxico afecto es la de madre del resentimiento; un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor, sino que al otro le vaya peor.

 

También dicen por ahí  que “la envidia es el homenaje que la mediocridad le hace al talento”.

 

En suma, la dificultad para alegrarse genuinamente por los triunfos y el bienestar de los demás, afecta seriamente la vida en comunidad, la interacción grupal, la integración, la comunión, la cooperación y todo aquello que favorece la sana construcción.

 

Bajo ninguna circunstancia es sano que un humano experimente agobio ante la grandeza de un hermano.

 

La envidia  trae a la vida desidia y ésta llena la existencia de negligencia y frustración, llevando al corazón a vivir en depresión.

 

Por todo esto, resulta tan valeroso el ser generoso en la congratulación y el regocijo sincero por el avance del compañero. Así como el esforzarse y darse la oportunidad de Crecer con humildad.

AÑO NUEVO

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AÑO NUEVO

Año nuevo de vida para ser compartida.

 

Año nuevo de transformación para procurar la evolución.

 

Año nuevo de coraje para estructurar el andamiaje y transitar firmes por  este corto viaje.

 

Año nuevo de esperanza para alimentar la perseverancia que alcanza.

 

Año nuevo de esfuerzo para lograr el progreso.

 

Año nuevo de asertividad para mantener la fraternidad.

 

Año nuevo de empatía para convivir en armonía.

 

Año nuevo de cooperación para la efectiva construcción.

 

Año nuevo de prudencia para transitar por la existencia aprendiendo de la experiencia.

 

Año nuevo de valentía para enfrentar sin cobardía los desafíos de la vida.

 

Año nuevo de coherencia para caminar con la tranquila conciencia hacia la trascendencia.

 

Año nuevo de paciencia para formar lo auténticamente humano, libres de la adicción a lo mundano.

 

Año nuevo de sensatez para aceptar con madurez, que es sano dejar ir lo que no nos deja fluir.

 

Año nuevo de conciencia para aceptar sin intransigencia la diferencia.

 

Año nuevo de soluciones, dificultades, comienzos, finales, aciertos, quebrantos, encuentros, pérdidas, oportunidades y de todo lo que alimenta nuestras realidades.

 

Año nuevo para vivir, elegir, sentir, pensar, innovar, renovar, crear, creer, crecer, amar, intentar, avanzar, evolucionar e infinitas posibilidades más.

 

Año nuevo de vida para ser plenamente vivida. Gracias a la vida.

DESEOS DE NAVIDAD

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DESEOS DE NAVIDAD

Que la emocionalidad esté mediada por la expectativa de la fraternidad, del encuentro familiar; no por la expectativa manipulativa que crea la cultura consumista intrusiva.

Que el arbolito de navidad se pueda resignificar y que en algún momento llegue a simbolizar, la responsabilidad que tenemos de preservar nuestro medio natural.

Que aprehendamos a cuidarnos y a cuidar; a no maltratar, a no contaminar, a dejar de producir basura material y afectiva sin parar.

Que logremos comprehender que el arbolito, aunque adornado y bonito, es artificial y no debería ser más bonito que lo que hay en nuestro corazoncito.

Que cultivemos la infinita paciencia para enseñar  a nuestros infantes con indulgencia, que el arbolito de navidad no debe generarles ansiedad por el regalito que esperan recibir; que antes de esperar recibir, está el valioso aprehender a Dar.

Que la sensatez se interponga ante la estupidez, de comprar por ostentar de manera irracional.

Que la falta de sentido y los vacios afectivos no se intenten evadir, refugiándose en el consumir sin medir.

Que la habituación a la moderación domine nuestra permanente acción.

Que cada vez  seamos más conscientes de las creencias que ingresan a  nuestra mente; porque siempre hay quien la intenta manipular vilmente.

Que la postergación de la gratificación, se convierta en una opción para evitar la adicción.

Que la desilusión, el desengaño y la traición se procesen con perdón; no con estimulantes que lleven a los excesos y cuyos excesos causan destrucción.

Que la armonía haga parte activa en cada día de nuestra vida.

Que la celebración esté mediada por la unión, la comunión, la saludable conversación, la fluida interacción; evitando cualquier acto que pueda arruinar el buen rato.

Que el encuentro con los nuestros, nos sirva de sustento para  convivir y regocijarnos en el afecto de largo aliento.

Que contemos con la permanente Voluntad para transformarnos, para renovarnos, para repensarnos, para prosperar afectivamente y evolucionarnos. Y así,  experimentemos no solo una feliz navidad, sino una ¡¡¡Feliz Realidad!!!

FUERZA FEMENINA

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FUERZA FEMENINA

Fuerza que libera, que rompe cadenas, que cree en sus alas y vuela sin trabas.

 

Fuerza que refuerza la majestuosa belleza  que habita en la esencia de la valiosa sapiencia.

 

Fuerza gestora de vida, fuerza dadora vida, fuerza que inunda la vida de magia, de chispa divina; fuerza que le otorga a la vida el poder fluir e influir en el día a día.

 

Fuerza que valora, que es emprendedora, que toma distancia de cualquier energía maltratadora.

 

Fuerza que ilumina, fuerza que se esfuerza por generar grandeza; pues esa es la esencia de su naturaleza.

 

Fuerza manifiesta en la fortaleza que enfrenta la vida con sabiduría, intuición activa, conciencia despierta  y percepción fluida.

 

Fuerza que empodera, que traspasa barreras, que imparte valor, que le da a la vida un nutrido color; capaz de emanciparse de cualquier atadura fuente de dolor.

 

Fuerza que motiva, que cree en la vida, que respira y transpira libertad cada día.

 

Fuerza que cultiva  la paciencia, la benevolencia y luego cosecha bondad y gentileza.

 

Fuerza que se expresa a través de la grandeza de su sentir, su discernir y de un vivir que evita transgredir la dignidad de su existir.

 

Fuerza cuidadora, dadora, formadora, transformadora, inspiradora, motivadora, cooperadora, constructora, creadora de su propia obra.

 

Fuerza que cuenta con Voluntad de Crecer y trascender la efímera existencia del ser.

 

Fuerza, fuerza, fuerza, Fuerza Femenina. Esta es nuestra esencia; pura Fortaleza, amor y nobleza.

EMPRENDER EL PROCESO DE CRECER

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EMPRENDER EL PROCESO DE CRECER

Emprender el proceso de Crecer es algo que en algún momento debemos hacer, si  lo que queremos es  aprehender a re-nacer una y otra vez, para Crecer como  Seres Humanos hasta después de envejecer.

 

Crecer como Ser Humano, Crecer interiormente ocurre siempre y cuando, sea algo que emprendamos conscientemente diariamente.

 

No emprender este proceso en cada nuevo amanecer, nos puede llevar a temer cuando se acerque el anochecer; pues veremos oscurecer  sin saber lo que se puede llegar a Ser al permitirle Crecer al  Ser.

 

¿Y qué significa permitirle Crecer al Ser? Bien puede ser; permitirle aprehender a Ser todo aquello que le hace bien y que haga el bien.

 

Como bien puede ser:

 

Comprenderse y comprender a quien en nuestro entorno esté.

 

Valorarse y valorar lo que la vida nos da.

 

Utilizar  empatía y asertividad para podernos relacionar sin generar malestar.

 

Cuidarnos y cuidar, y así la vida en su integridad preservar.

 

La ira siempre gobernar y así estragos evitar.

 

Perder el miedo a perder, y así no temer emprender, lo que nos lleve a Crecer.

 

Dosificar el placer para que siempre podamos disfrutar de él y en la adicción no caer.

 

Cooperar para avanzar, procurar siempre ayudar, una mano siempre dar; así siempre de algún lado, reciprocidad vendrá.

 

Esforzarse en practicar la  constructiva equidad; entendida ésta, como una práctica que va más allá de la igualdad. Respetando la diversidad, la diferencia, la pluralidad, creando convergencia en la construcción de una justa humanidad.

 

Resentimiento no guardar, saber siempre perdonar; sin que esto implique, tener que volver a confiar o distancia no tomar.

 

Mantenerse predominantemente en paz, con el propio ser y con tod@s  l@s demás y lo demás.

 

Evitar siempre el juzgar porque la realidad no es la misma para l@s demás, cada circunstancia es particular; antes de caer en la tentación de criticar, más vale dedicarnos a aportarnos y aportar.

 

Procurar  enfocar nuestra atención en la constructiva creación; creación de vínculos, de proyectos, de sueños, de afectos sanos, de sentido de vida y demás. Esto nos puede apartar del actuar con mala intención y generar destrucción.

 

Todo esto y mucho, mucho más, nos puede ayudar a evolucionar como humanidad. Todo lo que en nuestro ser esté y que se pueda expresar a través de la bondad, la benevolencia, la ausencia de maldad.

 

Todo esto hace parte del necesario quehacer para que podamos Crecer y llegar a trascender, como auténticos Seres Humanos.

 

Vamos tod@s, vamos ya; ¡¡¡es momento de Emprender el Proceso de Crecer!!!

QUÉ PASARÍA SI…

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 QUÉ PASARÍA SI

 

En vez de odiar aprehendiéramos diariamente a amar.

 

En vez de encadenarnos aprehendiéramos a ganar libertad asumiendo con responsabilidad.

 

En vez de atacar aprehendiéramos a gobernar la ira antes de actuar.

 

En vez de ignorarnos aprehendiéramos a mirarnos, admirarnos y apreciarnos.

 

En vez de culparnos aprehendiéramos a perdonarnos.

 

En vez de excedernos aprehendiéramos a moderarnos.

 

En vez de estresarnos aprehendiéramos a equilibrarnos.

 

En vez de arruinar aprehendiéramos a cuidar.

 

En vez de malevolencia y violencia ampliáramos nuestra conciencia.

 

En vez de menospreciar aprehendiéramos a valorar.

 

En vez de claudicar nos dedicáramos a intentar.

 

En vez de prejuicios nos conociéramos con juicio.

 

En vez de ofendernos nos esforzáramos en comprendernos.

 

En vez de maldecir nos motiváramos a insistir en el sano sentir.

 

En vez de envidiar nos permitiéramos aportar.

 

En vez de criticar nos  dispusiéramos para ayudar.

 

En vez de malgastar nos enfocáramos en crear.

 

En vez de evadir nos expusiéramos a enfrentar y asumir.

 

En vez de competir disfrutáramos de cooperar en el diario vivir.

 

En vez de hacer trampa concediéramos a nuestra esencia la transparencia.

 

En vez de maltratar practicáramos empatía y asertividad.

 

En vez de intransigencia tuviéramos decencia ante la diferencia.

 

En vez de lamentar pudiéramos agradecer que del error se pueda aprender.

 

En vez de excusarnos nos propusiéramos  transformarnos.

 

En vez de postergar ¡¡¡empezáramos YA!!!

 

¿Qué pasaría? Sin duda nuestra vida y sociedad se transformarían, necesariamente evolucionarían; inevitablemente creceríamos como seres humanos. O ¿Tú qué crees?

 

 

DAR  Y RECIBIR  

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DAR Y RECIBIR

 

“Más agradable es dar que recibir” pensaba el representante del estoicismo, Seneca. “Dad vuestras manos para servir y vuestros corazones para amar” predicaba la llamada madre, Teresa de Calcuta. “Da de lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta” afirmaba el pensador del cristianismo, Agustín de Hipona. “Todo lo que tienes algún día será dado; por lo tanto da ahora, ya que el tiempo de dar puede ser tuyo y no de tus herederos” decía el poeta Khalil Gibran.

 

Aunque al versar, el Dar puede resultar más memorable que el Recibir; en la práctica, es tan importante el aprehender a Dar como el saber Recibir.

 

En cualquier tipo de relación el Dar y Recibir siempre están presentes; pero no siempre el ser está consciente, de lo que Da y Recibe, sobre todo en lo relacionado con el intercambio afectivo.

 

Solemos hablar de la importancia del Dar, pero ¿Dar qué? Solemos hablar del Dar para Recibir, pero ¿Recibir qué?

 

Aprehender a Dar es un arte y como todo arte requiere de atención y cuidado. Cuidar de no Dar algo dañado, cuidar de no Dar algo mal intencionado, cuidar de no Dar un afecto envenenado, cuidar de no Dar malestar.

 

Aprehender a Dar implica prestar atención activa y consciente a lo que se Da. El Dar ha de estar dirigido a brindar alegría, amor, crecimiento, regocijo, fraternidad y todo lo demás que procure bienestar.

 

Un pensamiento valioso aportó el religioso Clemente XIV como en el siglo XVIII: “dar con ostentación es mucho peor que no Dar”.

También la sabiduría ancestral tiene esto para aportar: “robar es tomar algo, sin dar algo bueno de sí mismo”. En este orden de ideas, recibir algo que proporcione bienestar y no reciprocar; bien podría considerarse una forma de hurtar.

 

Ahora bien, si se aprehende a Dar no se puede ignorar; que del saber Recibir también se nutre el vivir.

 

Si bien es cierto que Dar sin ninguna pretensión es muy liberador, no se puede negar que al Dar, es inevitable el esperar Recibir. No  se puede olvidar que en la reciprocidad se aprehende a cooperar.

 

En la ausencia de reciprocidad y cooperación, surge el asistencialismo y el asistencialismo genera parasitismo.

 

Pero bueno, de hecho siempre recibimos; aunque no sea directamente de los seres o de las situaciones, que se han beneficiado o perjudicado con nuestro Dar. Por esto resulta tan crucial cuidar el Dar.

 

Al fin y al cabo,  bien lo asevera esta sentencia: “quien Da, Recibe más que el que Recibe”. Para bien o para mal.

 

En algún momento, la justa vida nos Dará, exactamente de lo mismo que hemos dado.

 

En cuanto al Recibir se puede decir que, Saber Recibir en relación con lo afectivo; exige aprender  a discernir y elegir, qué sanos y constructivos afectos recibir en nuestras interacciones y qué  tóxicos afectos impedir y dejar ir.

 

No estamos obligados a recibir por ejemplo; una ofensa, la rabia, el resentimiento, la envidia, ni el mal humor de los demás.

 

“Para  dar y tener, seso es menester” lo afirmó en algún momento el príncipe de los ingenios, Don Miguel de Cervantes. Ciertamente, seso y corazón es menester.

 

He aquí el quid del asunto; la cuestión crucial es ser conscientes de lo que somos capaces de Dar y de lo que estamos dispuestos a Recibir.

 

En la práctica siempre estamos dando y recibiendo algo, para hacer el bien y el no bien. Una amable mirada, una sonrisa, un gracias, un perdón; o por el contrario, una mala mirada, una agresión, la ingratitud, el resentimiento.

 

Por lo demás, siempre resultará prudente para evitar caer en la molesta ostentación o en la irrespetuosa ingratitud, practicar lo que esta máxima sugiere:  ”quien da no debe acordarse, pero quien recibe no debe olvidarse”. Claro está, siempre y cuando lo que se Da y se Recibe, no sea causante de malestar.

 

Lo grandioso de todo esto, es que siempre tendremos la posibilidad de elegir, qué Dar y qué Recibir.

 

Por último cabe decir, que Aprehender a Dar y Recibir; es una Habilidad que permite construir una armoniosa realidad basada en la reciprocidad.

 

 

 

PASO A PASO

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PASO A PASO

Paso a paso;  sin saltarse los pasos, sin tantos sobresaltos, haciendo el proceso con paciencia y diligencia; así la vida trae sana eficiencia a la existencia. Por el contrario; con las zancadas desesperadas, las deficiencias y las carencias hacen su arribo obnubilando la sabia esencia de la existencia.

 

Paso a paso la vida no se cansa, de invitarnos a vivir pletóricos de perseverancia y libres de la arrogancia.

 

Paso a paso la vida se hace aliada de la paciencia; para enviarnos señales con insistencia, sobre la importancia de la prudencia.

 

Paso a paso con paciencia y sin indiferencia; la vida enseña que la humildad para aprehender, se constituye en la pacífica revolución, para combatir la petulancia de la atrevida e  inextinguible ignorancia.

 

Paso a paso con voluntad y gran constancia; respetando los procesos, así, la pereza en nuestra vida pierde la dominancia.

 

Paso a paso; esto permite andar en armonía con el equilibrio que da la vida comprometida, con el Crecer del propio Ser.

 

Paso a paso se alcanza; en compañía de sanos afectos, como la esperanza con la confianza y templanza. Siempre tomando distancia de afectos sucios, como la envidia con avaricia y venganza.

 

Paso a paso se aprende a caminar por la vida, siempre que la conciencia esté despierta y tranquila; la vida encuentra la forma debida de guiarnos para que  podamos encontrar la entrada y la salida.

 

Paso a paso la vida avanza; paso a paso la vida pasa por nuestra existencia y a su paso deja a nuestra esencia,  un paso más lejos o más cerca de la trascendencia.

 

Paso a paso sin prisa y con una sonrisa de gratitud con la vida; que solo pide ser escuchada, observada, sentida y vivida en armonía, para dar lo que ella es: una guía con gran sabiduría.

 

PROCESOS DE FORMACIÓN AFECTIVA

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 PROCESOS DE FORMACIÓN AFECTIVA.

“La vida es un grandioso, magnificente, majestuoso, sagrado y divino proceso, conformado por múltiples y diversos procesos”     L. A. T.V

La vida humana cambia, evoluciona, retrocede, avanza, se estanca, se reproduce, produce, consume, crea, destruye, nace, renace, crece, florece, vive, muere, se transforma. Todo en constantes e  imparables procesos.

 

Hay procesos biológicos en animales y vegetales como la reproducción,  la digestión, la fotosíntesis, la metamorfosis, etc. Hay procesos psicológicos elementales como la atención, la percepción, la motivación, etc. Hay procesos sociales como la cooperación, la competencia, el conflicto, etc.

 

Nuestra existencia está rodeada de pruebas fácticas, que nos demuestran y nos enseñan, la dinámica de los procesos en los cuales participamos de manera consciente e inconsciente, con más o menos frecuencia, voluntariamente y a la fuerza.

 

Asimismo, nos invita de forma tácita y explícita, a emprender, respetar y perseverar diariamente en procesos que nos permitan Crecer. Dado que Crecer es la esencia de Ser Humano.

 

Es posible Crecer al emprender Procesos de Formación Afectiva.

 

Antes de comprender en qué consisten los Procesos de Formación Afectiva, conviene reflexionar sobre algunos de los múltiples procesos que hacen parte de nuestra vida.

 

¡Sigue, adelante!

 

Es un proceso concebir  la vida, es un proceso gestar la vida, es un proceso nacer a la vida, es un proceso Crecer en la vida.

 

Es un proceso comprenderse, es un proceso valorarse, es un proceso gobernarse, es un proceso administrarse, es un proceso  intra-relacionarse.

 

Es un proceso ser empático, es un proceso ser asertivo, es un proceso comunicar, es un proceso aprender a interactuar.

 

Es un proceso perder el miedo, es un proceso confiar, es un proceso atreverse, es un proceso experimentar seguridad.

 

Es un proceso entender, es un proceso comprender, es un proceso aprender.

 

Es un proceso conocer, es un proceso procesar, es un proceso interpretar.

 

Es un proceso inferir, es un proceso deducir, es un proceso concluir.

 

Es un proceso compartir, es un proceso apreciar, es un proceso valorar.

 

Es un proceso pensar, es un proceso imaginar, es un proceso idear, es un proceso crear.

 

Es un proceso soñar, es un proceso despertar, es un proceso lograr.

 

Es un proceso reflexionar, es un proceso concienciar, es un proceso formar, es un proceso transformar.

 

Es un proceso admirar, es un proceso conquistar, es un proceso enamorar, es un proceso perdurar.

 

Es un proceso empezar, es un proceso avanzar, es un proceso evolucionar, es un proceso aprender a amar.

 

Es un proceso participar, es un proceso aportar, es un proceso ayudar, es un proceso cooperar.

 

Es un proceso identificarse, es un proceso unirse, es un proceso crear fraternidad, es un proceso hacer comunidad.

 

Es un proceso estructurar, es un proceso persistir, es un proceso construir.

 

Es un proceso querer, es un proceso saber, es un proceso hacer.

 

Es un proceso creer, es un proceso sentir, es un proceso  vivir.

 

Si Crecer es la esencia de Ser Humano; si crecemos como Seres Humanos, dependiendo del tipo de procesos que voluntariamente emprendemos; ¿Qué nos impide, en ocasiones, emprender procesos que formen nuestra mente y despierten día a día, nuestra consciencia? ¿Qué nos impide, emprender procesos que nosHumanicen cada vez más?

 

Con la Formación Afectiva se puede comprender que el primer paso para emprender cualquier Proceso, es la Voluntad (querer hacerlo). Luego viene el Aprendizaje (saber hacerlo). Posteriormente  todo es cuestión de Práctica (hacerlo).

 

Hay quienes cuentan con Voluntad; quieren hacer, pero no saben cómo. Hay quienes cuentan con el conocimiento; saben cómo hacer, pero no quieren hacer, no tienen Voluntad. Hay quienes cuentan con algo de Voluntad, aprenden como hacer, pero la Voluntad no les alcanza para perseverar y practicar, practicar y practicar. También hay quienes cuentan con los tres ingredientes esenciales y sencillamente se dedican a hacer, ser y Crecer.

 

Voluntad, Aprendizaje y Práctica. Si alguno de estos mecanismos falla; sencillamente pasa, que no pasa nada, y cuando pasa, pasa lo que no queremos que pase.

 

Ahora bien, para continuar es importante que tengas en cuenta, algunas definiciones del término Proceso. Resultan muy pertinentes, para el propósito de compartirte el valor vital, de los Procesos de Formación Afectiva.

 

Proceso:

-Acción de ir hacia adelante.[1]

-Los procesos son ciclos que constan de distintas etapas, en las cuales se producen ciertos cambios de estado. De este modo, al finalizar el proceso, su protagonista ya no es el mismo que en el comienzo.[2]

-Se denomina proceso a la consecución de determinados actos, acciones, sucesos o hechos, que deben necesariamente sucederse para completar un fin específico.[3]

 

Veamos ahora algunas características de los Procesos de Formación Afectiva:

 

  • Los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de brindar Formación para la Vida. Esto es, Formación que nos suministra herramientas para ayudarnos a Crecer Afectivamente en las diferentes dimensiones, roles o vínculos  de nuestra Vida.

  • Los Procesos de Formación Afectiva nos ayudan a Crecer en la forma de Creer, de Sentir y de Actuar. Esto quiere decir, que si aprendemos a identificar nuestras Creencias, concientizarlas, discernirlas y transformar aquellas que nos generen malestar y nos impidan evolucionar; nuestra forma de Sentir la vida contará con equilibrio, confianza, seguridad, sosiego, motivación, esperanza; afectos necesarios para Actuar de forma coherente, empática, asertiva, comprometida, cooperadora, equitativa, justa.

  • Los Procesos de Formación Afectiva nos ayudan a Crecer como Seres Humanos, porque nos dan la posibilidad de aprender a relacionarnos con nosotros, con los nuestros, con los demás y con lo demás; de manera que las interacciones generen satisfacciones y gratificaciones. Específicamente, proporcionan Bienestar al Vivir y Convivir.

 

  • Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras. Algunas de ellas son: comprenderse, comprender a los demás y lo demás, gobernar los afectos, valorarse, valorar a los demás y lo demás, cuidarse, cuidar a los demás y lo demás, enfocar la atención en la constructiva creación, empatividad (empatía- asertividad), cooperación, reciprocidad, gratitud, equidad, entre otras.

  • Los Procesos de Formación Afectiva favorecen la Movilidad Social ascendente.

En una sociedad como la nuestra; se puede afirmar que la imperante inequidad social no se constituye en el único, ni en el principal obstáculo para evolucionar en las diferentes dimensiones del vivir. Gran parte de la limitación y estancamiento, encuentran su causa en cuestiones afectivas, de orden familiar y personal tales como: falta de motivación, dificultad para gobernar la ira, el miedo, el placer, falta de valoración personal, dificultad para relacionarse, dificultad para resolver conflictos, dificultad para encontrar soluciones creativas a las dificultades, dificultad para prestar atención a la creación, gasto del tiempo infructuosamente, creencias destructivas sobre sí mismo, sobre los demás y sobre la vida, etc, etc, etc.

 

Los Procesos de Formación Afectiva favorecen la Movilidad Social ascendente porque están diseñados de forma tal; que quien los emprende y persevera en la práctica, incrementa sus posibilidades. Esto ocurre porque puede aprender a conocerse, comprenderse, valorarse, evaluarse, gobernarse, enfocar tiempo y atención en la construcción y creación, aprender a comunicarse y a relacionarse, entre otros aprendizajes. De esta manera, incrementa las posibilidades de descubrirse, saber para qué es realmente hábil, vivir de su Talento, generar recursos, vínculos, construir redes, comunidad; para compartir, aportar, cooperar y avanzar.

 

Adicionalmente, cabe anotar que el rol de la Institución Familiar en la Movilidad Social es fundamental. No contar con la posibilidad de aprender y practicar estas Habilidades en el seno familiar, reduce ostensiblemente las oportunidades de cualquier individuo. Por esto resulta tan determinante, contribuir activamente con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras en nuestros(as) hijos(as).

 

Así mismo, la función de la empresa es crucial en lo que respecta a la Movilidad Social. Hacen un gran aporte a la sociedad,  aquellas Organizaciones conscientes y responsables socialmente, que brindan Formación Afectiva para contribuir con la Humanización de sus colaboradores; teniendo como propósito favorecer la Movilidad al interior de la Organización y el avance de éstos, en la escala social.

 

  • Los Procesos de Formación Afectiva a diferencia de otro tipo de procesos, tienen inicio, pero no fin. Esto quiere decir, que una vez nuestra Voluntad nos permita iniciar, es necesario que esta Voluntad continúe renovándose, para que sea posible la práctica permanente de lo aprendido; así como el aprendizaje permanente de la práctica.

¿Qué se puede aprender en un Proceso de Formación Afectiva concretamente?

 

  • Podemos aprender a Crecer como Seres Humanos.

  • Podemos aprender a desarrollar Habilidades Afectivas Humanizadoras.

  • Podemos aprender a comprender a los demás.

  • Podemos aprender a comunicarnos asertivamente.

  • Podemos aprender a valorar a los demás.

  • Podemos aprender a ser empáticos.

  • Podemos aprender a cooperar.

  • Podemos aprender a trabajar en equipo.

  • Podemos aprender a desconflictuar (resolver los conflictos).

  • Podemos aprender a convivir.

  • Podemos aprender a comprendernos.

  • Podemos aprender a valorarnos.

  • Podemos aprender a gobernarnos. A gobernar los afectos positivos y negativos.

  • Podemos aprender a enfocar nuestra atención en la creación.

  • Podemos aprender a sentir.

  • Podemos aprender a discernir.

  • Podemos aprender a sentipensar.

  • Podemos aprender a descubrir quienes somos.

  • Podemos aprender a transformar creencias fuente de malestar.

  • Podemos aprender a procesar las dificultades creativamente.

  • Podemos aprender a reducir el ego a desinflarlo

  • Podemos aprender a practicar una Crianza formativa.

  • Podemos aprender a explorar, identificar y desarrollar el talento de nuestros hijos.

  • Podemos aprender a comprometernos con lo que emprendamos.

  • Podemos aprender a confiar y creer en nosotros.

  • Podemos aprender a rodearnos acertadamente.

  • Podemos aprender a servir a los demás.

  • Podemos aprender a aportarle bienestar a nuestros entornos.

  • Podemos aprender a ser creativos.

  • Podemos aprender a construir comunidad.

  • Podemos aprender a estructurar una estrategia de vida.

  • Podemos aprender a darle significado y sentido  a nuestra vida.

  • Podemos aprender a amar.

  • Podemos aprender a mantenernos en equilibrio.

  • Podemos aprender a construir vínculos fuente de bienestar.

  • Podemos aprender a despertar cada vez más nuestra consciencia.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre la ira.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre el miedo.

  • Podemos aprender a tener dominio sobre el placer.

  • Podemos aprender a Crecer Afectivamente.

  • Podemos aprender todo lo relacionado con nuestro Mundo Afectivo.

¿Cómo se desarrollan los Procesos de Formación Afectiva?

 

El método a partir del cual se llevan a cabo los Procesos de Formación Afectiva consiste en:

 

  • Actos Formativos basados en Talleres de 2 horas. Con una periodicidad proporcional a la voluntad y necesidad particular.

  • Cada Acto Formativo está estructurado a partir de tres fases:

    1. Motivacional     2. Nocional     3. Vivencial

  • La Fase Motivacional tiene el propósito de concienciar, motivar al aprendizaje y favorecer la receptividad; evidenciando el valor afectivo del Acto Formativo. Es decir, muestra de forma interactiva y didáctica los beneficios que otorga y los malestares que evita o transforma, dicho aprendizaje y su posterior práctica, en el diario vivir y convivir.

  • La Fase Nocional tiene el propósito de explicar de forma práctica y breve el significado del tema y de la Habilidad o Habilidades relacionadas. En la medida que se avance en el Proceso de Formación Afectiva; de la fase nocional, se pasa a la fase conceptual. Es decir, se profundiza en la comprensión del significado.

  • La Fase Vivencial tiene el propósito de llevar a la práctica lo aprendido, para incrementar el sentido y la recordación del Acto Formativo. Asimismo, modela una forma de practicar el aprendizaje adquirido en el diario vivir; teniendo en cuenta, que el desarrollo de la Habilidad depende de la práctica perseverante y permanente.

  • La dinámica bajo la cual operan los Procesos de Formación Afectiva, está basada en la relación directa que existe entre la necesidad y la Habilidad. Esto es, si tenemos una necesidad afectiva insatisfecha; una manera efectiva de satisfacerla, es desarrollar Habilidades Afectivas Humanizadoras. Por ejemplo: si como grupo de trabajo, familiar o como organización, tenemos problemas para relacionarnos, comunicarnos y trabajar en equipo; necesitamos aprender a desarrollar Habilidades como la Empatividad (empatía-asertividad) y la Cooperación.

  • El tema depende de la necesidad particular del grupo u organización, puede ser cualquier tema o temas relacionados con El Mundo Afectivo. En el apartado anterior sobre lo que se puede aprender en un Proceso de Formación Afectiva, se mencionan algunos temas.

¿A quién están dirigidos los Procesos de Formación Afectiva?

 

Teniendo en cuenta que somos seres afectivos y sociales; teniendo en cuenta que la mayor fuente de felicidad para un humano son sus vínculos; teniendo en cuenta que necesitamos sentirnos aceptados, vinculados, ser queridos y querer; teniendo en cuenta que naturalmente necesitamos del grupo, de la vida compartida en comunidad; teniendo en cuenta que cuando hacemos parte de un grupo, de una comunidad con ideas y creencias constructivas, somos más receptivos a la presión positiva que los demás puedan ejercer sobre nuestro ser,  para ayudarle a Crecer.

 

Teniendo en cuenta lo anterior; los Procesos de Formación Afectiva se llevan a la práctica de forma más efectiva, cuando se realizan en grupo, en comunidad.

 

Por esto, los Procesos de Formación Afectiva están dirigidos a grupos, ONGs, comunidades; de tipo social, empresarial, familiar, deportivo, académico, cultural y demás instituciones u organizaciones interesadas en Crecer como Seres Humanos.

 

Bueno, de momento esto es todo. Esperamos que tu Voluntad te acompañe y te permita emprender un Proceso de Formación Afectiva con tu grupo o comunidad en cualquier momento, cuanto antes mejor.

 

Lo determinante es empezar y perseverar en la práctica de lo aprendido. El efecto  de un Proceso de Formación Afectiva es muy similar, al que hace  la gota de agua cayendo permanentemente sobre la roca; finalmente transforma su forma.

 

Hasta siempre,

 

Luz Adriana Tirado Velandia

Formadora Afectiva

Comunidad de Formación Afectiva Crecer

 

 

Correos-electrónicos:formacionafectiva@gmail.com  // luzadrianatv@gmail.com

Teléfonos: celular- 320 814 8647  –   fijo-5701158

Bogotá, Colombia

 

 

 

 

 

 

 

[1] . Diccionario Enciclopédico Círculo de Lectores.

[2].  Definición.de:   http://definicion.de/proceso

[3]. Definicion.mx:  http://definicion.mx/proceso

APREHENDER A LEER LA VIDA

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LEER LA VIDA

Aprehender a leer la vida sin afán; teniendo en cuenta su puntuación, evitando así alterar, el sentido de los mensajes que ella acostumbra a enviar.

 

Ganar  destreza en la comprensión de su lectura; para hacer pertinentes conexiones y nuevas interpretaciones.

 

Aprehender a interpretar sus señales; para resolver una parte importante de los desafiantes interrogantes, que surgen a cada instante.

 

Deducir sus diversas y ambiguas definiciones; aprovechando para subrayar, aquellas  relacionadas con creencias que generan bienestar.

 

Aprehender a argumentar sus significados; para que predominen los estados afectivos equilibrados.

 

Incrementar su sentido; haciendo corrección de los estilos afectivos, que nos impiden  Crecer aprendiendo de lo vivido.

 

Aprehender a conceptualizarla; observarla sin subestimarla, escucharla sin juzgarla, sentirla sin malestar, vivirla en la libertad de la responsabilidad.

 

Atreverse a extraer de ella su idea principal; esa que la complejiza, la hace sencilla, provechosa, coherente y permite identificar la esencia de su existencia.

 

Aprehender a leer la vida, es una medida para no vivirla, como si ésta fuera un eterno callejón sin salida.

 

Practicar una concienzuda lectura de la vida, permite llegar a conclusiones que favorecen la benevolencia en las acciones.

 

APRENDER A DESEAR

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 APRENDER A DESEAR

Aprender a desear; facilita el caminar por la vida en armonía, sin la permanente ansiedad, que genera el desear, lo que causa malestar para uno o los demás.

 

Aprender a desear; bien puede ser, como en su tiempo lo afirmó Epicteto “solo desear lo que depende de ti”. A esto cabe agregar: el deseo ha de ser limpio, constructivo y siempre recto. Porque un sucio pensamiento, en algún momento, trae a la vida sufrimiento.

 

Aprender a desear; es lograr equilibrar y moderar lo deseado. Y así, no caer en los extremos del pasivo conformismo y la insaciable ambición, que degradan la condición y causan indignación.

 

Aprender a desear; es aprender a expulsar del pensar, sentir y actuar, la avaricia y mezquindad. No aprender a compartir y valorar lo que la vida nos da, solo incrementa la ansiedad. Bien lo dijo en su momento, Don Francisco de Quevedo “lo mucho se vuelve poco, con desear otro poco más”.

 

Aprender a desear; siempre requerirá, que el deseo coincida con el actuar. Y que el medio para lograr, se pueda canalizar en el perseverar, cooperar, el trabajo, la sinceridad, la constructiva habilidad, y esfuerzo sin par.

 

Aprender a desear; requiere de no olvidar, aquella frase popular: “ten cuidado con lo que deseas porque podría hacerse realidad”. Desear hace parte de nuestra configuración afectiva natural; los sanos deseos nos ayudan evolucionar. Los deseos enfermizos, siempre esclavizaran y no permiten avanzar.

 

Aprender a desear y enseñar a desear a nuestros tiernos infantes, sí que les podrá ayudar; a crecer sin ansiedad, a no llegar a frustrar su deseo de libertad, por dejarse esclavizar con lo que en realidad, no desean desear.

 

Aprender a desear; nos permite liberar nuestro ser del trasegar, que genera el no saber, qué es lo que se quiere ser.

 

Aprender a desear; permite experimentar la vida sin malestar, aunque uno que otro deseo, pueda llegarse a frustrar.

SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

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SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a ejercer dominio sobre el propio ser, esto es, gobernar los instintos básicos de la ira, el miedo y el placer. Y así, no perecer como esclavos autómatas, sin llegar a comprender, lo maravilloso que podía ser, el Vivir para Crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a conocer lo que está dentro del ser, para extraer la esencia, de lo que se puede llegar a ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a hacer el bien, sin tener en cuenta a quién.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a perdonar, y rencor nunca guardar. Sin querer esto decir, que se tenga que olvidar, pero sí, poder recordar sin que surja el malestar.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, el sentir y el parecer, de los seres que conforman nuestro entorno, y a su vez, configuran nuestro ser, con o sin querer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, que el conflicto se encuentra por doquier. Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer, es resolver cada conflicto, con altura, equilibrio y sensatez.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a dedicar tiempo y atención, para efectuar procesos de creación, que mejoren la condición, de toda nuestra dimensión.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a emprender, procesos que formen el ser, y lo lleven a comprender, que el crecer requiere de lucidez; para poder trascender, las limitaciones infundas sin saber.

 

Ser un ser con voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a proceder en la vida de adultez, con mesura y madurez. Lo contrario a esto es, mantenerse encarcelado en una eterna adolescencia, que sin la menor indulgencia; lleva siempre a experimentar, una vida de absoluta obsolescencia.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a no pretender, establecer relaciones de poder, solo por satisfacer, las carencias que habitan, al interior del propio ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a consumir con plena moderación, evitando la tentación, de caer en la ostentación.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a despertar la consciencia del letargo, en el que la cultura de consumo nos pretende mantener. Para que así, no logremos ver, su contundente manipulación, que deja como consecuencia, todo tipo de adicción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a trascender la experiencia del placer. Así poder comprender, que con la moderación, es posible experimentar, genuina satisfacción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a discernir, lo que ocurre en el vivir, esto puede definir, lo que será el devenir.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a valorar, a nunca traicionar, a querer y ser querido, a dar y recibir, a vivir y convivir. Todo esto realmente, llena de sentido el ser y siempre le hace crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender y siempre hacer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer; de acuerdo con tu creer, ¿qué más puede ser?