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¿POR QUÉ NOS ENGAÑAMOS?

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POR QUÉ NOS ENGAÑAMOS

El auto-engaño habita en nuestra mente e interfiere de forma constante en nuestra vida personal y social.” Robert Trivers.

 

¿Por qué surge el Autoengaño? ¿Para qué necesitamos mentirnos a nosotros mismos y mentirle a los demás? ¿El engaño hace parte de nuestra naturaleza? ¿Es posible identificar el engaño, antes que nos cause un profundo daño? ¿Podemos evitar engañarnos a nosotros mismos?

 

“El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.” Hace poco me encontré con esta afirmación en una entrevista que le hace el divulgador científico Eduardo Punset a la Psicóloga inglesa Cordelia Fine.[1] Y al continuar ahondando un poco más en el tema, me encontré con otra contundente afirmación del investigador Robert Trivers, conocido por sus estudios sobre  el Autoengaño: “El Autoengaño es un mecanismo que ha evolucionado para facilitar el Engaño Interpersonal e impedir su descubrimiento.”[2]

 

¡Increíble pero cierto! los seres humanos tenemos una alta capacidad para mentirnos a nosotros mismos. Podemos jugar a la vez el rol de engañador y engañado. Todo indica que el engaño es inherente a la Naturaleza Humana y tal como afirma Trivers: “Cuanto mejor nos engañamos a nosotros mismos, mejor engañamos a los demás.”

 

Esta es la razón principal por la cual el mecanismo del Autoengaño evolucionó; si el humano se cree sus propias mentiras, al momento de expresarlas será muy convincente y a su interlocutor le será muy difícil o imposible detectar el engaño. Además no se paga el coste de experimentar lo que se conoce como disonancia cognitiva, esto es,  sentir y pensar que nuestras creencias con respecto a algo determinado, no se corresponden con la realidad.

 

“En la medida que la gente se puede convencer a sí misma, que un engaño es verdad o que sus motivos son irreprochables, puede engañar mejor a los demás porque ya no emite las señales de engaño consciente que podría revelar su intención engañosa, tales como: nerviosismo, sudoración, discurso contradictorio, inseguridad y demás. Por no tener que esforzarse para mantener la realidad y la ficción en la mente al mismo tiempo; fácilmente ocultan la primera y hacen que la segunda sea compatible con sus intereses. Al creer plenamente en la ficción que están promulgando, pueden liberar su mente para concentrarse en otros asuntos.”[3]

 

Cordelia Fine, afirma que nuestro cerebro nos enseña un mundo ampliamente coloreado por la vanidad. Y Robert Trivers advierte que la cantidad de maneras en que somos capaces de engañarnos a nosotros mismos y a los demás es abracadabrante, y afecta a casi todos los órdenes de la vida.

 

“El engaño es una actividad profundamente arraigada a la vida, que ha sido seleccionada a lo largo de la evolución. Su presencia no queda acotada únicamente al ser humano. Si miramos a nuestro alrededor, en la naturaleza encontramos numerosos ejemplos de seres vivos que emplean las técnicas del engaño, con el único fin de sobrevivir y perpetuar sus genes. Los virus y las bacterias, sin ir más lejos, camuflan sus efectos mediante el uso de proteínas que mimetizan componentes del organismo huésped hasta el punto de burlar un sistema inmunológico preparado para atacar a agentes extraños. Los depredadores e incluso las presas de los depredadores también acuden al engaño con tal de pasar desapercibidos.”[4]

 

De acuerdo con las investigaciones de Trivers y Von Hippel, el Autoengaño se puede presentar de diversas formas, por ejemplo: mediante búsquedas sesgadas de información, procesos sesgados de interpretación y procesos sesgados de memoria.

 

En términos prácticos y sencillos, lo anterior quiere decir que como los humanos tenemos una capacidad enorme para crear sistemas de creencias sesgados; podemos manipular la información sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno, para construir una falsa imagen. Podemos interpretar la realidad acorde a nuestra conveniencia. Podemos recordar los hechos de forma selectiva.

 

Como bien sostiene Trivers: “Todas estas modalidades se aprovechan de una característica marcadamente humana: a las personas nos gustan las buenas noticias sobre nosotros mismos, las noticias que favorecen nuestros objetivos y motivaciones en la vida, mientras que tendemos a negar y ofuscar las noticias que nos resultan más incómodas.”

 

 “Hay muchas maneras de engañar a la gente. Una obvia opción es contar una mentira, pero también es posible engañar a los demás, evitando la verdad, ofuscando la verdad, exagerando la verdad o poniendo en duda la verdad. Estos procesos son útiles al engañar a otros, pero también son útiles para engañar al yo. Por ejemplo, si te puedo engañar evitando una crítica, entonces es lógico pensar que puedo engañarme a mí mismo de la misma manera.”[5]

 

Ahora bien, el engaño es inherente a la Naturaleza Humana. Pero esto no quiere decir que sea inevitable y que no cause daño. < La verdad duele > dice la sabiduría popular; esta frase deja en evidencia de forma sintética una de las causas por las cuales el humano es tan propenso a caer en estados de Autoengaño profundos. <Pero la mentira mata> dice la otra parte de la frase, dejando en evidencia lo perverso que resulta el engaño.

 

“El auto-engaño es una práctica común y peligrosa porque nos aleja de la realidad hacia un decorado identificado por nuestra mente como real. Y el precio que pagamos por vivir en la mentira es muy alto. Las guerras salpicadas de auto-engaño, son la peor consecuencia derivada de esta práctica tan habitual.”[6]

 

Cuando la práctica de mentirse a sí mismo y mentirle a los demás se vuelve recurrente y empieza a ser parte del estilo de interacción consigo mismo y con los demás, necesariamente se terminará afectando la construcción de sólidos y sanos vínculos; por ende, el mentiroso generalmente termina solo o acompañado de vínculos que no son fuente de bienestar.

 

Dice Trivers que el costo del Autoengaño es la aprehensión distorsionada de la realidad, especialmente de la realidad social, y el mantenimiento de un sistema mental ineficiente y fragmentado.

 

“El estudio del engaño ha dado lugar a una serie de premisas obvias y universales. Por ejemplo, ante una misma comunidad, el mentiroso habitual está destinado al fracaso. Y es que si el mentiroso actúa de forma repetida, las potenciales víctimas de engaño pueden llegar a identificar la mentira y desarrollar respuestas contra ella, convirtiéndose el mentiroso en víctima de su propio engaño.”[7]

 

Pero bueno, concretamente ¿Por qué surge el Autoengaño? ¿Para qué necesitamos mentirnos a nosotros mismos y mentirle a los demás?

 

“En un mundo complejo formado por mentirosos y mentidos, los mecanismos para identificar y provocar el engaño co-evolucionan a la vez, y al mismo tiempo, la complejidad y eficiencia de ambas estrategias. Y es aquí donde aparece el Autoengaño.”[8]

“Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada.

De esos mismos mecanismos surge en los humanos la habilidad para caer fácilmente en estereotipos y prejuicios que, llevados al extremo, pueden conducir a tensiones y conflictos.”[9]

 

Por perverso que parezca ante los ojos de la moral; lo cierto es que el humano miente y se miente, para aparentar más de lo que es, para evadir una realidad que le causa un profundo dolor, para justificar sus fracasos, para manipular  y obtener beneficios, para ganarse la confianza de los demás, para no enfrentarse a lo que realmente es, para camuflar ante los demás su verdadera intención, etc, etc, etc…

 

“Presentarnos como más inteligentes, más fuertes, y más seguros de lo que somos realmente funciona como una estrategia socialmente favorable. Entre otras cosas, le creemos más a las personas seguras de sí mismas y nos enamoramos más de ellas. Se sabe también que una persona media tiende a creer que es mejor que la media.”[10]

“El Autoengaño actúa al servicio de la promoción social, facilitando el engaño en un sentido más general, ya que puede ayudar a convencer a los demás que somos mejor (por ejemplo, que tenemos más ética, que somos más fuertes, más inteligentes) de lo que realmente somos. Esto devenga ventajas sociales, porque al creernos algo que no somos, al engañarnos con respecto a nuestras cualidades positivas y negativas, transmitimos seguridad y confianza en nosotros mismos mayor de la que realmente sentimos; la gente normalmente se deja impresionar por esta actitud. Y esto le permite a quien engaña mejoría social y material.”

“La confianza que alguien proyecte juega un papel fundamental, determina el tipo de personas que la gente elige como líderes. Es más probable que los consejos de este tipo de personas que creen sus propias historias de auto-mejora, sean seguidos por personas que carecen de confianza en sí mismas.”[11]

 

Bien se puede afirmar, adicional a lo anterior, que hay otras razones causantes del Autoengaño, tales como:

 

La falta de Fortaleza Afectiva para enfrentarnos a realidades dolorosas, nos lleva a negar la realidad y a ver únicamente lo que queremos ver.

 

La falta de determinación para tomar decisiones dolorosas, nos hace  justificar nuestras actuaciones e incluso las actuaciones de personas que a veces nos causan daño.

 

Un ego inflado conlleva a querer aparentar algo que no se es, y a través del Autoengaño puede ocultarle a los demás sus verdaderas intenciones.

 

Carecer de habilidad para conocernos a nosotros mismos y para conocer a los demás, nos hace vulnerables al Autoengaño y al engaño de los demás.

 

Sentir que no se tiene control sobre la propia vida, también se constituye en una razón que propicia  el Autoengaño. “Cuánto menos sienten las personas que pueden controlar sus vidas, más proclives resultan a percibir patrones ilusorios en configuraciones dadas al azar y a apoyar teorías conspirativas” (Whitson y Galinsky,  2008)

 

Para terminar sería bueno que nuestra mente y consciencia se quedaran  con algunas conclusiones sobre el tema:

 

Parece ser que en términos generales, los humanos somos bastante ineptos para detectar las mentiras, tanto así, que  muchas veces no logramos identificar siquiera nuestras propias mentiras. Sin embargo hay investigaciones que evidencian, que quien tiene mayor capacidad para detectar las mentiras en los demás, es menos propenso a caer en el Autoengaño.[12]

 

Si nos permitimos enfrentarnos a nosotros mismos de forma consciente y sistemática, con la intención y voluntad de conocernos; podremos identificar nuestras creencias, afectos, prácticas, motivaciones, intenciones y demás. Esto nos puede ayudar a reducir el riesgo de Autoengañarnos.

 

Si nos permitimos observar a los demás sin prejuicios, mientras los leemos afectivamente de forma sistemática, es decir, mientras identificamos conscientemente sus creencias, afectos, prácticas, motivaciones, intenciones y demás. Podremos conocerlos un poco y así, reducir el riesgo de ser engañados por los demás.

 

Si le enseñamos a nuestros hijos desde la más tierna infancia a conocerse a sí mismos, a conocer a los demás y a tomar consciencia de lo nefasto que resulta engañar a los demás. Es muy probable que crezcan siendo seres humanos incapaces de manipular y hacerle daño intencional al otro.

 

Mantenernos conscientes de nuestra naturaleza propensa al engaño, nos permite estar atentos y evitar  engañarnos a nosotros mismos, o en su defecto, evitar que los demás nos engañen por prolongados periodos de tiempo.

 

Aunque vivimos en un mundo bombardeado permanentemente por estereotipos, que pretenden imponer modos de sentir, pensar y actuar superfluos, basados en el tener; donde se cree que el grado de felicidad que alcances, es directamente proporcional a la cantidad de dinero que tengas para consumir sin parar; donde las personas que aparentan ser “exitosas” son las que más confianza inspiran; donde te venden sueños usados y te roban tus sueños planeados; donde se cree que primero hay que tener para poder ser; donde se cree que primero hay que tener para compartir; donde el ego más inflado sobresale porque pasa por encima de los demás…

 

Aunque vivimos en un mundo así, siempre tendremos la posibilidad de actuar con criterio; de ver lo que hay más allá de las apariencias para descubrir la esencia; de vivir y sentir la vida sin sesgos egoístas que hagan daño a los demás; de actuar por convicción y de corazón; de descubrir el lado transparente de la vida, de aportarle genuinamente al avance social; de esforzarnos por Evolucionar Afectivamente; de propiciar la Evolución Afectiva de nuestros hijos; de construir para nuestros hijos un mundo de posibilidades; de vivir intensamente degustando cada instante con pleno equilibrio; de vivir una Vida con Pleno Sentido libre de engaños.

 


[1]Entrevista de Eduardo Punset  a la Psicóloga Cordelia Fine. http://www.redesparalaciencia.com/4154/redes/redes-78-el-cerebro-no-busca-la-verdad-sino-sobrevivir.

[2] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Conferencia de Robert L.Trivers  3 de Mayo de 2007.

[3] Von Hippel W, & Trivers Robert. (2011) The evolution and psychology of self-deception.  The Behavioral and brain sciences.

[4] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Op.cit.

[5] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Op.cit.

[9] Entrevista de Eduardo Punset  a la Psicóloga Cordelia Fine. Op. cit.

[10] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

[11] Ibid.

[12] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

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¡¡¡QUE DICHA SOY MADRE!!!

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QUE DICHA SOY MADRE

Que dicha me produce el ser consciente de la capacidad que tengo para dar vida.

No he dejado de maravillarme ni un solo instante con la naturaleza creadora que tengo como mujer.

Mi cuerpo, mi asombroso cuerpo fue capaz de gestar en su vientre la maravillosa vida de un ser.

Mi cerebro, mi magnifico cerebro, fue capaz de producir las sustancias necesarias para que pudiera sentirme íntimamente conectada con el ser al que había dado vida.

Mi mente, mi extraordinaria mente fue capaz de permitirme conocer y valorar el acto tan grandioso que estaba presenciando; el nacimiento de vida humana.

Mi consciencia, mi enérgica consciencia me indujo a experimentar el Afecto más sublime: sincero, genuino y profundo Amor. Mientras me recordaba que yo tenía la responsabilidad de cuidar y aportar sin reserva al desarrollo de ese inigualable ser.

Que sentido tan profundo el que va adquiriendo mi vida a medida que la comparto con los seres que día a día me dan la oportunidad de mejorar. Pues diariamente mis hijos ponen a prueba mi paciencia, mi capacidad para ser empática, asertiva, responsable, respetuosa, generosa…

Quiero erigirme frente a mis hijos como una madre y mujer coherente, con criterio, con capacidad para guiar y orientar sus vidas. Con capacidad para ayudarles a encontrar su propio camino, a desarrollar su propio criterio y a hacer de la coherencia su compañera permanente.

Me siento con toda la fuerza y la Voluntad para enseñarles, mostrarles, explicarles, desde mi perspectiva y desde todas las perspectivas sanas y posibles; en qué consiste el complejo arte de Vivir y Convivir.

Estallo de júbilo y me lleno de esperanza, cuando pienso en lo que pueden llegar a ser mis adoradas criaturas, gracias al trabajo y esfuerzo propio. Por supuesto, sé que esto dependerá de mi compromiso para enseñarles a luchar y perseverar en lo que  quieren.

Estoy trabajando y cuento con toda la Motivación Intrínseca para continuar trabajando, por ver a mis hijos siendo Seres Humanos Evolucionados Afectivamente, capaces de interactuar adecuadamente con ellos mismos y con su entorno.

Que desafío tan grande el que tengo; hacer de mis hijos Seres Talentosos afectivamente, intelectualmente y operativamente. Es decir, seres hábiles para Sentir, Pensar y Hacer.

Esta es la motivación más grandiosa de mi existencia, mis hijos. No me quiero perder ni un solo momento de sus vidas. No dejaré de aportarles todo lo que esté a mi alcance, para que ellos encuentren el Significado de sus vidas y logren vivir una Vida con Pleno Sentido.

Por todo esto y por todo lo que me espera por vivir al lado mis maravillosas criaturas, solo puedo decir: ¡¡¡ Que dicha Soy Madre!!!

A todas las dulces, amorosas y comprometidas Madres les deseo una feliz y satisfactoria Vida como Madres. Porque nuestro rol lo ejercemos desde la cuna y hasta que la muerte nos separe de nuestras criaturas.

Un afectuoso saludo de admiración para todas Ustedes, Valiosas Madres.

¿POR QUÉ SE ACABA EL AMOR?

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EVOLUCION DEL AMOR

 

El Amor… el Amor

Ese noble afecto que alimenta y engrandece tanto a quien lo recibe, como a quien lo brinda.

El Amor, esa energía creadora que nos anima a construir.

El Amor, esa fuerza movilizadora que nos da el coraje para perseverar.

El Amor, esa práctica que nos da la valentía para luchar por lo que queremos, por lo que creemos, por lo que podemos, por lo que nos apasiona, por lo que le da sentido a nuestra existencia.

El Amor, ese impulso motivador que nos lleva a Hacer para Ser.

El Amor, ese afecto que evolucionado, nos permite trabajar por nosotros mismos, por los nuestros, por los otros y por la humanidad.

Parece inconcebible que un afecto tan grandioso se pueda acabar ¿verdad? Lo cierto es que cuando no estamos conscientes, atentos, trabajando permanentemente para que el amor evolucione; de repente nos hallamos desconcertados preguntándonos:

¿Qué pasó? ¿No entiendo por qué se acabó el amor, si al comienzo todo era tan bonito? ¿Por qué cambió tanto de un momento a otro? ¿En qué momento se acabó el amor? ¿En qué momento todo acabó?

¿Tú qué crees, por qué se acaba el amor? Esta pregunta puede tener tantas respuestas como modos de pensar existen.

Compartiré contigo una de las tantas posibles respuestas a esta crucial pregunta. Para esto, tendré en cuenta lo que he aprehendido en el ejercicio de estudiar, enseñar y practicar la Formación Afectiva.

Sigamos adelante entonces…

Desde la Formación Afectiva se trata de lo siguiente: <<Cuando el Amor no evoluciona, se extingue>> permítenos explicarte en qué consiste esta afirmación.

mariposas enamoradasEl Amor al igual que todos los Afectos, nace como Emoción. Esto quiere decir que inicia siendo muy intenso y es el resultado de una fuerte activación bioquímica. Es pura biología en acción. Es una fiesta de neurotransmisores como la dopamina y norepinefrina, que estimulan la producción de hormonas como la testosterona. Razón por la cual, experimentamos los efectos del llamado amor romántico en el vínculo de pareja. Con síntomas como atención sostenida en el objeto del deseo, pensamiento intrusivo, incremento del deseo sexual, taquicardia, pérdida del apetito, etc.

En el vínculo con nuestros hijos, también experimentamos el Amor como Emoción. Cuando están recién nacidos, en nuestros organismos se activa la producción de hormonas como la oxitocina (predominante en la mujer)  y la vasopresina (predominante en el hombre). La activación de estas hormonas hace que sintamos un intenso apego por nuestros hijos, sobre todo en sus primeros años de vida.

Antes de continuar hagamos un paréntesis; si bien es cierto, también existe el amor hacia los amigos, los familiares, la naturaleza, el trabajo etc. Aprovecharemos esta oportunidad para hacer referencia a dos de los más significativos: el Amor de pareja y el Amor hacia nuestros hijos.

Continuemos…

El Amor Emocional, lamentablemente tiene fecha de caducidad. En el vínculo de pareja -segúnAMOR EMOCIONAL probadas investigaciones-[1] caduca aproximadamente luego de 18 a 24 meses. Puede ser un poco antes, un poco después, dependiendo de las particularidades y dinámicas propias del vínculo.

En el vínculo con nuestros hijos, la naturaleza nos ayuda a experimentar ese intenso apego durante los 4 primeros años aproximadamente. Después, todo dependerá igualmente de las particularidades del vínculo.

El Amor como Emoción en la pareja, es un Amor biológico. Es un Amor donde el instinto se impone, mediado por el deseo de experimentar placer. Es un Amor que no piensa en sí mismo, ni en el otro. Es un Amor obnubilado por los efectos de la bioquímica. Es un Amor ciego y cuando ve, tan sólo ve lo que quiere ver. Es un Amor de esos que mata si no evoluciona.

Cuando pasa el efecto de la bioquímica se impone nuestra naturaleza egoísta o altruista con más fuerza (depende del grado de Evolución Afectiva que tengamos). En el primer caso, es en esta etapa donde muchas parejas se separan o dejan de prestarle atención a la relación, para ir en busca de una nueva aventura.

El Amor emocional es un Amor egoísta incluso consigo mismo. Al no experimentar la intensidad propia del efecto bioquímico,  pierde el interés por el otro. Es ahí cuando decide terminar la relación sin pensar en nada más, o en su defecto, continúa en la relación motivado por creencias egoístas, tales como:

“sé que esto no va para ninguna parte, ni me interesa, pero por ahora no quiero estar solo(a)”

“esta relación no me importa, pero creo que me puedo aprovechar de lo que me ofrece”

“siempre es bueno tener un arrocito en bajo, por si algo me falla por fuera”

“yo nací para vivir la vida, no tengo por qué condenarme a estar con una sola persona” bla, bla, bla…

Bajo esta lógica se actúa de forma egoísta con el otro y sobre todo consigo mismo,  pues se eliminan las posibilidades de construir, de llevar una vida creadora y se firma una condena para tener como compañía permanente a la soledad y la depresión.

Asimismo,  muchos padres abandonan o descuidan por completo el cuidado de sus hijos. Se derrocha la oportunidad que la vida nos ofrece de mejorar para formar a nuestros hijos. La crianza sencillamente pierde importancia, se le presta poca o ninguna atención a este oficio, razón por la que el vínculo madre-padre e hijos se deteriora y éstos, terminan creciendo con profundas Carencias Afectivas.

En el segundo caso, cuando se impone la benevolencia; lo que ocurre es que somos capaces de pensar por lo menos en nosotros mismos, en lo que realmente queremos, en lo que realmente nos conviene. Si esto ocurre, el Amor evoluciona a su etapa Sentimental.

AMOR SENTIMENTALEl Amor como Sentimiento es un Amor que piensa en sí mismo. Aunque aún no está preparado para aportarle al otro, se permite pensar por lo menos en su propio Bien-Estar. En el Amor sentimental  el  <Yo> cobra vida. Luego de estar en las nubes dopados, aterrizamos a la realidad para encontrarnos con nosotros mismos.

Si somos diestros practicando la Habilidad Afectiva del Autoconocimiento, podremos evaluar con precisión qué queremos, qué nos gusta y qué no,  qué tan conveniente puede ser continuar con la relación, qué nos puede aportar el otro, qué posibilidades hay de construir. Este se constituye en el primer paso para que sea posible aportarle al otro. Es decir, si no somos capaces de apreciarnos a nosotros mismos y pensar en nuestro Bien-Estar, nos será imposible llegar a pensar genuinamente en el Bien-Estar del otro.

Pero este es tan sólo un primer paso, si el Amor Sentimental no evoluciona, nos quedaremosautoconocimiento amor sentimental estancados en la egolatría. Para que el Amor como Sentimiento evolucione es necesario contar con una genuina intención y Voluntad de mejorarnos a nosotros mismos, para aportarle al otro.

En el caso de la crianza, esta etapa del Amor Sentimental también nos enfrenta a nosotros mismos. Es el momento de aprovechar la oportunidad que tenemos en frente, para hacer un ejercicio de introspección, de Autoconocimiento. Así podremos evaluarnos y saber con certeza que transformaciones debemos Hacer para Ser los guías y formadores que necesitan nuestros hijos.

El Amor Sentimental, es un Amor de transición entre lo netamente Biológico y Emocional a un Amor Actitudinal y Psicológico. Si logramos ver que hay después de nuestros propios intereses, podremos ver al otro, tener en cuenta las necesidades del otro. Si esto ocurre el Amor evolucionará a su etapa Actitudinal.

AMOR ACTITUDINALEl Amor como Actitud es un Amor Psicológico. Es un Amor que  trabaja, se esfuerza, cuenta con Voluntad  e invierte energía psicológica para permitirse Aprehender a Amar y dejarse Amar.

Es un Amor capaz de pensar en sí mismo y en el otro. Es un Amor que se conoce a sí mismo y se ocupa de conocer al otro. Es un Amor que se valora así mismo y valora al otro. Es un Amor que se cuida a sí mismo y cuida al otro. Es un Amor que se evalúa a sí mismo y evalúa al otro. Es un Amor  que se comprehende a sí mismo y comprehende al otro.

El Amor Actitudinal es un Amor  Empático y Asertivo. Es un Amor capaz de sentir el sentir delAMOR ACTITUDINAL2 otro y por ende, incapaz de hacerle daño al otro. Es un Amor que se sabe comunicar con el otro y por ende, sabe encontrar la idea adecuada, la palabra adecuada y el momento adecuado para comunicarle su sentir al otro.

Es un Amor donde mi Yo tiene un . Es un Amor donde siempre estamos y contamos Tú y Yo. Es un Amor donde Tú y Yo construimos un Nosotros. Es un Amor donde Tú y Yo creamos una Unidad en Común, que nos permita satisfacer nuestra necesidad de Comunidad.[2]

El Amor como Actitud es un Amor que sabe dar y recibir. Es un Amor generoso a la hora de satisfacer recíprocamente las necesidades de Atención y Compañía Permanente. Es un Amor sosegado, confiado, seguro, fiel, leal, comprometido.

Ahora bien, en este punto es necesario tener en cuenta que en no pocas ocasiones, se carece o se tiene poca pericia en lo que respecta al desarrollo de  Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal y la Valoración Interpersonal. Estas Habilidades nos permiten leer la intención del otro, saber cuál es su grado de Evolución Afectiva, evaluar al otro objetivamente a partir de hechos, para saber que tan probable es que nos pueda hacer daño, en suma, para saber qué tan egoísta es.

PARASITISMO HUMANOAl fallar nuestra  Lectura Afectiva del otro, hacemos elecciones erradas y corremos el peligroso riesgo de involucrarnos con un Parásito Afectivo. Lo que ocurre en este tipo de vínculo es que alguno de los miembros se dedica a dar y el otro a parasitar.

Pero bueno, cuando el encuentro es afortunado, la elección acertada y se logra con mucho trabajo conjunto hacer que el Amor evolucione a su etapa Actitudinal, es decir, que pase de ser Biológico a ser Psicológico; o mejor dicho, de ser instintivo y egoísta, a ser Empático y Asertivo. Cuando esto ocurre, el Amor estará lo suficientemente evolucionado para iniciar su camino hacia una siguiente evolución: el Amor como Valor.

El Amor en su estado Valorativo es un Amor Sociocultural. Es un Amor en el que participan unAMOR VALORATIVO MANOS APOYO , un Yo, un Nosotros y unos entornos socioculturales, esto es, una Familia, una Comunidad, una Sociedad, una Cultura. Es un Amor caracterizado por su capacidad para Comprometerse y Cooperar. Es un Amor que cuenta con motivación intrínseca para Construir, para trabajar en equipo. Es un Amor Creador.

TRIBU FAMILIAR

El Amor como Valor es un Amor capaz de Crear la mayor Obra Vital que un ser humano puede concebir: una sana y funcional Familia o mejor aún, una sana y funcional Tribu Familiar. Es un Amor encausado con la vida y sus vínculos. Es un Amor genuinamente interesado por su entorno familiar, comunitario y social, cultural. Es un Amor Coherente que trabaja con dedicación y asiduidad, para aportarle al mejoramiento, al avance, a la evolución de sus entornos.

El Amor Valorativo es un Amor despojado de egoísmos. Es un Amor fusionado, sólido, garantizado. Es un Amor que se dedica a Hacer para Ser. Es un Amor equilibrado, responsable, solidario. Es un Amor listo y dispuesto para evolucionar a la cúspide; al Amor como Principio.

El Amor como Principio es un  Amor Trascendental. Es un Amor que trasciende el , el Yo, el Nosotros, la Familia, la Comunidad, la Sociedad, la Cultura y se interesa por la Humanidad.

El Amor como Principio es un  Amor cuyas creencias y prácticas favorecen el Bien-Estar y laAMOR COMO PRINCIPIO PERSONAS PAZ Evolución de la Humanidad. Es un Amor que está por encima del “bien” y del “mal.” Es un Amor diáfano, justo, equitativo. Es un Amor correcto sin importar las circunstancias a las que se enfrente. Es un Amor cargado de Significado. Es un Amor pletórico de Sentido.

En conclusión, el Amor se puede experimentar como Emoción, como Sentimiento, como Actitud, como Valor, como Principio.

El Amor Emocional es Biológico; instintivo, egoísta.

El Amor Sentimental piensa en sí mismo y posibilita la transición del Amor  Emocional al Amor Actitudinal.

El Amor Actitudinal es Psicológico; trabaja para ser Empático y Asertivo.

El Amor Valorativo es Sociocultural; trabaja para contribuir con la transformación y el avance de sus entornos.

El Amor como Principio es Trascendental; trabaja para contribuir con el avance de la humanidad.

Si el Amor no cuenta con Habilidades Afectivas  que le permitan evolucionar mediante prácticas como: conocerse a sí mismo, conocer al otro, valorarse a sí mismo, valorar al otro, interactuar consigo mismo adecuadamente, interactuar con el otro adecuadamente, administrarse y gobernarse a sí mismo para dominar el instinto egoísta. Así como, conocer, valorar e interactuar adecuadamente con los diferentes grupos sociales…

Si lo anterior no ocurre, sencillamente el preciado Amor no evolucionará, y si el Amor no evoluciona estará condenado a extinguirse.

Y ahora,  ¿Qué piensas? ¿Por qué se acaba el Amor?  ¿Te parece convincente esta respuesta?


[1] Helen Fisher “Por qué amamos” Naturaleza y bioquímica del amor romántico.

[2] Aunque tener un Sentido de Comunidad es una Necesidad Afectiva de orden biológico, ésta sólo se satisface si el Amor logra evolucionar a su etapa Actitudinal.

¿QUÉ NECESITAMOS PARA VIVIR UNA VIDA CON PLENO SENTIDO?

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NECESIDADES AFECTIVAS 2 

Los seres humanos asistimos al encuentro con la vida pletóricos de todo tipo de necesidades. Muchas de ellas artificiales y creadas por la cultura en la que crecemos para calmar la ansiedad por el status. Otras en cambio resultan cruciales para la supervivencia como el alimento, el techo, el abrigo. Y otras resultan determinantes, fundamentales para llevar una Vida con Pleno Sentido, como lo son las Necesidades Afectivas de Comunidad, Estructura y Significado.

La satisfacción adecuada de nuestras Necesidades Afectivas (Comunidad, Estructura, Significado)  nos permite protegernos contra tres crueles y silenciosos virus afectivos que irrumpen cada vez con más fuerza en nuestro Mundo Afectivo;  la Soledad, la Depresión y el Suicidio.

Esta es la primera de doce enseñanzas que  estamos desarrollando en el marco de la Escuela Taller de Formación Afectiva, que abrió nuestra Comunidad Formativa El Taller. Dada su relevancia, ahora queremos compartirlas contigo por este medio de forma básica y breve. Continúa adelante con la lectura y descubre qué necesitamos los seres humanos para que nuestra vida tenga Pleno Sentido. ¡Buen provecho!

¿PARA QUÉ NOS  SIRVE  TENER UN GENUINO SENTIDO DE COMUNIDAD? 

Contar con un auténtico Sentido de Comunidad nos permite obtener por lo menos  cuatro determinantes beneficios para nuestra vida:

  1. Sentirnos más Seguros
  2. Llevar una Vida de Compromiso
  3. Incrementar nuestros Recursos
  4. Combatir la Soledad

La Seguridad que proporciona la Vida en Comunidad nos permite sentirnos acompañados, apoyados, protegidos, aceptados. Vivir en Comunidad Se constituye en la mejor forma de protegernos contra los despiadados depredadores, que buscan la vulnerabilidad del solitario para explotar, parasitar y aniquilar. Asimismo, de la confianza y seguridad que experimentemos en el entorno grupal del que hacemos parte, dependerá en gran medida la confianza y seguridad que lleguemos a tener en nosotros mismos. Y es esta seguridad en nosotros mismos, la que nos dispone para asumir la responsabilidad de llevar una Vida de Compromiso.

El Compromiso para Construir y mantener una Vida Creadora, es un deber que logramos cumplir gracias a la Vida en Comunidad. La influencia que ejerce sobre nuestro comportamiento el grupo, nos obliga a ser coherentes, a comprometernos con nosotros mismos para practicar hábitos que favorezcan el desarrollo de las Habilidades Afectivas, necesarias para tener un satisfactorio desempeño en la interacción con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) y así,  construir nuestra Autonomía Afectiva, Intelectual y Material. Apoyarnos en la Comunidad para llevar una vida Constructiva y Creativa se convierte a su vez, en la mejor estrategia para incrementar nuestros Recursos Vitales.

Tenemos más posibilidades de incrementar nuestros Recursos Vitales, cuando contamos con el apoyo de la Comunidad. Al estar en grupo conocemos personas con afinidad a nuestras creencias, afectos y prácticas,  lo que posibilita  la construcción de nuevos vínculos y experiencias nutritivas (Recursos Afectivos). La interacción permanente con estos vínculos siempre será fuente de nuevos y relevantes conocimientos (Recursos Intelectuales). La profundización  de estos vínculos y las prácticas cooperativas, permiten que se generen ideas y proyectos compartidos, fuente de ingresos económicos (Recursos Materiales). De igual forma, la posibilidad de incrementar nuestros Recursos Vitales gracias a contar con un Sentido de Comunidad, se convierte también en la mejor forma de combatir la Soledad.

La Soledad es un estado en el que nadie quisiera estar voluntariamente. Debido a nuestra naturaleza social necesitamos de la compañía de los demás, de la interacción con los demás para compartir nuestra realidad. Cuando nos hallamos en medio de la Soledad no buscada, la angustia y el desasosiego se apoderan de nuestro sentir. Cuando no logramos satisfacer el deseo natural de mantenernos vinculados afectivamente, caemos fácilmente en la desesperación, en la desolación; por esto, contar con un genuino Sentido de Comunidad se convierte en el mejor antídoto contra la Soledad.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE  TENER UNA CLARA ESTRUCTURA DE VIDA? 

Contar con una clara  Estructura de Vida nos permite obtener por lo menos  cuatro primordiales beneficios para nuestro diario vivir:

  1. Claridad sobre Qué Hacer.
  2. Claridad sobre Por Qué Hacer algo determinado.
  3. Claridad sobre Cómo Hacer algo determinado.
  4. Evitar la Depresión

Tener claridad acerca de Qué Hacer  para interactuar satisfactoriamente con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) nos permite salir de la Desorientación Existencial, en la que con frecuencia caemos cuando no tenemos certeza acerca del rumbo que debemos darle a nuestra vida. Un genuino Sentido de Comunidad nos ayuda a Orientar nuestra existencia, mediante una Estructura que nos indica Qué Hacer en cada uno de nuestros roles.

Una vez tenemos claridad acerca de lo que tenemos que hacer, es necesario conocer  el Por qué. Una sólida Estructura nos deja ver claramente el Por Qué debemos hacerlo, esto es, saber con certeza las razones por las cuales un modo de actuar determinado nos va a beneficiar a nosotros y a nuestro entorno. Así surge la motivación intrínseca y la Voluntad necesaria para querer hacer.  Lo que resta es saber  Cómo Hacerlo.

Muchas veces creemos saber Qué tenemos que hacer y Por Qué, sin embargo, nos abstenemos de llevarlo a la práctica porque sencillamente no sabemos Cómo Hacerlo y esto limita nuestro accionar. Para esto sirve la Estructura que nos brinda la Comunidad; para mostrarnos cómo podemos desarrollar los hábitos y las habilidades necesarias que nos permiten salir victoriosos en el juego de la vida. La Comunidad nos enseña Cómo Hacer lo que debemos hacer y ejerce presión sana para que logremos llevar la enseñanza a la práctica. En otras palabras, la Comunidad nos ayuda a Ser.  Esto a su vez, se constituye en una sana forma de evitar la temible Depresión.

El indeseable estado de Depresión que suele surgir cuando nos sentimos impotentes, desesperanzados, preocupados, ansiosos, desorientados  frente a las circunstancias que estamos viviendo; se puede contrarrestar perfectamente cuando contamos con una clara Estructura que nos oriente. Si tenemos claro  Qué Hacer ante una situación determinada, si tenemos clara las razones por las cuales debemos hacerlo, es decir un Por Qué y si tenemos claro Cómo podemos llevarlo a la práctica; necesariamente nuestra existencia se mantiene orientada, podemos vislumbrar claramente el camino a recorrer y esto nos llena de regocijo  y sosiego. Luego entonces, una clara y sólida Estructura se convierte en el mejor antídoto contra la Depresión.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE TENER UN SIGNIFICADO DE VIDA?

Tener claro el Significado de nuestra existencia nos permite obtener por lo menos cuatro trascendentales beneficios:

  1. Encontrar el Propósito de nuestra vida
  2. Procurarnos un Aporte Personal
  3. Permitirnos hacer un Aporte Social
  4. Prevenir el Suicidio

Encontrar el Propósito de nuestra vida depende en gran medida de haber logrado comprehender qué significa la vida, qué significa nuestra vida, qué significa vivir, qué significa vivir con Bien-Estar y cómo podemos hacerlo. Una Estructurada Vida en Comunidad nos ayuda a encontrar el Significado real de nuestra vida. Si nuestra vida deja de ser una incógnita desprovista de significado, tenemos la posibilidad de  tomar el control para identificar y elegir el Propósito de nuestra particular existencia. Es decir, conocer el Significado nos permite vivir en pro de un Propósito. Y vivir en pro de un Propósito Vital  nos permite automotivarnos para mejorar el desempeño en  nuestros roles, empezando por los principales de la adultez (pareja, crianza, trabajo). Este es el primer paso para aportarnos a nosotros mismos Bien-Estar, y así, procurarnos un  Aporte Personal.

Nos procuramos un Aporte Personal al mantener encausada nuestra existencia hacia la construcción de vínculos que sean fuente de gratificación y Bien-Estar. Por ejemplo: lograr construir y mantener un saludable vínculo de pareja;  practicar una Crianza Formativa que nos permita construir un satisfactorio vínculo con nuestros hijos; conocernos lo suficiente para tener claro qué nos apasiona, qué es lo que mejor hacemos, identificar nuestro Talento y encontrar la forma de trabajar a partir de nuestro Talento; aprender a elegir acertadamente de quien rodearnos, con quien construir vínculos de amistad; vincularnos a grupos que contribuyan con la construcción de nuestra Autonomía, que alimenten nuestra mente con afectos, creencias y prácticas constructivas, creadoras; mantener una relación satisfactoria con nosotros mismos. Este tipo de Aporte Personal nos beneficia a nosotros y a nuestro entorno, permitiéndonos hacer un Aporte Social.

El Aporte Personal que hacemos al esforzarnos por construir sanos y sólidos vínculos, se convierte a su vez, en el mejor   Aporte Social  que podemos hacer.  De esta forma contribuimos con el Desarrollo Afectivo de nuestra sociedad; construyendo una sana y fructífera relación de pareja, trabajando a partir de nuestro talento, formando hijos  cooperadores, altruistas, con criterio, hábiles para amar y trabajar, talentosos que con su saber y hacer contribuyan con el avance social. Si construimos familias sanas, tendremos una sociedad más apta para vivir y convivir. Bien podría ser esta la forma idónea de hacerle frente a uno de los tantos flagelos que amenazan nuestra tranquilidad el Suicidio.

De la habilidad que logremos desarrollar  para vincularnos afectivamente;  para construir vínculos que sean fuente de satisfacción y Bien-estar, depende el grado de Fortaleza Afectiva que tengamos para sortear los desafíos del diario vivir. Son estos vínculos los que nos acompañan y apoyan para evitar que nuestros afectos y pensamientos se intoxiquen con ideas o acciones autodestructivas, tales como el Suicidio.

En síntesis la Comunidad, la Estructura y el Significado nos proporcionan Pleno Sentido de Vida. Y una Vida con Pleno Sentido no sufre de Soledad porque a aprehendido a construir vínculos que le aportan apoyo y compañía permanente; una Vida con Pleno Sentido no sufre de Depresión  porque cuenta con una clara Estructura que le permite saber Qué Hacer, Por qué Hacer algo determinado y Cómo Hacerlo; una Vida con Pleno Sentido no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo porque su vida tiene mucho Significado, porque conoce claramente el Propósito de su existencia, porque su vida es una vida que permite aportar al mejoramiento de si mismo y de su entorno.

Sinceramente esperamos que el contenido aquí compartido te haya sido útil, te haya permitido encontrar respuestas, preguntas, caminos, ideas o algo que le aporte a tu existencia, pues este es nuestro propósito.

Ahora bien, si deseas profundizar, aprehender más sobre este y otros temas relevantes de tu Mundo Afectivo, te contamos que tenemos un espacio dedicado especialmente para esto. Es un espacio para compartir, aprehender y entretenernos mientras nos formamos. Esto lo hacemos porque somos conscientes que estas enseñanzas en el papel suenan y se ven muy bien, no obstante, el desafío está en contar con la Voluntad para llevarlas a la Práctica, sólo así experimentaremos una verdadera transformación personal, familiar, comunitaria y social.

Como ya lo vimos antes, necesitamos de la Comunidad para llevar la enseñanza a la Práctica y este es uno de los propósitos del espacio que denominamos <<ENCUENTROS AFECTIVOS>>. Son todos los sábados a las 2:00 de la tarde  en la Biblioteca Virgilio Barco. Durante dos horas viajaremos al Mundo Afectivo y enriqueceremos nuestra vida con vínculos, conocimiento, y prácticas constructivas. ¡Allí nos vemos! será un verdadero gusto poderte conocer personalmente y compartir contigo. Hasta pronto.

YO PERDONÉ Y SUPERÉ LA INFIDELIDAD DE MI PAREJA

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La infidelidad conyugal se encuentra presente en todas las culturas humanas y en muchas otras especies animales. El animal humano es infiel por naturaleza. Es conveniente reconocer y comprehender el funcionamiento de nuestra naturaleza salvaje, egoísta; solo así podremos vislumbrar y formar lo genuinamente humano, benevolente, altruista.

Vivimos en una cultura donde la infidelidad es la regla. Nuestra cultura refuerza lo que la egoísta naturaleza infiel nos dicta. Somos animalitos salvajes que al ser guiados por el instinto terminamos dañando todo lo que se atraviese en nuestro camino. Se supone que la cultura, el entorno en el que crecemos tiene la responsabilidad de humanizarnos; de  propiciar el desarrollo de Habilidades Afectivas como el Autogobierno y la Empatía. El Autogobierno posibilita que  lleguemos a tener dominio sobre una de nuestras emociones más básicas e imperantes, el placer. La Empatía nos permite aprender a pensar en el otro antes de actuar, sentir el dolor, el daño que le causaríamos a nuestra pareja al serle infiel. Esto es lo que finalmente nos inhibe de ser infieles. Palabras más, palabras menos, la fidelidad se enseña y se aprende.

Yo viví  la infidelidad en carne propia. Cuando mi actual relación de pareja estaba en sus inicios, la infidelidad irrumpió en mi relación sin clemencia, sin piedad. Ahora lo puedo recordar sin rabia y sin dolor, porque logré perdonarme a mi misma y perdonar a mi pareja.

Sobreponerme a la infidelidad no fue una tarea para nada fácil, pero afortunadamente lo logré. Lo logré porque no me permití olvidarme de mí misma, por ir detrás del dolor  que me había causado mi pareja. Lo logré porque decidí sacar fuerzas desde lo más profundo de mi ser, para ponerle la cara al dolor  y hacerle saber que no podría conmigo. Lo logré porque enfoqué mi atención en identificar la enseñanza, la lección que la Vida quería darme. Lo logré porque luego de mucho darle vueltas a la situación, identifique con claridad que detrás de esa dificultad había una gran oportunidad de aprendizaje. Lo logré porque me permití conocerme mejor; saber de qué estaba hecha, qué quería, qué no quería, qué podía, para dónde iba y cómo llegaría. Lo logré porque acordé valorarme mejor; evaluar mis emociones, sentimientos y actitudes, evaluar mis creencias con respecto a la pareja, evaluar mis prácticas. Cuidarme más, apreciarme más.

En conclusión, lo logré porque gracias a que me permití acercarme aun más a mí misma, me perdoné por haber permitido que otra persona me causara un profundo Mal-Estar Afectivo.

Perdonar; definitivamente perdonar es lo que nos deja sintiéndonos mucho mejor, es lo que nos permite recuperar la tranquilidad perdida. Perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a nuestra pareja. Aunque -valga la salvedad- si bien es cierto estamos obligados a perdonar para recobrar el equilibrio, no estamos obligados a continuar en la relación y menos, cuando nuestra infiel pareja no deja ver una clara voluntad e intención de repararnos con hechos concretos, que contribuyan con nuestra tranquilidad.

Yo perdoné la infidelidad porque mi pareja realmente se esmeró en llevar a la práctica acciones concretas, que contribuyeron con mi tranquilidad. En vista que él manifestaba una férrea voluntad por repararme y arrepentimiento, -a mi criterio genuino- lo que hice fue apelar a mi sentido de justicia y a mi más profundo sentir para hacerle saber con firmeza cómo me podía reparar. Con criterio y consistencia puse sobre la mesa las nuevas reglas del juego. Él se dedicó a esforzarse cada día por cumplir una a una mis peticiones, aunque no fue nada fácil, tanto él como yo nos mantuvimos pacientes, porque comprendíamos que se requería tiempo para ir haciendo grandes consignaciones al banco de confianza que había quedado en déficit.

Acordamos que la confianza no se podía exigir, que era necesario construirla momento a momento, día a día. Y aunque por momentos él pretendía resistirse a ciertas reglas, mi firmeza y su voluntad lo volvían a encausar y lo obligaban a actuar coherentemente. Yo simplemente me pregunté a mí misma qué necesitaba para estar tranquila y me convencí de por qué, ciertas peticiones que le había hecho libres de caprichos o arbitrariedades, debían ser innegociables.

Sabia que debía mantenerme firme, de cualquier forma iba a ganar, si él demostraba con hechos concretos su intención de construir, sería el inicio de una relación más tranquila y productiva para los dos. Y si se negaba a dar, a reconocer, a reparar, a transformar de forma autentica esa dolorosa realidad; pues me liberaría de un nocivo vínculo y podría seguir avanzando por la vida sin culpa, sin cargas. Lo único que realmente temía perder era la buena relación que tenía conmigo misma. Temía perderme a mi misma, por eso sabía que debía ser coherente.

En términos generales yo perdoné la infidelidad  porque primero me perdoné a mi misma. Y segundo, porque mi pareja se dedicó a repararme conscientemente, con hechos concretos me demostró que estaba dispuesto a aprender a valorar, cuidar y apreciar lo que tenía conmigo.

Pero esto no fue suficiente, los dos estábamos plenamente conscientes de la egoísta naturaleza humana; recuerdo que por aquel entonces nos adentramos en la obra de un riguroso divulgador científico que ha estado presente desde que nos conocimos, Antonio Vélez, quien en su libro Homo Sapiens afirma lo siguiente:

“La tendencia natural de los humanos va dirigida a buscar novedad y variedad, movidos  por la inevitable pérdida  de interés sexual hacia la pareja ya conocida (…) Mirada desde el punto de vista evolutivo, la conducta poligámica amplía apreciablemente la variedad genética de los descendientes. Es una manera eficiente y placentera de potenciar el efecto de variabilidad inducido por la reproducción sexual, aunque no exenta de riesgos y costos. La tendencia a  la promiscuidad sexual, que tantos líos sociales acarrea, puede tener su asiento en viejos y resistentes genes heredados desde tiempos muy antiguos, cuando todavía era muy importante para el individuo tener muchos y variados descendientes. Ya no cumplen esa función pero siguen ahí.”

A todo esto le sumamos la inequidad de esta vibrante cultura, la cual nos lleva a tener creencias y prácticas que con frecuencia dejan en desventaja a la mujer.  Por ejemplo, estamos muy cercanos  de la postura frente a la infidelidad que existía en la cultura griega: “La infidelidad de la esposa, trae la desgracia al marido que se convierte en un  keratas,  el peor insulto que un griego puede recibir, un vergonzoso epíteto con connotaciones de debilidad e insuficiencia. Aunque es socialmente aceptable que una esposa tolere a un marido infiel, no lo es que un hombre tolere a una esposa infiel, y si lo hace, se le ridiculiza por  comportamiento poco viril.”[1]

Como diría Antonio Vélez, “en estos asuntos entra en acción el infaltable egoísmo humano, y de la mezcla surge una paradoja de la conducta, y ante todo, una injusticia: poligamia para mí; monogamia estricta para la pareja. Desde la perspectiva evolutiva se explica la injusticia, pues la justicia no ha sido nunca criterio de selección, y si lo ha sido la injusticia. (…) El impulso general es a ser polígamos de pensamiento, de intención, de deseo, aunque en más de una ocasión la poligamia factual no se lleve a cabo.”

Quienes hemos sido victimas de la despiadada infidelidad sabemos que el dolor que se siente es voraz y profundo. Ser victima de infidelidad nos deja  a todos por igual, sin distinción de sexo, sintiéndonos profundamente lastimados. Un eminente investigador del emparejamiento humano llamado David Buss comenta que “es doloroso ser la esposa de un hombre cuyos deseos de variedad sexual le conducen a la infidelidad. Y es igualmente doloroso ser el marido de una mujer cuyo deseo de proximidad emocional la conduce a buscar intimidad con otro hombre.”

Por todo  lo anterior, y actuando en concordancia con las investigaciones que ya veníamos haciendo sobre nuestro Mundo Afectivo, decidimos que era determinante para nuestra relación que nos dedicáramos de una vez por todas a Trabajar Juntos en la generación de recursos. Teníamos claro que una de las principales necesidades que debemos satisfacer en nuestra pareja es la de Atención, y que esa Atención esta representada en el Compartirse la mayor parte del tiempo para que sea posible un Conocimiento del otro cada vez mejor, y en esa medida una Interacción con el otro cada vez más efectiva, para que al final se obtenga como resultado un Aprecio mutuo cada vez más fuerte.

Entonces lo que hicimos fue fusionar nuestras pasiones, aptitudes, experiencias, talentos, sueños, afectos, creencias y dirigirnos en la misma dirección, ir detrás de los mismos sueños, de las mismas metas, de los mismos objetivos. Pasamos mucho tiempo juntos planeando, ejecutando y teniendo pequeñas victorias compartidas que  se han convertido en pegamento para nuestra relación. Realmente esto permite que se incremente el deseo de continuar construyendo juntos cada día.

Por otro lado, de esta forma también le ayudamos a nuestros organismos para que produzcan  de forma natural  la hormona de la confianza y del apego seguro: la oxitocina. La misma que producimos en gran cantidad las mujeres cuando tenemos un hijo.  Trabajar Juntos en la consecución de recursos definitivamente fue fundamental para nuestra relación. A propósito, existen estudios científicos que demuestran como los principales índices de infidelidad se presentan con compañeros de trabajo. Si trabajamos en la generación de recursos de la mano de nuestra pareja, reducimos considerablemente este riesgo.

Adicional a esto también Trabajamos Juntos en la Crianza de nuestros hijos y en la Construcción permanente de nuestra relación.

De esta forma NOS dedicamos a combatir nuestra egoísta naturaleza infiel.  Por esto y sólo por todo esto… Yo perdoné y superé la infidelidad de mi pareja.

¿Qué opinas?


[1] La evolución del deseo. Estrategias del emparejamiento humano. David Buss. Pag.206

PERDONARTE A TI MISMO(A): EL PRIMER PASO CUANDO QUIERES PERDONAR A TU PAREJA

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Es bastante recurrente que las relaciones de pareja repentinamente se hallen contaminadas por torrentes de Afectos Negativos. En múltiples situaciones, éstos surgen producto de la desavenencia ocasionada cuando alguno de los miembros con o sin intención, le causa algún daño al otro. Esto a su vez, lleva a la contra-parte afectada a experimentar una serie de afectos nocivos como dolor, sufrimiento, angustia, desconfianza, ira y otros, que de no prestarles atención adecuada y a  tiempo, terminan convirtiéndose en resentimiento, rencor, furia y hasta venganza.

Lidiar con este tipo de afectos negativos no es una tarea fácil, si les permitimos habitar nuestro Sistema Afectivo por un espacio prolongado de tiempo, sencillamente se adueñaran de nuestro sentir, pensar y actuar. Razón por la que resulta de crucial importancia identificar con exactitud lo que estamos sintiendo, aceptar y enfrentar los Afectos Negativos para después conscientemente dejarlos volar fuera de nosotros.

Durante los siete años que llevo navegando mar adentro en mi relación de pareja, he tenido que enfrentar fuertes tormentas que por momentos han amenazado con hacer naufragar la relación. Sin embargo, lo que me ha permitido continuar adelante ha sido el haber adoptado una postura activa y constructiva frente a esas emociones y sentimientos de  Mal-Estar.

En primer lugar me he permitido enfrentar cara a cara a mi ego herido. El ego es el primero en protestar por un agravio recibido. Enfrentar el ego resulta demasiado relevante en tanto que, es nuestro ego herido el que sangra, el que sufre, el que se sume en el dolor, el que tiene la necesidad de ofenderse profundamente y busca salidas desesperadas y egoístas para aliviarse. Si nos dejamos guiar por el petulante ego herido, no lograremos sobreponernos  a la situación para observarla y reflexionarla desde afuera con dignidad, tranquilidad, sensatez y cordura.

Si mantenemos centrada la atención en el daño causado por nuestra pareja, no seremos capaces de reconocer con tranquilidad y libres de culpa, que por acción u omisión somos corresponsables del Mal-Estar Afectivo que estamos experimentando. Por el contrario, si conseguimos poner nuestro ego a raya, si lo reducimos a su mínima expresión, seremos capaces de volcar nuestra atención hacia nosotros mismos. Este es un avance importante en la elaboración y construcción de un proceso para perdonarnos a nosotros mismos.

Perdonarnos a nosotros mismos es un proceso que exige profusa paciencia e inquebrantable voluntad.  Paciencia para soportar por algún tiempo el Mal-Estar propio de sentir y pensar que a nuestra pareja no le fue posible Valorarnos, Cuidarnos y Apreciarnos lo suficiente. Voluntad para llevar a cabo diariamente y a cada momento practicas que nos permitan enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo que queremos, en lo que sabemos, en lo que hacemos y podemos llegar a hacer y ser con todas nuestras habilidades y potencial. Esta es la mejor forma de evitar que los afectos negativos nos inunden, porque si lo permitimos, éstos nos arrebatarán nuestra preciada e invaluable tranquilidad.

Pensar en nosotros mismos  nos permite tener una mejor Autovaloración. Es decir nos permite evaluarnos mejor, tomar conciencia de todo lo que queremos y no queremos, de todo lo que sabemos y no sabemos, de todo lo que podemos y no podemos, de todo lo que creemos, de todo lo que soñamos y la forma en que podemos materializar esos sueños. Una justa y en lo posible objetiva valoración de nosotros mismos nos permitirá sentir aprecio y estima por nosotros mismos. De esta forma estaremos contribuyendo considerablemente con el cuidado de nuestra valiosa Salud Afectiva.

Sin darnos cuenta, nuestros afectos negativos poco a poco empezarán a transformarsen en Afectos Saludables. Al margen del daño que otro nos pueda causar, tenemos la responsabilidad de transformar esa realidad en una oportunidad para conocernos y valorarnos más y mejor. Tenemos la responsabilidad de cuidarnos y esto implica enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo mucho que valemos. Es conveniente apelar al Sentido de Autocuidado  para que la rabia, la frustración, la angustia, el resentimiento y todas las emociones y sentimientos negativos que podamos experimentar, se vayan disipando producto de no permitir que la causa de esos afectos nocivos anide en nuestros pensamientos.

Este es un paso importante, si lo practicamos conscientemente con toda seguridad, nos dejará sintiéndonos mucho mejor con nosotros mismos. Lo puedo afirmar categóricamente, por experiencia propia sé que  ¡¡¡funciona!!!

Ahora es necesario tener en cuenta un segundo elemento, o mejor dicho un segundo actor, nuestra pareja. En este caso hay que apelar a la Valoración Interpersonal. Evaluar con justicia y sin apuros el comportamiento de nuestra pareja; lo que han sido sus hechos, su historia, su aporte a la relación, las causas que le llevaron a tener un comportamiento egoísta que nos lastimó, la razón por la que actuó sin pensar en el daño que sus acciones podían ocasionar, los afectos  y creencias que suelen motivar sus actitudes. En síntesis, es necesario que hagamos una concienzuda y lo más objetiva posible,  Lectura Afectiva de nuestra pareja.

Lo que viene después es valentía, carácter, criterio y firmeza para tomar decisiones. Si luego de una concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, (sin permitirnos caer en el Autoengaño, sin ver lo que queremos ver, sólo viendo lo que han sido y son los hechos, la realidad) llegamos a la conclusión que lo más sensato es no continuar con la relación… Pues de todas formas estaremos haciendo lo correcto en tanto que seremos capaces de sacarle provecho al  aprendizaje de esa vivencia. Si nuestros afectos están en paz y tranquilos, no estaremos sufriendo por algo que ya esta fuera de nuestro control, y en esa medida seremos capaces de perdonar,  aunque perdonar no siempre implique tener un vínculo con quien nos causó algún daño. Es posible perdonar y tomar distancia cuando las circunstancias así lo ameritan.

Pero si la conclusión a la que llegamos luego de esa concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, es que definitivamente vale la pena continuar apostándole a la relación porque los hechos demuestran que aunque en un momento determinado, nuestra pareja actuó sin pensar en el daño que podía ocasionar; tiene voluntad para repararnos y sus actuaciones no han tenido una mala intención de fondo…. Lo que nos queda es asumir una Actitud Formativa y constructiva. Mantener nuestros afectos en paz y tranquilos, evitar  juzgar, comunicar con firmeza y asertividad cual es nuestra postura y como esperamos ser reparados. Estar receptivos y atentos a los actos de reparación que a cada momento debe llevar a la práctica nuestra pareja; como muestra de su voluntad para continuar construyendo la relación y como muestra que es consciente y reconoce el  daño que causó.

En últimas, con todo esto nosotros mismos seremos los más beneficiados. Aunque nuestra relación de pareja continúe o no, seremos capaces de perdonar y el perdonar nos permite ir por la vida ligeros de cargas, libres de culpa, con la consciencia despierta y tranquila. Perdonar nos permite mantener una óptima relación con nosotros mismos. Tener una óptima y satisfactoria relación con nosotros mismos, es lo que nos da la Fortaleza Afectiva necesaria para continuar avanzando con dignidad y decisión; para convertir las dificultades en aprendizajes y oportunidades, para empezar de nuevo una y otra vez, para aprovechar al máximo y con denodado entusiasmo este corto viaje por la fascinante existencia humana.

LAS NECESIDADES SOCIOANTROPOLÓGICAS DE NUESTROS HIJOS

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“Una vida con pleno Sentido es una vida que merece ser vivida, es una vida que no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo”

Es posible que el lugar que ocupamos en la sociedad en parte, lo determine la artificiosa creencia del “éxito.” Es posible que la primera relación práctica que se hace al pensar en el constructo “éxito” tenga que ver con la capacidad de un individuo para acumular riqueza material. Es posible que algunos individuos adopten esta creencia, como el único camino posible para satisfacer la humana necesidad de Reconocimiento Social. Es posible que debido a la imperante inequidad social muchos se sientan profundamente frustrados, en su intento por obtener reconocimiento social a través de la acumulación de riqueza material. Es posible que quienes logren algo de reconocimiento por haber acumulado riqueza material, se hayan olvidado de acumular Riqueza Afectiva y Riqueza Intelectual, y por ende lleven vidas carentes de Significado Vital, vidas carentes de Sentido.

Para quienes no tenemos como fin último en la vida el “ser exitosos” sino vivir una Vida Gratificante, podemos optar por el auténtico Reconocimiento Social que se obtiene como recompensa por trabajar ardua y dedicadamente en la construcción de los roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). Sin ninguna otra pretensión más que la de hallarle pleno Significado Vital a nuestra existencia mediante el Aporte Social  que podemos hacer al construir una sólida relación de pareja, al criar hijos talentosos para vivir, convivir y supervivir, al trabajar en aquello que nos apasiona y nos da la tranquilidad necesaria para pensar en los demás, para hacer posible que nuestro trabajo contribuya con nuestro Bien-estar y con el Bien-estar de nuestro entorno.

Una buena forma de ayudarle a nuestros hijos a suplir la Necesidad Socioantropológica Básica de Reconocimiento Social consiste en prepararlos, en formarlos para que logren tener un satisfactorio desempeño en los roles de la adultez. Como ya lo mencionamos; en el rol de pareja, en el rol de padre-madre, en el rol de trabajador. De esta forma nos aseguramos que nuestros hijos obtengan Reconocimiento Social por la capacidad para construir una sana, fructífera y satisfactoria relación de pareja que sea fuente de felicidad. Por la capacidad de ser padres-madres, comprometidos y dedicados conscientemente al Oficio de la Crianza, a la formación de seres humanos bondadosos, altruistas, benevolentes.Por lacapacidad para desempeñarse como Trabajadores Talentosos, haciendo lo que les gusta, lo que realmente les apasiona,  y no lo que les toca.

El auténtico Reconocimiento Social es el resultado de querer, saber y trabajar dedicadamente para tener un óptimo desempeño en cada uno de nuestros roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). La mayor parte de nuestras vidas la pasamos siendo adultos, por esto, desde el Modelo de Crianza Formativa propendemos por el desarrollo de Habilidades Afectivas que nos permitan y les permitan a nuestros hijos tener un óptimo desempeño en dichos roles. Al asegurarnos que nuestros hijos suplan su necesidad de Reconocimiento Social, también garantizamos que logren suplir la Necesidad Socioantropológica  Compleja de Significado Vital.

El Significado Vital viene dado por el Aporte Social. Un desempeño notable en los roles de la adultez (pareja, padre-madre, trabajador), necesariamente le aporta al entorno social; bien sea la familia, la comunidad, la sociedad y a la misma humanidad. Cuando sentimos que nuestra existencia sirve de ejemplo para transformar vidas, para contribuir con avances auténticos de nuestro entorno; cuando ponemos nuestro talento en pro de una causa que impacte genuinamente la sociedad… en ese momento nuestra existencia cobra pleno Sentido. Una vida con pleno Sentido es una vida que merece ser vivida, es una vida que no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo.

 

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