formación para el bien-estar

CONSTRUYENDO UN PROYECTO EXISTENCIAL 

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construir4Debo admitir que no ha sido nada fácil renunciar a la aparente  “estabilidad” y  “seguridad”, que produce mantenerse alienado y sumiso al  perverso sistema actual. Aunque a decir verdad, el precio que se paga es muy  alto, pues se hace necesario incluso; enajenar la propia libertad y anular la posibilidad de gestionar un camino que conduzca al logro de la autonomía.

Luego de sobreponerme a la perturbación que provoca el régimen industrial, de haber experimentado el rol más sublime y divino; paradójicamente antecedido por la sensación más abominable y salvajemente dolorosa -el parto-. Después de todo esto, he sentido la imperiosa necesidad de procurarle un poco más de evolución a mi existir, y lo que es aun más importante, de darle celeridad al cometido que como ser humano tengo en la vida  <<hacer que mis hechos me permitan trascender>>.

Encontrar  la ruta que me conducirá a la consecución de dicho cometido es algo que me ha tomado tiempo. Por un lado, puedo decir que dentro del concepto que tengo de mi; prevalece el hecho de caracterizarme por una profunda inconformidad con el sistema establecido, por un agudo y poco operante sentido crítico frente a la dinámica social basada en la desigualdad de oportunidades, capitalismo bestial, injusticias de todo tipo,  discriminación, corrupción,  indiferencia, violencia, pobreza, guerra y un eterno etcétera. Asimismo, por tener la firme intención de contribuir con una transformación autentica de mi entorno (en este caso tenía muy claro qué hacer; pero no sabia cómo hacerlo).

No obstante lo anterior, confieso  que contemplar la posibilidad de cambiar mi “acomodado” estilo de vida o de intentar emprender algún cambio importante, me generaba algo de temor y desorientación, -lo que considero es apenas normal-. Pero  lo que no me resulta para nada normal, es resistirse a emprender cambios importantes en la vida, aun sabiendo que lo único permanente en nuestras vidas son los cambios. Por lo demás, no se puede ignorar que es a partir de los cambios que se hace posible la evolución. 

Pues bien, después de hacerme consciente de la importancia del cambio (sobre todo de paradigma) he decidido hacerlo participe de mi vida, y sin vacilar más, he comenzado lo que denomino como “liberación progresiva del sistema”. Al mismo tiempo,  lo más substancial de mi sentir toma forma a partir de este proceso, es decir,  aquí empieza a forjarse lo que se constituye en mi propósito existencial, a saber, -como ya lo mencioné-  <<hacer que mis hechos me permitan trascender>>.       

Bueno, creo que ya estuvo bien de catarsis. Para entrar en materia  te diré que este proyecto se estructura a partir de dos conceptos y/o propósitos principales: Humanizar al Hombre y Construir Bien-estar. Ahora bien, la consecución de lo anterior se concibe desde la Formación para el Bien-Estar a partir de la Afectividad Humana (desarrollo afectivo de las personas). Cumplir con este propósito implica darle vida a nuevas instituciones tales como: Centros de Formación Afectiva (promueven el desarrollo afectivo de las personas en sus diferentes dimensiones, como son: familia, trabajo, pareja, crianza, amigos, sociedad, etc) Centros de Formación  Humana (tienen como propósito el desarrollo integral de las personas desde el punto de vista afectivo, intelectual y del talento), Empresas Altruistas (bien podría decirse que son la evolución tanto conceptual como práctica de las ya conocidas empresas sociales).

Imagino que te estas preguntando el por qué de lo anterior; la respuesta es muy sencilla… Lastimosamente, la gran mayoría de problemas que aquejan  nuestra sociedad,  encuentran su causa en una aguda deficiencia de desarrollo afectivo. Esto es apenas normal teniendo en cuenta que en ninguna parte recibimos formación acerca de cómo llegar a convertirnos en seres humanos o de cómo podemos descubrir y desarrollar el talento. La escuela industrial prioriza en la instrucción de matemáticas, biología, física, español etc; pero en ningún momento se preocupa por dar cuenta de la dimensión afectiva, esto es, -según Miguel De Zubiría- permitirle a la persona desarrollar de forma optima su afectividad intrapersonal (autoconocimiento, autovaloración y autoadministración), afectividad interpersonal (conocimiento del otro, valoración del otro y destrezas interpersonales), afectividad sociogrupal (conocimiento de los grupos, valoración de los grupos e interacción con los grupos), afectividad que conduce al amor a si mismo, al otro, al mundo y al conocimiento.

De la misma forma -y siguiendo la teoría de De Zubiría- se hace necesario que la persona comprenda el funcionamiento de los instrumentos afectivos (emociones, sentimientos, actitudes, valores y principios) para tomar consciencia de por qué siente lo que siente, piensa lo que piensa, actúa como actúa,  y de cómo su accionar varia de acuerdo al nivel de desarrollo afectivo en el que se encuentre.

En este orden de ideas, se puede afirmar: en tanto se cuente con un óptimo desarrollo afectivo intrapersonal, interpersonal y sociogrupal; e igualmente  se  actúe  con mayor frecuencia con base en valores y principios, existe un alto grado de probabilidad -por no decir que es totalmente seguro-  de obtener  Bien-estar  y  por supuesto Felicidad.

En lo que respecta a la Empresa Social; (o mejor dicho, Empresa Altruista) definitivamente se constituye en una alternativa viable para contribuir con la construcción de Bien-estar para las personas, favoreciendo en gran medida la disminución de la pobreza. Basta con imaginar lo que ocurriría si en lugar de darle prelación a las empresas maximizadoras de beneficios; se aprovechara el poder del libre mercado para rentabilizarlo en beneficio del cumplimiento de objetivos sociales (formación, salud, vivienda, recreación, cultura, etc).

Aunque el antepuesto enunciado parezca utópico, es perfectamente factible de ser llevado a cabo; de hecho, ya existe un claro y admirable ejemplo a seguir, se trata del premio Nobel de Paz y fundador del Banco Grameen, Muhammad Yunus. Quien a través de otorgar micro créditos a personas de escasos recursos e incursionar en diferentes tipos de empresas sociales, (en este tipo de empresas se reinvierte el cien por ciento de las utilidades en objetivos sociales, sin embargo, pueden ser autosostenibles) ha logrado consolidar un modelo de emprendimiento que bien vale la pena replicar.

Es evidente que materializar estas letras no será una tarea fácil, pero definitivamente su ejecución me resulta vital. Por fortuna me acompaña en este propósito existencial, un  hábil e inquieto personaje; mi esposo Andrés, con quien nos hemos valido de los aportes de autores como: Miguel De Zubiría, Richard Sennett, Manuel Castells, Alvin Toffler, Richard Stellman, Pekka Himanen, Muhammad Yunus, por nombrar sólo algunos. A partir de este escudriñamiento, hemos diseñado un modelo de trabajo que posiblemente permitirá ejecutar tal cometido. Se trata de EL TALLER: una nueva forma de organizar y gestionar el trabajo.

Dicho Taller, -al mejor estilo de los antiguos artesanos- cuenta con aprehendices, oficiales y maestros. Aquí, la materia prima es la información y el conocimiento. En El Taller las herramientas son los libros, las computadoras, la palabra y los escritos. Y como producto terminado ofrece la Formación Afectiva. Se trabaja por proyectos, éstos son desarrollados por equipos. Cada equipo esta conformado por un grupo de aprehendices, orientados por un respectivo Oficial. Todos a su vez, son orientados y formados por un Maestro. No hay jerarquías tradicionales, y el rol a ocupar dentro del mismo, es directamente proporcional a la producción intelectual y al aporte a la comunidad. Los ingresos netos;  producto de la ejecución de los diferentes proyectos, son distribuidos equitativamente entre los integrantes y de acuerdo al rol desempeñado. (Si quieres conocer sobre este modelo, haz clic aquí).

Ya para concluir, iré al grano; LA COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER, es un espacio que te brinda la posibilidad de construir tu autonomía afectiva, intelectual y material. A diferencia de un proyecto convencional, para hacer parte de esta propuesta  se requiere una firme disposición para romper esquemas, agrado por adquirir y transmitir el conocimiento, valorar el ser humano y un autentico deseo de contribuir con el Bien-estar propio y el de los demás a partir de la Formación Afectiva.

Como en cualquier otra causa, se hace necesaria la suma de voluntades, convicciones, esfuerzos, energías, talentos, experticias y demás. La invitación está abierta. Y en la medida en que este ideal  coincida con tus valores esenciales, es importante que te hagas partícipe del mismo.

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