Evolución Afectiva

¿POR QUÉ NOS ENGAÑAMOS?

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POR QUÉ NOS ENGAÑAMOS

El auto-engaño habita en nuestra mente e interfiere de forma constante en nuestra vida personal y social.” Robert Trivers.

 

¿Por qué surge el Autoengaño? ¿Para qué necesitamos mentirnos a nosotros mismos y mentirle a los demás? ¿El engaño hace parte de nuestra naturaleza? ¿Es posible identificar el engaño, antes que nos cause un profundo daño? ¿Podemos evitar engañarnos a nosotros mismos?

 

“El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.” Hace poco me encontré con esta afirmación en una entrevista que le hace el divulgador científico Eduardo Punset a la Psicóloga inglesa Cordelia Fine.[1] Y al continuar ahondando un poco más en el tema, me encontré con otra contundente afirmación del investigador Robert Trivers, conocido por sus estudios sobre  el Autoengaño: “El Autoengaño es un mecanismo que ha evolucionado para facilitar el Engaño Interpersonal e impedir su descubrimiento.”[2]

 

¡Increíble pero cierto! los seres humanos tenemos una alta capacidad para mentirnos a nosotros mismos. Podemos jugar a la vez el rol de engañador y engañado. Todo indica que el engaño es inherente a la Naturaleza Humana y tal como afirma Trivers: “Cuanto mejor nos engañamos a nosotros mismos, mejor engañamos a los demás.”

 

Esta es la razón principal por la cual el mecanismo del Autoengaño evolucionó; si el humano se cree sus propias mentiras, al momento de expresarlas será muy convincente y a su interlocutor le será muy difícil o imposible detectar el engaño. Además no se paga el coste de experimentar lo que se conoce como disonancia cognitiva, esto es,  sentir y pensar que nuestras creencias con respecto a algo determinado, no se corresponden con la realidad.

 

“En la medida que la gente se puede convencer a sí misma, que un engaño es verdad o que sus motivos son irreprochables, puede engañar mejor a los demás porque ya no emite las señales de engaño consciente que podría revelar su intención engañosa, tales como: nerviosismo, sudoración, discurso contradictorio, inseguridad y demás. Por no tener que esforzarse para mantener la realidad y la ficción en la mente al mismo tiempo; fácilmente ocultan la primera y hacen que la segunda sea compatible con sus intereses. Al creer plenamente en la ficción que están promulgando, pueden liberar su mente para concentrarse en otros asuntos.”[3]

 

Cordelia Fine, afirma que nuestro cerebro nos enseña un mundo ampliamente coloreado por la vanidad. Y Robert Trivers advierte que la cantidad de maneras en que somos capaces de engañarnos a nosotros mismos y a los demás es abracadabrante, y afecta a casi todos los órdenes de la vida.

 

“El engaño es una actividad profundamente arraigada a la vida, que ha sido seleccionada a lo largo de la evolución. Su presencia no queda acotada únicamente al ser humano. Si miramos a nuestro alrededor, en la naturaleza encontramos numerosos ejemplos de seres vivos que emplean las técnicas del engaño, con el único fin de sobrevivir y perpetuar sus genes. Los virus y las bacterias, sin ir más lejos, camuflan sus efectos mediante el uso de proteínas que mimetizan componentes del organismo huésped hasta el punto de burlar un sistema inmunológico preparado para atacar a agentes extraños. Los depredadores e incluso las presas de los depredadores también acuden al engaño con tal de pasar desapercibidos.”[4]

 

De acuerdo con las investigaciones de Trivers y Von Hippel, el Autoengaño se puede presentar de diversas formas, por ejemplo: mediante búsquedas sesgadas de información, procesos sesgados de interpretación y procesos sesgados de memoria.

 

En términos prácticos y sencillos, lo anterior quiere decir que como los humanos tenemos una capacidad enorme para crear sistemas de creencias sesgados; podemos manipular la información sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno, para construir una falsa imagen. Podemos interpretar la realidad acorde a nuestra conveniencia. Podemos recordar los hechos de forma selectiva.

 

Como bien sostiene Trivers: “Todas estas modalidades se aprovechan de una característica marcadamente humana: a las personas nos gustan las buenas noticias sobre nosotros mismos, las noticias que favorecen nuestros objetivos y motivaciones en la vida, mientras que tendemos a negar y ofuscar las noticias que nos resultan más incómodas.”

 

 “Hay muchas maneras de engañar a la gente. Una obvia opción es contar una mentira, pero también es posible engañar a los demás, evitando la verdad, ofuscando la verdad, exagerando la verdad o poniendo en duda la verdad. Estos procesos son útiles al engañar a otros, pero también son útiles para engañar al yo. Por ejemplo, si te puedo engañar evitando una crítica, entonces es lógico pensar que puedo engañarme a mí mismo de la misma manera.”[5]

 

Ahora bien, el engaño es inherente a la Naturaleza Humana. Pero esto no quiere decir que sea inevitable y que no cause daño. < La verdad duele > dice la sabiduría popular; esta frase deja en evidencia de forma sintética una de las causas por las cuales el humano es tan propenso a caer en estados de Autoengaño profundos. <Pero la mentira mata> dice la otra parte de la frase, dejando en evidencia lo perverso que resulta el engaño.

 

“El auto-engaño es una práctica común y peligrosa porque nos aleja de la realidad hacia un decorado identificado por nuestra mente como real. Y el precio que pagamos por vivir en la mentira es muy alto. Las guerras salpicadas de auto-engaño, son la peor consecuencia derivada de esta práctica tan habitual.”[6]

 

Cuando la práctica de mentirse a sí mismo y mentirle a los demás se vuelve recurrente y empieza a ser parte del estilo de interacción consigo mismo y con los demás, necesariamente se terminará afectando la construcción de sólidos y sanos vínculos; por ende, el mentiroso generalmente termina solo o acompañado de vínculos que no son fuente de bienestar.

 

Dice Trivers que el costo del Autoengaño es la aprehensión distorsionada de la realidad, especialmente de la realidad social, y el mantenimiento de un sistema mental ineficiente y fragmentado.

 

“El estudio del engaño ha dado lugar a una serie de premisas obvias y universales. Por ejemplo, ante una misma comunidad, el mentiroso habitual está destinado al fracaso. Y es que si el mentiroso actúa de forma repetida, las potenciales víctimas de engaño pueden llegar a identificar la mentira y desarrollar respuestas contra ella, convirtiéndose el mentiroso en víctima de su propio engaño.”[7]

 

Pero bueno, concretamente ¿Por qué surge el Autoengaño? ¿Para qué necesitamos mentirnos a nosotros mismos y mentirle a los demás?

 

“En un mundo complejo formado por mentirosos y mentidos, los mecanismos para identificar y provocar el engaño co-evolucionan a la vez, y al mismo tiempo, la complejidad y eficiencia de ambas estrategias. Y es aquí donde aparece el Autoengaño.”[8]

“Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada.

De esos mismos mecanismos surge en los humanos la habilidad para caer fácilmente en estereotipos y prejuicios que, llevados al extremo, pueden conducir a tensiones y conflictos.”[9]

 

Por perverso que parezca ante los ojos de la moral; lo cierto es que el humano miente y se miente, para aparentar más de lo que es, para evadir una realidad que le causa un profundo dolor, para justificar sus fracasos, para manipular  y obtener beneficios, para ganarse la confianza de los demás, para no enfrentarse a lo que realmente es, para camuflar ante los demás su verdadera intención, etc, etc, etc…

 

“Presentarnos como más inteligentes, más fuertes, y más seguros de lo que somos realmente funciona como una estrategia socialmente favorable. Entre otras cosas, le creemos más a las personas seguras de sí mismas y nos enamoramos más de ellas. Se sabe también que una persona media tiende a creer que es mejor que la media.”[10]

“El Autoengaño actúa al servicio de la promoción social, facilitando el engaño en un sentido más general, ya que puede ayudar a convencer a los demás que somos mejor (por ejemplo, que tenemos más ética, que somos más fuertes, más inteligentes) de lo que realmente somos. Esto devenga ventajas sociales, porque al creernos algo que no somos, al engañarnos con respecto a nuestras cualidades positivas y negativas, transmitimos seguridad y confianza en nosotros mismos mayor de la que realmente sentimos; la gente normalmente se deja impresionar por esta actitud. Y esto le permite a quien engaña mejoría social y material.”

“La confianza que alguien proyecte juega un papel fundamental, determina el tipo de personas que la gente elige como líderes. Es más probable que los consejos de este tipo de personas que creen sus propias historias de auto-mejora, sean seguidos por personas que carecen de confianza en sí mismas.”[11]

 

Bien se puede afirmar, adicional a lo anterior, que hay otras razones causantes del Autoengaño, tales como:

 

La falta de Fortaleza Afectiva para enfrentarnos a realidades dolorosas, nos lleva a negar la realidad y a ver únicamente lo que queremos ver.

 

La falta de determinación para tomar decisiones dolorosas, nos hace  justificar nuestras actuaciones e incluso las actuaciones de personas que a veces nos causan daño.

 

Un ego inflado conlleva a querer aparentar algo que no se es, y a través del Autoengaño puede ocultarle a los demás sus verdaderas intenciones.

 

Carecer de habilidad para conocernos a nosotros mismos y para conocer a los demás, nos hace vulnerables al Autoengaño y al engaño de los demás.

 

Sentir que no se tiene control sobre la propia vida, también se constituye en una razón que propicia  el Autoengaño. “Cuánto menos sienten las personas que pueden controlar sus vidas, más proclives resultan a percibir patrones ilusorios en configuraciones dadas al azar y a apoyar teorías conspirativas” (Whitson y Galinsky,  2008)

 

Para terminar sería bueno que nuestra mente y consciencia se quedaran  con algunas conclusiones sobre el tema:

 

Parece ser que en términos generales, los humanos somos bastante ineptos para detectar las mentiras, tanto así, que  muchas veces no logramos identificar siquiera nuestras propias mentiras. Sin embargo hay investigaciones que evidencian, que quien tiene mayor capacidad para detectar las mentiras en los demás, es menos propenso a caer en el Autoengaño.[12]

 

Si nos permitimos enfrentarnos a nosotros mismos de forma consciente y sistemática, con la intención y voluntad de conocernos; podremos identificar nuestras creencias, afectos, prácticas, motivaciones, intenciones y demás. Esto nos puede ayudar a reducir el riesgo de Autoengañarnos.

 

Si nos permitimos observar a los demás sin prejuicios, mientras los leemos afectivamente de forma sistemática, es decir, mientras identificamos conscientemente sus creencias, afectos, prácticas, motivaciones, intenciones y demás. Podremos conocerlos un poco y así, reducir el riesgo de ser engañados por los demás.

 

Si le enseñamos a nuestros hijos desde la más tierna infancia a conocerse a sí mismos, a conocer a los demás y a tomar consciencia de lo nefasto que resulta engañar a los demás. Es muy probable que crezcan siendo seres humanos incapaces de manipular y hacerle daño intencional al otro.

 

Mantenernos conscientes de nuestra naturaleza propensa al engaño, nos permite estar atentos y evitar  engañarnos a nosotros mismos, o en su defecto, evitar que los demás nos engañen por prolongados periodos de tiempo.

 

Aunque vivimos en un mundo bombardeado permanentemente por estereotipos, que pretenden imponer modos de sentir, pensar y actuar superfluos, basados en el tener; donde se cree que el grado de felicidad que alcances, es directamente proporcional a la cantidad de dinero que tengas para consumir sin parar; donde las personas que aparentan ser “exitosas” son las que más confianza inspiran; donde te venden sueños usados y te roban tus sueños planeados; donde se cree que primero hay que tener para poder ser; donde se cree que primero hay que tener para compartir; donde el ego más inflado sobresale porque pasa por encima de los demás…

 

Aunque vivimos en un mundo así, siempre tendremos la posibilidad de actuar con criterio; de ver lo que hay más allá de las apariencias para descubrir la esencia; de vivir y sentir la vida sin sesgos egoístas que hagan daño a los demás; de actuar por convicción y de corazón; de descubrir el lado transparente de la vida, de aportarle genuinamente al avance social; de esforzarnos por Evolucionar Afectivamente; de propiciar la Evolución Afectiva de nuestros hijos; de construir para nuestros hijos un mundo de posibilidades; de vivir intensamente degustando cada instante con pleno equilibrio; de vivir una Vida con Pleno Sentido libre de engaños.

 


[1]Entrevista de Eduardo Punset  a la Psicóloga Cordelia Fine. http://www.redesparalaciencia.com/4154/redes/redes-78-el-cerebro-no-busca-la-verdad-sino-sobrevivir.

[2] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Conferencia de Robert L.Trivers  3 de Mayo de 2007.

[3] Von Hippel W, & Trivers Robert. (2011) The evolution and psychology of self-deception.  The Behavioral and brain sciences.

[4] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Op.cit.

[5] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] EL AUTOENGAÑO, ¿UNA ADAPTACIÓN EVOLUTIVA? Op.cit.

[9] Entrevista de Eduardo Punset  a la Psicóloga Cordelia Fine. Op. cit.

[10] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

[11] Ibid.

[12] Von Hippel W, & Trivers Robert. Op.cit.

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APREHENDER A CONFIAR Y APREHENDER A DESCONFIAR

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APREHENDER A CONFIAR Y DESCONFIAR

Aprehender a confiar en lo que somos, sabemos, queremos y podemos; nos da seguridad para avanzar y lograr.

 

Aprehender a desconfiar de nuestro ego y de nuestra natural tendencia al Autoengaño; permite que nos valoremos objetiva y equilibradamente.

 

Aprehender a confiar en el otro cuando sus actos denotan coherencia y benevolencia genuina; favorece la construcción de un vínculo sólido y perdurable.

 

Aprehender a desconfiar del otro cuando sus hechos demuestran egoísmo,  falta de empatía y dificultad para cooperar; evita que nos intoxiquemos con un vínculo ingrato y egocéntrico.

 

Aprehender a confiar en el potencial que tenemos para evolucionar nuestra forma de sentir, pensar y actuar; nos mantiene motivados para hacer lo que nos permite ser, verdaderamente humanos.

 

Aprehender a desconfiar de nuestro instinto egoísta; nos permite mantenernos alerta para aplastarlo con creencias, afectospracticas auténticamente altruistas.

 

Aprehender a confiar en el otro cuando lo que expresa se corresponde con lo que realmente siente y piensa, cuando sus palabras se corresponden con sus hechos, cuando sus promesas se convierten en acciones y cuando sus acciones generan tranquilidad; nos permite experimentar la seguridad propia del sentirse bien rodeado.

 

Aprehender a desconfiar del otro cuando es capaz de causar daño intencional, cuando no se interesa en absoluto por nuestro bienestar, cuando su único interés es el de sobresalir pasando por encima de los demás; nos ayuda a tomar la decisión de concluir un vínculo, que nos puede ocasionar malestares que podemos evitar.

 

Aprehender a confiar en nuestra intuición, cuando estamos trabajando por convicción para favorecer la Evolución Afectiva de nuestro ser; nos permite leer la intención del otro y evaluar si es conveniente su cercanía o su distancia.

 

Aprehender a Confiar y Aprehender a Desconfiar; nos permite interactuar con nosotros mismos y con los demás, de forma prudente,  justa, satisfactoria y equilibrada.

¡¡¡QUE DICHA SOY MADRE!!!

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QUE DICHA SOY MADRE

Que dicha me produce el ser consciente de la capacidad que tengo para dar vida.

No he dejado de maravillarme ni un solo instante con la naturaleza creadora que tengo como mujer.

Mi cuerpo, mi asombroso cuerpo fue capaz de gestar en su vientre la maravillosa vida de un ser.

Mi cerebro, mi magnifico cerebro, fue capaz de producir las sustancias necesarias para que pudiera sentirme íntimamente conectada con el ser al que había dado vida.

Mi mente, mi extraordinaria mente fue capaz de permitirme conocer y valorar el acto tan grandioso que estaba presenciando; el nacimiento de vida humana.

Mi consciencia, mi enérgica consciencia me indujo a experimentar el Afecto más sublime: sincero, genuino y profundo Amor. Mientras me recordaba que yo tenía la responsabilidad de cuidar y aportar sin reserva al desarrollo de ese inigualable ser.

Que sentido tan profundo el que va adquiriendo mi vida a medida que la comparto con los seres que día a día me dan la oportunidad de mejorar. Pues diariamente mis hijos ponen a prueba mi paciencia, mi capacidad para ser empática, asertiva, responsable, respetuosa, generosa…

Quiero erigirme frente a mis hijos como una madre y mujer coherente, con criterio, con capacidad para guiar y orientar sus vidas. Con capacidad para ayudarles a encontrar su propio camino, a desarrollar su propio criterio y a hacer de la coherencia su compañera permanente.

Me siento con toda la fuerza y la Voluntad para enseñarles, mostrarles, explicarles, desde mi perspectiva y desde todas las perspectivas sanas y posibles; en qué consiste el complejo arte de Vivir y Convivir.

Estallo de júbilo y me lleno de esperanza, cuando pienso en lo que pueden llegar a ser mis adoradas criaturas, gracias al trabajo y esfuerzo propio. Por supuesto, sé que esto dependerá de mi compromiso para enseñarles a luchar y perseverar en lo que  quieren.

Estoy trabajando y cuento con toda la Motivación Intrínseca para continuar trabajando, por ver a mis hijos siendo Seres Humanos Evolucionados Afectivamente, capaces de interactuar adecuadamente con ellos mismos y con su entorno.

Que desafío tan grande el que tengo; hacer de mis hijos Seres Talentosos afectivamente, intelectualmente y operativamente. Es decir, seres hábiles para Sentir, Pensar y Hacer.

Esta es la motivación más grandiosa de mi existencia, mis hijos. No me quiero perder ni un solo momento de sus vidas. No dejaré de aportarles todo lo que esté a mi alcance, para que ellos encuentren el Significado de sus vidas y logren vivir una Vida con Pleno Sentido.

Por todo esto y por todo lo que me espera por vivir al lado mis maravillosas criaturas, solo puedo decir: ¡¡¡ Que dicha Soy Madre!!!

A todas las dulces, amorosas y comprometidas Madres les deseo una feliz y satisfactoria Vida como Madres. Porque nuestro rol lo ejercemos desde la cuna y hasta que la muerte nos separe de nuestras criaturas.

Un afectuoso saludo de admiración para todas Ustedes, Valiosas Madres.

VOLVER A EMPEZAR

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VOLVER A EMPEZAR

Volver a empezar es aceptar sin resentimiento que en la vida nos pueden ocurrir cosas injustas, pero que la vida siempre es justa.

 

Volver a empezar es permitirse aprender la lección que nos deja una experiencia que no resultó satisfactoria.

 

Volver a empezar es enfrentarse al dolor y hacerle saber que no le permitiremos que nos agobie.

 

Volver a empezar es tener la valentía de perdonarnos por haber permitido que algo o alguien nos causara daño.

 

Volver a empezar es aceptar que aunque nos equivoquemos, tenemos la responsabilidad de ser proactivos para transformar nuestra realidad.

 

Volver a empezar es llenarse de coraje para dejar atrás aquello que nos causa malestar y no le aporta a nuestra Evolución Afectiva.

 

Volver a empezar es no retroceder cuando somos conscientes que no es conveniente insistir en lo que no funciona.

 

Volver a empezar es despojarse de cualquier afecto o vínculo toxico que nos impida llevar una vida equilibrada.

 

Volver a empezar es reconocer que la vida está llena de aciertos y desaciertos.

 

Volver a empezar es aprender de los desaciertos para apuntar con mayor precisión en la siguiente oportunidad.

 

Volver a empezar es estar consciente que la vida está llena de oportunidades y depende de nosotros aprovecharlas o dilapidarlas.

 

Volver a empezar es perseverar para mantenernos firmes en el propósito de conservar nuestra existencia en permanente evolución.

 

Volver a empezar es tener la capacidad de comprometernos con nosotros mismos, para transformar nuestra realidad conservando la paciencia y practicando la diligencia.

 

Volver a empezar es permitirnos una y otra vez, vivir fructificando la oportunidad que tenemos de vivir una Vida con Pleno Sentido.

CARTA A LA IRA

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IRA g

Te conozco, sé quién eres. En repetidas ocasiones has intentado albergar en mí  e inundarme con tu energía que intoxica.

Ya te identifiqué. Tengo muy claro que eres un afecto dañino; buscas hacerme creer que debo alojarte en mi ser, porque algo o alguien supuestamente me ofendió.

Esa es tu estrategia para mantenerte viva y desarrollarte; si te anido en mí, te convertirás en rencor, resentimiento, odio y venganza.

Tu estrategia no funcionará conmigo, pues he logrado comprehender que si yo no tengo la necesidad de ofenderme, no habrá quien pueda ofenderme.

Esto no quiere decir que no pueda sentir algo de enojo frente a situaciones injustas, pero ¿quién soy yo para determinar qué es justo y qué no? La vida en sí misma es sabia y justa, ella se encargará de darle a cada quien lo que se merece en  el momento justo.

Quiero que sepas que aquí, en mi ser, no encontrarás alojamiento. Para mi eres una forastera en la que no puedo confiar y por lo tanto, tampoco puedo alojar.

Ya sé que eres un afecto anclado a la naturaleza humana, pero no por esto, te mantendré cerca. Trabajo en alianza con mi consciencia para Autogobernarme  e  impedir que puedas irrumpir en  mi ser y causar estragos.

Quiero Evolucionar Afectivamente; ser más que un animal que actúa instintivamente y al menor o mayor estímulo negativo pierde el dominio de sí mismo y ataca. Por eso me dedicaré a practicar el  Autogobierno de un afecto tan nocivo como lo eres tú, abominable Ira.

Espero que te haya quedado claro destructora Ira; no te quiero conmigo.

Contigo me es imposible mantener mi Sistema Afectivo en equilibrio.  Y si no logro mantenerme en equilibrio, perderé la oportunidad de gozar la maravilla de Vivir y Convivir con Tranquilidad.

Hasta nunca insoportable Ira. Cuando te vea venir te cerraré la puerta.

¿POR QUÉ SE ACABA EL AMOR?

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EVOLUCION DEL AMOR

 

El Amor… el Amor

Ese noble afecto que alimenta y engrandece tanto a quien lo recibe, como a quien lo brinda.

El Amor, esa energía creadora que nos anima a construir.

El Amor, esa fuerza movilizadora que nos da el coraje para perseverar.

El Amor, esa práctica que nos da la valentía para luchar por lo que queremos, por lo que creemos, por lo que podemos, por lo que nos apasiona, por lo que le da sentido a nuestra existencia.

El Amor, ese impulso motivador que nos lleva a Hacer para Ser.

El Amor, ese afecto que evolucionado, nos permite trabajar por nosotros mismos, por los nuestros, por los otros y por la humanidad.

Parece inconcebible que un afecto tan grandioso se pueda acabar ¿verdad? Lo cierto es que cuando no estamos conscientes, atentos, trabajando permanentemente para que el amor evolucione; de repente nos hallamos desconcertados preguntándonos:

¿Qué pasó? ¿No entiendo por qué se acabó el amor, si al comienzo todo era tan bonito? ¿Por qué cambió tanto de un momento a otro? ¿En qué momento se acabó el amor? ¿En qué momento todo acabó?

¿Tú qué crees, por qué se acaba el amor? Esta pregunta puede tener tantas respuestas como modos de pensar existen.

Compartiré contigo una de las tantas posibles respuestas a esta crucial pregunta. Para esto, tendré en cuenta lo que he aprehendido en el ejercicio de estudiar, enseñar y practicar la Formación Afectiva.

Sigamos adelante entonces…

Desde la Formación Afectiva se trata de lo siguiente: <<Cuando el Amor no evoluciona, se extingue>> permítenos explicarte en qué consiste esta afirmación.

mariposas enamoradasEl Amor al igual que todos los Afectos, nace como Emoción. Esto quiere decir que inicia siendo muy intenso y es el resultado de una fuerte activación bioquímica. Es pura biología en acción. Es una fiesta de neurotransmisores como la dopamina y norepinefrina, que estimulan la producción de hormonas como la testosterona. Razón por la cual, experimentamos los efectos del llamado amor romántico en el vínculo de pareja. Con síntomas como atención sostenida en el objeto del deseo, pensamiento intrusivo, incremento del deseo sexual, taquicardia, pérdida del apetito, etc.

En el vínculo con nuestros hijos, también experimentamos el Amor como Emoción. Cuando están recién nacidos, en nuestros organismos se activa la producción de hormonas como la oxitocina (predominante en la mujer)  y la vasopresina (predominante en el hombre). La activación de estas hormonas hace que sintamos un intenso apego por nuestros hijos, sobre todo en sus primeros años de vida.

Antes de continuar hagamos un paréntesis; si bien es cierto, también existe el amor hacia los amigos, los familiares, la naturaleza, el trabajo etc. Aprovecharemos esta oportunidad para hacer referencia a dos de los más significativos: el Amor de pareja y el Amor hacia nuestros hijos.

Continuemos…

El Amor Emocional, lamentablemente tiene fecha de caducidad. En el vínculo de pareja -segúnAMOR EMOCIONAL probadas investigaciones-[1] caduca aproximadamente luego de 18 a 24 meses. Puede ser un poco antes, un poco después, dependiendo de las particularidades y dinámicas propias del vínculo.

En el vínculo con nuestros hijos, la naturaleza nos ayuda a experimentar ese intenso apego durante los 4 primeros años aproximadamente. Después, todo dependerá igualmente de las particularidades del vínculo.

El Amor como Emoción en la pareja, es un Amor biológico. Es un Amor donde el instinto se impone, mediado por el deseo de experimentar placer. Es un Amor que no piensa en sí mismo, ni en el otro. Es un Amor obnubilado por los efectos de la bioquímica. Es un Amor ciego y cuando ve, tan sólo ve lo que quiere ver. Es un Amor de esos que mata si no evoluciona.

Cuando pasa el efecto de la bioquímica se impone nuestra naturaleza egoísta o altruista con más fuerza (depende del grado de Evolución Afectiva que tengamos). En el primer caso, es en esta etapa donde muchas parejas se separan o dejan de prestarle atención a la relación, para ir en busca de una nueva aventura.

El Amor emocional es un Amor egoísta incluso consigo mismo. Al no experimentar la intensidad propia del efecto bioquímico,  pierde el interés por el otro. Es ahí cuando decide terminar la relación sin pensar en nada más, o en su defecto, continúa en la relación motivado por creencias egoístas, tales como:

“sé que esto no va para ninguna parte, ni me interesa, pero por ahora no quiero estar solo(a)”

“esta relación no me importa, pero creo que me puedo aprovechar de lo que me ofrece”

“siempre es bueno tener un arrocito en bajo, por si algo me falla por fuera”

“yo nací para vivir la vida, no tengo por qué condenarme a estar con una sola persona” bla, bla, bla…

Bajo esta lógica se actúa de forma egoísta con el otro y sobre todo consigo mismo,  pues se eliminan las posibilidades de construir, de llevar una vida creadora y se firma una condena para tener como compañía permanente a la soledad y la depresión.

Asimismo,  muchos padres abandonan o descuidan por completo el cuidado de sus hijos. Se derrocha la oportunidad que la vida nos ofrece de mejorar para formar a nuestros hijos. La crianza sencillamente pierde importancia, se le presta poca o ninguna atención a este oficio, razón por la que el vínculo madre-padre e hijos se deteriora y éstos, terminan creciendo con profundas Carencias Afectivas.

En el segundo caso, cuando se impone la benevolencia; lo que ocurre es que somos capaces de pensar por lo menos en nosotros mismos, en lo que realmente queremos, en lo que realmente nos conviene. Si esto ocurre, el Amor evoluciona a su etapa Sentimental.

AMOR SENTIMENTALEl Amor como Sentimiento es un Amor que piensa en sí mismo. Aunque aún no está preparado para aportarle al otro, se permite pensar por lo menos en su propio Bien-Estar. En el Amor sentimental  el  <Yo> cobra vida. Luego de estar en las nubes dopados, aterrizamos a la realidad para encontrarnos con nosotros mismos.

Si somos diestros practicando la Habilidad Afectiva del Autoconocimiento, podremos evaluar con precisión qué queremos, qué nos gusta y qué no,  qué tan conveniente puede ser continuar con la relación, qué nos puede aportar el otro, qué posibilidades hay de construir. Este se constituye en el primer paso para que sea posible aportarle al otro. Es decir, si no somos capaces de apreciarnos a nosotros mismos y pensar en nuestro Bien-Estar, nos será imposible llegar a pensar genuinamente en el Bien-Estar del otro.

Pero este es tan sólo un primer paso, si el Amor Sentimental no evoluciona, nos quedaremosautoconocimiento amor sentimental estancados en la egolatría. Para que el Amor como Sentimiento evolucione es necesario contar con una genuina intención y Voluntad de mejorarnos a nosotros mismos, para aportarle al otro.

En el caso de la crianza, esta etapa del Amor Sentimental también nos enfrenta a nosotros mismos. Es el momento de aprovechar la oportunidad que tenemos en frente, para hacer un ejercicio de introspección, de Autoconocimiento. Así podremos evaluarnos y saber con certeza que transformaciones debemos Hacer para Ser los guías y formadores que necesitan nuestros hijos.

El Amor Sentimental, es un Amor de transición entre lo netamente Biológico y Emocional a un Amor Actitudinal y Psicológico. Si logramos ver que hay después de nuestros propios intereses, podremos ver al otro, tener en cuenta las necesidades del otro. Si esto ocurre el Amor evolucionará a su etapa Actitudinal.

AMOR ACTITUDINALEl Amor como Actitud es un Amor Psicológico. Es un Amor que  trabaja, se esfuerza, cuenta con Voluntad  e invierte energía psicológica para permitirse Aprehender a Amar y dejarse Amar.

Es un Amor capaz de pensar en sí mismo y en el otro. Es un Amor que se conoce a sí mismo y se ocupa de conocer al otro. Es un Amor que se valora así mismo y valora al otro. Es un Amor que se cuida a sí mismo y cuida al otro. Es un Amor que se evalúa a sí mismo y evalúa al otro. Es un Amor  que se comprehende a sí mismo y comprehende al otro.

El Amor Actitudinal es un Amor  Empático y Asertivo. Es un Amor capaz de sentir el sentir delAMOR ACTITUDINAL2 otro y por ende, incapaz de hacerle daño al otro. Es un Amor que se sabe comunicar con el otro y por ende, sabe encontrar la idea adecuada, la palabra adecuada y el momento adecuado para comunicarle su sentir al otro.

Es un Amor donde mi Yo tiene un . Es un Amor donde siempre estamos y contamos Tú y Yo. Es un Amor donde Tú y Yo construimos un Nosotros. Es un Amor donde Tú y Yo creamos una Unidad en Común, que nos permita satisfacer nuestra necesidad de Comunidad.[2]

El Amor como Actitud es un Amor que sabe dar y recibir. Es un Amor generoso a la hora de satisfacer recíprocamente las necesidades de Atención y Compañía Permanente. Es un Amor sosegado, confiado, seguro, fiel, leal, comprometido.

Ahora bien, en este punto es necesario tener en cuenta que en no pocas ocasiones, se carece o se tiene poca pericia en lo que respecta al desarrollo de  Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal y la Valoración Interpersonal. Estas Habilidades nos permiten leer la intención del otro, saber cuál es su grado de Evolución Afectiva, evaluar al otro objetivamente a partir de hechos, para saber que tan probable es que nos pueda hacer daño, en suma, para saber qué tan egoísta es.

PARASITISMO HUMANOAl fallar nuestra  Lectura Afectiva del otro, hacemos elecciones erradas y corremos el peligroso riesgo de involucrarnos con un Parásito Afectivo. Lo que ocurre en este tipo de vínculo es que alguno de los miembros se dedica a dar y el otro a parasitar.

Pero bueno, cuando el encuentro es afortunado, la elección acertada y se logra con mucho trabajo conjunto hacer que el Amor evolucione a su etapa Actitudinal, es decir, que pase de ser Biológico a ser Psicológico; o mejor dicho, de ser instintivo y egoísta, a ser Empático y Asertivo. Cuando esto ocurre, el Amor estará lo suficientemente evolucionado para iniciar su camino hacia una siguiente evolución: el Amor como Valor.

El Amor en su estado Valorativo es un Amor Sociocultural. Es un Amor en el que participan unAMOR VALORATIVO MANOS APOYO , un Yo, un Nosotros y unos entornos socioculturales, esto es, una Familia, una Comunidad, una Sociedad, una Cultura. Es un Amor caracterizado por su capacidad para Comprometerse y Cooperar. Es un Amor que cuenta con motivación intrínseca para Construir, para trabajar en equipo. Es un Amor Creador.

TRIBU FAMILIAR

El Amor como Valor es un Amor capaz de Crear la mayor Obra Vital que un ser humano puede concebir: una sana y funcional Familia o mejor aún, una sana y funcional Tribu Familiar. Es un Amor encausado con la vida y sus vínculos. Es un Amor genuinamente interesado por su entorno familiar, comunitario y social, cultural. Es un Amor Coherente que trabaja con dedicación y asiduidad, para aportarle al mejoramiento, al avance, a la evolución de sus entornos.

El Amor Valorativo es un Amor despojado de egoísmos. Es un Amor fusionado, sólido, garantizado. Es un Amor que se dedica a Hacer para Ser. Es un Amor equilibrado, responsable, solidario. Es un Amor listo y dispuesto para evolucionar a la cúspide; al Amor como Principio.

El Amor como Principio es un  Amor Trascendental. Es un Amor que trasciende el , el Yo, el Nosotros, la Familia, la Comunidad, la Sociedad, la Cultura y se interesa por la Humanidad.

El Amor como Principio es un  Amor cuyas creencias y prácticas favorecen el Bien-Estar y laAMOR COMO PRINCIPIO PERSONAS PAZ Evolución de la Humanidad. Es un Amor que está por encima del “bien” y del “mal.” Es un Amor diáfano, justo, equitativo. Es un Amor correcto sin importar las circunstancias a las que se enfrente. Es un Amor cargado de Significado. Es un Amor pletórico de Sentido.

En conclusión, el Amor se puede experimentar como Emoción, como Sentimiento, como Actitud, como Valor, como Principio.

El Amor Emocional es Biológico; instintivo, egoísta.

El Amor Sentimental piensa en sí mismo y posibilita la transición del Amor  Emocional al Amor Actitudinal.

El Amor Actitudinal es Psicológico; trabaja para ser Empático y Asertivo.

El Amor Valorativo es Sociocultural; trabaja para contribuir con la transformación y el avance de sus entornos.

El Amor como Principio es Trascendental; trabaja para contribuir con el avance de la humanidad.

Si el Amor no cuenta con Habilidades Afectivas  que le permitan evolucionar mediante prácticas como: conocerse a sí mismo, conocer al otro, valorarse a sí mismo, valorar al otro, interactuar consigo mismo adecuadamente, interactuar con el otro adecuadamente, administrarse y gobernarse a sí mismo para dominar el instinto egoísta. Así como, conocer, valorar e interactuar adecuadamente con los diferentes grupos sociales…

Si lo anterior no ocurre, sencillamente el preciado Amor no evolucionará, y si el Amor no evoluciona estará condenado a extinguirse.

Y ahora,  ¿Qué piensas? ¿Por qué se acaba el Amor?  ¿Te parece convincente esta respuesta?


[1] Helen Fisher “Por qué amamos” Naturaleza y bioquímica del amor romántico.

[2] Aunque tener un Sentido de Comunidad es una Necesidad Afectiva de orden biológico, ésta sólo se satisface si el Amor logra evolucionar a su etapa Actitudinal.