Empatía

AÑO NUEVO

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AÑO NUEVO

Año nuevo de vida para ser compartida.

 

Año nuevo de transformación para procurar la evolución.

 

Año nuevo de coraje para estructurar el andamiaje y transitar firmes por  este corto viaje.

 

Año nuevo de esperanza para alimentar la perseverancia que alcanza.

 

Año nuevo de esfuerzo para lograr el progreso.

 

Año nuevo de asertividad para mantener la fraternidad.

 

Año nuevo de empatía para convivir en armonía.

 

Año nuevo de cooperación para la efectiva construcción.

 

Año nuevo de prudencia para transitar por la existencia aprendiendo de la experiencia.

 

Año nuevo de valentía para enfrentar sin cobardía los desafíos de la vida.

 

Año nuevo de coherencia para caminar con la tranquila conciencia hacia la trascendencia.

 

Año nuevo de paciencia para formar lo auténticamente humano, libres de la adicción a lo mundano.

 

Año nuevo de sensatez para aceptar con madurez, que es sano dejar ir lo que no nos deja fluir.

 

Año nuevo de conciencia para aceptar sin intransigencia la diferencia.

 

Año nuevo de soluciones, dificultades, comienzos, finales, aciertos, quebrantos, encuentros, pérdidas, oportunidades y de todo lo que alimenta nuestras realidades.

 

Año nuevo para vivir, elegir, sentir, pensar, innovar, renovar, crear, creer, crecer, amar, intentar, avanzar, evolucionar e infinitas posibilidades más.

 

Año nuevo de vida para ser plenamente vivida. Gracias a la vida.

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EMPRENDER EL PROCESO DE CRECER

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EMPRENDER EL PROCESO DE CRECER

Emprender el proceso de Crecer es algo que en algún momento debemos hacer, si  lo que queremos es  aprehender a re-nacer una y otra vez, para Crecer como  Seres Humanos hasta después de envejecer.

 

Crecer como Ser Humano, Crecer interiormente ocurre siempre y cuando, sea algo que emprendamos conscientemente diariamente.

 

No emprender este proceso en cada nuevo amanecer, nos puede llevar a temer cuando se acerque el anochecer; pues veremos oscurecer  sin saber lo que se puede llegar a Ser al permitirle Crecer al  Ser.

 

¿Y qué significa permitirle Crecer al Ser? Bien puede ser; permitirle aprehender a Ser todo aquello que le hace bien y que haga el bien.

 

Como bien puede ser:

 

Comprenderse y comprender a quien en nuestro entorno esté.

 

Valorarse y valorar lo que la vida nos da.

 

Utilizar  empatía y asertividad para podernos relacionar sin generar malestar.

 

Cuidarnos y cuidar, y así la vida en su integridad preservar.

 

La ira siempre gobernar y así estragos evitar.

 

Perder el miedo a perder, y así no temer emprender, lo que nos lleve a Crecer.

 

Dosificar el placer para que siempre podamos disfrutar de él y en la adicción no caer.

 

Cooperar para avanzar, procurar siempre ayudar, una mano siempre dar; así siempre de algún lado, reciprocidad vendrá.

 

Esforzarse en practicar la  constructiva equidad; entendida ésta, como una práctica que va más allá de la igualdad. Respetando la diversidad, la diferencia, la pluralidad, creando convergencia en la construcción de una justa humanidad.

 

Resentimiento no guardar, saber siempre perdonar; sin que esto implique, tener que volver a confiar o distancia no tomar.

 

Mantenerse predominantemente en paz, con el propio ser y con tod@s  l@s demás y lo demás.

 

Evitar siempre el juzgar porque la realidad no es la misma para l@s demás, cada circunstancia es particular; antes de caer en la tentación de criticar, más vale dedicarnos a aportarnos y aportar.

 

Procurar  enfocar nuestra atención en la constructiva creación; creación de vínculos, de proyectos, de sueños, de afectos sanos, de sentido de vida y demás. Esto nos puede apartar del actuar con mala intención y generar destrucción.

 

Todo esto y mucho, mucho más, nos puede ayudar a evolucionar como humanidad. Todo lo que en nuestro ser esté y que se pueda expresar a través de la bondad, la benevolencia, la ausencia de maldad.

 

Todo esto hace parte del necesario quehacer para que podamos Crecer y llegar a trascender, como auténticos Seres Humanos.

 

Vamos tod@s, vamos ya; ¡¡¡es momento de Emprender el Proceso de Crecer!!!

¿SER HUMANO O SER MARRANO?

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 SER HUMANO O SER MARRANO

El inteligente animal,  amante del pantanal; conocido como marrano, cerdo o puerco, deja al “humano” sin recoveco para ocultar su brutal ego.

 

En ocasiones pareciera que una parte de lo que se conoce como “humano”, se hubiese limitado a ser pésimo imitador, del buen marrano. Ignorando la inmensa posibilidad que le otorga su humanidad: pensar, sentir y actuar de modo tal, que pueda elegir y construir bienestar.

 

Atentar contra la humanidad, contra la integridad de una subjetividad, cometer actos de barbarie y brutalidad, incitar a la belicosidad, ignorar lo que significa la hermandad; es un comportamiento que no hace parte del ser marrano y menos del Ser Humano.

 

Quienes han investigado el comportamiento del cerdo o marrano; afirman que es un animal muy limpio que evita ensuciar las zonas donde vive. Si se bañan en barro o lodo es simplemente para mantener su temperatura corporal baja, ya que no sudan.

 

Los cerdos son animales capaces de formar complejas unidades sociales y aprenden los unos de los otros. Son sensibles, sociables, amistosos, nobles, simpáticos y hábiles para comunicarse; emiten más de veinte sonidos diferentes para expresar necesidades y estados de ánimo.[1]

 

Lo genuinamente humano es capaz de ir más allá de lo mundano. Cuenta con Voluntad para Crecer, mediante el aprendizaje y la práctica de Habilidades que le humanicen cada vez más, es decir, de Habilidades Humanizadoras.

 

Por ejemplo, es propio del Ser Humano ocuparse de:

 

Conocerse para comprenderse, ejercer gobierno sobre sus afectos negativos y positivos, conocer a sus semejantes para comprenderlos, valorarse y valorar a sus semejantes, perdonarse y perdonar a sus semejantes, esforzarse por practicar empatía y asertividad a la hora de interactuar.

 

De Humanos es; permitirse prestar atención para favorecer la sana vinculación, dedicar tiempo a la creación, a la construcción de relaciones fuente de satisfacción y gratificación. Es de Humanos cooperar, ayudar, cuidar, preservar el equilibrio natural. Es de Humanos evolucionar, ser compasivo evitar la guerra y vivir en paz.

 

Hay quienes sin merecer, se hacen llamar humanos y en la práctica no alcanzan siquiera, el respetable comportamiento del buen marrano.

 

En este orden de ideas, puede resultar más aceptable y admirable, ser un marrano y no, un seudo-humano.

 

O se aprende a ser un genuino Ser Humano, o se aprende a ser como el buen marrano.

 

Se es Humano o se es marrano; nada más abominable, que mantenerse como seudo-humano.

 

Lo Humano es lo Humano, lo marrano es lo marrano; lo seudo-humano es degrado de lo civilizado.

 

Es el momento de tomar la decisión. ¿Ser Humano o ser marrano?

[1] http://www.granjasdecerdos.org/como-son

FORMAR PARA TRANSFORMAR

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FORMAR PARA TRANSFORMAR

Formar la Mente;  para Despertar la Conciencia.

 

Despertar la Conciencia; para transformar realidades, de pocas oportunidades.

 

Transformar realidades, de pocas oportunidades; para incrementar las posibilidades.

 

Incrementar las posibilidades; para satisfacer con eficiencia las necesidades.

 

Satisfacer con eficiencia las necesidades; para Formar sin limitación, Constructivas Habilidades.

 

Formar sin limitación, Constructivas Habilidades; para evolucionar y dejar atrás el malestar.

 

Evolucionar y dejar atrás el malestar; para construir una cultura, que nos lleve a cooperar.

 

Construir una cultura, que nos lleve a cooperar; para Formar el Sentir, el pensar y el actuar, de modo tal, que generen Bienestar.

 

Formar el Sentir, el pensar y el actuar; para transformar los entornos y progresar.

 

Transformar los entornos, mediante la Formación de los Afectos.

 

Formar la Emoción y el Sentimiento; para transformar los Afectos, que no son Fuente de Crecimiento; en Afectos, que generen Vínculos, para compartir gratos momentos.

 

Formar  Actitudes Asertivas y Empáticas; para transformar ambientes, con Voluntad de crear conexión, sentir los sentires, cuidar los actuares; para mejorar y evitar causar malestares.

 

Formar Valores benevolentes; para transformar comunidades, que cuenten con Voluntades, dispuestas a aprender el  quehacer, que favorece la Evolución del Ser.

 

Formar Principios, que libres de moralismos y basados en la Equidad;  puedan transformar la sociedad, y por qué no, la humanidad.

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

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QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 7 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

 

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción, sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

 

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

 

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

 

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

 

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

 

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

 

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

 

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

 

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

 

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

 

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

 

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

 

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

 

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

 

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

 

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

 

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

 

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

 

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

 

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

 

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Gobernarnos).

 

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Comprendernos).

 

 

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita  Creer y Hacer, para poder Ser y Crecer. (Enfocar nuestra atención en la constructiva creación).

 

 

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Valorarnos).

 

 

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Comprender  a los demás).

 

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valorar a los demás).

 

 

 

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

 

 

 

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

 

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

 

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

 

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

 

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

 

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

 

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

 

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

 

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de Crecer como Seres Humanos.

 

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

ME CANSÉ DE INTENTAR, PERO SEGUIRÉ INTENTANDO

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ME CANSE DE INTENTAR

Me cansé de intentar sembrar en tierra infértil; con la esperanza de cosechar ventura.

 

Pero seguiré intentando encontrar  un terreno donde pueda cosechar bienestar, tranquilidad y convivir sin malestar.

 

Me cansé de intentar vivir para suplir las carencias del otro; con el propósito de encontrar en el otro, a quien quiero para compartir mi vida.

 

Pero seguiré intentando trabajar por lo que quiero, elegir bien lo que quiero y construir mientras coopero.

 

Me cansé de intentar cooperar con quien necesita competir y no sabe valorar; con el anhelo de construir un futuro de bienestar.

 

Pero seguiré intentando vincularme con quien tenga claro lo que significa cooperar y aprehender a valorar.

 

Me cansé de intentar apelar  a la empatía y comprehender las circunstancias de quien no tiene valentía, para renunciar a la egolatría; con la aspiración de encontrar quien me acompañe íntimamente en la victoria y la agonía.

 

Pero seguiré intentando mantener una actitud empática y comprensiva para cultivar vínculos de apoyo mutuo, solidaridad y generosidad compartida.

 

Me cansé de intentar dar oportunidades a quien las utiliza tan sólo para satisfacer sus egoístas y banales necesidades; con la expectativa de poder construir  el aprecio sincero y el aumento de nuestras posibilidades.

 

Pero seguiré intentando aportarle bienestar a quien quiera estar, para trabajar en equipo y construir sin parar.

 

Me cansé de intentar soportar días grises, sacrificar y trabajar por quien no tiene interés en dar; con la esperanza de tener a mi lado al final, alguien con quien compartir mi realidad.

 

Pero seguiré intentando pintar cada día de un nuevo color, trabajar para hacer de mis sueños, anhelos e ilusiones una dulce realidad que pueda compartir, con quien, con base en la experiencia aprendida sabré elegir.

 

Me cansé de intentar lo que no conviene intentar, pero seguiré intentando lo que me permita transformar para evolucionar y avanzar hasta el final.

APREHENDER A CONFIAR Y APREHENDER A DESCONFIAR

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APREHENDER A CONFIAR Y DESCONFIAR

Aprehender a confiar en lo que somos, sabemos, queremos y podemos; nos da seguridad para avanzar y lograr.

 

Aprehender a desconfiar de nuestro ego y de nuestra natural tendencia al Autoengaño; permite que nos valoremos objetiva y equilibradamente.

 

Aprehender a confiar en el otro cuando sus actos denotan coherencia y benevolencia genuina; favorece la construcción de un vínculo sólido y perdurable.

 

Aprehender a desconfiar del otro cuando sus hechos demuestran egoísmo,  falta de empatía y dificultad para cooperar; evita que nos intoxiquemos con un vínculo ingrato y egocéntrico.

 

Aprehender a confiar en el potencial que tenemos para evolucionar nuestra forma de sentir, pensar y actuar; nos mantiene motivados para hacer lo que nos permite ser, verdaderamente humanos.

 

Aprehender a desconfiar de nuestro instinto egoísta; nos permite mantenernos alerta para aplastarlo con creencias, afectospracticas auténticamente altruistas.

 

Aprehender a confiar en el otro cuando lo que expresa se corresponde con lo que realmente siente y piensa, cuando sus palabras se corresponden con sus hechos, cuando sus promesas se convierten en acciones y cuando sus acciones generan tranquilidad; nos permite experimentar la seguridad propia del sentirse bien rodeado.

 

Aprehender a desconfiar del otro cuando es capaz de causar daño intencional, cuando no se interesa en absoluto por nuestro bienestar, cuando su único interés es el de sobresalir pasando por encima de los demás; nos ayuda a tomar la decisión de concluir un vínculo, que nos puede ocasionar malestares que podemos evitar.

 

Aprehender a confiar en nuestra intuición, cuando estamos trabajando por convicción para favorecer la Evolución Afectiva de nuestro ser; nos permite leer la intención del otro y evaluar si es conveniente su cercanía o su distancia.

 

Aprehender a Confiar y Aprehender a Desconfiar; nos permite interactuar con nosotros mismos y con los demás, de forma prudente,  justa, satisfactoria y equilibrada.