Desarrollo Afectivo

¿QUÉ NECESITAMOS PARA VIVIR UNA VIDA CON PLENO SENTIDO?

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NECESIDADES AFECTIVAS 2 

Los seres humanos asistimos al encuentro con la vida pletóricos de todo tipo de necesidades. Muchas de ellas artificiales y creadas por la cultura en la que crecemos para calmar la ansiedad por el status. Otras en cambio resultan cruciales para la supervivencia como el alimento, el techo, el abrigo. Y otras resultan determinantes, fundamentales para llevar una Vida con Pleno Sentido, como lo son las Necesidades Afectivas de Comunidad, Estructura y Significado.

La satisfacción adecuada de nuestras Necesidades Afectivas (Comunidad, Estructura, Significado)  nos permite protegernos contra tres crueles y silenciosos virus afectivos que irrumpen cada vez con más fuerza en nuestro Mundo Afectivo;  la Soledad, la Depresión y el Suicidio.

Esta es la primera de doce enseñanzas que  estamos desarrollando en el marco de la Escuela Taller de Formación Afectiva, que abrió nuestra Comunidad Formativa El Taller. Dada su relevancia, ahora queremos compartirlas contigo por este medio de forma básica y breve. Continúa adelante con la lectura y descubre qué necesitamos los seres humanos para que nuestra vida tenga Pleno Sentido. ¡Buen provecho!

¿PARA QUÉ NOS  SIRVE  TENER UN GENUINO SENTIDO DE COMUNIDAD? 

Contar con un auténtico Sentido de Comunidad nos permite obtener por lo menos  cuatro determinantes beneficios para nuestra vida:

  1. Sentirnos más Seguros
  2. Llevar una Vida de Compromiso
  3. Incrementar nuestros Recursos
  4. Combatir la Soledad

La Seguridad que proporciona la Vida en Comunidad nos permite sentirnos acompañados, apoyados, protegidos, aceptados. Vivir en Comunidad Se constituye en la mejor forma de protegernos contra los despiadados depredadores, que buscan la vulnerabilidad del solitario para explotar, parasitar y aniquilar. Asimismo, de la confianza y seguridad que experimentemos en el entorno grupal del que hacemos parte, dependerá en gran medida la confianza y seguridad que lleguemos a tener en nosotros mismos. Y es esta seguridad en nosotros mismos, la que nos dispone para asumir la responsabilidad de llevar una Vida de Compromiso.

El Compromiso para Construir y mantener una Vida Creadora, es un deber que logramos cumplir gracias a la Vida en Comunidad. La influencia que ejerce sobre nuestro comportamiento el grupo, nos obliga a ser coherentes, a comprometernos con nosotros mismos para practicar hábitos que favorezcan el desarrollo de las Habilidades Afectivas, necesarias para tener un satisfactorio desempeño en la interacción con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) y así,  construir nuestra Autonomía Afectiva, Intelectual y Material. Apoyarnos en la Comunidad para llevar una vida Constructiva y Creativa se convierte a su vez, en la mejor estrategia para incrementar nuestros Recursos Vitales.

Tenemos más posibilidades de incrementar nuestros Recursos Vitales, cuando contamos con el apoyo de la Comunidad. Al estar en grupo conocemos personas con afinidad a nuestras creencias, afectos y prácticas,  lo que posibilita  la construcción de nuevos vínculos y experiencias nutritivas (Recursos Afectivos). La interacción permanente con estos vínculos siempre será fuente de nuevos y relevantes conocimientos (Recursos Intelectuales). La profundización  de estos vínculos y las prácticas cooperativas, permiten que se generen ideas y proyectos compartidos, fuente de ingresos económicos (Recursos Materiales). De igual forma, la posibilidad de incrementar nuestros Recursos Vitales gracias a contar con un Sentido de Comunidad, se convierte también en la mejor forma de combatir la Soledad.

La Soledad es un estado en el que nadie quisiera estar voluntariamente. Debido a nuestra naturaleza social necesitamos de la compañía de los demás, de la interacción con los demás para compartir nuestra realidad. Cuando nos hallamos en medio de la Soledad no buscada, la angustia y el desasosiego se apoderan de nuestro sentir. Cuando no logramos satisfacer el deseo natural de mantenernos vinculados afectivamente, caemos fácilmente en la desesperación, en la desolación; por esto, contar con un genuino Sentido de Comunidad se convierte en el mejor antídoto contra la Soledad.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE  TENER UNA CLARA ESTRUCTURA DE VIDA? 

Contar con una clara  Estructura de Vida nos permite obtener por lo menos  cuatro primordiales beneficios para nuestro diario vivir:

  1. Claridad sobre Qué Hacer.
  2. Claridad sobre Por Qué Hacer algo determinado.
  3. Claridad sobre Cómo Hacer algo determinado.
  4. Evitar la Depresión

Tener claridad acerca de Qué Hacer  para interactuar satisfactoriamente con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) nos permite salir de la Desorientación Existencial, en la que con frecuencia caemos cuando no tenemos certeza acerca del rumbo que debemos darle a nuestra vida. Un genuino Sentido de Comunidad nos ayuda a Orientar nuestra existencia, mediante una Estructura que nos indica Qué Hacer en cada uno de nuestros roles.

Una vez tenemos claridad acerca de lo que tenemos que hacer, es necesario conocer  el Por qué. Una sólida Estructura nos deja ver claramente el Por Qué debemos hacerlo, esto es, saber con certeza las razones por las cuales un modo de actuar determinado nos va a beneficiar a nosotros y a nuestro entorno. Así surge la motivación intrínseca y la Voluntad necesaria para querer hacer.  Lo que resta es saber  Cómo Hacerlo.

Muchas veces creemos saber Qué tenemos que hacer y Por Qué, sin embargo, nos abstenemos de llevarlo a la práctica porque sencillamente no sabemos Cómo Hacerlo y esto limita nuestro accionar. Para esto sirve la Estructura que nos brinda la Comunidad; para mostrarnos cómo podemos desarrollar los hábitos y las habilidades necesarias que nos permiten salir victoriosos en el juego de la vida. La Comunidad nos enseña Cómo Hacer lo que debemos hacer y ejerce presión sana para que logremos llevar la enseñanza a la práctica. En otras palabras, la Comunidad nos ayuda a Ser.  Esto a su vez, se constituye en una sana forma de evitar la temible Depresión.

El indeseable estado de Depresión que suele surgir cuando nos sentimos impotentes, desesperanzados, preocupados, ansiosos, desorientados  frente a las circunstancias que estamos viviendo; se puede contrarrestar perfectamente cuando contamos con una clara Estructura que nos oriente. Si tenemos claro  Qué Hacer ante una situación determinada, si tenemos clara las razones por las cuales debemos hacerlo, es decir un Por Qué y si tenemos claro Cómo podemos llevarlo a la práctica; necesariamente nuestra existencia se mantiene orientada, podemos vislumbrar claramente el camino a recorrer y esto nos llena de regocijo  y sosiego. Luego entonces, una clara y sólida Estructura se convierte en el mejor antídoto contra la Depresión.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE TENER UN SIGNIFICADO DE VIDA?

Tener claro el Significado de nuestra existencia nos permite obtener por lo menos cuatro trascendentales beneficios:

  1. Encontrar el Propósito de nuestra vida
  2. Procurarnos un Aporte Personal
  3. Permitirnos hacer un Aporte Social
  4. Prevenir el Suicidio

Encontrar el Propósito de nuestra vida depende en gran medida de haber logrado comprehender qué significa la vida, qué significa nuestra vida, qué significa vivir, qué significa vivir con Bien-Estar y cómo podemos hacerlo. Una Estructurada Vida en Comunidad nos ayuda a encontrar el Significado real de nuestra vida. Si nuestra vida deja de ser una incógnita desprovista de significado, tenemos la posibilidad de  tomar el control para identificar y elegir el Propósito de nuestra particular existencia. Es decir, conocer el Significado nos permite vivir en pro de un Propósito. Y vivir en pro de un Propósito Vital  nos permite automotivarnos para mejorar el desempeño en  nuestros roles, empezando por los principales de la adultez (pareja, crianza, trabajo). Este es el primer paso para aportarnos a nosotros mismos Bien-Estar, y así, procurarnos un  Aporte Personal.

Nos procuramos un Aporte Personal al mantener encausada nuestra existencia hacia la construcción de vínculos que sean fuente de gratificación y Bien-Estar. Por ejemplo: lograr construir y mantener un saludable vínculo de pareja;  practicar una Crianza Formativa que nos permita construir un satisfactorio vínculo con nuestros hijos; conocernos lo suficiente para tener claro qué nos apasiona, qué es lo que mejor hacemos, identificar nuestro Talento y encontrar la forma de trabajar a partir de nuestro Talento; aprender a elegir acertadamente de quien rodearnos, con quien construir vínculos de amistad; vincularnos a grupos que contribuyan con la construcción de nuestra Autonomía, que alimenten nuestra mente con afectos, creencias y prácticas constructivas, creadoras; mantener una relación satisfactoria con nosotros mismos. Este tipo de Aporte Personal nos beneficia a nosotros y a nuestro entorno, permitiéndonos hacer un Aporte Social.

El Aporte Personal que hacemos al esforzarnos por construir sanos y sólidos vínculos, se convierte a su vez, en el mejor   Aporte Social  que podemos hacer.  De esta forma contribuimos con el Desarrollo Afectivo de nuestra sociedad; construyendo una sana y fructífera relación de pareja, trabajando a partir de nuestro talento, formando hijos  cooperadores, altruistas, con criterio, hábiles para amar y trabajar, talentosos que con su saber y hacer contribuyan con el avance social. Si construimos familias sanas, tendremos una sociedad más apta para vivir y convivir. Bien podría ser esta la forma idónea de hacerle frente a uno de los tantos flagelos que amenazan nuestra tranquilidad el Suicidio.

De la habilidad que logremos desarrollar  para vincularnos afectivamente;  para construir vínculos que sean fuente de satisfacción y Bien-estar, depende el grado de Fortaleza Afectiva que tengamos para sortear los desafíos del diario vivir. Son estos vínculos los que nos acompañan y apoyan para evitar que nuestros afectos y pensamientos se intoxiquen con ideas o acciones autodestructivas, tales como el Suicidio.

En síntesis la Comunidad, la Estructura y el Significado nos proporcionan Pleno Sentido de Vida. Y una Vida con Pleno Sentido no sufre de Soledad porque a aprehendido a construir vínculos que le aportan apoyo y compañía permanente; una Vida con Pleno Sentido no sufre de Depresión  porque cuenta con una clara Estructura que le permite saber Qué Hacer, Por qué Hacer algo determinado y Cómo Hacerlo; una Vida con Pleno Sentido no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo porque su vida tiene mucho Significado, porque conoce claramente el Propósito de su existencia, porque su vida es una vida que permite aportar al mejoramiento de si mismo y de su entorno.

Sinceramente esperamos que el contenido aquí compartido te haya sido útil, te haya permitido encontrar respuestas, preguntas, caminos, ideas o algo que le aporte a tu existencia, pues este es nuestro propósito.

Ahora bien, si deseas profundizar, aprehender más sobre este y otros temas relevantes de tu Mundo Afectivo, te contamos que tenemos un espacio dedicado especialmente para esto. Es un espacio para compartir, aprehender y entretenernos mientras nos formamos. Esto lo hacemos porque somos conscientes que estas enseñanzas en el papel suenan y se ven muy bien, no obstante, el desafío está en contar con la Voluntad para llevarlas a la Práctica, sólo así experimentaremos una verdadera transformación personal, familiar, comunitaria y social.

Como ya lo vimos antes, necesitamos de la Comunidad para llevar la enseñanza a la Práctica y este es uno de los propósitos del espacio que denominamos <<ENCUENTROS AFECTIVOS>>. Son todos los sábados a las 2:00 de la tarde  en la Biblioteca Virgilio Barco. Durante dos horas viajaremos al Mundo Afectivo y enriqueceremos nuestra vida con vínculos, conocimiento, y prácticas constructivas. ¡Allí nos vemos! será un verdadero gusto poderte conocer personalmente y compartir contigo. Hasta pronto.

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YO PERDONÉ Y SUPERÉ LA INFIDELIDAD DE MI PAREJA

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La infidelidad conyugal se encuentra presente en todas las culturas humanas y en muchas otras especies animales. El animal humano es infiel por naturaleza. Es conveniente reconocer y comprehender el funcionamiento de nuestra naturaleza salvaje, egoísta; solo así podremos vislumbrar y formar lo genuinamente humano, benevolente, altruista.

Vivimos en una cultura donde la infidelidad es la regla. Nuestra cultura refuerza lo que la egoísta naturaleza infiel nos dicta. Somos animalitos salvajes que al ser guiados por el instinto terminamos dañando todo lo que se atraviese en nuestro camino. Se supone que la cultura, el entorno en el que crecemos tiene la responsabilidad de humanizarnos; de  propiciar el desarrollo de Habilidades Afectivas como el Autogobierno y la Empatía. El Autogobierno posibilita que  lleguemos a tener dominio sobre una de nuestras emociones más básicas e imperantes, el placer. La Empatía nos permite aprender a pensar en el otro antes de actuar, sentir el dolor, el daño que le causaríamos a nuestra pareja al serle infiel. Esto es lo que finalmente nos inhibe de ser infieles. Palabras más, palabras menos, la fidelidad se enseña y se aprende.

Yo viví  la infidelidad en carne propia. Cuando mi actual relación de pareja estaba en sus inicios, la infidelidad irrumpió en mi relación sin clemencia, sin piedad. Ahora lo puedo recordar sin rabia y sin dolor, porque logré perdonarme a mi misma y perdonar a mi pareja.

Sobreponerme a la infidelidad no fue una tarea para nada fácil, pero afortunadamente lo logré. Lo logré porque no me permití olvidarme de mí misma, por ir detrás del dolor  que me había causado mi pareja. Lo logré porque decidí sacar fuerzas desde lo más profundo de mi ser, para ponerle la cara al dolor  y hacerle saber que no podría conmigo. Lo logré porque enfoqué mi atención en identificar la enseñanza, la lección que la Vida quería darme. Lo logré porque luego de mucho darle vueltas a la situación, identifique con claridad que detrás de esa dificultad había una gran oportunidad de aprendizaje. Lo logré porque me permití conocerme mejor; saber de qué estaba hecha, qué quería, qué no quería, qué podía, para dónde iba y cómo llegaría. Lo logré porque acordé valorarme mejor; evaluar mis emociones, sentimientos y actitudes, evaluar mis creencias con respecto a la pareja, evaluar mis prácticas. Cuidarme más, apreciarme más.

En conclusión, lo logré porque gracias a que me permití acercarme aun más a mí misma, me perdoné por haber permitido que otra persona me causara un profundo Mal-Estar Afectivo.

Perdonar; definitivamente perdonar es lo que nos deja sintiéndonos mucho mejor, es lo que nos permite recuperar la tranquilidad perdida. Perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a nuestra pareja. Aunque -valga la salvedad- si bien es cierto estamos obligados a perdonar para recobrar el equilibrio, no estamos obligados a continuar en la relación y menos, cuando nuestra infiel pareja no deja ver una clara voluntad e intención de repararnos con hechos concretos, que contribuyan con nuestra tranquilidad.

Yo perdoné la infidelidad porque mi pareja realmente se esmeró en llevar a la práctica acciones concretas, que contribuyeron con mi tranquilidad. En vista que él manifestaba una férrea voluntad por repararme y arrepentimiento, -a mi criterio genuino- lo que hice fue apelar a mi sentido de justicia y a mi más profundo sentir para hacerle saber con firmeza cómo me podía reparar. Con criterio y consistencia puse sobre la mesa las nuevas reglas del juego. Él se dedicó a esforzarse cada día por cumplir una a una mis peticiones, aunque no fue nada fácil, tanto él como yo nos mantuvimos pacientes, porque comprendíamos que se requería tiempo para ir haciendo grandes consignaciones al banco de confianza que había quedado en déficit.

Acordamos que la confianza no se podía exigir, que era necesario construirla momento a momento, día a día. Y aunque por momentos él pretendía resistirse a ciertas reglas, mi firmeza y su voluntad lo volvían a encausar y lo obligaban a actuar coherentemente. Yo simplemente me pregunté a mí misma qué necesitaba para estar tranquila y me convencí de por qué, ciertas peticiones que le había hecho libres de caprichos o arbitrariedades, debían ser innegociables.

Sabia que debía mantenerme firme, de cualquier forma iba a ganar, si él demostraba con hechos concretos su intención de construir, sería el inicio de una relación más tranquila y productiva para los dos. Y si se negaba a dar, a reconocer, a reparar, a transformar de forma autentica esa dolorosa realidad; pues me liberaría de un nocivo vínculo y podría seguir avanzando por la vida sin culpa, sin cargas. Lo único que realmente temía perder era la buena relación que tenía conmigo misma. Temía perderme a mi misma, por eso sabía que debía ser coherente.

En términos generales yo perdoné la infidelidad  porque primero me perdoné a mi misma. Y segundo, porque mi pareja se dedicó a repararme conscientemente, con hechos concretos me demostró que estaba dispuesto a aprender a valorar, cuidar y apreciar lo que tenía conmigo.

Pero esto no fue suficiente, los dos estábamos plenamente conscientes de la egoísta naturaleza humana; recuerdo que por aquel entonces nos adentramos en la obra de un riguroso divulgador científico que ha estado presente desde que nos conocimos, Antonio Vélez, quien en su libro Homo Sapiens afirma lo siguiente:

“La tendencia natural de los humanos va dirigida a buscar novedad y variedad, movidos  por la inevitable pérdida  de interés sexual hacia la pareja ya conocida (…) Mirada desde el punto de vista evolutivo, la conducta poligámica amplía apreciablemente la variedad genética de los descendientes. Es una manera eficiente y placentera de potenciar el efecto de variabilidad inducido por la reproducción sexual, aunque no exenta de riesgos y costos. La tendencia a  la promiscuidad sexual, que tantos líos sociales acarrea, puede tener su asiento en viejos y resistentes genes heredados desde tiempos muy antiguos, cuando todavía era muy importante para el individuo tener muchos y variados descendientes. Ya no cumplen esa función pero siguen ahí.”

A todo esto le sumamos la inequidad de esta vibrante cultura, la cual nos lleva a tener creencias y prácticas que con frecuencia dejan en desventaja a la mujer.  Por ejemplo, estamos muy cercanos  de la postura frente a la infidelidad que existía en la cultura griega: “La infidelidad de la esposa, trae la desgracia al marido que se convierte en un  keratas,  el peor insulto que un griego puede recibir, un vergonzoso epíteto con connotaciones de debilidad e insuficiencia. Aunque es socialmente aceptable que una esposa tolere a un marido infiel, no lo es que un hombre tolere a una esposa infiel, y si lo hace, se le ridiculiza por  comportamiento poco viril.”[1]

Como diría Antonio Vélez, “en estos asuntos entra en acción el infaltable egoísmo humano, y de la mezcla surge una paradoja de la conducta, y ante todo, una injusticia: poligamia para mí; monogamia estricta para la pareja. Desde la perspectiva evolutiva se explica la injusticia, pues la justicia no ha sido nunca criterio de selección, y si lo ha sido la injusticia. (…) El impulso general es a ser polígamos de pensamiento, de intención, de deseo, aunque en más de una ocasión la poligamia factual no se lleve a cabo.”

Quienes hemos sido victimas de la despiadada infidelidad sabemos que el dolor que se siente es voraz y profundo. Ser victima de infidelidad nos deja  a todos por igual, sin distinción de sexo, sintiéndonos profundamente lastimados. Un eminente investigador del emparejamiento humano llamado David Buss comenta que “es doloroso ser la esposa de un hombre cuyos deseos de variedad sexual le conducen a la infidelidad. Y es igualmente doloroso ser el marido de una mujer cuyo deseo de proximidad emocional la conduce a buscar intimidad con otro hombre.”

Por todo  lo anterior, y actuando en concordancia con las investigaciones que ya veníamos haciendo sobre nuestro Mundo Afectivo, decidimos que era determinante para nuestra relación que nos dedicáramos de una vez por todas a Trabajar Juntos en la generación de recursos. Teníamos claro que una de las principales necesidades que debemos satisfacer en nuestra pareja es la de Atención, y que esa Atención esta representada en el Compartirse la mayor parte del tiempo para que sea posible un Conocimiento del otro cada vez mejor, y en esa medida una Interacción con el otro cada vez más efectiva, para que al final se obtenga como resultado un Aprecio mutuo cada vez más fuerte.

Entonces lo que hicimos fue fusionar nuestras pasiones, aptitudes, experiencias, talentos, sueños, afectos, creencias y dirigirnos en la misma dirección, ir detrás de los mismos sueños, de las mismas metas, de los mismos objetivos. Pasamos mucho tiempo juntos planeando, ejecutando y teniendo pequeñas victorias compartidas que  se han convertido en pegamento para nuestra relación. Realmente esto permite que se incremente el deseo de continuar construyendo juntos cada día.

Por otro lado, de esta forma también le ayudamos a nuestros organismos para que produzcan  de forma natural  la hormona de la confianza y del apego seguro: la oxitocina. La misma que producimos en gran cantidad las mujeres cuando tenemos un hijo.  Trabajar Juntos en la consecución de recursos definitivamente fue fundamental para nuestra relación. A propósito, existen estudios científicos que demuestran como los principales índices de infidelidad se presentan con compañeros de trabajo. Si trabajamos en la generación de recursos de la mano de nuestra pareja, reducimos considerablemente este riesgo.

Adicional a esto también Trabajamos Juntos en la Crianza de nuestros hijos y en la Construcción permanente de nuestra relación.

De esta forma NOS dedicamos a combatir nuestra egoísta naturaleza infiel.  Por esto y sólo por todo esto… Yo perdoné y superé la infidelidad de mi pareja.

¿Qué opinas?


[1] La evolución del deseo. Estrategias del emparejamiento humano. David Buss. Pag.206

PERDONARTE A TI MISMO(A): EL PRIMER PASO CUANDO QUIERES PERDONAR A TU PAREJA

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Es bastante recurrente que las relaciones de pareja repentinamente se hallen contaminadas por torrentes de Afectos Negativos. En múltiples situaciones, éstos surgen producto de la desavenencia ocasionada cuando alguno de los miembros con o sin intención, le causa algún daño al otro. Esto a su vez, lleva a la contra-parte afectada a experimentar una serie de afectos nocivos como dolor, sufrimiento, angustia, desconfianza, ira y otros, que de no prestarles atención adecuada y a  tiempo, terminan convirtiéndose en resentimiento, rencor, furia y hasta venganza.

Lidiar con este tipo de afectos negativos no es una tarea fácil, si les permitimos habitar nuestro Sistema Afectivo por un espacio prolongado de tiempo, sencillamente se adueñaran de nuestro sentir, pensar y actuar. Razón por la que resulta de crucial importancia identificar con exactitud lo que estamos sintiendo, aceptar y enfrentar los Afectos Negativos para después conscientemente dejarlos volar fuera de nosotros.

Durante los siete años que llevo navegando mar adentro en mi relación de pareja, he tenido que enfrentar fuertes tormentas que por momentos han amenazado con hacer naufragar la relación. Sin embargo, lo que me ha permitido continuar adelante ha sido el haber adoptado una postura activa y constructiva frente a esas emociones y sentimientos de  Mal-Estar.

En primer lugar me he permitido enfrentar cara a cara a mi ego herido. El ego es el primero en protestar por un agravio recibido. Enfrentar el ego resulta demasiado relevante en tanto que, es nuestro ego herido el que sangra, el que sufre, el que se sume en el dolor, el que tiene la necesidad de ofenderse profundamente y busca salidas desesperadas y egoístas para aliviarse. Si nos dejamos guiar por el petulante ego herido, no lograremos sobreponernos  a la situación para observarla y reflexionarla desde afuera con dignidad, tranquilidad, sensatez y cordura.

Si mantenemos centrada la atención en el daño causado por nuestra pareja, no seremos capaces de reconocer con tranquilidad y libres de culpa, que por acción u omisión somos corresponsables del Mal-Estar Afectivo que estamos experimentando. Por el contrario, si conseguimos poner nuestro ego a raya, si lo reducimos a su mínima expresión, seremos capaces de volcar nuestra atención hacia nosotros mismos. Este es un avance importante en la elaboración y construcción de un proceso para perdonarnos a nosotros mismos.

Perdonarnos a nosotros mismos es un proceso que exige profusa paciencia e inquebrantable voluntad.  Paciencia para soportar por algún tiempo el Mal-Estar propio de sentir y pensar que a nuestra pareja no le fue posible Valorarnos, Cuidarnos y Apreciarnos lo suficiente. Voluntad para llevar a cabo diariamente y a cada momento practicas que nos permitan enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo que queremos, en lo que sabemos, en lo que hacemos y podemos llegar a hacer y ser con todas nuestras habilidades y potencial. Esta es la mejor forma de evitar que los afectos negativos nos inunden, porque si lo permitimos, éstos nos arrebatarán nuestra preciada e invaluable tranquilidad.

Pensar en nosotros mismos  nos permite tener una mejor Autovaloración. Es decir nos permite evaluarnos mejor, tomar conciencia de todo lo que queremos y no queremos, de todo lo que sabemos y no sabemos, de todo lo que podemos y no podemos, de todo lo que creemos, de todo lo que soñamos y la forma en que podemos materializar esos sueños. Una justa y en lo posible objetiva valoración de nosotros mismos nos permitirá sentir aprecio y estima por nosotros mismos. De esta forma estaremos contribuyendo considerablemente con el cuidado de nuestra valiosa Salud Afectiva.

Sin darnos cuenta, nuestros afectos negativos poco a poco empezarán a transformarsen en Afectos Saludables. Al margen del daño que otro nos pueda causar, tenemos la responsabilidad de transformar esa realidad en una oportunidad para conocernos y valorarnos más y mejor. Tenemos la responsabilidad de cuidarnos y esto implica enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo mucho que valemos. Es conveniente apelar al Sentido de Autocuidado  para que la rabia, la frustración, la angustia, el resentimiento y todas las emociones y sentimientos negativos que podamos experimentar, se vayan disipando producto de no permitir que la causa de esos afectos nocivos anide en nuestros pensamientos.

Este es un paso importante, si lo practicamos conscientemente con toda seguridad, nos dejará sintiéndonos mucho mejor con nosotros mismos. Lo puedo afirmar categóricamente, por experiencia propia sé que  ¡¡¡funciona!!!

Ahora es necesario tener en cuenta un segundo elemento, o mejor dicho un segundo actor, nuestra pareja. En este caso hay que apelar a la Valoración Interpersonal. Evaluar con justicia y sin apuros el comportamiento de nuestra pareja; lo que han sido sus hechos, su historia, su aporte a la relación, las causas que le llevaron a tener un comportamiento egoísta que nos lastimó, la razón por la que actuó sin pensar en el daño que sus acciones podían ocasionar, los afectos  y creencias que suelen motivar sus actitudes. En síntesis, es necesario que hagamos una concienzuda y lo más objetiva posible,  Lectura Afectiva de nuestra pareja.

Lo que viene después es valentía, carácter, criterio y firmeza para tomar decisiones. Si luego de una concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, (sin permitirnos caer en el Autoengaño, sin ver lo que queremos ver, sólo viendo lo que han sido y son los hechos, la realidad) llegamos a la conclusión que lo más sensato es no continuar con la relación… Pues de todas formas estaremos haciendo lo correcto en tanto que seremos capaces de sacarle provecho al  aprendizaje de esa vivencia. Si nuestros afectos están en paz y tranquilos, no estaremos sufriendo por algo que ya esta fuera de nuestro control, y en esa medida seremos capaces de perdonar,  aunque perdonar no siempre implique tener un vínculo con quien nos causó algún daño. Es posible perdonar y tomar distancia cuando las circunstancias así lo ameritan.

Pero si la conclusión a la que llegamos luego de esa concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, es que definitivamente vale la pena continuar apostándole a la relación porque los hechos demuestran que aunque en un momento determinado, nuestra pareja actuó sin pensar en el daño que podía ocasionar; tiene voluntad para repararnos y sus actuaciones no han tenido una mala intención de fondo…. Lo que nos queda es asumir una Actitud Formativa y constructiva. Mantener nuestros afectos en paz y tranquilos, evitar  juzgar, comunicar con firmeza y asertividad cual es nuestra postura y como esperamos ser reparados. Estar receptivos y atentos a los actos de reparación que a cada momento debe llevar a la práctica nuestra pareja; como muestra de su voluntad para continuar construyendo la relación y como muestra que es consciente y reconoce el  daño que causó.

En últimas, con todo esto nosotros mismos seremos los más beneficiados. Aunque nuestra relación de pareja continúe o no, seremos capaces de perdonar y el perdonar nos permite ir por la vida ligeros de cargas, libres de culpa, con la consciencia despierta y tranquila. Perdonar nos permite mantener una óptima relación con nosotros mismos. Tener una óptima y satisfactoria relación con nosotros mismos, es lo que nos da la Fortaleza Afectiva necesaria para continuar avanzando con dignidad y decisión; para convertir las dificultades en aprendizajes y oportunidades, para empezar de nuevo una y otra vez, para aprovechar al máximo y con denodado entusiasmo este corto viaje por la fascinante existencia humana.

LAS NECESIDADES SOCIOANTROPOLÓGICAS DE NUESTROS HIJOS

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“Una vida con pleno Sentido es una vida que merece ser vivida, es una vida que no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo”

Es posible que el lugar que ocupamos en la sociedad en parte, lo determine la artificiosa creencia del “éxito.” Es posible que la primera relación práctica que se hace al pensar en el constructo “éxito” tenga que ver con la capacidad de un individuo para acumular riqueza material. Es posible que algunos individuos adopten esta creencia, como el único camino posible para satisfacer la humana necesidad de Reconocimiento Social. Es posible que debido a la imperante inequidad social muchos se sientan profundamente frustrados, en su intento por obtener reconocimiento social a través de la acumulación de riqueza material. Es posible que quienes logren algo de reconocimiento por haber acumulado riqueza material, se hayan olvidado de acumular Riqueza Afectiva y Riqueza Intelectual, y por ende lleven vidas carentes de Significado Vital, vidas carentes de Sentido.

Para quienes no tenemos como fin último en la vida el “ser exitosos” sino vivir una Vida Gratificante, podemos optar por el auténtico Reconocimiento Social que se obtiene como recompensa por trabajar ardua y dedicadamente en la construcción de los roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). Sin ninguna otra pretensión más que la de hallarle pleno Significado Vital a nuestra existencia mediante el Aporte Social  que podemos hacer al construir una sólida relación de pareja, al criar hijos talentosos para vivir, convivir y supervivir, al trabajar en aquello que nos apasiona y nos da la tranquilidad necesaria para pensar en los demás, para hacer posible que nuestro trabajo contribuya con nuestro Bien-estar y con el Bien-estar de nuestro entorno.

Una buena forma de ayudarle a nuestros hijos a suplir la Necesidad Socioantropológica Básica de Reconocimiento Social consiste en prepararlos, en formarlos para que logren tener un satisfactorio desempeño en los roles de la adultez. Como ya lo mencionamos; en el rol de pareja, en el rol de padre-madre, en el rol de trabajador. De esta forma nos aseguramos que nuestros hijos obtengan Reconocimiento Social por la capacidad para construir una sana, fructífera y satisfactoria relación de pareja que sea fuente de felicidad. Por la capacidad de ser padres-madres, comprometidos y dedicados conscientemente al Oficio de la Crianza, a la formación de seres humanos bondadosos, altruistas, benevolentes.Por lacapacidad para desempeñarse como Trabajadores Talentosos, haciendo lo que les gusta, lo que realmente les apasiona,  y no lo que les toca.

El auténtico Reconocimiento Social es el resultado de querer, saber y trabajar dedicadamente para tener un óptimo desempeño en cada uno de nuestros roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). La mayor parte de nuestras vidas la pasamos siendo adultos, por esto, desde el Modelo de Crianza Formativa propendemos por el desarrollo de Habilidades Afectivas que nos permitan y les permitan a nuestros hijos tener un óptimo desempeño en dichos roles. Al asegurarnos que nuestros hijos suplan su necesidad de Reconocimiento Social, también garantizamos que logren suplir la Necesidad Socioantropológica  Compleja de Significado Vital.

El Significado Vital viene dado por el Aporte Social. Un desempeño notable en los roles de la adultez (pareja, padre-madre, trabajador), necesariamente le aporta al entorno social; bien sea la familia, la comunidad, la sociedad y a la misma humanidad. Cuando sentimos que nuestra existencia sirve de ejemplo para transformar vidas, para contribuir con avances auténticos de nuestro entorno; cuando ponemos nuestro talento en pro de una causa que impacte genuinamente la sociedad… en ese momento nuestra existencia cobra pleno Sentido. Una vida con pleno Sentido es una vida que merece ser vivida, es una vida que no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo.

 

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“Brindarle Atención Activa a nuestros hijos y suministrarles una sólida y clara Estructura, se constituye en la clave que nos permite orientar sus vidas”

Los animales que pertenecemos a la especie humana somos en extremo dependientes. Tardamos varios años en aprender a valernos por nosotros mismos, en ganar algo de autonomía; desde que nacemos necesitamos de extensos cuidados y  sobre todo, de una gran oferta de Alimento Afectivo que se suple con mucha <<Atención>> por parte de nuestra madre y demás tutores. Es una regla natural, y pasarla por alto impide que nuestro proceso de crecimiento y desarrollo -tanto físico como mental- sea óptimo. Necesitamos recibir Atención de nuestro entorno, pero también brindar Atención. La Atención es uno de los Recursos Psicológicos más valiosos que tenemos los seres humanos, pero también el más difícil de mantener encauzado. Nuestra vida esta rodeada de múltiples estímulos externos que compiten constantemente por robar nuestra Atención (conflictos interpersonales, problemas económicos, caer en adicciones, las cosas materiales, el sexo, la televisión, el mundo virtual, la educación, y un sin fin de cosas más…). El reto consiste entonces, en hacer constantemente esfuerzos adicionales para que nuestra Atención se mantenga centrada en Actividades Constructivas.

Volvamos al punto. Dentro de las Necesidades Psicológicas Básicas que debemos satisfacer en nuestros hijos se encuentra la de Atención. Prestarles Atención a nuestros hijos es lo mínimo que debemos hacer para contribuir con su Salud Afectiva y por supuesto, para Crear Conexión Afectiva. Cuando estamos llevando a cabo conscientemente el Oficio de la Crianza; gran parte de nuestra Atención la enfocamos en nuestros hijos, lo cual es muy favorable y se verá gratamente recompensado cuando sintamos el orgullo de ver que nuestro hijos son seres seguros de si mismos y con Fortaleza Afectiva. Ahora bien, ¿Cómo podemos prestarles Atención Activa  a nuestros hijos? El principal elemento a tener en cuenta es el Compartirse.

Debemos aprehender a compartirnos tanto como sea posible con nuestros hijos. Para que se produzca Conexión Afectiva no podemos compartirnos de cualquier forma y sin un propósito claro. Es necesario que busquemos a nuestros hijos en su mundo, es allí donde debemos compartirnos con ellos, en sus intereses, en sus creencias, en su quehacer diario, en sus gustos y disgustos, en sus angustias e inquietudes, en sus penas, en sus glorias, en sus derrotas, en sus victorias. En fin, debemos convertirnos en visitantes asiduos al mundo de nuestros hijos, con el propósito de obtener información de ellos, así podremos conocerlos y comprehenderlos más y mejor. Si los conocemos más y los comprendemos cada vez mejor, necesariamente nuestras interacciones serán mucho más fluidas, efectivas y constructivas.

Ahora bien, si queremos que la tarea quede completa es necesario que también los invitemos a nuestro mundo. Que nos compartamos con nuestros hijos en lo que somos, en lo que hacemos, en lo que queremos, en lo que sabemos, en lo que anhelamos, en lo que logramos, en lo que fracasamos. Debemos permitir que nuestros hijos obtengan conocimiento de nosotros llevándolos a nuestro mundo.  En cuanto más nos compartamos con nuestros hijos, más conocimiento obtendremos de ellos y ellos de nosotros. En cuanto más conocimiento mutuo exista, más acertadas y efectivas serán nuestras interacciones. En cuanto más acertadas y efectivas sean nuestras interacciones más reciprocidad en el Aprecio habrá. En cuanto más reciprocidad en el Aprecio haya, más Conexión Afectiva se generará.

Al prestarles Atención a nuestros hijos estamos satisfaciendo sus Necesidades Psicológicas Básicas. Pero ahí no termina nuestra misión, también debemos satisfacer sus Necesidades Psicológicas Complejas. Estas se centran en el suministro de Estructura. De lo hábiles que seamos para suministrar Estructura (influenciarlos en lo que deben hacer, por qué lo deben hacer y cómo lo pueden hacer) a nuestros hijos depende lo que llegarán a Ser, a Saber y a Hacer.

Específicamente debemos suministrar a  nuestros hijos tres tipos de Estructura: Afectiva, Cognitiva, Expresiva.

La Estructura Afectiva tiene como propósito que nuestros hijos aprehendan a <<Interactuar>> consigo mismos, con los otros y con los grupos. Esto puede ser posible si ellos logran reconocer y comprehender, el funcionamiento del Sistema Afectivo. El Sistema Afectivo esta constituido por Herramientas Afectivas (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores, Principios) y Habilidades Afectivas[1] (Intrapersonales, Interpersonales, Sociogrupales). Para que nuestros hijos puedan tener un óptimo Desarrollo Afectivo es necesario que aprehendan cómo utilizar las Herramientas Afectivas y a desarrollar  Habilidades Afectivas.

Las Herramientas Afectivas y las Habilidades Afectivas nos permiten sentir, pensar y hacer. Si por el Sistema Afectivo de nuestros hijos circula la mayor parte del tiempo Emociones, Sentimientos y Actitudes positivas, tendrán más posibilidades de llegar a actuar basados en Valores. Estos habilitan el sentir y pensar, para que las  actuaciones de nuestros hijos tengan en cuenta el Bien-estar de su entorno; familiar, comunal y social. Si las actuaciones de nuestros hijos están guiadas principalmente por Valores, tendrán más posibilidades de llegar a actuar basados en Principios. Al llegar a actuar basados en Principios serán capaces de ir  más allá  de si  mismos, de su entorno más cercano. Actuar basados en Principios implica que nuestros hijos en su adultez contarán con un interés y un accionar genuino que contribuye con el avance de la especie humana, con el Bien-estar de la humanidad.

En la medida que su Sistema Afectivo se desarrolle mediante el uso apropiado de  Herramientas Afectivas (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios) y la puesta en práctica de Habilidades Afectivas[2] (intrapersonales, interpersonales, sociogrupales), sus interacciones consigo mismos, con el otro y con los otros serán mucho más constructivas, eficientes y provechosas. Veamos ahora cuáles son las Habilidades Afectivas (intrapersonales, interpersonales, sociogrupales) que junto con las Herramientas Afectivas (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores, Principios) integran el Sistema Afectivo.

Nuestros hijos aprehenderán a relacionarse adecuadamente con ellos mismos mediante el desarrollo de Habilidades Afectivas Intrapersonales como el Autoconocimiento (les permite a nuestros hijos saber quienes son, qué quieren, para qué son buenos). La Autovaloración (les permite tener una autoestima estable, tener capacidad para evaluar su desempeño en sus diferentes roles y tener pleno sentido de autocuidado). La Autoadministración (les permite hacer un manejo adecuado de los recursos psicológicos como el tiempo, la atención, los vínculos el conocimiento y de los recursos materiales como el dinero). El Autogobierno (les permite aprehender a manejar dos emociones fundamentales; el placer y la ira).

Para que aprehendan a interactuar con los otros es necesario el desarrollo de Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal (les ayuda a saber de quién se están rodeando, que afectos y creencias motivan el comportamiento del otro), la Valoración Interpersonal ( les ayuda a evaluar a los demás, a leer la intención del otro y cuando es preciso, a cuidar y apreciar al otro), la Interacción interpersonal (les ayuda a fortalecer los vínculos mediante la práctica de  habilidades como la Empatía y la Asertividad). Por último, para que aprehendan a interactuar con los grupos es necesario el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales comoel Conocimiento Sociogrupal (contribuye con la facilidad para ser aceptado y reconocido en los grupos donde desea participar)  la Valoración Sociogrupal (contribuye con la capacidad para evaluar la conveniencia de participar en un determinado grupo) la Interacción Sociogrupal (contribuye con la puesta en práctica de valores como el respeto y la responsabilidad).

Bien, hasta aquí vimos a grandes rasgos en que consiste la Estructura Afectiva que deben tener nuestros hijos. Ahora veamos rápidamente en que consiste la Estructura Cognitiva.

El suministro de Estructura Cognitiva tiene como propósito que nuestros hijos aprehendan a <<Pensar>>. Para esto es necesario que  desarrollen habilidades para Leer, Escribir y Enseñar. Asegurarnos que nuestros hijos aprehendan a acceder al conocimiento mediante la puesta en práctica de habilidades lectoras, contribuye con la formación de criterio propio, con la capacidad para argumentar, con la habilidad para interpretar, para comprehender, con la capacidad para proponer, para crear, con el fortalecimiento de su mente para evitar que sean fácilmente influenciables, manipulables. Así mismo, la destreza que desarrollen para escribir les permitirá aprehender a comunicar con facilidad, a procesar la información, a interiorizar de forma más efectiva los conocimientos aprendidos, a  hacer interpretaciones mucho más certeras y profundas, a tener un mayor grado de comprehensión de la realidad. Y al ejercitarse en la enseñanza de lo aprendido, siempre se generarán nuevos aprendizajes, nuevas interpretaciones, nuevos avances,  nuevas construcciones colectivas del conocimiento, que a su vez, permitirán la generación de conocimiento mucho más relevante. Por último, pero no por ello menos importante, se encuentra la Estructura Expresiva.

El propósito de la Estructura Expresiva es el de enseñarle a nuestros hijos a <<Trabajar.>> La mejor forma de enseñar a nuestros hijos a trabajar es brindándoles las oportunidades, posibilidades,  y recursos mediante los cuales sea posible Explorar, Identificar y Desarrollar su Talento. Nuestra sociedad demanda trabajadores, pero no cualquier tipo de trabajador, se requieren Trabajadores Talentosos. El desempleo se encuentra en ascenso constante, un cartón que nos acredite  como profesionales ya no es garantía de nada, de hecho,  hay sobreoferta de profesionales, pero escasez de Talentosos.

Vale la pena apostarle al Talento[3]. Vale la pena ocuparnos de Explorar el Talento de nuestros hijos. Esto lo podemos llevar a cabo, exponiéndolos a diferentes escenarios, espacios,  vivencias. Más específicamente debemos exponerlos a Experiencias Práxicas (deportes, tecnología, naturaleza, expresión corporal, etc). Experiencias Psicológicas (hablar en público, liderar grupos, enseñarle a los demás). Experiencias Conceptuales (grupos de ciencia, de investigación). Experiencias Artísticas (literatura, música, danza, pintura, teatro). De esta forma podremos observar -bien sea por nuestra cuenta, o con ayuda de conocedores del tema- el desempeño que tienen nuestros hijos en cada una de estos mundos con respecto al promedio. Podremos observar la facilidad con que realizan una determinada actividad, el grado de concentración que alcanzan, con qué aptitudes cuentan, etc.

También es clave tener en cuenta el conocimiento de si mismos (Autoconocimiento) que tengan nuestros hijos, pues les permitirá  saber que quieren, que les gusta realmente, con qué se siente más cómodos, en que espacios disfrutan más y se desenvuelven con más facilidad. Lo que viene después es la Identificación del Talento. Si la exploración fué lo suficientemente nutrida; la observación sistemática y nuestro hijo cuenta con habilidad para evaluarse a sí mismo (Autovaloración); con toda seguridad se podrá saber con claridad para qué es bueno, en qué se puede desarrollar, a qué se puede dedicar, en que campo puede llegar a ser un Trabajador Talentoso. Cuando se llega a este punto, lo que resta es Desarrollar el Talento. La clave para el Desarrollo del Talento radica en saber acceder al conocimiento propio del campo de interés y practicar, practicar, practicar y practicar. Se deben acumular horas y Horas de Practica, exactamente un mínimo de 10.000 Horas de Práctica (de acuerdo con los expertos en el tema) son las necesarias para desarrollar un talento.

De esta forma, nuestros hijos serán personas que disfrutan  y sienten pasión por lo que hacen. No tendrán que resignarse con lo que les toca hacer, sino que harán lo que realmente les gusta,  podrán dedicarse a eso para lo que verdaderamente son buenos. Podrán ser creadores en su campo, aportarle a la sociedad a partir de su saber y por supuesto podrán Conquistar su Autonomía. Esta es la mejor forma de enseñarle a trabajar a nuestros hijos; brindándoles las herramientas necesarias para que logren convertirse en Trabajadores Talentosos. ¿Qué te parece?

Satisfacer la necesidad que tienen nuestros hijos de Atención y suministrarles una sólida y clara Estructura se constituye en la clave que proporciona Sentido a sus vidas. Por lo tanto, al tener satisfechas estas necesidades contarán con la suficiente Fortaleza Afectiva, que les previene de caer en sórdidos  estados de Depresión y diferentes malestares existenciales.

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[1] La Psicología Afectiva denomina a estas habilidades competencias afectivas.

[2] Ibid.

[3] En lo que respecta al Talento, este Modelo se basa  en los planteamientos de  Miguel De Zubiría. Libro Psicología del Talento y la Creatividad.

LAS NECESIDADES BIOLÓGICAS DE NUESTROS HIJOS

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“Como animales sociales que somos necesitamos del otro y de los otros, para que nuestra existencia sea más satisfactoria y menos vulnerable a la Soledad”

Sabemos que lo mínimo necesario para que un animal humano se mantenga vivo físicamente  y pueda cumplir con el ciclo natural de nacer, crecer, reproducirse y morir, es sumamente básico; no va más allá de comida, rancho y harapos. Sin embargo, no es raro encontrar que en no pocos casos, lo más elemental para sobrevivir, no es satisfecho por parte de madres y padres indiferentes frente a  la crianza de sus hijos. Para empezar bien nuestra tarea y avanzar en el propósito de Crear Conexión Afectiva, debemos asegurarnos que nuestros hijos tengan satisfechas sus Necesidades Biológicas Básicas de Alimentación, Vivienda y Vestido, así les damos la sensación de  tranquilidad, seguridad, confianza que repercute en una mejor disposición a nuevos aprendizajes. Asegurada la satisfacción de estas necesidades, es preciso pensar en satisfacer las Necesidades Biológicas Complejas. Estas radican en proporcionarles a nuestros hijos un Sentido de Comunidad.

Como animales sociales que somos necesitamos del otro y de los otros para que nuestra existencia sea más satisfactoria y menos vulnerable a la Soledad. Necesitamos sentirnos parte de algo, identificados con algo. Necesitamos del poder del grupo, de la construcción colectiva, de la cooperación, del apoyo mutuo,  de tener a quien cuidar y quien nos cuide, de tener a quien apreciar y quien nos aprecie, de tener a quien acompañar y quien nos acompañe, necesitamos de la Vida en Comunidad. Por esta razón, debemos asegurar que el Grupo Familiar (primer grupo en el que participan nuestros hijos) sea un poderoso campo de entrenamiento, donde se ejerciten en el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales[1] con el propósito de garantizar un óptimo desempeño en la interacción con los grupos donde deben participar durante toda su vida (grupos de amigos, de estudio, de trabajo, de recreación, de formación etc.).

Si no propiciamos el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales como el Conocimiento y la Valoración (evaluación de las creencias, roles, afectos y prácticas del grupo) que contribuyen con la facilidad para ser aceptados, reconocidos en los grupos donde desean participar  y con la capacidad para evaluar la conveniencia de participar en un determinado grupo; si no contribuimos con el aprehendizaje de una respetuosa y responsable Interacción con el grupo, fundamentada en el cumplimiento de deberes, respeto a las figuras de autoridad, trato interpersonal generoso, empático y asertivo; si no inculcamos una sana aceptación de sanciones cuando se cometen actos irrespetuosos e irresponsables con el grupo. Sencillamente estaremos condenando a nuestros hijos al rechazo  social a tener serias dificultades para ser aceptados por los demás y por ende al aislamiento, a la Soledad. Estaremos condenando nuestros hijos a ser mucho más vulnerables por no hacer parte de una vida de grupo, por no tener un pleno Sentido de Comunidad.

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[1] La Psicología Afectiva denomina a  estas habilidades competencias afectivas.