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CREAR PARA CRIAR

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CREAR PARA CRIAR

Para disfrutar al Criar; nada mejor que Crear.

 

Crear para Criar; consiste en apelar a la creatividad a la hora de Formar, enseñar, sancionar e interactuar con quienes nos proporcionan felicidad sin par, y a quienes tenemos el deber de proporcionar bienestar.

 

Crear para Criar; consiste en inventar nuevas formas de actuar e interactuar. De modo tal, que no se llegue a maltratar a los seres que más nos pueden llegar a amar; claro está, si les enseñamos a amar y no, a odiar.

 

Crear para Criar; consiste en innovar cuando es necesario por alguna razón sancionar. Por ejemplo, apelar a su afectividad: un “en este momento no te voy a hablar, ve a respirar y a reflexionar”. Puede contribuir con el aprender a respetar y la ira gobernar. Evitando los extremos del autoritarismo y la permisividad.

 

Crear para Criar; consiste en atreverse a ingeniar otras formas de comunicar adicional a la verbal. Que con una caricia, una mirada, una sonrisa, una sorpresa, esos valiosos seres puedan saber que con nosotros siempre podrán contar. Que estaremos ahí para conversar, guiar, Formar, ayudarles a transformar el malestar, junto a ellos(as) caminar y evolucionar.

 

Crear para Criar; consiste aprovechar la oportunidad de conectar nuestra realidad con la realidad de las criaturas que pretendemos Formar. Así podemos hacer realidad el deseo de influenciar para beneficiar.

 

Crear para Criar; consiste en intentar ser un modelo coherente que ellos(as) puedan imitar. Imitar ha sido y será, de nuestra especie la especialidad. Como no se puede negar esta realidad; hay que aceptar que al Formar o deformar, esos maravillosos seres siempre nos van a imitar.

 

Crear para Criar; consiste en implementar nuevas formas de Formar. Formas que cuenten con equilibrio y eviten el extremar. Formas que dialoguen con la época actual y no pierdan de vista la realidad. Formas que nuestros hijos(as) puedan valorar, que les permita evolucionar, desarrollar su talento y potencial. Formas que les ayude a preparar la forma de romper el molde para mejorar, Crecer mucho más e ir más allá, de los modelos que en un comienzo aprendieron a imitar.

 

Crear para Criar; de acuerdo con tu conciencia ¿Qué más se puede plantear y practicar?

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¿QUIÉN SOY?

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Esta soy yo con mis hijos, Orianna y Dante
Esta soy yo con mis hijos, Orianna y Dante

¿Quién soy? Enigmática, ancestral, filosófica y crucial pregunta, exclusiva de la mente y consciencia sapiens sapiens.

¿Quién soy? Una pregunta que trasciende fronteras, culturas, razas y saberes.

¿Quién soy? Una pregunta tan infinita como sus posibles respuestas.

¿Quién soy? Una pregunta que vale la pena intentar respondernos, si pretendemos conocernos para comprendernos un poco.

Hola amable lector(a):

Este relato pretende cumplir con un doble propósito: por una lado deseo compartir contigo una breve porción de lo que soy, a partir de lo que creo creer.

Y de otro lado, espero que el ejercicio práctico que haré; te sirva de muestra y contribuya en algo, con la construcción, definición, comprensión que puedas y quieras intentar hacer de ti mismo(a).

Lo hago desde esta perspectiva, porque soy consciente de la forma en que nuestras creencias, afectan nuestro sentir y de la forma en que nuestro sentir, afecta nuestro actuar.

Desde la estructura de la Formación Afectiva, es posible acercarnos a una parte de lo que somos, si comprendemos que por nuestro ser, transitan un sinfín de creencias con respecto a los diferentes vínculos o dimensiones de nuestra vida (familia, pareja, crianza, trabajo, amigos, grupos sociales, sociedad en general, naturaleza, naturaleza humana, nosotros mismos, etc).

Hay otras partes de lo que somos, contenidas en los afectos que nos producen nuestras creencias y en las prácticas motivadas por nuestros afectos.

Si logramos dilucidar, concientizarnos de nuestras creencias, será mucho más probable que logremos conocer y comprender nuestros afectos, es decir, los sentires que experimentamos, producto de las creencias que tenemos.

A su vez, tendremos más probabilidades de comprender nuestras prácticas o actuaciones, motivadas por nuestros sentires.

Entonces, sigamos con la cuestión de las creencias.

Nuestras creencias las hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida, varían dependiendo del entorno en que hayamos crecido; algunas son conscientes otras inconscientes, algunas son constructivas otras destructivas, algunas flexibles otras inflexibles, algunas por convicción otras por acomodación, unas nos transforman otras nos deforman.

Cuanto más conscientes seamos de ellas, más posibilidades tendremos de comprenderlas mejor y de transformar aquellas, que nos generen malestar y no nos permitan avanzar.

Todos estos sistemas de creencias, producen una serie de sentires. Una determinada creencia, produce una determinada forma de sentir la vida y lo que en ella nos ocurre. <<Sentimos en función de lo que creemos>>.

Asimismo, nuestros sentires provocan comportamientos. Y nuestros comportamientos, o las acciones e interacciones en el día a día; terminan definiendo una parte importante de lo que somos frente a nosotros mismos y frente a los demás.

En síntesis; <<creemos en función del entorno en el que crecemos, sentimos en función de lo que creemos y hacemos en función de lo que sentimos>>.

Y sin más preámbulo, empecemos:

Creo que la vida es justa. Lo que resulta injusto muchas veces, son las prácticas de algunos seres, al no lograr ser genuinos seres humanos.

Creo que definitivamente vivir es un arte. Y como todo arte, requiere del aprendizaje y desarrollo de habilidades;  si lo que se quiere es crecer en el arte, mientras se disfruta de la travesía.

Creo que la Formación Afectiva es efectiva; cuando se cuenta con la Voluntad para atesorar Tiempo de Práctica. Práctica de acciones, que estimulan el desarrollo de Habilidades Constructivas para vivir y convivir con Equilibrio, con Equidad, con Tranquilidad, con Bienestar, con Felicidad…

Creo que la familia se constituye en el eje central de cualquier sociedad, y del bienestar que ésta tenga, depende el bienestar que tendrá la sociedad.

Creo que la principal institución social responsable de la Formación Afectiva es la familia.

Creo que la principal institución social que debe recibir Formación para procurar la Transformación de la sociedad y evolucionar afectivamente; es la institución familiar.

Creo que el principal sistema a transformar, para avanzar como sociedad; es el sistema educativo.

Creo que una sociedad necesita de la Equidad para Crecer en Bienestar.

Creo que aprender a consumir con equilibrio y responsabilidad, sin sucumbir ante la ansiedad de estatus, sin alimentar el despiadado consumismo; nos ayuda a crecer en lo personal, familiar y social.

Creo que el principal poder, está contenido en el poder que podamos ejercer sobre nosotros mismos. A saber:

Poder autogobernarnos, poder conocernos, poder comprendernos, poder sentirnos, poder valorarnos, poder cuidarnos, poder observarnos, poder evaluarnos, poder enfocarnos, poder administrarnos, poder motivarnos, poder apreciarnos. Pode dar, poder amar, poder sentir, poder querer, poder crear, poder creer, poder crecer, poder construir, poder elegir, poder decidir, poder compartir, poder soñar, poder lograr, poder evolucionar, poder valorar, poder evaluar, poder innovar. Poder vivir y convivir, poder cooperar para avanzar, poder aprovechar la oportunidad, poder aportar sin escatimar, poder ayudar a progresar, poder ser no parecer, poder formar y transformar, poder perder el miedo a perder, poder caminar sin malestar, poder asumir con responsabilidad, poder vivir en libertad, poder poder, poder.

Creo que el auténtico Estado de Bienestar, no obedece a cuestiones politiqueras y económicas; es más bien, el resultado del esfuerzo y trabajo sostenido, en pro del crecer personal, familiar y social, a partir de la práctica consciente de Habilidades Constructivas como:

El autogobierno de los afectos negativos y positivos; la interacción empática y asertiva; el cuidado de nosotros mismos, de los nuestros y de los demás; la comprensión de nosotros mismos, de los nuestros y de los demás; el aprecio genuino por nosotros mismos, por los nuestros y por los demás, entre muchas otras.

Creo que una Crianza Comprometida, es el mejor aporte que le podemos hacer a nuestros hijos, a nuestra sociedad y a la humanidad.

Creo que la crianza se puede convertir en la mejor oportunidad, que la vida nos da para Crecer.

Creo que el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos, es el de contribuir activamente para que logren aprender a sentir, pensar y actuar. Para que logren aprender a relacionarse asertivamente consigo mismos y con los demás. Para que logren aprender a pensar con criterio y libertad. Para que logren dedicarse a desarrollar su Talento. Para que logren vivir una vida pletórica de sentido.

Creo que todos los seres humanos venimos al mundo con un potencial Talento. Lo que marca la diferencia, es si el entorno en el que crecemos, nos ayuda o no, a explorarlo, identificarlo y desarrollarlo.

Creo que el mejor trabajo que podemos tener, es aquel que nos permite crear, creer, crecer, disfrutar, fluir, mejorar, avanzar, construir. Creo que esto se puede experimentar, si se logra explorar, identificar y desarrollar el Talento personal.

Creo que el vínculo de pareja necesita de la Equidad para Crecer. Es probable que la práctica de la Equidad, en un comienzo genere dificultades y conflictos. Creo que esto es normal, teniendo en cuenta que alguna de las partes, o las dos partes, deben moverse de su zona de confort, para pensar en su contraparte. Pero a mediano y largo plazo, trae ingentes beneficios, porque las dos partes pueden experimentar satisfacción, justicia y bienestar.

Creo que el rol de la mujer a nivel familiar y social es fundamental. Nuestra naturaleza creadora y dadora de vida, nos proporciona el magnífico potencial de Formar para Transformar.

Creo que la mujer por su configuración biológica y psicológica, cuenta con un potencial mayor para sentir, intuir, discernir, apreciar, creer, crear, cuidar, cooperar, ayudar.

Creo que las mujeres tenemos la responsabilidad de conocer y valorar nuestro potencial femenino; así la sociedad nos valorará predominantemente, como sujetos diestros en formar y transformar; no, como objetos dispuestos a ofertar cuerpos.

Creo que la masculinidad, puede fusionar lo viril con lo maternal. Esto favorece la Equidad y la sincronía para interactuar con la feminidad.

Creo que mujeres y hombres podemos coexistir siendo complemento, siempre y cuando exista como sustento:

Más equidad y menos disparidad. Más asertividad y menos agresividad. Más dignidad y menos impunidad. Más sinceridad y menos falsedad. Más generosidad y menos mezquindad. Más humanidad y menos promiscuidad. Más amistad y menos deslealtad. Más cooperación y menos competición. Más intuición y menos coacción. Más valoración y menos violación. Más atención y menos dejación. Más conversación y menos sumisión. Más comunión y menos división. Más empatía y menos a-sincronía. Más valentía y menos cobardía. Más compañía y menos egolatría. Más cortesía y menos altanería. Más confianza y menos disonancia. Más asistencia y menos indiferencia. Más convergencia y menos desavenencia. Más amor y menos sinsabor. Más compartir y menos presumir. Más apoyo y menos embrollo. Más compromiso y menos caso omiso. Más afecto y menos desencuentro. Más sosiego y menos ego. Más consciencia y menos machismo o cualquier otro extremismo.

Creo que la vida en grupo y comunidad es mucho más enriquecedora, que la vida en solitario.

Creo que somos seres dependientes de nuestros vínculos; si éstos son sanos, nos proporcionan Fortaleza Afectiva para construir nuestra autonomía. Y con autonomía, habilitamos la posibilidad de establecer vínculos de interdependencia para cooperar.

Creo que somos seres afectivos. Necesitamos del afecto que los demás nos brindan, para desarrollarnos y Crecer.

Creo que somos seres afectivos. Necesitamos sentirnos vinculados y aceptados por nuestros vínculos, para experimentar satisfacción con la vida, sentido de vida.

Creo que somos seres afectivos. Nuestros afectos están presentes en todos y cada uno de los momentos que vivimos, en todas y cada una de las interacciones que efectuamos.

Creo que aprender a vincularnos con los demás para construir relaciones de apoyo, cooperación, reciprocidad y comunión, nos ayuda a Crecer en bienestar.

Creo que nuestra naturaleza social, hace que necesitemos permanentemente del otro y de los otros. Por esta razón, el aprender a rodearnos resulta tan vital; pues los demás, nos ayudan a construirnos o nos pueden destruir.

Creo que somos seres sistémicos. Estamos naturalmente interconectados; lo que ocurra en nuestros entornos cercanos y lejanos, en algún momento nos afecta de alguna forma. Es el <efecto mariposa>  que sobrepasa la masa.

Creo que la cooperación es el valor favorecedor de la genuina evolución.

Creo que las creencias compartidas, son determinantes para construir vínculos de largo aliento.

Creo que la evolución personal, familiar y social; depende de la evolución mental, es decir, de la evolución del sentir, del pensar y del actuar.

Creo que si desarrollamos nuestra mente integral-mente; despertamos nuestra consciencia consciente-mente. Cuanto más desarrollada esté nuestra mente; más despierta estará nuestra consciencia. Cuanto más despierta esté nuestra consciencia; más consistencia tendrá nuestra existencia.

Creo que cuanto más conscientes seamos de lo inconsciente, más posibilidades tendremos de transformarnos para Crecer.

Creo que cuanto más conscientes seamos de nosotros mismos; de lo que nos ocurre a diario, de lo que sentimos, pensamos y hacemos a diario, más posibilidades tendremos de Crecer.

Creo que cuanto más nos observemos a nosotros mismos y a los demás; más nos conoceremos a nosotros mismos y más conoceremos a los demás. Cuanto más conozcamos de nosotros mismos y de los demás; mejor nos relacionaremos con nosotros mismos y con los demás. Y cuanto mejor nos relacionemos con nosotros mismos y con los demás; mejor nos sentiremos con nosotros mismos y con los demás.

Creo que la naturaleza humana es dual. Tenemos el potencial para desempeñarnos en la vida de forma egoísta o altruista. Es la cultura, el entorno en el que crecemos; el factor que determina el camino que transitaremos.

Creo que la genuina libertad, se logra asumiendo la oportunidad de vivir con responsabilidad.

Creo que la Voluntad humana, se constituye en la energía y el afecto movilizador para emprender acciones encaminadas al crecimiento, en todas las dimensiones de nuestra existencia.

Creo que es posible hacer uso del libre albedrío. Aunque no vivimos en una sociedad con igualdad de oportunidades, por muy limitadas que éstas sean al momento de nacer, si logramos llegar a cierta edad; la vida que es justa, se encarga de ponernos en el camino diferentes oportunidades y cada quien decide si las aprovecha o las dilapida.

Creo que discriminar a un hermano de especie; por su orientación sexual, su color de piel, su condición económica, etc. Se constituye esencialmente en un acto de egoísmo consigo mismo, pues esta postura cierra la mente, privándola del aprendizaje que otorga la diversidad en todas sus expresiones.

Creo que es posible evitar los estragos que causa un ego inflado, si renunciamos conscientemente:

A querer tener la razón siempre, a consumir sin medir, a exigir sin construir, al placer sin cumplir el deber, a obtener sin merecer, a malgastar por ostentar, a utilizar sin valorar, a gastar sin ganar, a ganar como dé lugar, a tener sin servir, a adquirir sin compartir, a lograr sin cooperar, a imponer sin escuchar, a enfadar sin controlar, a hablar sin pensar, a vivir sin saber sentir, a querer sin comprometer, a desear sin trabajar, a ofender por no perder, a convencer sin hacer, a agredir sin prevenir, a parecer sin ser.

Creo en el amor. El amor es el amor, y el amor es un afecto esencialmente creador, constructivo, benévolo. Si hay sufrimiento, estancamiento y egoísmo; posiblemente es sólo un espejismo, no amor en evolución.

Creo que la forma más práctica, sublime, compleja y sencilla de encontrar nuestro equilibrio natural, es observando, sintiendo e interactuando, conscientemente con la magnificencia de la madre naturaleza.

Creo en la transformación, en la evolución, en la renovación, en la buena acción, en la innovación, en la concientización.

Creo en el principio práctico y físico según el cual, “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.”

Creo que la energía no se crea ni se destruye. Pero si tiene la facultad, de crear y destruir. Como seres transmisores y consumidores de energía; tenemos la responsabilidad de mantener limpia la energía que transmitimos a otros y ser conscientes del tipo de energía que recibimos de los demás.

Creo en la capacidad creadora de la enigmática energía superior contenida en el infinito universo, del cual somos ambigua y contradictoriamente; una insignificante y valiosa parte.

Creo en la vida y en su infinita sabiduría.

Creo en la vida como energía que nos observa, nos enseña y nos recompensa; si somos hábiles, para interpretar sus señales, discernir sus realidades y aprovechar sus oportunidades.

Creo que no existen inicios, ni finales definitivos. Que la vida siempre ha existido y siempre existirá. Simple y complejamente, la energía se transforma.

Creo que soy un ser con Voluntad para Crecer. Conscientemente intento; identificar las lecciones, que me dejan los errores. Conscientemente intento; llevar a la práctica actos favorecedores, para la construcción de sanas relaciones. Conscientemente intento; reparar las actuaciones que sin malas intenciones, en ocasiones, lastiman corazones. Conscientemente intento; transformar las realidades en las que tengo posibilidades, de limpiar los malestares y propiciar bienestares. Conscientemente intento; evitar sentir afectos, que no me permitan fluir en el diario vivir. Sin querer esto decir, que en ocasiones no sienta por poco sucumbir, ante el mal sentir. Conscientemente intento; discernir el sentir, para poder elegir lo que quiero sentir, y así, no sufrir. Conscientemente intento; sentir pasar el tiempo, aprovechando y disfrutando cada momento. Conscientemente intento; evitar perder el tiempo, prestándole atención a cosas y problemas sin fundamento, o cuya solución, desconozco en el momento. Conscientemente intento; descubrir conocimientos, que proporcionen sustentos, motivadores de acciones, generadoras de auténticas evoluciones. Conscientemente intento; aportar al crecimiento, de los seres que gesté dentro. Conscientemente intento; emprender acciones, que me permitan sacudirme a mil revoluciones, para ser más consciente, de mis correctas e incorrectas actuaciones. Conscientemente intento; no morir en el intento, de ser un buen elemento, para la evolución de este cuento.

Creo que si intentamos construir nuestro propio credo; nos comprenderemos mejor, si nos comprendemos mejor; nos sentiremos mejor, si nos sentimos mejor; actuaremos mejor, si actuamos mejor; viviremos mejor…

Creo que por lo pronto, dejo hasta aquí lo que creo. Lo continuaré desarrollando, a medida que me vaya concientizando.

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

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QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 7 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

 

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción, sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

 

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

 

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

 

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

 

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

 

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

 

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

 

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

 

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

 

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

 

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

 

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

 

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

 

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

 

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

 

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

 

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

 

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

 

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

 

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

 

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Gobernarnos).

 

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Comprendernos).

 

 

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita  Creer y Hacer, para poder Ser y Crecer. (Enfocar nuestra atención en la constructiva creación).

 

 

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Valorarnos).

 

 

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Comprender  a los demás).

 

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valorar a los demás).

 

 

 

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

 

 

 

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

 

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

 

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

 

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

 

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

 

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

 

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

 

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

 

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de Crecer como Seres Humanos.

 

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

NACIÓ NUESTRA PRIMERA MICROCOMUNIDAD LA CRIANZA FORMATIVA

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NACIÓ NUESTRA PRIMERA MICROCOMUNIDAD

LA CRIANZA FORMATIVA

Jonh Naissbit el autor del libro “11 mentalidades para prever el futuro” recomienda estar pendiente de los “marcadores del juego”. Esos que le señalan al que tiene los ojos abiertos hacia donde va la sociedad y por ende, el mercado. EL ESPECTADOR[1] es uno de los dos periódicos de circulación nacional más antiguos e influyentes del país. En dicho Diario acaba de empezar la publicación de una serie de material que nos compete como Formadores Afectivos. A lo que nosotros denominamos como el Oficio de la Crianza, ellos señalan cándidamente “profesión papas”.

Este es un claro marcador del juego. El tema de la crianza está maduro para ser afrontado. Listo para recibir la atención que se merece. Preparado para escuchar las propuestas que sobre tan vital asunto esta reclamando nuestra sociedad contemporánea Latinoamericana, que sin lugar a dudas, está sintiendo los estragos del derrumbamiento de la sociedad industrial y sus instituciones de sostén, entre ellas la familia nuclear y el obsoleto sistema educativo de masas.

En la periferia de este hecho mediático, ocurre lo que para nosotros es un día histórico. El sábado 4 de agosto tuvimos la primera sesión de Formación de nuestra Microcomunidad dedicada a la Crianza Formativa. El Modelo de Crianza que encarnamos, teorizamos y enseñamos en el marco de nuestro trabajo como Formadores Afectivos en la COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER.  

A la fecha llevamos tres sesiones. En las dos primeras trabajamos con Aura y su hijo Juan Pablo, también con Mari y su hija/sobrina Melany. En la sesión del pasado 18 de agosto se sumaron Erika y sus hijos Mónica y Jean Paul. También empezó el proceso Gladys.

Nos fuimos a la selva afectiva a cazar conceptos y empezamos con el Deber, luego continuamos con la Empatía. Hicimos nuestra primera incursión al mundo del Conocimiento Interpersonal y también al concepto de Tribus propuesto por Seth Godin.

Para trabajar el Deber utilizamos como recurso didáctico un cuento de José Antonio Marina[2]. El Mago D nos mostró lo que puede ocurrir en un mundo donde nadie cumple con su Deber. Un mundo anárquico que ni siquiera Cascarrabias –el protagonista del cuento- pudo soportar, al punto de renunciar a su huelga de deberes para volver a la  normalidad.

El concepto de Empatía, lo desarrollamos con una sencilla dinámica que nos ayudó a comprender con mayor exactitud esta Herramienta Afectiva, tan mal entendida por la mayoría de las personas que  suelen confundirla con la simpatía. Literalmente, hicimos que se pusieran en los zapatos del otro. Y a partir de ese ejercicio generamos toda una reflexión sobre lo que significa ser empático.

El primero de nuestros encuentros lo tuvimos en el apartamento de Aura, los dos siguientes nos hemos reunido al aire libre en los bellos prados que rodean la majestuosa Biblioteca Virgilio Barco. Esta Biblioteca queda al frente del Parque Simón Bolívar. Hacemos este comentario porque nos llamó la atención un hecho bien particular: notamos que habían varias carpas. Ese hecho nos alumbró una idea: la Formación a la Carpa. Nos imaginamos las sesiones de formación con las Microcomunidades al interior de la carpa. Nos evoca una sensación de tribu, de cercanía. Y lo vamos a hacer. Nos resulta artesano, muy afín con nuestras prácticas.

Además de asistir a las sesiones, nuestros Aprehendices de la Microcomunidad de Crianza Formativa deben elaborar una bitácora de cada sesión. El trabajo en casa también incluye una relación de las actividades que realizan diariamente, esto con el propósito de motivar la reflexión, el encuentro consigo mismo y sobre todo, la Habilidad Afectiva del Autoconocimiento. Además de ejercitarse en una práctica que es clave para todo aquel que aspire a ser Formador Afectivo: escribir.

De esta manera dejamos constancia del inicio de este viaje. Una aventura formativa emprendida por unas comprometidas madres, cuya esperanza es aprehender la forma de acercarse más a sus hijos, crear Conexión Afectiva con ellos, y así, poder orientarlos con sapiencia en los retos que la vida les depara a estos adolescentes, quienes también han mostrado la voluntad de formarse para ser unos talentosos en el arte de Vivir, Convivir y Supervivir.

Prometemos que te mantendremos al tanto de lo que vaya ocurriendo con esta Microcomunidad dedicada a la Crianza Formativa. Sea esta la oportunidad para invitarte a participar de este espacio. Aquí no solamente nos estamos formando, también estamos construyendo Comunidad.

 


[1] Justamente Naisbitt señala que los periódicos son nuestros grandes colaboradores si queremos prever el futuro. La razón es que según este reconocido autor, no son sólo el primer borrador de la historia sino los primeros en darnos un atisbo del futuro, porque a éste lo determinará lo que hacemos ahora. Los periódicos son la fuente básica de información y de cubrimiento geográfico; publican informes y datos sobre política, los asuntos sociales, los eventos, las tendencias, y las modas pasajeras, pero también incluyen opiniones personales, propaganda política, detalles sin importancia y señales efímeras que posiblemente no sean signos del futuro. Aunque es crucial estar bien informado, no es la cantidad de información que acopiamos sino la forma consciente de digerirla lo que importa. En un proceso de selección y verificación, podemos encontrar los componentes que conformarán las visiones del futuro.

[2] José Antonio Marina “El aprendizaje de la sabiduría: Aprender a vivir / Aprender a Convivir” Editorial Ariel. Barcelona 2009. per