Cómo mejorar las relaciones

CONFUSIÓN AFECTIVA

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 CONFUSIÓN AFECTIVA

La vinculación afectiva suele causar cierta confusión; a veces por falta de reflexión y concientización, a veces por dogmatización, a veces por seguir la imposición, a veces por la errada interacción, a veces por ausencia de genuina conexión. Por ejemplo, confundimos:

 

Amarnos con atarnos.

 

Comprometernos con someternos.

 

Querernos con poseernos.

 

Interesarnos con controlarnos.

 

Conocernos con entrometernos.

 

Valorarnos con apoderarnos.

 

Cuidarnos con celarnos.

 

Apreciarnos con obstinarnos.

 

Consentirnos con oprimirnos.

 

Comunicarnos con juzgarnos.

 

Confiarnos con acapararnos.

 

Compartirnos con apegarnos.

 

Sincerarnos con ofendernos.

 

Comprendernos con imponernos.

 

Apoyarnos con acosarnos.

 

Complementarnos con igualarnos.

 

Darnos con adueñarnos.

 

Retroalimentarnos con manipularnos.

 

Aceptarnos con soportarnos.

 

Liberarnos con separarnos.

 

¿Será que podemos renunciar a establecer una y otra vez relaciones de poder?

 

¿Será que podemos aprovechar el potencial de evolucionar para lograrnos vincular sin generar tanto malestar?

 

¿Será que si nos esforzamos en comprender  la ambivalencia de nuestra naturaleza, puede crecer la benevolencia?

 

¿Será que si aprendemos a comprender nuestra humana naturaleza, podemos eliminar la maleza apenas empieza?

 

Es posible que necesitemos replantearnos ciertas formas de vincularnos. Es posible que necesitemos aclarar y transformar ciertas formas de interactuar. ¡¡Si nos confundimos sufrimos!!