Autogobierno

TRASCENDER EL PLACER

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TRASCENDER EL PLACER

Comprender que más allá del placer hay mucho por aprender; puede marcar la diferencia entre padecer o Crecer.

 

Se puede padecer por no comprender; que el placer sin dosificación, solo lleva a la adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que gobernar el placer, lleva al ser a merecer, experimentar la acción, de la satisfacción y la gratificación.

 

Se puede padecer por no comprender; que satisfacción y gratificación, ejercen una acción, de larga duración e ínfima exaltación. A diferencia, de la emoción placer; caracterizada por tener, intensa exaltación y efímera duración. Esta es la razón, por la cual, genera tanta adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que la satisfacción y la gratificación, son estados asociados a la moderación. Específicamente son el resultado de la actuación; basada en el aportar, ayudar, cooperar, dar, amar, cuidar, crear, servir, compartir, construir, encontrar el significado de vivir, así como, el aprender a convivir.

 

Se puede padecer por no comprender; que al placer se sabe acceder, con mesura y sensatez. La sustancia química que hace parte de nuestra biología, conocida como dopamina, casi siempre nos domina; y cuando no hay equilibrio, la realidad se obnubila.

 

Se puede Crecer al comprender; que en la vida podemos ser, simples esclavos autómatas, del instinto programado. O bien, podemos ser, conscientes de la posibilidad de utilizar nuestra voluntad, para elegir con libertad, trascender el instinto del placer.

 

Se puede Crecer al comprender; que una vida adicta al placer, pierde la oportunidad de poder trascender.

 

Esto nada tiene que ver con moralismos; es más bien una cuestión, que con algo de razón, nos ayuda a formar la emoción.

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¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

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QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 7 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

 

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción, sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

 

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

 

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

 

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

 

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

 

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

 

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

 

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

 

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

 

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

 

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

 

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

 

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

 

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

 

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

 

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

 

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

 

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

 

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

 

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

 

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Gobernarnos).

 

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Comprendernos).

 

 

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita  Creer y Hacer, para poder Ser y Crecer. (Enfocar nuestra atención en la constructiva creación).

 

 

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Valorarnos).

 

 

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Comprender  a los demás).

 

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valorar a los demás).

 

 

 

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

 

 

 

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

 

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

 

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

 

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

 

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

 

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

 

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

 

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

 

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de Crecer como Seres Humanos.

 

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

SE NECESITA EQUILIBRIO

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EQUILIBRIO

Se necesita equilibrio para no sucumbir ante las adversidades y desafíos que plantea el estar vivo.

 

Se necesita equilibrio para estar vivo manteniendo una actitud realista y optimista frente a cualquiera que sea la realidad.

 

Se necesita equilibrio para interpretar la realidad sin caer en el Autoengaño, y así, tener la posibilidad de transformar esa realidad, cuando no es fuente de bienestar.

 

Se necesita equilibrio para obtener bienestar, mediante el cultivo de vínculos sanos, afectos sanos, conocimientos sanos, creencias sanas y prácticas sanas.

 

Se necesita equilibrio para aceptar que nuestra existencia está expuesta a la influencia de creencias destructivas, afectos destructivos y prácticas destructivas; pero aun así, siempre tendremos la posibilidad de elegir.

 

Se necesita equilibrio para saber elegir con quién vincularnos y de quién desvincularnos, evitando así, agobiarnos con un vínculo que nos haga producir permanentemente afectos tóxicos.

 

Se necesita equilibrio para perdonarnos a nosotros mismos y desintoxicarnos cuando quedamos contaminados de afectos tóxicos; producto de habernos vinculado con alguien equivocadamente.

 

Se necesita equilibrio para perdonar a alguien, con quien nos vinculamos equivocadamente y nos causó daño.

 

Se necesita equilibrio para perdonar a quien nos causa daño, con o sin intención, y para discernir si es conveniente mantener la cercanía del vínculo o tomar distancia del mismo.

 

Se necesita equilibrio para aceptar que a veces es mejor tomar distancia de un vínculo, aunque esto nos cause un profundo dolor.

 

Se necesita equilibrio para enfrentar, procesar y transformar el dolor que causa, sentirnos desilusionados de alguien, en quien habíamos confiado.

 

Se necesita equilibrio para comprehender que no podemos exigir confianza, ni permitir que alguien nos exija confianza; dado que la confianza se construye, no se exige.

 

Se necesita equilibrio para confiar cuando hay coherencia, empatía, capacidad para cooperar e interés genuino. Y para desconfiar, cuando los hechos denotan egoísmo.

 

Se necesita equilibrio para reconocer la ambivalencia de nuestra naturaleza humana, tan propensa al egoísmo, como al altruismo.

 

Se necesita equilibrio para hacer un alto en el camino, e identificar las lecciones y aprendizajes que nos dejó una experiencia dolorosa, antes que el caos invada nuestro sentir.

 

Se necesita equilibrio para mantener la templanza y el Autogobierno, ante situaciones e interacciones que incitan al caos, al descontrol, a la exacerbación de Afectos Negativos.

 

En fin, se necesita equilibrio para ser paciente pero diligente, flexible pero firme, inquieto pero seguro, fuerte pero cálido, generoso pero moderado, sincero pero asertivo, asertivo pero franco, amable pero cauteloso, con criterio pero sin prejuicios, valiente pero prudente, tranquilo pero activo, entusiasta pero sereno, arriesgado pero estable, explorador pero comprometido, amoroso pero con límites, de mente abierta pero de acción por convicción.

 

Se necesita equilibrio para Vivir y Convivir sin caer en extremos y excesos, que puedan resultar perjudiciales para nosotros y nuestro entorno.

CARTA A LA IRA

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IRA g

Te conozco, sé quién eres. En repetidas ocasiones has intentado albergar en mí  e inundarme con tu energía que intoxica.

Ya te identifiqué. Tengo muy claro que eres un afecto dañino; buscas hacerme creer que debo alojarte en mi ser, porque algo o alguien supuestamente me ofendió.

Esa es tu estrategia para mantenerte viva y desarrollarte; si te anido en mí, te convertirás en rencor, resentimiento, odio y venganza.

Tu estrategia no funcionará conmigo, pues he logrado comprehender que si yo no tengo la necesidad de ofenderme, no habrá quien pueda ofenderme.

Esto no quiere decir que no pueda sentir algo de enojo frente a situaciones injustas, pero ¿quién soy yo para determinar qué es justo y qué no? La vida en sí misma es sabia y justa, ella se encargará de darle a cada quien lo que se merece en  el momento justo.

Quiero que sepas que aquí, en mi ser, no encontrarás alojamiento. Para mi eres una forastera en la que no puedo confiar y por lo tanto, tampoco puedo alojar.

Ya sé que eres un afecto anclado a la naturaleza humana, pero no por esto, te mantendré cerca. Trabajo en alianza con mi consciencia para Autogobernarme  e  impedir que puedas irrumpir en  mi ser y causar estragos.

Quiero Evolucionar Afectivamente; ser más que un animal que actúa instintivamente y al menor o mayor estímulo negativo pierde el dominio de sí mismo y ataca. Por eso me dedicaré a practicar el  Autogobierno de un afecto tan nocivo como lo eres tú, abominable Ira.

Espero que te haya quedado claro destructora Ira; no te quiero conmigo.

Contigo me es imposible mantener mi Sistema Afectivo en equilibrio.  Y si no logro mantenerme en equilibrio, perderé la oportunidad de gozar la maravilla de Vivir y Convivir con Tranquilidad.

Hasta nunca insoportable Ira. Cuando te vea venir te cerraré la puerta.