Autoconocimiento

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

Posted on Actualizado enn

QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 7 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

 

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción, sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

 

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

 

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

 

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

 

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

 

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

 

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

 

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

 

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

 

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

 

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

 

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

 

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

 

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

 

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

 

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

 

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

 

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

 

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

 

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

 

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Gobernarnos).

 

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Comprendernos).

 

 

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita  Creer y Hacer, para poder Ser y Crecer. (Enfocar nuestra atención en la constructiva creación).

 

 

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Valorarnos).

 

 

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Comprender  a los demás).

 

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valorar a los demás).

 

 

 

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

 

 

 

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

 

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

 

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

 

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

 

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

 

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

 

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

 

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

 

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de Crecer como Seres Humanos.

 

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

Anuncios

¿POR QUÉ SE ACABA EL AMOR?

Posted on Actualizado enn

EVOLUCION DEL AMOR

 

El Amor… el Amor

Ese noble afecto que alimenta y engrandece tanto a quien lo recibe, como a quien lo brinda.

El Amor, esa energía creadora que nos anima a construir.

El Amor, esa fuerza movilizadora que nos da el coraje para perseverar.

El Amor, esa práctica que nos da la valentía para luchar por lo que queremos, por lo que creemos, por lo que podemos, por lo que nos apasiona, por lo que le da sentido a nuestra existencia.

El Amor, ese impulso motivador que nos lleva a Hacer para Ser.

El Amor, ese afecto que evolucionado, nos permite trabajar por nosotros mismos, por los nuestros, por los otros y por la humanidad.

Parece inconcebible que un afecto tan grandioso se pueda acabar ¿verdad? Lo cierto es que cuando no estamos conscientes, atentos, trabajando permanentemente para que el amor evolucione; de repente nos hallamos desconcertados preguntándonos:

¿Qué pasó? ¿No entiendo por qué se acabó el amor, si al comienzo todo era tan bonito? ¿Por qué cambió tanto de un momento a otro? ¿En qué momento se acabó el amor? ¿En qué momento todo acabó?

¿Tú qué crees, por qué se acaba el amor? Esta pregunta puede tener tantas respuestas como modos de pensar existen.

Compartiré contigo una de las tantas posibles respuestas a esta crucial pregunta. Para esto, tendré en cuenta lo que he aprehendido en el ejercicio de estudiar, enseñar y practicar la Formación Afectiva.

Sigamos adelante entonces…

Desde la Formación Afectiva se trata de lo siguiente: <<Cuando el Amor no evoluciona, se extingue>> permítenos explicarte en qué consiste esta afirmación.

mariposas enamoradasEl Amor al igual que todos los Afectos, nace como Emoción. Esto quiere decir que inicia siendo muy intenso y es el resultado de una fuerte activación bioquímica. Es pura biología en acción. Es una fiesta de neurotransmisores como la dopamina y norepinefrina, que estimulan la producción de hormonas como la testosterona. Razón por la cual, experimentamos los efectos del llamado amor romántico en el vínculo de pareja. Con síntomas como atención sostenida en el objeto del deseo, pensamiento intrusivo, incremento del deseo sexual, taquicardia, pérdida del apetito, etc.

En el vínculo con nuestros hijos, también experimentamos el Amor como Emoción. Cuando están recién nacidos, en nuestros organismos se activa la producción de hormonas como la oxitocina (predominante en la mujer)  y la vasopresina (predominante en el hombre). La activación de estas hormonas hace que sintamos un intenso apego por nuestros hijos, sobre todo en sus primeros años de vida.

Antes de continuar hagamos un paréntesis; si bien es cierto, también existe el amor hacia los amigos, los familiares, la naturaleza, el trabajo etc. Aprovecharemos esta oportunidad para hacer referencia a dos de los más significativos: el Amor de pareja y el Amor hacia nuestros hijos.

Continuemos…

El Amor Emocional, lamentablemente tiene fecha de caducidad. En el vínculo de pareja -segúnAMOR EMOCIONAL probadas investigaciones-[1] caduca aproximadamente luego de 18 a 24 meses. Puede ser un poco antes, un poco después, dependiendo de las particularidades y dinámicas propias del vínculo.

En el vínculo con nuestros hijos, la naturaleza nos ayuda a experimentar ese intenso apego durante los 4 primeros años aproximadamente. Después, todo dependerá igualmente de las particularidades del vínculo.

El Amor como Emoción en la pareja, es un Amor biológico. Es un Amor donde el instinto se impone, mediado por el deseo de experimentar placer. Es un Amor que no piensa en sí mismo, ni en el otro. Es un Amor obnubilado por los efectos de la bioquímica. Es un Amor ciego y cuando ve, tan sólo ve lo que quiere ver. Es un Amor de esos que mata si no evoluciona.

Cuando pasa el efecto de la bioquímica se impone nuestra naturaleza egoísta o altruista con más fuerza (depende del grado de Evolución Afectiva que tengamos). En el primer caso, es en esta etapa donde muchas parejas se separan o dejan de prestarle atención a la relación, para ir en busca de una nueva aventura.

El Amor emocional es un Amor egoísta incluso consigo mismo. Al no experimentar la intensidad propia del efecto bioquímico,  pierde el interés por el otro. Es ahí cuando decide terminar la relación sin pensar en nada más, o en su defecto, continúa en la relación motivado por creencias egoístas, tales como:

“sé que esto no va para ninguna parte, ni me interesa, pero por ahora no quiero estar solo(a)”

“esta relación no me importa, pero creo que me puedo aprovechar de lo que me ofrece”

“siempre es bueno tener un arrocito en bajo, por si algo me falla por fuera”

“yo nací para vivir la vida, no tengo por qué condenarme a estar con una sola persona” bla, bla, bla…

Bajo esta lógica se actúa de forma egoísta con el otro y sobre todo consigo mismo,  pues se eliminan las posibilidades de construir, de llevar una vida creadora y se firma una condena para tener como compañía permanente a la soledad y la depresión.

Asimismo,  muchos padres abandonan o descuidan por completo el cuidado de sus hijos. Se derrocha la oportunidad que la vida nos ofrece de mejorar para formar a nuestros hijos. La crianza sencillamente pierde importancia, se le presta poca o ninguna atención a este oficio, razón por la que el vínculo madre-padre e hijos se deteriora y éstos, terminan creciendo con profundas Carencias Afectivas.

En el segundo caso, cuando se impone la benevolencia; lo que ocurre es que somos capaces de pensar por lo menos en nosotros mismos, en lo que realmente queremos, en lo que realmente nos conviene. Si esto ocurre, el Amor evoluciona a su etapa Sentimental.

AMOR SENTIMENTALEl Amor como Sentimiento es un Amor que piensa en sí mismo. Aunque aún no está preparado para aportarle al otro, se permite pensar por lo menos en su propio Bien-Estar. En el Amor sentimental  el  <Yo> cobra vida. Luego de estar en las nubes dopados, aterrizamos a la realidad para encontrarnos con nosotros mismos.

Si somos diestros practicando la Habilidad Afectiva del Autoconocimiento, podremos evaluar con precisión qué queremos, qué nos gusta y qué no,  qué tan conveniente puede ser continuar con la relación, qué nos puede aportar el otro, qué posibilidades hay de construir. Este se constituye en el primer paso para que sea posible aportarle al otro. Es decir, si no somos capaces de apreciarnos a nosotros mismos y pensar en nuestro Bien-Estar, nos será imposible llegar a pensar genuinamente en el Bien-Estar del otro.

Pero este es tan sólo un primer paso, si el Amor Sentimental no evoluciona, nos quedaremosautoconocimiento amor sentimental estancados en la egolatría. Para que el Amor como Sentimiento evolucione es necesario contar con una genuina intención y Voluntad de mejorarnos a nosotros mismos, para aportarle al otro.

En el caso de la crianza, esta etapa del Amor Sentimental también nos enfrenta a nosotros mismos. Es el momento de aprovechar la oportunidad que tenemos en frente, para hacer un ejercicio de introspección, de Autoconocimiento. Así podremos evaluarnos y saber con certeza que transformaciones debemos Hacer para Ser los guías y formadores que necesitan nuestros hijos.

El Amor Sentimental, es un Amor de transición entre lo netamente Biológico y Emocional a un Amor Actitudinal y Psicológico. Si logramos ver que hay después de nuestros propios intereses, podremos ver al otro, tener en cuenta las necesidades del otro. Si esto ocurre el Amor evolucionará a su etapa Actitudinal.

AMOR ACTITUDINALEl Amor como Actitud es un Amor Psicológico. Es un Amor que  trabaja, se esfuerza, cuenta con Voluntad  e invierte energía psicológica para permitirse Aprehender a Amar y dejarse Amar.

Es un Amor capaz de pensar en sí mismo y en el otro. Es un Amor que se conoce a sí mismo y se ocupa de conocer al otro. Es un Amor que se valora así mismo y valora al otro. Es un Amor que se cuida a sí mismo y cuida al otro. Es un Amor que se evalúa a sí mismo y evalúa al otro. Es un Amor  que se comprehende a sí mismo y comprehende al otro.

El Amor Actitudinal es un Amor  Empático y Asertivo. Es un Amor capaz de sentir el sentir delAMOR ACTITUDINAL2 otro y por ende, incapaz de hacerle daño al otro. Es un Amor que se sabe comunicar con el otro y por ende, sabe encontrar la idea adecuada, la palabra adecuada y el momento adecuado para comunicarle su sentir al otro.

Es un Amor donde mi Yo tiene un . Es un Amor donde siempre estamos y contamos Tú y Yo. Es un Amor donde Tú y Yo construimos un Nosotros. Es un Amor donde Tú y Yo creamos una Unidad en Común, que nos permita satisfacer nuestra necesidad de Comunidad.[2]

El Amor como Actitud es un Amor que sabe dar y recibir. Es un Amor generoso a la hora de satisfacer recíprocamente las necesidades de Atención y Compañía Permanente. Es un Amor sosegado, confiado, seguro, fiel, leal, comprometido.

Ahora bien, en este punto es necesario tener en cuenta que en no pocas ocasiones, se carece o se tiene poca pericia en lo que respecta al desarrollo de  Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal y la Valoración Interpersonal. Estas Habilidades nos permiten leer la intención del otro, saber cuál es su grado de Evolución Afectiva, evaluar al otro objetivamente a partir de hechos, para saber que tan probable es que nos pueda hacer daño, en suma, para saber qué tan egoísta es.

PARASITISMO HUMANOAl fallar nuestra  Lectura Afectiva del otro, hacemos elecciones erradas y corremos el peligroso riesgo de involucrarnos con un Parásito Afectivo. Lo que ocurre en este tipo de vínculo es que alguno de los miembros se dedica a dar y el otro a parasitar.

Pero bueno, cuando el encuentro es afortunado, la elección acertada y se logra con mucho trabajo conjunto hacer que el Amor evolucione a su etapa Actitudinal, es decir, que pase de ser Biológico a ser Psicológico; o mejor dicho, de ser instintivo y egoísta, a ser Empático y Asertivo. Cuando esto ocurre, el Amor estará lo suficientemente evolucionado para iniciar su camino hacia una siguiente evolución: el Amor como Valor.

El Amor en su estado Valorativo es un Amor Sociocultural. Es un Amor en el que participan unAMOR VALORATIVO MANOS APOYO , un Yo, un Nosotros y unos entornos socioculturales, esto es, una Familia, una Comunidad, una Sociedad, una Cultura. Es un Amor caracterizado por su capacidad para Comprometerse y Cooperar. Es un Amor que cuenta con motivación intrínseca para Construir, para trabajar en equipo. Es un Amor Creador.

TRIBU FAMILIAR

El Amor como Valor es un Amor capaz de Crear la mayor Obra Vital que un ser humano puede concebir: una sana y funcional Familia o mejor aún, una sana y funcional Tribu Familiar. Es un Amor encausado con la vida y sus vínculos. Es un Amor genuinamente interesado por su entorno familiar, comunitario y social, cultural. Es un Amor Coherente que trabaja con dedicación y asiduidad, para aportarle al mejoramiento, al avance, a la evolución de sus entornos.

El Amor Valorativo es un Amor despojado de egoísmos. Es un Amor fusionado, sólido, garantizado. Es un Amor que se dedica a Hacer para Ser. Es un Amor equilibrado, responsable, solidario. Es un Amor listo y dispuesto para evolucionar a la cúspide; al Amor como Principio.

El Amor como Principio es un  Amor Trascendental. Es un Amor que trasciende el , el Yo, el Nosotros, la Familia, la Comunidad, la Sociedad, la Cultura y se interesa por la Humanidad.

El Amor como Principio es un  Amor cuyas creencias y prácticas favorecen el Bien-Estar y laAMOR COMO PRINCIPIO PERSONAS PAZ Evolución de la Humanidad. Es un Amor que está por encima del “bien” y del “mal.” Es un Amor diáfano, justo, equitativo. Es un Amor correcto sin importar las circunstancias a las que se enfrente. Es un Amor cargado de Significado. Es un Amor pletórico de Sentido.

En conclusión, el Amor se puede experimentar como Emoción, como Sentimiento, como Actitud, como Valor, como Principio.

El Amor Emocional es Biológico; instintivo, egoísta.

El Amor Sentimental piensa en sí mismo y posibilita la transición del Amor  Emocional al Amor Actitudinal.

El Amor Actitudinal es Psicológico; trabaja para ser Empático y Asertivo.

El Amor Valorativo es Sociocultural; trabaja para contribuir con la transformación y el avance de sus entornos.

El Amor como Principio es Trascendental; trabaja para contribuir con el avance de la humanidad.

Si el Amor no cuenta con Habilidades Afectivas  que le permitan evolucionar mediante prácticas como: conocerse a sí mismo, conocer al otro, valorarse a sí mismo, valorar al otro, interactuar consigo mismo adecuadamente, interactuar con el otro adecuadamente, administrarse y gobernarse a sí mismo para dominar el instinto egoísta. Así como, conocer, valorar e interactuar adecuadamente con los diferentes grupos sociales…

Si lo anterior no ocurre, sencillamente el preciado Amor no evolucionará, y si el Amor no evoluciona estará condenado a extinguirse.

Y ahora,  ¿Qué piensas? ¿Por qué se acaba el Amor?  ¿Te parece convincente esta respuesta?


[1] Helen Fisher “Por qué amamos” Naturaleza y bioquímica del amor romántico.

[2] Aunque tener un Sentido de Comunidad es una Necesidad Afectiva de orden biológico, ésta sólo se satisface si el Amor logra evolucionar a su etapa Actitudinal.