CONFIANZA

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 CONFIANZA

Ese dar y recibir que no se puede exigir y siempre  se requiere construir.

 

Ese deseable  estado sobre el cual está sustentado el vínculo sólido y sano.

 

Ese  frágil y necesario sentimiento que le da alimento a la relación para que conserve la devoción.

 

Esa sensación que reduce por su acción, el margen de incertidumbre que acompaña la urdimbre afectiva en su día a día.

 

Esa oportunidad de simplificar las relaciones con las benévolas acciones.

 

Esa posibilidad de interpretar y valorar con libertad, el actuar y el decidir de quien nos acompaña en nuestro diario vivir.

 

Esa certeza aunque incierta, en que  las relaciones y las circunstancias van a generar bienestar aún en medio de la adversidad.

 

Esa alianza con la esperanza que nos permite creer, en el otro y el propio ser.

 

La confianza tiene como definición general: seguridad o esperanza firme que se tiene sobre alguien o algo. De esta proposición surge la deducción: sin confianza se extingue la esperanza y sin esperanza nos invade la desmotivación a ultranza.

 

Entonces la confianza podría ser, un afecto que ha de acompañar al ser para que éste pueda crecer sin tanto temer.

 

Bien lo mencionó en su momento el escritor Graham Greene: “Es imposible ir por la vida sin confiar en nadie, es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo”.

 

Ahora bien, si por alguna razón creemos y sentimos que alguien de nuestra confianza llegó a abusar; será sano perdonar y necesariamente evaluar, si conviene dar una nueva oportunidad o si es mejor el vínculo cerrar y volver a empezar.

 

El poeta Juvenal también se atrevió a opinar sobre este afecto excepcional: ”Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”.

 

Asimismo, el poeta Arturo Graf, sobre el tema tuvo algo que aportar: ”El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez; el que de nadie se fía muestra tener todavía menos”.

 

De otro lado, si somos nosotros mismos quienes “sin querer queriendo” de alguna forma hemos quebrantado la confianza que se nos ha depositado; tendremos que intentar reparar con buena voluntad y evitar conscientemente que reiteradamente se vuelva a fallar.

 

Antes de terminar, bien se puede enfatizar, en la relevancia que tiene la confianza que se alcanza, al desarrollar habilidad para interactuar con la intimidad de nuestro propio ser sin nada que temer.

 

Dado que la confianza en sí mismo, -entre otros beneficios- evita el sentimiento de afectos perversos. Sobre el particular cabe mencionar, lo que sugirió en su tiempo el orador Cicerón:”Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro”.

 

Y ya para concluir una frase sin fin: “La confianza como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”(Wallace Stevens).

 

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