¿ME EMPLEO O TRABAJO? (Post.3)

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“Si la miseria de los pobres esta causada no por las leyes de la naturaleza, sino por nuestras instituciones, muy grande es nuestro pecado”. Charles Darwin.


Los talentos creativos se enriquecen, mientras que los viejos trabajadores y profesionales se empobrecen.” [1] Suele creerse que empleo y trabajo son la misma cosa; sin embargo, tienen una relación diametralmente opuesta. Mientras que el primero permite adquirir  actitudes de resignación, renuncia y sometimiento -entre otras- el segundo, permite el desarrollo personal, el logro de la autonomía, hacer lo que realmente se quiere, crear, pensar, crecer, etc.,

Para sentar una postura más clara y diciente, empezaré por decir que las formas de trabajo están cambiando, estamos siendo testigos de un paradigma emergente que día a día cobra más fuerza, hablo del <<Informacionalismo>>, el cual, y de acuerdo con el sociólogo y especialista en tecnologías de la información Manuel Castells, es un paradigma tecnológico que sustituye y subsume al industrialismo.

Dicho paradigma hace referencia a la forma en que la tecnología facilita, incrementa y agiliza el acceso a la información. Y al impacto de esta tecnología en la generación y aplicación de conocimiento relevante. Esto a su vez afecta la estructura social, en cuanto obliga a cambiar y readaptar los esquemas o modelos convencionales, al nuevo paradigma que ya empieza a ser dominante.

En  palabras de Castells, lo que la gente aprende, no sólo en bachillerato sino en la formación profesional, o en sus primeros años de vida profesional, queda obsoleto rápidamente (…). Esto quiere decir que sólo aquellas personas que sean capaces de redefinir lo que tienen que hacer, volver a aprender, volver a entrar en saber cómo hacer las nuevas tareas, no quedarán obsoletas.[2]

Antes de continuar, haré un “pequeño” paréntesis ligero de eufemismos; tiene como objetivo, resaltar la importancia del sistema educativo industrial en la perpetuación de la pobreza. (Hay que reconocer la eficacia del sistema educativo actual <<industrial>> a la hora de educar los mejores “obreros”; individuos diestros en la ejecución de tareas y oficios que favorecen, -a cambio de limosnas- los intereses de quien los contrate. Resulta importantísimo destacar la pericia con la que se le infunde al individuo la ilusión de “un futuro mejor”, siempre y cuando éste  renuncie a sus ideales y se someta a hacer lo que realmente le toca, y no, lo que realmente le gusta.

Decía Estanislao Zuleta en una entrevista que alguna vez le hicieron: “Yo no sé al detalle cómo funcionará la educación en la actualidad, pero en mi época de estudiante una persona muy inquieta dificultaba las clases. Una persona poco dada a aceptar la verdad del maestro dificultaba las labores escolares. En cambio un individuo que tuviera una aptitud competitiva por tener mejores notas que sus compañeros, sin preguntarse mucho por el sentido de su afán, se llevaba sistemáticamente el primer puesto. Es algo sobre lo cual no se han realizado estadísticas, pero así lo viví yo en mi época, no sé si siga siendo así hoy en día”.[3]

Sí claro, ciertamente es muy “valiosa” la contribución del sistema educativo actual con la <<escasez>> de individuos de mentalidad emprendedora, creativos, que se dediquen a vivir de su talento, de su pasión, que hacen lo que verdaderamente les gusta sin sacrificar sus convicciones, sus valores, sus afectos, que  logran desarrollarse en sus diferentes dimensiones (afectiva, cognitiva y expresiva), que crean nuevas formas de ser autónomos. A propósito de esto el profesor estadounidense Gintis, -citado por Zuleta- comenta lo siguiente: “nuestra educación es, por una parte, desastrosa en cuanto a la formación de individuos que piensen, que tengan autonomía y creatividad, pero no es nada desastrosa en cuanto a la producción de personas que se ajusten a tareas o empresas que no les interesan; personas que tienen que ganar el examen de álgebra sin que les interese el álgebra; personas que tienen que estudiar sin que les interese el estudio. Para producir este tipo de personas la escuela que tenemos es la ideal, está hecha para tal fin”.

Al actual sistema educativo le debemos la  proliferación de buenos empleados; capaces de renunciar a todo lo que realmente les importa en la vida, a cambio de “estabilidad”, y un ingreso fijo mensual (aunque sea miserable), individuos prestos a cumplir con jornadas extenuantes que los deje sin aliento, para que así, no tengan que preocuparse por Pensar en lo que realmente les conviene. Como bien lo afirmaba Zuleta: “La educación crea una incomunicación. Yo tengo que llegar a saber algo, pero ese “algo” es el resultado de un proceso que no se me enseña. Saber significa entonces simplemente repetir. La educación y los maestros nos hicieron un mal favor: nos ahorraron la angustia de pensar.”[4]

Zuleta menciona que “al sistema no le interesa mucho, desde el punto de vista de la eficacia de su aparato, que el individuo se realice y se desarrolle en sus posibilidades, sino que haya individualizado la humildad frente a sí mismo”[5]. En otras palabras, la educación en últimas tiende a producir individuos capaces de desarrollar habilidades insospechadas para adoptar actitudes de servidumbre, renuncia y sumisión; que bajo la influencia de un modelo educativo redefinido, a partir del nuevo paradigma -informacionalismo-, no sería posible.) ¡Cierro paréntesis!.

Cada Era de nuestra historia se ha basado en un sistema de riqueza diferente; en la Era agrícola el medio de riqueza se concentraba en la tierra; en la Era industrial en el capital y en la emergente y casi dominante ERA DE LA INFORMACIÓN es el <<Conocimiento>>.  (Toffler, 2006; Castells, 2000) Por lo tanto, el fundamento básico del trabajo también cambia. “El trabajo ya no es un lugar al que se va. Es lo que hacemos”.( Como alguna vez leí por ahí).

Es decir, en la Era de la Información, el trabajo ya no consiste en realizar tareas operativas preestablecidas, ordenadas por un “superior”, ni mucho menos, en cumplir diariamente con el automatizado horario de oficina. A esto se le conoce como empleo, y cada vez será más escaso; pues hace parte de la era industrial que poco a poco va quedando rezagada por la emergente Era de la Información. Y en esta última, el trabajo consiste en acceder a la información, procesarla y convertirla en conocimiento relevante. Bajo este paradigma, la dinámica del trabajo consiste en innovar, en ser creativo, en saber comunicar lo que haces y la forma en que esto puede beneficiar a los demás. Aquí la efectividad depende de la habilidad para trabajar en red y crear comunidad. La retribución obtenida es directamente proporcional a la capacidad que se tenga para dar a los demás, es decir,  para compartir  su conocimiento en beneficio de la comunidad.

Mejor dicho, en términos de mi querido Alvin Toffler; “a medida que se despliegue el reciente sistema de riqueza basado en el Conocimiento, iremos hacia un futuro en el que, como veremos, habrá más gente que <<trabaje>>, pero menos tendrá <<empleo>>. Ello alterará drásticamente las relaciones laborales, los departamentos de recursos humanos, la legislación y el mercado laboral en su conjunto.”[6]

“Ya hoy, casi la mitad de la población activa del mundo desarrollado (y paulatinamente la población de los países subdesarrollados) no se encuentra en el entorno de las fábricas o de las oficinas tradicionales. La mayor parte de los profesionales y los <<trabajadores del conocimiento>> eligen el SOHO: Small Office Home Office (oficina pequeña oficina en casa)”.[7] La nueva dinámica consiste en no separar el trabajo de lo personal y/o familiar, en generar recursos a partir de lo que a uno realmente le apasiona, en saber acceder a la información, procesarla y convertirla en conocimiento relevante. “Ya no se trata de lo que sabemos. Lo que establece verdaderamente la diferencia es lo que hacemos con lo que sabemos.”[8]Ahora la estrategia consiste en pensar en “pequeño” y buscar los efectos de la <Red> para lograr un crecimiento exponencial. Ahora lo que cuenta es la capacidad de crear e innovar en pro de la autonomía, del desarrollo personal y social. Es hora de pasar de la competencia individual a la cooperación grupal.

Por fortuna, el trabajo puede ser algo bueno en sí mismo y no sólo un medio de vida. Es posible lograr un trabajo bien hecho por la simple satisfacción de conseguirlo. Se puede aprehender en el hacer y desarrollar la habilidad con el proceso del trabajo. Es viable hacer las cosas por la mera satisfacción de trabajar en lo que realmente se quiere, sin que se tenga como único fin el ánimo de lucro. Acumular conocimientos y habilidades para transmitirlos a través de la interacción, contribuye con el desarrollo del capital social. Reinventar e intentar nuevas formas de gestionar y humanizar el trabajo; permite frenar la degradación que causa en la persona el régimen industrial y las formas de producción capitalista. Esto es, entre otras cosas lo que propone el sociólogo y teórico de la cultura artesana Richard Sennett.

Y es justamente esta cultura y sus valores la que se practica y se promueve en la COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER, donde trabajamos y no nos empleamos.



[1] De Zubiría Miguel, ABC de Pedagogía Conceptual. “Los fines y el metodo”

[2] Castells, Manuel. “Globalización, economía, trabajo, empleo y empresa”. http://www.lafactoriaweb.com

[3] Zuleta, Estanislao. “Entrevista La educación: un campo de combate”. Cátedra Universidad del Valle.

[4] Ibid

[5] Zuleta, Estanislao.”Entrevista La Educación: un campo de combate”.Catedra Universidad del Valle.

[6] Toffler, Alvin, “La revolución de la Riqueza”. Editorial Debate. 2006.

[7] Grulke, Wolfgang “10 lecciones del futuro”. Prentice Hall 2001

[8] Ibid

4 comentarios sobre “¿ME EMPLEO O TRABAJO? (Post.3)

    mariapax escribió:
    22 agosto, 2010 en 12:55 AM

    Es verdad, pero yo creo que lo más tragico es ver que cuando se desea ejercitar a los estudiantes la habilidad de pensar, estos rechazan el ejercicio, y buscan el estado mental de no pensar, como evadiendo la responsabilidad de tener ellos mismos su cerebro bien puesto y funcional. Y más cruel aun es que al preguntarles qué es lo que realmente les interesa, la respuesta es un “nada, no me interesa nada”. Apatía total. Estoy de acuerdo con esto de que la gente sea más creativa y feliz con lo que hace.

      LUZ ADRIANA TIRADO respondido:
      25 agosto, 2010 en 12:13 AM

      Claro Maria Cecilia, es apenas normal que eso ocurra, y el responsable es el mismo sistema educativo, pues somete al estudiante a realizar tareas y rutinas que a éste no siempre le interesan. Es decir, no le permite descubrir y desarrollar el talento, simplemente le coarta la creatividad sin permitirle explorar otras opciones. Y así, condena al estudiante a un currículo que no le permite pensar por si mismo, sino que simplemente lo obliga a repetir de memoria. Y quien no lo hace, fácilmente es excluido; razón que lleva a muchos estudiantes a pensar que no les interesa nada, cuando realmente lo que no les interesa, es ese limitado currículo que impide descubrir y desarrollar el verdadero talento.

    wilmar escribió:
    7 septiembre, 2011 en 7:00 PM

    Interesante artículo. Comparto muchos de los conseptos que expones y opino que en la actualidad para muchas personas se les hace dificil trabajar en lo que realmente quieren, esto debido a factores economicos que actuan como variables y que pueden impedirle la libre escogencia del trabajo(claro que aquí puede haber algo más profundo, quizas la imposibilidad de luchar por lo que realmente se quiere). Exitos.

      LUZ ADRIANA TIRADO respondido:
      28 septiembre, 2012 en 10:47 AM

      Gracias Wilmar por tu comentario. Adicional a tu interpretación bien se podría afirmar que muchas veces ni siquiera sabemos lo que realmente queremos, ni mucho menos para que somos buenos o cual es nuestra misión. Y esto, sumado a las variables que tu expones dificulta aun más el poder dedicarnos a algo que realmente nos apasione, a algo que realmente le de Significado a nuestra existencia.En otras palabras, cuando se carece de una determinante Habilidad Afectiva llamada AUTOCONOCIMIENTO, la vida se va y no se logra comprender cual era el propósito de vivir.

      Un abrazo y hasta pronto.

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