Habilidades Afectivas

APRENDER A DESEAR

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 APRENDER A DESEAR

Aprender a desear; facilita el caminar por la vida en armonía, sin la permanente ansiedad, que genera el desear, lo que causa malestar para uno o los demás.

 

Aprender a desear; bien puede ser, como en su tiempo lo afirmó Epicteto “solo desear lo que depende de ti”. A esto cabe agregar: el deseo ha de ser limpio, constructivo y siempre recto. Porque un sucio pensamiento, en algún momento, trae a la vida sufrimiento.

 

Aprender a desear; es lograr equilibrar y moderar lo deseado. Y así, no caer en los extremos del pasivo conformismo y la insaciable ambición, que degradan la condición y causan indignación.

 

Aprender a desear; es aprender a expulsar del pensar, sentir y actuar, la avaricia y mezquindad. No aprender a compartir y valorar lo que la vida nos da, solo incrementa la ansiedad. Bien lo dijo en su momento, Don Francisco de Quevedo “lo mucho se vuelve poco, con desear otro poco más”.

 

Aprender a desear; siempre requerirá, que el deseo coincida con el actuar. Y que el medio para lograr, se pueda canalizar en el perseverar, cooperar, el trabajo, la sinceridad, la constructiva habilidad, y esfuerzo sin par.

 

Aprender a desear; requiere de no olvidar, aquella frase popular: “ten cuidado con lo que deseas porque podría hacerse realidad”. Desear hace parte de nuestra configuración afectiva natural; los sanos deseos nos ayudan evolucionar. Los deseos enfermizos, siempre esclavizaran y no permiten avanzar.

 

Aprender a desear y enseñar a desear a nuestros tiernos infantes, sí que les podrá ayudar; a crecer sin ansiedad, a no llegar a frustrar su deseo de libertad, por dejarse esclavizar con lo que en realidad, no desean desear.

 

Aprender a desear; nos permite liberar nuestro ser del trasegar, que genera el no saber, qué es lo que se quiere ser.

 

Aprender a desear; permite experimentar la vida sin malestar, aunque uno que otro deseo, pueda llegarse a frustrar.

CREAR PARA CRIAR

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CREAR PARA CRIAR

Para disfrutar al Criar; nada mejor que Crear.

 

Crear para Criar; consiste en apelar a la creatividad, a la hora de Formar, enseñar, sancionar, de interactuar con quienes nos proporcionan felicidad sin par y a quienes tenemos el deber, de proporcionar bienestar.

 

Crear para Criar; consiste en inventar nuevas formas de actuar e interactuar. De modo tal, que no se llegue a maltratar, a los seres que más, nos pueden llegar a amar; claro está, si les enseñamos a amar y no, a odiar.

 

Crear para Criar; consiste en innovar cuando es necesario por alguna razón, sancionar. Por ejemplo, apelar a su afectividad: un “en este momento no te voy a hablar, ve a respirar y a reflexionar”. Puede contribuir, con el aprender a respetar y la ira gobernar. Evitando los extremos del autoritarismo y la permisividad.

 

Crear para Criar; consiste en atreverse a ingeniar, otras formas de comunicar, adicional a la verbal. Que con una caricia, una mirada, una sonrisa, una sorpresa; esos valiosos seres puedan saber, que con nosotros siempre podrán contar. Que estaremos ahí para conversar, guiar, Formar, ayudarles a transformar el malestar, junto a ellos(as) caminar y evolucionar.

 

Crear para Criar; consiste aprovechar la oportunidad de conectar nuestra realidad, con la realidad, de las criaturas que pretendemos Formar. Así podemos hacer realidad, el deseo de influenciar para beneficiar.

 

Crear para Criar; consiste en intentar, ser un modelo coherente que ellos(as) puedan imitar. Imitar ha sido y será, de nuestra especie la especialidad. Como no se puede negar esta realidad; hay que aceptar que al Formar o deformar, esos maravillosos seres siempre nos van a imitar.

 

Crear para Criar; consiste en implementar nuevas formas de Formar. Formas que cuenten con equilibrio y eviten el extremar. Formas que dialoguen con la época actual, y no pierdan de vista la realidad. Formas que nuestros hijos(as) puedan valorar, que les permita evolucionar, desarrollar su talento y potencial. Formas que les ayude, a preparar la forma de romper el molde; para mejorar, Crecer mucho más e ir más allá, de los modelos que en un comienzo aprendieron a imitar.

 

Crear para Criar; de acuerdo con tu conciencia ¿Qué más se puede plantear y practicar?

¿SER HUMANO O SER MARRANO?

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 SER HUMANO O SER MARRANO

El inteligente animal,  amante del pantanal; conocido como marrano, cerdo o puerco, deja al “humano” sin recoveco para ocultar su brutal ego.

 

En ocasiones pareciera que una parte de lo que se conoce como “humano”, se hubiese limitado a ser pésimo imitador, del buen marrano. Ignorando la inmensa posibilidad que le otorga su humanidad: pensar, sentir y actuar de modo tal, que pueda elegir y construir bienestar.

 

Atentar contra la humanidad, contra la integridad de una subjetividad, cometer actos de barbarie y brutalidad, incitar a la belicosidad, ignorar lo que significa la hermandad; es un comportamiento que no hace parte del ser marrano y menos del Ser Humano.

 

Quienes han investigado el comportamiento del cerdo o marrano; afirman que es un animal muy limpio que evita ensuciar las zonas donde vive. Si se bañan en barro o lodo es simplemente para mantener su temperatura corporal baja, ya que no sudan.

 

Los cerdos son animales capaces de formar complejas unidades sociales y aprenden los unos de los otros. Son sensibles, sociables, amistosos, nobles, simpáticos y hábiles para comunicarse; emiten más de veinte sonidos diferentes para expresar necesidades y estados de ánimo.[1]

 

Lo genuinamente humano es capaz de ir más allá de lo mundano. Cuenta con Voluntad para Crecer, mediante el aprendizaje y la práctica de Habilidades que le humanicen cada vez más, es decir, de Habilidades Humanizadoras.

 

Por ejemplo, es propio del Ser Humano ocuparse de:

 

Conocerse para comprenderse, ejercer gobierno sobre sus afectos negativos y positivos, conocer a sus semejantes para comprenderlos, valorarse y valorar a sus semejantes, perdonarse y perdonar a sus semejantes, esforzarse por practicar empatía y asertividad a la hora de interactuar.

 

De Humanos es; permitirse prestar atención para favorecer la sana vinculación, dedicar tiempo a la creación, a la construcción de relaciones fuente de satisfacción y gratificación. Es de Humanos cooperar, ayudar, cuidar, preservar el equilibrio natural. Es de Humanos evolucionar, ser compasivo evitar la guerra y vivir en paz.

 

Hay quienes sin merecer, se hacen llamar humanos y en la práctica no alcanzan siquiera, el respetable comportamiento del buen marrano.

 

En este orden de ideas, puede resultar más aceptable y admirable, ser un marrano y no, un seudo-humano.

 

O se aprende a ser un genuino Ser Humano, o se aprende a ser como el buen marrano.

 

Se es Humano o se es marrano; nada más abominable, que mantenerse como seudo-humano.

 

Lo Humano es lo Humano, lo marrano es lo marrano; lo seudo-humano es degrado de lo civilizado.

 

Es el momento de tomar la decisión. ¿Ser Humano o ser marrano?[2]

[1] http://www.granjasdecerdos.org/como-son

[2]. En memoria a todas las víctimas inocentes de la absurda y brutal guerra en general; al conflicto eterno  entre Israel y Palestina en particular. Con la esperanza que algún día nuestra Humanidad, presenciará como explotará una Paz. GUERRA

COLOMBIA TIERRA QUERIDA

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COLOMBIA TIERRA QUERIDA

Colombia tierra querida, no te quiero ver herida.

 

Colombia tierra querida, tú que eres himno de fe y armonía; no puedes permitir, el transgredir de este sentir.

 

Colombia tierra querida, recuerda que tu suelo es una oración y es un canto de la vida; no, de la agonía producida por la ironía, que convierte la alegría, en tristeza y melancolía.

 

La emoción que nos causa la actuación, de nuestra selección, requiere ser vivida con moderación.

 

Si logramos gobernar la emoción; evitaremos que una errada actuación, inunde de surcos de dolores, nuestra nación.

 

Depende de nuestra actuación; que el bien germine ya, en esta nación.

 

Nuestra gloria será inmarcesible; si nuestra mente es flexible y permite, que nuevas y constructivas creencias le habiten.

 

El júbilo será inmortal; siempre y cuando podamos celebrar, sin atentar contra el bienestar.

 

Colombia tierra querida, ya cesó la horrible noche; ya la tierra de Colón no necesita bañarse en sangre de héroes. Lo que necesita, son mentalidades sensatas y conciencias despiertas.

 

Cantando, cantando viviremos y nuestras emociones gobernaremos. De lo contrario; llorando, llorando estaremos y mucho lo lamentaremos.

 

Colombia tierra querida, no permitas que una vida más, quede perdida en medio de la algarabía; todo por la cobardía, de no valorar, la ajena y la propia vida.

 

Que la admiración por nuestra selección; no se convierta en espanto, por la agresión, que se vive en la celebración.

 

Y si por alguna razón, empieza a presentirse de la epopeya el fin; nuestro corazón, deberá contar con la razón, para alegrarse con el triunfo, de cualquier otra nación.

 

Colombia tierra querida, no podemos olvidar lo que somos; Hermanos de Especie, eso Somos.

 

Es momento de Sentipensar para interactuar sin generar malestar.

SENTIPENSAR

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SENTIPENSAR

 

Del escritor Eduardo Galeano tomé prestado este sabio estado: Sentipensante.[1]

 

¿Cómo se podrá interpretar esto del Sentipensar?

 

Para Galeano, se trata de Pensar Sintiendo y Sentir Pensando. Por cierto, un profundo planteamiento.

 

Pensemos cómo mas, se puede interpretar:

 

Aprender a Sentipensar, puede controlar, la tendencia de la naturaleza humana, a extremar.

 

¿A quién prestarle atención, a la razón o al corazón? ¿Qué será más confiable, el pensamiento o el sentimiento? No hay necesidad de elegir algún extremo; lo armónico es sistémico.

 

Actuar manteniendo plena sincronización, entre pensamiento y sentimiento; entre sentimiento y pensamiento; deja al sujeto mucho más contento.

 

“Escucha tu corazón, para tomar la mejor decisión” o “lo más importante es guiarse por la razón”. Esto suele escucharse, al aconsejarse; pero en la práctica, puede causar, confusión, división y desorientación.

 

Una sensata decisión, se toma manteniendo la conexión, entre razón y corazón; afirman quienes han investigado a fondo, esta determinante cuestión.

 

¿Cómo se podrá practicar esto del Sentipensar?

 

Dice la neurociencia afectiva; que la corteza prefrontal, es decir, la zona del pensar, se encarga de regular el impulso emocional. Y que son nuestras interacciones, las que mueven a nuestras emociones.

 

De esto se puede inferir: el sentir está presente consciente o inconscientemente. Para que sea consciente, es necesario aprenderlo a discernir. ¿Y cómo se puede discernir? Con la práctica de Pensar el Sentir.

 

Pensar el Sentir, hace que se pueda llegar a elegir, el más constructivo sentir. El más constructivo sentir; es aquel que no está contaminado, con algo que pueda dañar, maltratar, intoxicar, perjudicar o generar malestar de forma intencional.

 

El más constructivo sentir; nos puede ayudar a elegir, la más sensata actuación, en cada interacción. Aquí ya estaríamos ejerciendo una segunda acción; Sentir el Pensar.

 

Sentir el Pensar, hace que se despierte la solidaridad, las ganas de ayudar, de poder aportar, de cuidarse y de cuidar, de descargar cualquier malestar, que obnubile la realidad. Si no se siente el pensar, solo se piensa en el beneficio personal, aunque éste genere malestar; sin pensar en la comunidad.

 

Pero vayamos más allá, para profundizar en el Sentipensar.

 

También se puede afirmar, ya para sintetizar; que se trata de Sentir para Pensar y Pensar para Sentir. ¿Esto qué quiere decir?

 

Es algo así como; pensar para construir un sentir, que pueda Empatizar con la realidad Intra e Interpersonal. Para que así, el sentir y el pensar, se puedan pronunciar, con Asertividad.

 

Aquí entran a jugar dos actitudes más: Empatía (Sentir para interactuar) y Asertividad (pensar para interactuar).

 

Para hacerlo más sencillo y fácil de recordar, todo esto se puede fusionar; dando como resultado la Empatividad.

 

Luego entonces; para acertar al interactuar, es necesario Sentipensar. O en términos prácticos, sin redundar, practicar la Empatividad.

 

Cuando sentimiento-pensamiento y pensamiento-sentimiento, actúan como complemento; el resultado es, un equilibrio correcto.

 

Y tú, ¿Has pensado en sentipensar?

 

[1] Eduardo Galeano comenta, que escucho por primera vez el término Sentipensante, en una conversación que sostuvo con pescadores del Caribe Colombiano.

PERDER EL MIEDO A PERDER

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PERDER EL MIEDO A PERDER

Pensándolo y sintiéndolo bien, no hay por qué, temer perder; si muchas veces al perder, es cuando más se puede aprender. Sin que esto de a entender, que no se pueda prever y evitar así caer.

 

Cuando no se teme perder; es más probable que el Ser, se pueda atrever a emprender, aquello que le permitirá Crecer.

 

En la cotidianidad del vivir, se suele sentir, sin casi percibir; que el miedo a perder, nos puede contener.

 

Sentimos, entre muchos miedos; miedo a perder un querer, un parecer o un creer. También es común tener, miedo a perder el poder. El miedo a perder el tener, sí que se puede ver. Miedo a perder un sentir; también se puede sentir.

 

El miedo a perder el control; donde ya no puede haber intervención, en ocasiones, hace perder la razón. Y qué decir, del competir en el diario vivir; esto llena de miedo el sentir, llevando al ser a temer, cuando no puede imponer.

 

Lo curioso de esto es; que el más valioso recurso con que se cuenta en la vida, es el que más se dilapida. Perder el tiempo para algunos, es la principal rutina; y ahí sí, el miedo ni se avecina.

 

Frente al miedo, nuestra biología instintiva; nos ofrece el ataque o la huida. Lo que sería el equivalente, de agresión y cobardía. Aunque no se puede desconocer; que hay algunas situaciones, donde la huida, es la más valiente salida.

 

Ahora bien, como el incremento de las posibilidades, incrementa las seguridades; si se aprovechan las oportunidades, se experimentarán de forma constructiva las dificultades.

 

Por fortuna, nuestra Humanidad nos brinda otra posibilidad. Ésta nos ofrece la oportunidad de Gobernar-nos; de Gobernar nuestros miedos. Y así, ataque o huida, no quedan como única medida.

 

Esto quiere decir, que para aprovechar la oportunidad, que nos da nuestra Humanidad; en lo primero que hay que pensar, es en el pensar que se debe transformar. Aquí, un cambio de mentalidad, no vendría nada mal.

 

Si por alguna razón, realmente se perdió, algo que nos trascendió; lo mejor siempre será, asumirlo con dignidad y aprender a respirar, para mantener la tranquilidad.

 

Asimismo, se puede ganar mayor seguridad; desarrollando una nueva Habilidad, que le ayude a Crecer, a nuestra integridad.

 

Y para espantar, cualquier culpa o malestar, una buena opción será el pensar: “en otra oportunidad será”. Y por supuesto no olvidar, aprender a Valorar.

 

En fin, perder el miedo a perder, puede engrandecer el Ser. O ¿Qué dice tú parecer?

TRASCENDER EL PLACER

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TRASCENDER EL PLACER

Comprender que más allá del placer hay mucho por aprender; puede marcar la diferencia entre padecer o Crecer.

 

Se puede padecer por no comprender; que el placer sin dosificación, solo lleva a la adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que gobernar el placer, lleva al ser a merecer, experimentar la acción, de la satisfacción y la gratificación.

 

Se puede padecer por no comprender; que satisfacción y gratificación, ejercen una acción, de larga duración e ínfima exaltación. A diferencia, de la emoción placer; caracterizada por tener, intensa exaltación y efímera duración. Esta es la razón, por la cual, genera tanta adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que la satisfacción y la gratificación, son estados asociados a la moderación. Específicamente son el resultado de la actuación; basada en el aportar, ayudar, cooperar, dar, amar, cuidar, crear, servir, compartir, construir, encontrar el significado de vivir, así como, el aprender a convivir.

 

Se puede padecer por no comprender; que al placer se sabe acceder, con mesura y sensatez. La sustancia química que hace parte de nuestra biología, conocida como dopamina, casi siempre nos domina; y cuando no hay equilibrio, la realidad se obnubila.

 

Se puede Crecer al comprender; que en la vida podemos ser, simples esclavos autómatas, del instinto programado. O bien, podemos ser, conscientes de la posibilidad, de utilizar nuestra voluntad, para elegir con libertad, trascender, el instinto del placer.

 

Se puede Crecer al comprender; que una vida adicta al placer, pierde la oportunidad de poder trascender.

 

Esto nada tiene que ver con moralismos; es más bien una cuestión, que con algo de razón, nos ayuda a formar la emoción.