Habilidades Afectivas

CREAR PARA CRIAR

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CREAR PARA CRIAR

Para disfrutar al Criar; nada mejor que Crear.

 

Crear para Criar; consiste en apelar a la creatividad, a la hora de Formar, enseñar, sancionar, de interactuar con quienes nos proporcionan felicidad sin par y a quienes tenemos el deber, de proporcionar bienestar.

 

Crear para Criar; consiste en inventar nuevas formas de actuar e interactuar. De modo tal, que no se llegue a maltratar, a los seres que más, nos pueden llegar a amar; claro está, si les enseñamos a amar y no, a odiar.

 

Crear para Criar; consiste en innovar cuando es necesario por alguna razón, sancionar. Por ejemplo, apelar a su afectividad: un “en este momento no te voy a hablar, ve a respirar y a reflexionar”. Puede contribuir, con el aprender a respetar y la ira gobernar. Evitando los extremos del autoritarismo y la permisividad.

 

Crear para Criar; consiste en atreverse a ingeniar, otras formas de comunicar, adicional a la verbal. Que con una caricia, una mirada, una sonrisa, una sorpresa; esos valiosos seres puedan saber, que con nosotros siempre podrán contar. Que estaremos ahí para conversar, guiar, Formar, ayudarles a transformar el malestar, junto a ellos(as) caminar y evolucionar.

 

Crear para Criar; consiste aprovechar la oportunidad de conectar nuestra realidad, con la realidad, de las criaturas que pretendemos Formar. Así podemos hacer realidad, el deseo de influenciar para beneficiar.

 

Crear para Criar; consiste en intentar, ser un modelo coherente que ellos(as) puedan imitar. Imitar ha sido y será, de nuestra especie la especialidad. Como no se puede negar esta realidad; hay que aceptar que al Formar o deformar, esos maravillosos seres siempre nos van a imitar.

 

Crear para Criar; consiste en implementar nuevas formas de Formar. Formas que cuenten con equilibrio y eviten el extremar. Formas que dialoguen con la época actual, y no pierdan de vista la realidad. Formas que nuestros hijos(as) puedan valorar, que les permita evolucionar, desarrollar su talento y potencial. Formas que les ayude, a preparar la forma de romper el molde; para mejorar, Crecer mucho más e ir más allá, de los modelos que en un comienzo aprendieron a imitar.

 

Crear para Criar; de acuerdo con tu conciencia ¿Qué más se puede plantear y practicar?

¿SER HUMANO O SER MARRANO?

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 SER HUMANO O SER MARRANO

El inteligente animal,  amante del pantanal; conocido como marrano, cerdo o puerco, deja al “humano” sin recoveco para ocultar su brutal ego.

 

En ocasiones pareciera que una parte de lo que se conoce como “humano”, se hubiese limitado a ser pésimo imitador, del buen marrano. Ignorando la inmensa posibilidad que le otorga su humanidad: pensar, sentir y actuar de modo tal, que pueda elegir y construir bienestar.

 

Atentar contra la humanidad, contra la integridad de una subjetividad, cometer actos de barbarie y brutalidad, incitar a la belicosidad, ignorar lo que significa la hermandad; es un comportamiento que no hace parte del ser marrano y menos del Ser Humano.

 

Quienes han investigado el comportamiento del cerdo o marrano; afirman que es un animal muy limpio que evita ensuciar las zonas donde vive. Si se bañan en barro o lodo es simplemente para mantener su temperatura corporal baja, ya que no sudan.

 

Los cerdos son animales capaces de formar complejas unidades sociales y aprenden los unos de los otros. Son sensibles, sociables, amistosos, nobles, simpáticos y hábiles para comunicarse; emiten más de veinte sonidos diferentes para expresar necesidades y estados de ánimo.[1]

 

Lo genuinamente humano es capaz de ir más allá de lo mundano. Cuenta con Voluntad para Crecer, mediante el aprendizaje y la práctica de Habilidades que le humanicen cada vez más, es decir, de Habilidades Humanizadoras.

 

Por ejemplo, es propio del Ser Humano ocuparse de:

 

Conocerse para comprenderse, ejercer gobierno sobre sus afectos negativos y positivos, conocer a sus semejantes para comprenderlos, valorarse y valorar a sus semejantes, perdonarse y perdonar a sus semejantes, esforzarse por practicar empatía y asertividad a la hora de interactuar.

 

De Humanos es; permitirse prestar atención para favorecer la sana vinculación, dedicar tiempo a la creación, a la construcción de relaciones fuente de satisfacción y gratificación. Es de Humanos cooperar, ayudar, cuidar, preservar el equilibrio natural. Es de Humanos evolucionar, ser compasivo evitar la guerra y vivir en paz.

 

Hay quienes sin merecer, se hacen llamar humanos y en la práctica no alcanzan siquiera, el respetable comportamiento del buen marrano.

 

En este orden de ideas, puede resultar más aceptable y admirable, ser un marrano y no, un seudo-humano.

 

O se aprende a ser un genuino Ser Humano, o se aprende a ser como el buen marrano.

 

Se es Humano o se es marrano; nada más abominable, que mantenerse como seudo-humano.

 

Lo Humano es lo Humano, lo marrano es lo marrano; lo seudo-humano es degrado de lo civilizado.

 

Es el momento de tomar la decisión. ¿Ser Humano o ser marrano?[2]

[1] http://www.granjasdecerdos.org/como-son

[2]. En memoria a todas las víctimas inocentes de la absurda y brutal guerra en general; al conflicto eterno  entre Israel y Palestina en particular. Con la esperanza que algún día nuestra Humanidad, presenciará como explotará una Paz. GUERRA

COLOMBIA TIERRA QUERIDA

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COLOMBIA TIERRA QUERIDA

Colombia tierra querida, no te quiero ver herida.

 

Colombia tierra querida, tú que eres himno de fe y armonía; no puedes permitir, el transgredir de este sentir.

 

Colombia tierra querida, recuerda que tu suelo es una oración y es un canto de la vida; no, de la agonía producida por la ironía, que convierte la alegría, en tristeza y melancolía.

 

La emoción que nos causa la actuación, de nuestra selección, requiere ser vivida con moderación.

 

Si logramos gobernar la emoción; evitaremos que una errada actuación, inunde de surcos de dolores, nuestra nación.

 

Depende de nuestra actuación; que el bien germine ya, en esta nación.

 

Nuestra gloria será inmarcesible; si nuestra mente es flexible y permite, que nuevas y constructivas creencias le habiten.

 

El júbilo será inmortal; siempre y cuando podamos celebrar, sin atentar contra el bienestar.

 

Colombia tierra querida, ya cesó la horrible noche; ya la tierra de Colón no necesita bañarse en sangre de héroes. Lo que necesita, son mentalidades sensatas y conciencias despiertas.

 

Cantando, cantando viviremos y nuestras emociones gobernaremos. De lo contrario; llorando, llorando estaremos y mucho lo lamentaremos.

 

Colombia tierra querida, no permitas que una vida más, quede perdida en medio de la algarabía; todo por la cobardía, de no valorar, la ajena y la propia vida.

 

Que la admiración por nuestra selección; no se convierta en espanto, por la agresión, que se vive en la celebración.

 

Y si por alguna razón, empieza a presentirse de la epopeya el fin; nuestro corazón, deberá contar con la razón, para alegrarse con el triunfo, de cualquier otra nación.

 

Colombia tierra querida, no podemos olvidar lo que somos; Hermanos de Especie, eso Somos.

 

Es momento de Sentipensar para interactuar sin generar malestar.

SENTIPENSAR

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SENTIPENSAR

 

Del escritor Eduardo Galeano tomé prestado este sabio estado: Sentipensante.[1]

 

¿Cómo se podrá interpretar esto del Sentipensar?

 

Para Galeano, se trata de Pensar Sintiendo y Sentir Pensando. Por cierto, un profundo planteamiento.

 

Pensemos cómo mas, se puede interpretar:

 

Aprender a Sentipensar, puede controlar, la tendencia de la naturaleza humana, a extremar.

 

¿A quién prestarle atención, a la razón o al corazón? ¿Qué será más confiable, el pensamiento o el sentimiento? No hay necesidad de elegir algún extremo; lo armónico es sistémico.

 

Actuar manteniendo plena sincronización, entre pensamiento y sentimiento; entre sentimiento y pensamiento; deja al sujeto mucho más contento.

 

“Escucha tu corazón, para tomar la mejor decisión” o “lo más importante es guiarse por la razón”. Esto suele escucharse, al aconsejarse; pero en la práctica, puede causar, confusión, división y desorientación.

 

Una sensata decisión, se toma manteniendo la conexión, entre razón y corazón; afirman quienes han investigado a fondo, esta determinante cuestión.

 

¿Cómo se podrá practicar esto del Sentipensar?

 

Dice la neurociencia afectiva; que la corteza prefrontal, es decir, la zona del pensar, se encarga de regular el impulso emocional. Y que son nuestras interacciones, las que mueven a nuestras emociones.

 

De esto se puede inferir: el sentir está presente consciente o inconscientemente. Para que sea consciente, es necesario aprenderlo a discernir. ¿Y cómo se puede discernir? Con la práctica de Pensar el Sentir.

 

Pensar el Sentir, hace que se pueda llegar a elegir, el más constructivo sentir. El más constructivo sentir; es aquel que no está contaminado, con algo que pueda dañar, maltratar, intoxicar, perjudicar o generar malestar de forma intencional.

 

El más constructivo sentir; nos puede ayudar a elegir, la más sensata actuación, en cada interacción. Aquí ya estaríamos ejerciendo una segunda acción; Sentir el Pensar.

 

Sentir el Pensar, hace que se despierte la solidaridad, las ganas de ayudar, de poder aportar, de cuidarse y de cuidar, de descargar cualquier malestar, que obnubile la realidad. Si no se siente el pensar, solo se piensa en el beneficio personal, aunque éste genere malestar; sin pensar en la comunidad.

 

Pero vayamos más allá, para profundizar en el Sentipensar.

 

También se puede afirmar, ya para sintetizar; que se trata de Sentir para Pensar y Pensar para Sentir. ¿Esto qué quiere decir?

 

Es algo así como; pensar para construir un sentir, que pueda Empatizar con la realidad Intra e Interpersonal. Para que así, el sentir y el pensar, se puedan pronunciar, con Asertividad.

 

Aquí entran a jugar dos actitudes más: Empatía (Sentir para interactuar) y Asertividad (pensar para interactuar).

 

Para hacerlo más sencillo y fácil de recordar, todo esto se puede fusionar; dando como resultado la Empatividad.

 

Luego entonces; para acertar al interactuar, es necesario Sentipensar. O en términos prácticos, sin redundar, practicar la Empatividad.

 

Cuando sentimiento-pensamiento y pensamiento-sentimiento, actúan como complemento; el resultado es, un equilibrio correcto.

 

Y tú, ¿Has pensado en sentipensar?

 

[1] Eduardo Galeano comenta, que escucho por primera vez el término Sentipensante, en una conversación que sostuvo con pescadores del Caribe Colombiano.

PERDER EL MIEDO A PERDER

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PERDER EL MIEDO A PERDER

Pensándolo y sintiéndolo bien, no hay por qué, temer perder; si muchas veces al perder, es cuando más se puede aprender. Sin que esto de a entender, que no se pueda prever y evitar así caer.

 

Cuando no se teme perder; es más probable que el Ser, se pueda atrever a emprender, aquello que le permitirá Crecer.

 

En la cotidianidad del vivir, se suele sentir, sin casi percibir; que el miedo a perder, nos puede contener.

 

Sentimos, entre muchos miedos; miedo a perder un querer, un parecer o un creer. También es común tener, miedo a perder el poder. El miedo a perder el tener, sí que se puede ver. Miedo a perder un sentir; también se puede sentir.

 

El miedo a perder el control; donde ya no puede haber intervención, en ocasiones, hace perder la razón. Y qué decir, del competir en el diario vivir; esto llena de miedo el sentir, llevando al ser a temer, cuando no puede imponer.

 

Lo curioso de esto es; que el más valioso recurso con que se cuenta en la vida, es el que más se dilapida. Perder el tiempo para algunos, es la principal rutina; y ahí sí, el miedo ni se avecina.

 

Frente al miedo, nuestra biología instintiva; nos ofrece el ataque o la huida. Lo que sería el equivalente, de agresión y cobardía. Aunque no se puede desconocer; que hay algunas situaciones, donde la huida, es la más valiente salida.

 

Ahora bien, como el incremento de las posibilidades, incrementa las seguridades; si se aprovechan las oportunidades, se experimentarán de forma constructiva las dificultades.

 

Por fortuna, nuestra Humanidad nos brinda otra posibilidad. Ésta nos ofrece la oportunidad de Gobernar-nos; de Gobernar nuestros miedos. Y así, ataque o huida, no quedan como única medida.

 

Esto quiere decir, que para aprovechar la oportunidad, que nos da nuestra Humanidad; en lo primero que hay que pensar, es en el pensar que se debe transformar. Aquí, un cambio de mentalidad, no vendría nada mal.

 

Si por alguna razón, realmente se perdió, algo que nos trascendió; lo mejor siempre será, asumirlo con dignidad y aprender a respirar, para mantener la tranquilidad.

 

Asimismo, se puede ganar mayor seguridad; desarrollando una nueva Habilidad, que le ayude a Crecer, a nuestra integridad.

 

Y para espantar, cualquier culpa o malestar, una buena opción será el pensar: “en otra oportunidad será”. Y por supuesto no olvidar, aprender a Valorar.

 

En fin, perder el miedo a perder, puede engrandecer el Ser. O ¿Qué dice tú parecer?

TRASCENDER EL PLACER

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TRASCENDER EL PLACER

Comprender que más allá del placer hay mucho por aprender; puede marcar la diferencia entre padecer o Crecer.

 

Se puede padecer por no comprender; que el placer sin dosificación, solo lleva a la adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que gobernar el placer, lleva al ser a merecer, experimentar la acción, de la satisfacción y la gratificación.

 

Se puede padecer por no comprender; que satisfacción y gratificación, ejercen una acción, de larga duración e ínfima exaltación. A diferencia, de la emoción placer; caracterizada por tener, intensa exaltación y efímera duración. Esta es la razón, por la cual, genera tanta adicción.

 

Se puede Crecer al comprender; que la satisfacción y la gratificación, son estados asociados a la moderación. Específicamente son el resultado de la actuación; basada en el aportar, ayudar, cooperar, dar, amar, cuidar, crear, servir, compartir, construir, encontrar el significado de vivir, así como, el aprender a convivir.

 

Se puede padecer por no comprender; que al placer se sabe acceder, con mesura y sensatez. La sustancia química que hace parte de nuestra biología, conocida como dopamina, casi siempre nos domina; y cuando no hay equilibrio, la realidad se obnubila.

 

Se puede Crecer al comprender; que en la vida podemos ser, simples esclavos autómatas, del instinto programado. O bien, podemos ser, conscientes de la posibilidad, de utilizar nuestra voluntad, para elegir con libertad, trascender, el instinto del placer.

 

Se puede Crecer al comprender; que una vida adicta al placer, pierde la oportunidad de poder trascender.

 

Esto nada tiene que ver con moralismos; es más bien una cuestión, que con algo de razón, nos ayuda a formar la emoción.

LA VIDA COMO PROCESO

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LA VIDA COMO PROCESO 2

La vida humana cambia, evoluciona, retrocede, avanza, se estanca, se reproduce, produce, consume, crea, destruye, nace, renace, crece, florece, vive, muere, se transforma. Todo en constantes e imparables procesos.

 

Es un proceso concebir la vida, es un proceso gestar la vida, es un proceso nacer a la vida, es un proceso crecer en la vida.

 

Es un proceso comprenderse, es un proceso valorarse, es un proceso gobernarse, es un proceso administrarse, es un proceso intra-relacionarse.

 

Es un proceso ser empático, es un proceso ser asertivo, es un proceso comunicar, es un proceso aprender a interactuar.

 

Es un proceso perder el miedo, es un proceso confiar, es un proceso atreverse, es un proceso experimentar seguridad.

 

Es un proceso entender, es un proceso comprender, es un proceso aprender.

 

Es un proceso conocer, es un proceso procesar, es un proceso interpretar.

 

Es un proceso inferir, es un proceso deducir, es un proceso concluir.

 

Es un proceso compartir, es un proceso apreciar, es un proceso valorar.

 

Es un proceso pensar, es un proceso imaginar, es un proceso idear, es un proceso crear.

 

Es un proceso soñar, es un proceso despertar, es un proceso lograr.

 

Es un proceso reflexionar, es un proceso concienciar, es un proceso formar, es un proceso transformar.

 

Es un proceso admirar, es un proceso conquistar, es un proceso enamorar, es un proceso perdurar.

 

Es un proceso empezar, es un proceso avanzar, es un proceso evolucionar, es un proceso aprender a amar.

 

Es un proceso participar, es un proceso aportar, es un proceso socializar.

 

Es un proceso estructurar, es un proceso persistir, es un proceso construir.

 

Es un proceso querer, es un proceso saber, es un proceso hacer.

 

Es un proceso creer, es un proceso sentir, es un proceso vivir.

 

Si Crecer es la esencia del Ser; si crecemos como genuinos Seres Humanos, dependiendo del tipo de procesos que voluntariamente emprendemos…

 

¿Qué nos impide en ocasiones, emprender procesos que formen nuestra mente y despierten día a día, nuestra consciencia?

SOLO QUIERO VIVIR

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SOLO QUIERO VIVIR

Solo quiero vivir, aprendiendo día a día a convivir. Consciente que coexistir; es un proceso que exige persistir, en prácticas que armonicen el sentir.

 

Solo quiero vivir, aprovechando la breve oportunidad de estar aquí. Asumiendo la vida como una ocasión para compartir, sonreír, departir, convivir, dar y recibir, servir, construir, sentir y por supuesto; evitar en lo posible, el sufrir.

 

Solo quiero vivir, manteniendo en equilibrio mi sentir. Percibiendo los afectos que intoxican mi existir, para dejarlos salir. Y aceptando solo aquellos, que me ayuden a construir.

 

Solo quiero vivir, valorando día a día la posibilidad de fluir. Manteniendo mi mente enfocada en acciones creadoras; que proporcionen al diario vivir, motivación para seguir, y una y otra vez surgir.

 

Solo quiero vivir, haciendo que la tranquilidad, acompañe mi cotidianidad. Gobernando diariamente mi estado emocional, para que sea la serenidad; quien tome las decisiones, a la hora de interactuar.

 

Solo quiero vivir, haciendo de la coherencia, la mejor ciencia para brindar transparencia. Manteniendo la conexión genuina, entre el pensar, el sentir y el actuar; es posible construir confianza en el convivir.

 

Solo quiero vivir, eligiendo lo que quiero ser y sentir. Comprendiendo que si aprendo a discernir; puedo elegir, las creencias que guiaran mi sentir, y mi actuación al coexistir.

 

Solo quiero vivir, consciente de servir. Vislumbrando que una vida que no sirve para servir; es una vida que pierde el sentido, y fácilmente se puede extinguir.

 

Solo quiero vivir, sin temor a morir. Asumiendo que morir, es tan solo una parte del infinito existir.

 

Solo quiero vivir, vivir y más vivir, y jamás, jamás desistir.

EQUILIBRIO

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EQUILIBRIO

Paciencia con Diligencia.

Flexibilidad con Firmeza.

Pensamiento con Sentimiento.

Motivación con Acción.

Riesgo con Cautela.

Valentía con Prudencia.

Fortaleza con Calidez.

Tranquilidad con Proactividad.

Confianza con Perspicacia.

Entusiasmo con Serenidad.

Brío con Tacto.

Sinceridad con Asertividad.

Cambio con Estabilidad.

Conocimiento con Sencillez.

Libertad con  Responsabilidad.

Suavidad con Consistencia.

Sensibilidad con Comprensión.

Emprendimiento con Compromiso.

Individualidad con Comunidad.

Autonomía con Interdependencia.

Con moderación y Sin excesos.

Con equidad y Sin injusticia.

Con juicio y Sin prejuicios.

Con objetividad y Sin superioridad.

Con amabilidad y Sin adulación.

Con voluntad y Sin mediocridad.

Con mesura  y Sin extremos.

Con sociabilidad y Sin hipocresía.

Con actitud de servicio y Sin servilismos.

Con optimismo realista y Sin pesimismo extremista.

Con  seguridad  y Sin prepotencia.

Con criterio y Sin arrogancia.

Con persistencia y Sin obsesión.

Con generosidad y Sin ingenuidad.

Con amor y Sin obnubilación.

SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

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SER CON VOLUNTAD PARA CRECER

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a ejercer dominio sobre el propio ser, esto es, gobernar los instintos básicos de la ira, el miedo y el placer. Y así, no perecer como esclavos autómatas, sin llegar a comprender, lo maravilloso que podía ser, el Vivir para Crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a conocer lo que está dentro del ser, para extraer la esencia, de lo que se puede llegar a ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a hacer el bien, sin tener en cuenta a quién.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a perdonar, y rencor nunca guardar. Sin querer esto decir, que se tenga que olvidar, pero sí, poder recordar sin que surja el malestar.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, el sentir y el parecer, de los seres que conforman nuestro entorno, y a su vez, configuran nuestro ser, con o sin querer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a comprender, que el conflicto se encuentra por doquier. Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer, es resolver cada conflicto, con altura, equilibrio y sensatez.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a dedicar tiempo y atención, para efectuar procesos de creación, que mejoren la condición, de toda nuestra dimensión.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a emprender, procesos que formen el ser, y lo lleven a comprender, que el crecer requiere de lucidez; para poder trascender, las limitaciones infundas sin saber.

 

Ser un ser con voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a proceder en la vida de adultez, con mesura y madurez. Lo contrario a esto es, mantenerse encarcelado en una eterna adolescencia, que sin la menor indulgencia; lleva siempre a experimentar, una vida de absoluta obsolescencia.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a no pretender, establecer relaciones de poder, solo por satisfacer, las carencias que habitan, al interior del propio ser.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a consumir con plena moderación, evitando la tentación, de caer en la ostentación.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a despertar la consciencia del letargo, en el que la cultura de consumo nos pretende mantener. Para que así, no logremos ver, su contundente manipulación, que deja como consecuencia, todo tipo de adicción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a trascender la experiencia del placer. Así poder comprender, que con la moderación, es posible experimentar, genuina satisfacción.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a discernir, lo que ocurre en el vivir, esto puede definir, lo que será el devenir.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender a valorar, a nunca traicionar, a querer y ser querido, a dar y recibir, a vivir y convivir. Todo esto realmente, llena de sentido el ser y siempre le hace crecer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer, bien puede ser; aprender y siempre hacer.

 

Ser un ser con Voluntad para Crecer; de acuerdo con tu creer, ¿qué más puede ser?

CREER O NO CREER

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CREER O NO CREER

Vale la pena en la vida, comprender que del tipo de creencias que habitan en nuestra mente, depende la esencia de nuestra existencia. A continuación te comparto una breve reflexión, sobre esta determinante cuestión.

A lo largo y ancho de nuestra vida, vamos adquiriendo diferentes tipos de creencias; éstas se encuentran esparcidas y fortalecidas en los entornos donde vamos creciendo.

Como creer es casi que instintivo, siempre queremos, podemos y necesitamos creer algo con respecto a todo y a todos: familia, pareja, trabajo, amigos, crianza, sociedad, religión, política, economía, naturaleza, naturaleza humana, grupos sociales, nosotros mismos, etc, etc.

Algunas creencias son conscientes otras inconscientes, algunas son constructivas otras destructivas, algunas flexibles otras inflexibles, algunas por convicción otras por acomodación, unas nos transforman otras nos deforman.

Cuanto más conscientes seamos de ellas, más posibilidades tendremos de comprenderlas mejor y de transformar aquellas, que nos generen malestar y no nos permitan avanzar. <<Sentimos en función de lo que creemos>>.

A su vez, todos estos sistemas de creencias, producen una serie de sentires. Una determinada creencia, produce una determinada forma de sentir la vida y lo que en ella nos ocurre.

Pero ahí no termina el proceso, seguidamente nuestros sentires provocan comportamientos. Y nuestros comportamientos, o las acciones e interacciones en el día a día; terminan definiendo una parte importante de lo que somos frente a nosotros mismos y frente a los demás.

En síntesis; <<creemos en función del entorno en el que crecemos, sentimos en función de lo que creemos y hacemos en función de lo que sentimos>>.

CONSCIENTEMENTE INTENTO

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CONSCIENTEMENTE INTENTO

Conscientemente intento; llevar a la práctica actos favorecedores, para la construcción de sanas relaciones.

 

Conscientemente intento; reparar las actuaciones que sin malas intenciones, en ocasiones, lastiman corazones.

 

Conscientemente intento; transformar las realidades en las que tengo posibilidades, de limpiar los malestares y propiciar bienestares.

 

Conscientemente intento; evitar sentir afectos, que no me permitan fluir en el diario vivir. Sin querer esto decir, que en ocasiones no sienta por poco sucumbir, ante el mal sentir.

 

Conscientemente intento; discernir el sentir, para poder elegir lo que quiero sentir, y así, no sufrir.

 

Conscientemente intento; sentir pasar el tiempo, aprovechando y disfrutando cada momento.

 

Conscientemente intento; evitar perder el tiempo, prestándole atención a cosas y problemas sin fundamento, o cuya solución, desconozco en el momento.

 

Conscientemente intento; descubrir conocimientos, que proporcionen sustentos, motivadores de acciones, generadoras de auténticas evoluciones.

 

Conscientemente intento; aportar al crecimiento, de los seres que gesté dentro.

 

Conscientemente intento; emprender acciones, que me permitan sacudirme a mil revoluciones, para ser más consciente, de mis correctas e incorrectas actuaciones.

 

Conscientemente intento; no morir en el intento, de ser un buen elemento, para la evolución de este cuento.

COEXISTIENDO COMO COMPLEMENTO

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COEXISTIENDO COMO COMPLEMENTO

Podemos mujeres y hombres coexistir siendo complemento, siempre y cuando exista como sustento:

Más equidad y menos disparidad.

Más asertividad y menos agresividad.

Más dignidad y menos impunidad.

Más sinceridad y menos falsedad.

Más generosidad y menos mezquindad.

Más humanidad y menos promiscuidad.

Más amistad y menos deslealtad.

Más cooperación y menos competición.

Más intuición y menos coacción.

Más valoración y menos violación.

Más atención y menos dejación.

Más conversación y menos sumisión.

Más comunión y menos división.

Más empatía y menos a-sincronía.

Más valentía y menos cobardía.

Más compañía y menos egolatría.

Más cortesía y menos altanería.

Más confianza y menos disonancia.

Más asistencia y menos indiferencia

Más convergencia y menos desavenencia.

Más amor y menos sinsabor.

Más compartir y menos presumir.

Más apoyo y menos embrollo.

Más compromiso y menos caso omiso.

Más afecto y menos desencuentro.

Más sosiego y menos ego.

Más consciencia y menos machismo o cualquier otro extremismo.

DESINFLAR EL EGO

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DESINFLAR EL EGO

Se pueden evitar los estragos que causa un ego inflado, si renunciamos conscientemente:

A querer tener la razón siempre.

A consumir sin medir.

A obtener sin merecer.

A malgastar por ostentar.

A utilizar sin valorar.

A gastar sin ganar.

A ganar como dé lugar.

A tener sin servir.

A adquirir sin compartir.

A exigir sin construir.

A vivir sin saber sentir.

A agredir sin prevenir.

A lograr sin cooperar.

A imponer sin escuchar.

A enfadar sin controlar.

A hablar sin pensar.

A desear sin trabajar.

A querer sin comprometer.

Al placer sin cumplir el deber.

A ofender por no perder.

A convencer sin hacer.

A parecer sin ser.

FORMAR PARA TRANSFORMAR

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FORMAR PARA TRANSFORMAR

Formar la Mente;  para Despertar la Conciencia.

 

Despertar la Conciencia; para transformar realidades, de pocas oportunidades.

 

Transformar realidades, de pocas oportunidades; para incrementar las posibilidades.

 

Incrementar las posibilidades; para satisfacer con eficiencia las necesidades.

 

Satisfacer con eficiencia las necesidades; para Formar sin limitación, Constructivas Habilidades.

 

Formar sin limitación, Constructivas Habilidades; para evolucionar y dejar atrás el malestar.

 

Evolucionar y dejar atrás el malestar; para construir una cultura, que nos lleve a cooperar.

 

Construir una cultura, que nos lleve a cooperar; para Formar el Sentir, el pensar y el actuar, de modo tal, que generen Bienestar.

 

Formar el Sentir, el pensar y el actuar; para transformar los entornos y progresar.

 

Transformar los entornos, mediante la Formación de los Afectos.

 

Formar la Emoción y el Sentimiento; para transformar los Afectos, que no son Fuente de Crecimiento; en Afectos, que generen Vínculos, para compartir gratos momentos.

 

Formar  Actitudes Asertivas y Empáticas; para transformar ambientes, con Voluntad de crear conexión, sentir los sentires, cuidar los actuares; para mejorar y evitar causar malestares.

 

Formar Valores benevolentes; para transformar comunidades, que cuenten con Voluntades, dispuestas a aprender el  quehacer, que favorece la Evolución del Ser.

 

Formar Principios, que libres de moralismos y basados en la Equidad;  puedan transformar la sociedad, y por qué no, la humanidad.

¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA?

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QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA FORMACIÓN AFECTIVA

La Formación Afectiva como término, concepto, creencia, sentir y práctica, inició su acercamiento sistemático a mi existencia hace aproximadamente 6 años. Durante este tiempo me he permitido hacerla parte activa de mi conciencia, para interpretar y comprender un poco, mi Mundo Afectivo, el Mundo Afectivo de las personas que me rodean y el Mundo Afectivo de la sociedad que habito y que me habita.

Desde entonces, han sido variadas y variables las interpretaciones que he observado transitar por mi percepción,  sobre lo que significa y la forma en que se puede llevar a la práctica la Formación Afectiva.

La mayoría coinciden en que la Formación Afectiva es necesaria para mantener una saludable interacción, relación, vinculación con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, por carecer de una clara significación práctica, -y por otras razones mucho más profundas- se le termina dando poca o ninguna importancia.

Ahora bien, en temas afectivos nunca se podrá decir la última palabra. El Mundo Afectivo es un mundo dinámico que sorprende a diario. No obstante, sí es posible adentrarse en sus profundidades y comprender en algo su funcionamiento.

Una de las ventajas de la Formación Afectiva, radica en que no se construye a partir de verdades absolutas o dogmas preestablecidos. Es más bien una cuestión que se desarrolla en el día a día, en las prácticas diarias, en las interacciones diarias, en los sentires diarios.

Es una cuestión que necesita mantenerse en permanente evolución; que puede ser alimentada por diferentes conciencias, saberes y experiencias. Es una cuestión que nos compete a todas y todos como parte de esta especie y de esta sociedad.

Bien, sin más preámbulo, te compartiré un poco de lo aprendido sobre esta vital cuestión.

Como bien lo indica su nombre, la Formación Afectiva tiene el propósito de Formar. Es decir, darle forma, moldear, estimular el desarrollo, la evolución, el crecimiento de, tal vez, la dimensión más definitiva de nuestro ser, de nuestra mente; la dimensión Afectiva.

Esa dimensión que nos permite sentir, sentirnos, sentir al otro y con el otro, que nos inhibe o nos motiva a hacer, que nos lleva a experimentar afectos sublimes y afectos ruines, que nos facilita o dificulta la relación con nosotros mismos y con los demás.

La Formación Afectiva se constituye en uno de los muchos procesos que deben hacer parte de la existencia humana, y que son necesarios para mantenernos en permanente evolución.

Específicamente es un proceso mediante el cual es posible el desarrollo de Habilidades que nos permiten vivir y convivir con sentido, con bienestar, en armonía. Habilidades que nos permiten llegar a convertirnos en Talentosos para interactuar con nosotros mismos y con los demás.

Es un proceso que puede tener inicio pero no fin. Es un proceso cuya eficacia depende de componentes como la Voluntad, el Conocimiento y por supuesto la Práctica, práctica y práctica.

Los mismos componentes necesarios para desarrollar cualquier Habilidad:

Querer (voluntad)

Saber (conocimiento)

Hacer (práctica)

La Formación Afectiva favorece el desarrollo de Habilidades que nos permiten darle forma a nuestros Afectos (emociones, sentimientos, actitudes, valores, principios).

Así es, nuestros afectos necesitan ser formados. A la fugaz cita con la vida venimos con una forma física definida, sin embargo, no ocurre lo mismo con nuestros afectos. A éstos, los definen casi en su totalidad el entorno en el que crecemos, muy en especial el entorno familiar.

El entorno en el que crecemos, determina qué tipo de mente tendremos; si una mente equilibrada y en permanente evolución o una mente trastornada y limitada.

Por esta razón resulta tan crucial la Formación Afectiva en la Crianza. La Crianza puede convertirse en la oportunidad perfecta, para mejorar el desarrollo de Habilidades y desarrollar nuevas Habilidades, que nos permitan desempeñarnos con destreza en el rol de madres-padres y en la vida misma.

Pues si queremos Formar Afectivamente a nuestros hijos, es necesario aplicar lo que la sabiduría popular predica, pero poco se aplica; “la mejor forma de formar es con el ejemplo”.

Dentro del infinito universo de las Habilidades; los Procesos de Formación Afectiva tienen el propósito de contribuir, con el desarrollo de Habilidades Afectivas Humanizadoras.

Las Habilidades Afectivas Humanizadoras configuran, forman nuestros afectos.

Esto quiere decir que gracias a éstas Habilidades, podemos y/o podríamos contar con la Voluntad para:

Suavizar, controlar, pacificar, calibrar y equilibrar nuestras emociones para que no  desborden nuestro sentir. Es decir, que la calma no renuncie a nuestra esencia cuando la ira intente enceguecer nuestro ser, que la serenidad y la fortaleza no nos abandonen ante el miedo, que la moderación no permita la experimentación del placer como adicción, que la tristeza no opaque nuestro optimismo, que la alegría con sus matices acompañe nuestro caminar. (Autogobierno).

Comprender por qué somos como somos. Por qué sentimos, pensamos y actuamos de una forma determinada. Saber con mayor precisión qué queremos, qué podemos, qué sabemos, qué podríamos llegar a ser. Habituarnos a observarnos; observar lo que creemos, sentimos y hacemos, observar la forma en que interactuamos con nosotros mismos y con los demás. Mantener despierta la conciencia para captar las señales que nos ayudan a interpretarnos mejor, a re-flexionarnos mejor, a experimentar mejor, a intuir mejor, a sentirnos mejor. (Autoconocimiento- Autocomprensión).

Ser capaces de vivir cada momento, cada instante, cada segundo, conscientes de lo efímera que es nuestra cita con la vida. Conscientes de la inmensa oportunidad que significa estar vivos y del poco tiempo que tenemos para aprovecharla. En consecuencia con esto; gestionar nuestro tiempo y atención de modo tal, que logremos enfocar nuestra mente  para dedicar la brevedad de la vida a construir, crear, aportar, cooperar, amar y a todo aquello que genere bienestar. Manteniendo siempre una actitud paciente y diligente; que nos permita Creer y Hacer, para poder Ser. (Autoadministración).

Aprender a ser más considerados con nosotros mismos. Experimentar un genuino aprecio por lo que somos, seguridad por lo que podemos llegar a ser. Confianza y fortaleza para enfrentar los diferentes desafíos que se puedan presentar. Humildad y objetividad para reconocer nuestros errores y aciertos; aprender las lecciones que nos dejan los primeros y disfrutar con mesura la satisfacción de los segundos. Cuidar nuestro ser, nuestra mente, nuestra conciencia; de vínculos, afectos y prácticas destructivas. (Autovaloración).

Comprender a los demás, percibir sus circunstancias, conectarse con sus creencias y prácticas, intuir sus formas de sentir la vida.  Aprender a rodearnos adecuadamente. Leer la intención de toda persona que esté cerca a nuestro radar. Elegir con quien vincularnos y de quien tomar distancia cuando sea necesario. Comprender que cada ser humano es el resultado de un entorno en el que creció, de una serie de grupos con los que se relacionó (familia, escuela, trabajo, amigos, etc.) y por ende, es necesario interpretar su mundo teniendo en cuenta su dimensión social. Ser capaces de captar y discernir qué tipo de sentires, saberes y quehaceres fundamentan los grupos de los cuales hacemos parte o de los que quisiéramos participar. (Conocimiento Interpersonal y Sociogrupal).

Estimar a los demás por lo que son, por las enseñanzas que le aportan a nuestras vidas. Permitirnos apreciar la colectividad humana en toda su esencia, para evaluarla lo más objetivamente posible. Ocuparnos de aportarle al otro y a los otros a partir de nuestras posibilidades y habilidades. Propiciar cuidado y bienestar a nuestro entorno relacional. (Valoración Interpersonal y Sociogrupal).

Aprender a sentir que el sentir se constituye en una de las partes más significativas del vivir. Aprender a conectarnos con el sentir del otro para interpretarlo sin que medien las palabras, tan sólo a partir de discernir  su sentir. Sensibilizar nuestro ser, para que aprenda a comprender al otro, sintiendo junto al otro y con el otro. Descifrar el Lenguaje Afectivo, para tener la posibilidad de leer el mundo no sólo a través de nuestro propio sentir, sino también, del sentir ajeno. (Empatía).

Habilitar en nuestra mente conscientemente, el hábito de sentir antes de actuar, pensar antes de hablar, hacer antes de creer ser. Comunicarnos con nuestro entorno sin lastimar de forma intencional. Lograr que nuestras palabras expresen con precisión nuestro sentir y pensar con respecto al otro y a los otros; sin que este ejercicio se impregne de intenciones destructivas, que puedan dañar la Integridad Afectiva de los demás. Gestionar nuestras interacciones  de tal manera, que nazca  la palabra adecuada, del modo adecuado, en el momento adecuado. Que nuestras apreciaciones sobre el otro, se conviertan en una contribución para su construcción de sí mismo. (Asertividad).

¿Qué piensas de todo lo que acabas de leer? Suena bonito, verdad.

Lo que no resulta tan bonito, -teniendo en cuenta nuestra naturaleza hedonista- es el tener que esforzarnos, incomodarnos  y trabajar a diario para trascender la retórica y Vivir la Práctica.

La siempre bien agradecida práctica, generadora de Hábitos Afectivos que nos permiten vivir y convivir en paz, en un predominante Estado de Bienestar.

No sé tú, pero yo creo que con Voluntad, Conocimiento y Práctica, es posible Formar para Transformar.

No en todos los casos, ni en todos los entornos por supuesto; esta no es la panacea para todos los males que aquejan nuestro Mundo Afectivo y social.

Pero lo cierto, es que cuanto antes empecemos, más posibilidades tendremos de contribuir con la Formación Afectiva de las futuras generaciones. Si al igual que yo, tienes hijos(as) o si en algún momento piensas tenerlos, comprenderás a qué me refiero.

Ya está bien de ver pasar la vida en caos personal, familiar y social pasivamente; de escuchar y aceptar sin reparo, que “esta es una generación perdida y la que viene también.”

Ya está bien de vivir vidas descoloridas dominadas por tiranos internos, incapaces de comprender que el autentico Estado de Bienestar, no tiene nada que ver con cuestiones politiqueras o económicas; sino con  compromisos intrínsecos, que nos motiven a  mantenernos efectuando un permanente Proceso de Formación Afectiva, con el propósito de llegar a Ser Genuinos Seres Humanos.

No es fácil, pero es posible. ¿Tú qué crees?

PACIENCIA Y DILIGENCIA

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PACIENCIA Y DILIGENCIA

 

Paciencia para perder

Diligencia para aprender

 

Paciencia para esperar

Diligencia para trabajar

 

Paciencia para  gestar

Diligencia para formar

 

Paciencia para aceptar

Diligencia para transformar

 

Paciencia para crear

Diligencia para practicar

 

Paciencia para perseverar

Diligencia para alcanzar

 

Paciencia para planear

Diligencia para actuar

 

Paciencia para pensar

Diligencia para hacer

 

Paciencia para reflexionar

Diligencia para evolucionar

 

Paciencia para vivir

Diligencia para construir

 

Paciencia para sentir

Diligencia para convivir

 

Paciencia para querer

Diligencia para ser.

 

¡¡DESPIERTA CONCIENCIA!!

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DESPIERTA CONCIENCIA

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
sal de tu letargo o todo acabará.
Y cuando todo acabe ya no encontrarás, 
el sentido de vida que te podrá salvar, 
de quedar atrapada en la frivolidad.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
mira que la vida de un soplo se va.
Y cuando se va ya no vuelve más,
entonces no sabrás, 
qué hay más allá de la banalidad.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más;
¿no ves que el consumismo te puede atrapar?
Y si éste te atrapa,
no te soltará, 
y en el esnobismo te sepultará. 

 

¡¡Despierta conciencia!!
ya no duermas más;
comprende que el ahora no se debe malgastar.
Y si lo malgastas, 
no podrás jamás,
recuperar el tiempo que ha quedado atrás.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
es un buen momento para transformar, 
todas esas cosas que causan malestar.
Y si no transformas para mejorar, 
toda tu existencia se podrá estancar, 
y así la evolución, 
no experimentarás.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
este es el momento de aprender a soñar, 
para aprender esto necesitarás,
desear lo adecuado y siempre trabajar.
No comprender esto, 
te puede llevar, 
a vivir de sueños que probablemente, 
serán solo sueños, 
nunca realidad.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
este es el momento de aprender a amar,
acción que requiere esfuerzo sin par.
El no practicar el arte de amar, 
te puede dejar,
como compañera a la soledad.

 

¡¡Despierta conciencia!! 
ya no duermas más; 
no seas perezosa,
ha llegado el tiempo de poder crear.
Pero si no creas,
jamás construirás,
lo que a tu existencia traerá bienestar, 
y los buenos tiempos nunca llegarán.

 

¡¡Despierta conciencia; 
es tiempo de actuar!!

¿POR QUÉ SE ACABA EL AMOR?

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EVOLUCION DEL AMOR

 

El Amor… el Amor

Ese noble afecto que alimenta y engrandece tanto a quien lo recibe, como a quien lo brinda.

El Amor, esa energía creadora que nos anima a construir.

El Amor, esa fuerza movilizadora que nos da el coraje para perseverar.

El Amor, esa práctica que nos da la valentía para luchar por lo que queremos, por lo que creemos, por lo que podemos, por lo que nos apasiona, por lo que le da sentido a nuestra existencia.

El Amor, ese impulso motivador que nos lleva a Hacer para Ser.

El Amor, ese afecto que evolucionado, nos permite trabajar por nosotros mismos, por los nuestros, por los otros y por la humanidad.

Parece inconcebible que un afecto tan grandioso se pueda acabar ¿verdad? Lo cierto es que cuando no estamos conscientes, atentos, trabajando permanentemente para que el amor evolucione; de repente nos hallamos desconcertados preguntándonos:

¿Qué pasó? ¿No entiendo por qué se acabó el amor, si al comienzo todo era tan bonito? ¿Por qué cambió tanto de un momento a otro? ¿En qué momento se acabó el amor? ¿En qué momento todo acabó?

¿Tú qué crees, por qué se acaba el amor? Esta pregunta puede tener tantas respuestas como modos de pensar existen.

Compartiré contigo una de las tantas posibles respuestas a esta crucial pregunta. Para esto, tendré en cuenta lo que he aprehendido en el ejercicio de estudiar, enseñar y practicar la Formación Afectiva.

Sigamos adelante entonces…

Desde la Formación Afectiva se trata de lo siguiente: <<Cuando el Amor no evoluciona, se extingue>> permítenos explicarte en qué consiste esta afirmación.

mariposas enamoradasEl Amor al igual que todos los Afectos, nace como Emoción. Esto quiere decir que inicia siendo muy intenso y es el resultado de una fuerte activación bioquímica. Es pura biología en acción. Es una fiesta de neurotransmisores como la dopamina y norepinefrina, que estimulan la producción de hormonas como la testosterona. Razón por la cual, experimentamos los efectos del llamado amor romántico en el vínculo de pareja. Con síntomas como atención sostenida en el objeto del deseo, pensamiento intrusivo, incremento del deseo sexual, taquicardia, pérdida del apetito, etc.

En el vínculo con nuestros hijos, también experimentamos el Amor como Emoción. Cuando están recién nacidos, en nuestros organismos se activa la producción de hormonas como la oxitocina (predominante en la mujer)  y la vasopresina (predominante en el hombre). La activación de estas hormonas hace que sintamos un intenso apego por nuestros hijos, sobre todo en sus primeros años de vida.

Antes de continuar hagamos un paréntesis; si bien es cierto, también existe el amor hacia los amigos, los familiares, la naturaleza, el trabajo etc. Aprovecharemos esta oportunidad para hacer referencia a dos de los más significativos: el Amor de pareja y el Amor hacia nuestros hijos.

Continuemos…

El Amor Emocional, lamentablemente tiene fecha de caducidad. En el vínculo de pareja -segúnAMOR EMOCIONAL probadas investigaciones-[1] caduca aproximadamente luego de 18 a 24 meses. Puede ser un poco antes, un poco después, dependiendo de las particularidades y dinámicas propias del vínculo.

En el vínculo con nuestros hijos, la naturaleza nos ayuda a experimentar ese intenso apego durante los 4 primeros años aproximadamente. Después, todo dependerá igualmente de las particularidades del vínculo.

El Amor como Emoción en la pareja, es un Amor biológico. Es un Amor donde el instinto se impone, mediado por el deseo de experimentar placer. Es un Amor que no piensa en sí mismo, ni en el otro. Es un Amor obnubilado por los efectos de la bioquímica. Es un Amor ciego y cuando ve, tan sólo ve lo que quiere ver. Es un Amor de esos que mata si no evoluciona.

Cuando pasa el efecto de la bioquímica se impone nuestra naturaleza egoísta o altruista con más fuerza (depende del grado de Evolución Afectiva que tengamos). En el primer caso, es en esta etapa donde muchas parejas se separan o dejan de prestarle atención a la relación, para ir en busca de una nueva aventura.

El Amor emocional es un Amor egoísta incluso consigo mismo. Al no experimentar la intensidad propia del efecto bioquímico,  pierde el interés por el otro. Es ahí cuando decide terminar la relación sin pensar en nada más, o en su defecto, continúa en la relación motivado por creencias egoístas, tales como:

“sé que esto no va para ninguna parte, ni me interesa, pero por ahora no quiero estar solo(a)”

“esta relación no me importa, pero creo que me puedo aprovechar de lo que me ofrece”

“siempre es bueno tener un arrocito en bajo, por si algo me falla por fuera”

“yo nací para vivir la vida, no tengo por qué condenarme a estar con una sola persona” bla, bla, bla…

Bajo esta lógica se actúa de forma egoísta con el otro y sobre todo consigo mismo,  pues se eliminan las posibilidades de construir, de llevar una vida creadora y se firma una condena para tener como compañía permanente a la soledad y la depresión.

Asimismo,  muchos padres abandonan o descuidan por completo el cuidado de sus hijos. Se derrocha la oportunidad que la vida nos ofrece de mejorar para formar a nuestros hijos. La crianza sencillamente pierde importancia, se le presta poca o ninguna atención a este oficio, razón por la que el vínculo madre-padre e hijos se deteriora y éstos, terminan creciendo con profundas Carencias Afectivas.

En el segundo caso, cuando se impone la benevolencia; lo que ocurre es que somos capaces de pensar por lo menos en nosotros mismos, en lo que realmente queremos, en lo que realmente nos conviene. Si esto ocurre, el Amor evoluciona a su etapa Sentimental.

AMOR SENTIMENTALEl Amor como Sentimiento es un Amor que piensa en sí mismo. Aunque aún no está preparado para aportarle al otro, se permite pensar por lo menos en su propio Bien-Estar. En el Amor sentimental  el  <Yo> cobra vida. Luego de estar en las nubes dopados, aterrizamos a la realidad para encontrarnos con nosotros mismos.

Si somos diestros practicando la Habilidad Afectiva del Autoconocimiento, podremos evaluar con precisión qué queremos, qué nos gusta y qué no,  qué tan conveniente puede ser continuar con la relación, qué nos puede aportar el otro, qué posibilidades hay de construir. Este se constituye en el primer paso para que sea posible aportarle al otro. Es decir, si no somos capaces de apreciarnos a nosotros mismos y pensar en nuestro Bien-Estar, nos será imposible llegar a pensar genuinamente en el Bien-Estar del otro.

Pero este es tan sólo un primer paso, si el Amor Sentimental no evoluciona, nos quedaremosautoconocimiento amor sentimental estancados en la egolatría. Para que el Amor como Sentimiento evolucione es necesario contar con una genuina intención y Voluntad de mejorarnos a nosotros mismos, para aportarle al otro.

En el caso de la crianza, esta etapa del Amor Sentimental también nos enfrenta a nosotros mismos. Es el momento de aprovechar la oportunidad que tenemos en frente, para hacer un ejercicio de introspección, de Autoconocimiento. Así podremos evaluarnos y saber con certeza que transformaciones debemos Hacer para Ser los guías y formadores que necesitan nuestros hijos.

El Amor Sentimental, es un Amor de transición entre lo netamente Biológico y Emocional a un Amor Actitudinal y Psicológico. Si logramos ver que hay después de nuestros propios intereses, podremos ver al otro, tener en cuenta las necesidades del otro. Si esto ocurre el Amor evolucionará a su etapa Actitudinal.

AMOR ACTITUDINALEl Amor como Actitud es un Amor Psicológico. Es un Amor que  trabaja, se esfuerza, cuenta con Voluntad  e invierte energía psicológica para permitirse Aprehender a Amar y dejarse Amar.

Es un Amor capaz de pensar en sí mismo y en el otro. Es un Amor que se conoce a sí mismo y se ocupa de conocer al otro. Es un Amor que se valora así mismo y valora al otro. Es un Amor que se cuida a sí mismo y cuida al otro. Es un Amor que se evalúa a sí mismo y evalúa al otro. Es un Amor  que se comprehende a sí mismo y comprehende al otro.

El Amor Actitudinal es un Amor  Empático y Asertivo. Es un Amor capaz de sentir el sentir delAMOR ACTITUDINAL2 otro y por ende, incapaz de hacerle daño al otro. Es un Amor que se sabe comunicar con el otro y por ende, sabe encontrar la idea adecuada, la palabra adecuada y el momento adecuado para comunicarle su sentir al otro.

Es un Amor donde mi Yo tiene un . Es un Amor donde siempre estamos y contamos Tú y Yo. Es un Amor donde Tú y Yo construimos un Nosotros. Es un Amor donde Tú y Yo creamos una Unidad en Común, que nos permita satisfacer nuestra necesidad de Comunidad.[2]

El Amor como Actitud es un Amor que sabe dar y recibir. Es un Amor generoso a la hora de satisfacer recíprocamente las necesidades de Atención y Compañía Permanente. Es un Amor sosegado, confiado, seguro, fiel, leal, comprometido.

Ahora bien, en este punto es necesario tener en cuenta que en no pocas ocasiones, se carece o se tiene poca pericia en lo que respecta al desarrollo de  Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal y la Valoración Interpersonal. Estas Habilidades nos permiten leer la intención del otro, saber cuál es su grado de Evolución Afectiva, evaluar al otro objetivamente a partir de hechos, para saber que tan probable es que nos pueda hacer daño, en suma, para saber qué tan egoísta es.

PARASITISMO HUMANOAl fallar nuestra  Lectura Afectiva del otro, hacemos elecciones erradas y corremos el peligroso riesgo de involucrarnos con un Parásito Afectivo. Lo que ocurre en este tipo de vínculo es que alguno de los miembros se dedica a dar y el otro a parasitar.

Pero bueno, cuando el encuentro es afortunado, la elección acertada y se logra con mucho trabajo conjunto hacer que el Amor evolucione a su etapa Actitudinal, es decir, que pase de ser Biológico a ser Psicológico; o mejor dicho, de ser instintivo y egoísta, a ser Empático y Asertivo. Cuando esto ocurre, el Amor estará lo suficientemente evolucionado para iniciar su camino hacia una siguiente evolución: el Amor como Valor.

El Amor en su estado Valorativo es un Amor Sociocultural. Es un Amor en el que participan unAMOR VALORATIVO MANOS APOYO , un Yo, un Nosotros y unos entornos socioculturales, esto es, una Familia, una Comunidad, una Sociedad, una Cultura. Es un Amor caracterizado por su capacidad para Comprometerse y Cooperar. Es un Amor que cuenta con motivación intrínseca para Construir, para trabajar en equipo. Es un Amor Creador.

TRIBU FAMILIAR

El Amor como Valor es un Amor capaz de Crear la mayor Obra Vital que un ser humano puede concebir: una sana y funcional Familia o mejor aún, una sana y funcional Tribu Familiar. Es un Amor encausado con la vida y sus vínculos. Es un Amor genuinamente interesado por su entorno familiar, comunitario y social, cultural. Es un Amor Coherente que trabaja con dedicación y asiduidad, para aportarle al mejoramiento, al avance, a la evolución de sus entornos.

El Amor Valorativo es un Amor despojado de egoísmos. Es un Amor fusionado, sólido, garantizado. Es un Amor que se dedica a Hacer para Ser. Es un Amor equilibrado, responsable, solidario. Es un Amor listo y dispuesto para evolucionar a la cúspide; al Amor como Principio.

El Amor como Principio es un  Amor Trascendental. Es un Amor que trasciende el , el Yo, el Nosotros, la Familia, la Comunidad, la Sociedad, la Cultura y se interesa por la Humanidad.

El Amor como Principio es un  Amor cuyas creencias y prácticas favorecen el Bien-Estar y laAMOR COMO PRINCIPIO PERSONAS PAZ Evolución de la Humanidad. Es un Amor que está por encima del “bien” y del “mal.” Es un Amor diáfano, justo, equitativo. Es un Amor correcto sin importar las circunstancias a las que se enfrente. Es un Amor cargado de Significado. Es un Amor pletórico de Sentido.

En conclusión, el Amor se puede experimentar como Emoción, como Sentimiento, como Actitud, como Valor, como Principio.

El Amor Emocional es Biológico; instintivo, egoísta.

El Amor Sentimental piensa en sí mismo y posibilita la transición del Amor  Emocional al Amor Actitudinal.

El Amor Actitudinal es Psicológico; trabaja para ser Empático y Asertivo.

El Amor Valorativo es Sociocultural; trabaja para contribuir con la transformación y el avance de sus entornos.

El Amor como Principio es Trascendental; trabaja para contribuir con el avance de la humanidad.

Si el Amor no cuenta con Habilidades Afectivas  que le permitan evolucionar mediante prácticas como: conocerse a sí mismo, conocer al otro, valorarse a sí mismo, valorar al otro, interactuar consigo mismo adecuadamente, interactuar con el otro adecuadamente, administrarse y gobernarse a sí mismo para dominar el instinto egoísta. Así como, conocer, valorar e interactuar adecuadamente con los diferentes grupos sociales…

Si lo anterior no ocurre, sencillamente el preciado Amor no evolucionará, y si el Amor no evoluciona estará condenado a extinguirse.

Y ahora,  ¿Qué piensas? ¿Por qué se acaba el Amor?  ¿Te parece convincente esta respuesta?


[1] Helen Fisher “Por qué amamos” Naturaleza y bioquímica del amor romántico.

[2] Aunque tener un Sentido de Comunidad es una Necesidad Afectiva de orden biológico, ésta sólo se satisface si el Amor logra evolucionar a su etapa Actitudinal.

HEMOS ESTADO PENSANDO EN TI

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TE HEMOS ESTADO PENSANDO

Hemos estado pensando mucho en ti, sí en ti; tú que estás ahora aquí leyendo lo que escribimos para ti. Te escribimos porque creemos que podrías estar interesado(a) en conocer tu Mundo Afectivo.

Ese mundo que todos habitamos, pero poco conocemos; ese mundo que nos permite emocionarnos, motivarnos, desilusionarnos, alegrarnos, entristecernos, tranquilizarnos, angustiarnos; ese mundo que nos permite sentirnos y sentir a los demás; ese mundo que nos permite actuar de forma egoísta o altruista, de forma asertiva o agresiva y sumisa; ese mundo que nos permite competir o cooperar, odiar o amar; ese mundo que nos permite experimentar dicha o infelicidad con lo que somos; ese mundo que nos permite ser y hacer.

Pero antes de continuar permítenos presentarnos, nuestros nombres son Luz Adriana y Andrés. Somos pareja, padres y Formadores Afectivos; este es el oficio que desempeñamos por vocación, nos asiste la convicción de haber nacido para esto.

Somos co-equiperos en este viaje por la vida; Trabajamos Juntos día a día acuciosamente para mantener el equilibrio de nuestra relación, para formar a nuestros hijos y para contribuir con el crecimiento de nuestra Comunidad Formativa El Taller. Una Comunidad dedicada y comprometida con una Causa: <<Erradicar la Pobreza Afectiva>> producida por el Analfabetismo Afectivo. Esta Causa la desarrollamos a través de la Formación Afectiva. La Formación Afectiva permite enseñar y aprender el funcionamiento de nuestro Mundo Afectivo, la Comunidad Formativa El Taller posibilita la puesta en práctica de lo aprendido, es decir, el aprehendizaje.

Luego de esta somera presentación, queremos decirte que estamos muy interesados en ti,  en conocerte y en que nos conozcas, en  aportarle a tu vida  y en que le aportes a la nuestra. Te estarás preguntando y ¿Para qué me sirve exactamente la Formación Afectiva? ¿Para qué me sirve conocer el Mundo Afectivo?

Mira, la Formación Afectiva propicia una Forma de Vida que nos conecta con la vida. Nos conduce a un encuentro profundo con nosotros mismos; permitiéndonos saber con claridad para qué nacimos, de qué estamos hechos, de dónde venimos, en dónde estamos, hacia dónde vamos, qué queremos, qué podemos, qué somos, qué podemos llegar a ser.

Gracias a la Formación Afectiva es posible conocer detalladamente nuestro Mundo Afectivo, y gracias al conocimiento de nuestro Mundo Afectivo, tenemos la posibilidad de consolidar una satisfactoria relación de pareja, de  obtener un óptimo desempeño en el Oficio de la Crianza. En otras palabras, de Construir la más grandiosa, compleja y desafiante Obra Vital que como seres humanos podemos concebir: la Creación de una Familia.

La Formación Afectiva nos permite aprehender a conocernos, valorarnos, administrarnos y así, adquirir gran destreza para hacer lo que nos apasiona, esto es, para trabajar y generar recursos a partir de nuestro Talento.

Todo esto lo afirmamos porque hemos experimentado cómo la Formación Afectiva posibilita la obtención del Afecto y la Práctica que más Equilibrio Vital nos proporciona a los seres humanos: Amor y Trabajo respectivamente.

Así es, la Formación Afectiva nos enseña a Amar y a Trabajar. Si aprehendemos a Amar y a Trabajar necesariamente viviremos con Bien-Estar.

Ahora bien, acorde con la Formación Afectiva el sentido de nuestra existencia es otorgado por la calidad de nuestros vínculos y por el desempeño que tengamos en  cada uno de ellos, es decir, por la capacidad que tengamos para mantenernos vinculados afectivamente. Desconocer el funcionamiento de nuestro Mundo Afectivo, reduce dramáticamente las posibilidades de construir satisfactorios vínculos de: pareja, familia, trabajo, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo.

Para esto y por esto, hemos creado un espacio de aprendizaje, reflexión, agrupación, esparcimiento, comunidad y encuentro al que llamamos <<ENCUENTROS AFECTIVOS>>. Allí  podrás explorar y conocer tu Mundo Afectivo, aprender Habilidades Afectivas que te permitan conocerte mejor a ti mismo, conocer mejor a los demás, valorarte mejor a ti mismo, valorar mejor a los demás, administrar mejor tu Tiempo y tu Atención, gobernar mejor tus afectos, interactuar mejor contigo mismo, interactuar mejor con los demás, en suma, construir satisfactorios y gratificantes vínculos.

¿Ahora comprendes por qué hemos estado pensando en ti? Sería magnífico poderte conocer personalmente; así juntos podremos aprender, construir, crear, hacer comunidad.

Entonces quedamos así; si tu Voluntad te lo permite te esperamos todos los sábados a las 2:00pm en la Biblioteca Virgilio Barco. Concédete la oportunidad de vivir esta experiencia, y si llevas a la práctica lo que allí aprenderás, lo más probable es que logres llevar una vida que tenga Pleno Sentido para ti  y los tuyos, o bien, podrás hallarle aun más Sentido a tu existencia.

Recibe un afectuoso saludo. Esperamos verte pronto.

¿QUÉ NECESITAMOS PARA VIVIR UNA VIDA CON PLENO SENTIDO?

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NECESIDADES AFECTIVAS 2 

Los seres humanos asistimos al encuentro con la vida pletóricos de todo tipo de necesidades. Muchas de ellas artificiales y creadas por la cultura en la que crecemos para calmar la ansiedad por el status. Otras en cambio resultan cruciales para la supervivencia como el alimento, el techo, el abrigo. Y otras resultan determinantes, fundamentales para llevar una Vida con Pleno Sentido, como lo son las Necesidades Afectivas de Comunidad, Estructura y Significado.

La satisfacción adecuada de nuestras Necesidades Afectivas (Comunidad, Estructura, Significado)  nos permite protegernos contra tres crueles y silenciosos virus afectivos que irrumpen cada vez con más fuerza en nuestro Mundo Afectivo;  la Soledad, la Depresión y el Suicidio.

Esta es la primera de doce enseñanzas que  estamos desarrollando en el marco de la Escuela Taller de Formación Afectiva, que abrió nuestra Comunidad Formativa El Taller. Dada su relevancia, ahora queremos compartirlas contigo por este medio de forma básica y breve. Continúa adelante con la lectura y descubre qué necesitamos los seres humanos para que nuestra vida tenga Pleno Sentido. ¡Buen provecho!

¿PARA QUÉ NOS  SIRVE  TENER UN GENUINO SENTIDO DE COMUNIDAD? 

Contar con un auténtico Sentido de Comunidad nos permite obtener por lo menos  cuatro determinantes beneficios para nuestra vida:

  1. Sentirnos más Seguros
  2. Llevar una Vida de Compromiso
  3. Incrementar nuestros Recursos
  4. Combatir la Soledad

La Seguridad que proporciona la Vida en Comunidad nos permite sentirnos acompañados, apoyados, protegidos, aceptados. Vivir en Comunidad Se constituye en la mejor forma de protegernos contra los despiadados depredadores, que buscan la vulnerabilidad del solitario para explotar, parasitar y aniquilar. Asimismo, de la confianza y seguridad que experimentemos en el entorno grupal del que hacemos parte, dependerá en gran medida la confianza y seguridad que lleguemos a tener en nosotros mismos. Y es esta seguridad en nosotros mismos, la que nos dispone para asumir la responsabilidad de llevar una Vida de Compromiso.

El Compromiso para Construir y mantener una Vida Creadora, es un deber que logramos cumplir gracias a la Vida en Comunidad. La influencia que ejerce sobre nuestro comportamiento el grupo, nos obliga a ser coherentes, a comprometernos con nosotros mismos para practicar hábitos que favorezcan el desarrollo de las Habilidades Afectivas, necesarias para tener un satisfactorio desempeño en la interacción con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) y así,  construir nuestra Autonomía Afectiva, Intelectual y Material. Apoyarnos en la Comunidad para llevar una vida Constructiva y Creativa se convierte a su vez, en la mejor estrategia para incrementar nuestros Recursos Vitales.

Tenemos más posibilidades de incrementar nuestros Recursos Vitales, cuando contamos con el apoyo de la Comunidad. Al estar en grupo conocemos personas con afinidad a nuestras creencias, afectos y prácticas,  lo que posibilita  la construcción de nuevos vínculos y experiencias nutritivas (Recursos Afectivos). La interacción permanente con estos vínculos siempre será fuente de nuevos y relevantes conocimientos (Recursos Intelectuales). La profundización  de estos vínculos y las prácticas cooperativas, permiten que se generen ideas y proyectos compartidos, fuente de ingresos económicos (Recursos Materiales). De igual forma, la posibilidad de incrementar nuestros Recursos Vitales gracias a contar con un Sentido de Comunidad, se convierte también en la mejor forma de combatir la Soledad.

La Soledad es un estado en el que nadie quisiera estar voluntariamente. Debido a nuestra naturaleza social necesitamos de la compañía de los demás, de la interacción con los demás para compartir nuestra realidad. Cuando nos hallamos en medio de la Soledad no buscada, la angustia y el desasosiego se apoderan de nuestro sentir. Cuando no logramos satisfacer el deseo natural de mantenernos vinculados afectivamente, caemos fácilmente en la desesperación, en la desolación; por esto, contar con un genuino Sentido de Comunidad se convierte en el mejor antídoto contra la Soledad.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE  TENER UNA CLARA ESTRUCTURA DE VIDA? 

Contar con una clara  Estructura de Vida nos permite obtener por lo menos  cuatro primordiales beneficios para nuestro diario vivir:

  1. Claridad sobre Qué Hacer.
  2. Claridad sobre Por Qué Hacer algo determinado.
  3. Claridad sobre Cómo Hacer algo determinado.
  4. Evitar la Depresión

Tener claridad acerca de Qué Hacer  para interactuar satisfactoriamente con cada uno de nuestros vínculos (pareja, trabajo, crianza, familia, amigos, grupos, sociedad, naturaleza, si mismo) nos permite salir de la Desorientación Existencial, en la que con frecuencia caemos cuando no tenemos certeza acerca del rumbo que debemos darle a nuestra vida. Un genuino Sentido de Comunidad nos ayuda a Orientar nuestra existencia, mediante una Estructura que nos indica Qué Hacer en cada uno de nuestros roles.

Una vez tenemos claridad acerca de lo que tenemos que hacer, es necesario conocer  el Por qué. Una sólida Estructura nos deja ver claramente el Por Qué debemos hacerlo, esto es, saber con certeza las razones por las cuales un modo de actuar determinado nos va a beneficiar a nosotros y a nuestro entorno. Así surge la motivación intrínseca y la Voluntad necesaria para querer hacer.  Lo que resta es saber  Cómo Hacerlo.

Muchas veces creemos saber Qué tenemos que hacer y Por Qué, sin embargo, nos abstenemos de llevarlo a la práctica porque sencillamente no sabemos Cómo Hacerlo y esto limita nuestro accionar. Para esto sirve la Estructura que nos brinda la Comunidad; para mostrarnos cómo podemos desarrollar los hábitos y las habilidades necesarias que nos permiten salir victoriosos en el juego de la vida. La Comunidad nos enseña Cómo Hacer lo que debemos hacer y ejerce presión sana para que logremos llevar la enseñanza a la práctica. En otras palabras, la Comunidad nos ayuda a Ser.  Esto a su vez, se constituye en una sana forma de evitar la temible Depresión.

El indeseable estado de Depresión que suele surgir cuando nos sentimos impotentes, desesperanzados, preocupados, ansiosos, desorientados  frente a las circunstancias que estamos viviendo; se puede contrarrestar perfectamente cuando contamos con una clara Estructura que nos oriente. Si tenemos claro  Qué Hacer ante una situación determinada, si tenemos clara las razones por las cuales debemos hacerlo, es decir un Por Qué y si tenemos claro Cómo podemos llevarlo a la práctica; necesariamente nuestra existencia se mantiene orientada, podemos vislumbrar claramente el camino a recorrer y esto nos llena de regocijo  y sosiego. Luego entonces, una clara y sólida Estructura se convierte en el mejor antídoto contra la Depresión.

¿PARA QUÉ NOS SIRVE TENER UN SIGNIFICADO DE VIDA?

Tener claro el Significado de nuestra existencia nos permite obtener por lo menos cuatro trascendentales beneficios:

  1. Encontrar el Propósito de nuestra vida
  2. Procurarnos un Aporte Personal
  3. Permitirnos hacer un Aporte Social
  4. Prevenir el Suicidio

Encontrar el Propósito de nuestra vida depende en gran medida de haber logrado comprehender qué significa la vida, qué significa nuestra vida, qué significa vivir, qué significa vivir con Bien-Estar y cómo podemos hacerlo. Una Estructurada Vida en Comunidad nos ayuda a encontrar el Significado real de nuestra vida. Si nuestra vida deja de ser una incógnita desprovista de significado, tenemos la posibilidad de  tomar el control para identificar y elegir el Propósito de nuestra particular existencia. Es decir, conocer el Significado nos permite vivir en pro de un Propósito. Y vivir en pro de un Propósito Vital  nos permite automotivarnos para mejorar el desempeño en  nuestros roles, empezando por los principales de la adultez (pareja, crianza, trabajo). Este es el primer paso para aportarnos a nosotros mismos Bien-Estar, y así, procurarnos un  Aporte Personal.

Nos procuramos un Aporte Personal al mantener encausada nuestra existencia hacia la construcción de vínculos que sean fuente de gratificación y Bien-Estar. Por ejemplo: lograr construir y mantener un saludable vínculo de pareja;  practicar una Crianza Formativa que nos permita construir un satisfactorio vínculo con nuestros hijos; conocernos lo suficiente para tener claro qué nos apasiona, qué es lo que mejor hacemos, identificar nuestro Talento y encontrar la forma de trabajar a partir de nuestro Talento; aprender a elegir acertadamente de quien rodearnos, con quien construir vínculos de amistad; vincularnos a grupos que contribuyan con la construcción de nuestra Autonomía, que alimenten nuestra mente con afectos, creencias y prácticas constructivas, creadoras; mantener una relación satisfactoria con nosotros mismos. Este tipo de Aporte Personal nos beneficia a nosotros y a nuestro entorno, permitiéndonos hacer un Aporte Social.

El Aporte Personal que hacemos al esforzarnos por construir sanos y sólidos vínculos, se convierte a su vez, en el mejor   Aporte Social  que podemos hacer.  De esta forma contribuimos con el Desarrollo Afectivo de nuestra sociedad; construyendo una sana y fructífera relación de pareja, trabajando a partir de nuestro talento, formando hijos  cooperadores, altruistas, con criterio, hábiles para amar y trabajar, talentosos que con su saber y hacer contribuyan con el avance social. Si construimos familias sanas, tendremos una sociedad más apta para vivir y convivir. Bien podría ser esta la forma idónea de hacerle frente a uno de los tantos flagelos que amenazan nuestra tranquilidad el Suicidio.

De la habilidad que logremos desarrollar  para vincularnos afectivamente;  para construir vínculos que sean fuente de satisfacción y Bien-estar, depende el grado de Fortaleza Afectiva que tengamos para sortear los desafíos del diario vivir. Son estos vínculos los que nos acompañan y apoyan para evitar que nuestros afectos y pensamientos se intoxiquen con ideas o acciones autodestructivas, tales como el Suicidio.

En síntesis la Comunidad, la Estructura y el Significado nos proporcionan Pleno Sentido de Vida. Y una Vida con Pleno Sentido no sufre de Soledad porque a aprehendido a construir vínculos que le aportan apoyo y compañía permanente; una Vida con Pleno Sentido no sufre de Depresión  porque cuenta con una clara Estructura que le permite saber Qué Hacer, Por qué Hacer algo determinado y Cómo Hacerlo; una Vida con Pleno Sentido no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo porque su vida tiene mucho Significado, porque conoce claramente el Propósito de su existencia, porque su vida es una vida que permite aportar al mejoramiento de si mismo y de su entorno.

Sinceramente esperamos que el contenido aquí compartido te haya sido útil, te haya permitido encontrar respuestas, preguntas, caminos, ideas o algo que le aporte a tu existencia, pues este es nuestro propósito.

Ahora bien, si deseas profundizar, aprehender más sobre este y otros temas relevantes de tu Mundo Afectivo, te contamos que tenemos un espacio dedicado especialmente para esto. Es un espacio para compartir, aprehender y entretenernos mientras nos formamos. Esto lo hacemos porque somos conscientes que estas enseñanzas en el papel suenan y se ven muy bien, no obstante, el desafío está en contar con la Voluntad para llevarlas a la Práctica, sólo así experimentaremos una verdadera transformación personal, familiar, comunitaria y social.

Como ya lo vimos antes, necesitamos de la Comunidad para llevar la enseñanza a la Práctica y este es uno de los propósitos del espacio que denominamos <<ENCUENTROS AFECTIVOS>>. Son todos los sábados a las 2:00 de la tarde  en la Biblioteca Virgilio Barco. Durante dos horas viajaremos al Mundo Afectivo y enriqueceremos nuestra vida con vínculos, conocimiento, y prácticas constructivas. ¡Allí nos vemos! será un verdadero gusto poderte conocer personalmente y compartir contigo. Hasta pronto.

YO PERDONÉ Y SUPERÉ LA INFIDELIDAD DE MI PAREJA

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La infidelidad conyugal se encuentra presente en todas las culturas humanas y en muchas otras especies animales. El animal humano es infiel por naturaleza. Es conveniente reconocer y comprehender el funcionamiento de nuestra naturaleza salvaje, egoísta; solo así podremos vislumbrar y formar lo genuinamente humano, benevolente, altruista.

Vivimos en una cultura donde la infidelidad es la regla. Nuestra cultura refuerza lo que la egoísta naturaleza infiel nos dicta. Somos animalitos salvajes que al ser guiados por el instinto terminamos dañando todo lo que se atraviese en nuestro camino. Se supone que la cultura, el entorno en el que crecemos tiene la responsabilidad de humanizarnos; de  propiciar el desarrollo de Habilidades Afectivas como el Autogobierno y la Empatía. El Autogobierno posibilita que  lleguemos a tener dominio sobre una de nuestras emociones más básicas e imperantes, el placer. La Empatía nos permite aprender a pensar en el otro antes de actuar, sentir el dolor, el daño que le causaríamos a nuestra pareja al serle infiel. Esto es lo que finalmente nos inhibe de ser infieles. Palabras más, palabras menos, la fidelidad se enseña y se aprende.

Yo viví  la infidelidad en carne propia. Cuando mi actual relación de pareja estaba en sus inicios, la infidelidad irrumpió en mi relación sin clemencia, sin piedad. Ahora lo puedo recordar sin rabia y sin dolor, porque logré perdonarme a mi misma y perdonar a mi pareja.

Sobreponerme a la infidelidad no fue una tarea para nada fácil, pero afortunadamente lo logré. Lo logré porque no me permití olvidarme de mí misma, por ir detrás del dolor  que me había causado mi pareja. Lo logré porque decidí sacar fuerzas desde lo más profundo de mi ser, para ponerle la cara al dolor  y hacerle saber que no podría conmigo. Lo logré porque enfoqué mi atención en identificar la enseñanza, la lección que la Vida quería darme. Lo logré porque luego de mucho darle vueltas a la situación, identifique con claridad que detrás de esa dificultad había una gran oportunidad de aprendizaje. Lo logré porque me permití conocerme mejor; saber de qué estaba hecha, qué quería, qué no quería, qué podía, para dónde iba y cómo llegaría. Lo logré porque acordé valorarme mejor; evaluar mis emociones, sentimientos y actitudes, evaluar mis creencias con respecto a la pareja, evaluar mis prácticas. Cuidarme más, apreciarme más.

En conclusión, lo logré porque gracias a que me permití acercarme aun más a mí misma, me perdoné por haber permitido que otra persona me causara un profundo Mal-Estar Afectivo.

Perdonar; definitivamente perdonar es lo que nos deja sintiéndonos mucho mejor, es lo que nos permite recuperar la tranquilidad perdida. Perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a nuestra pareja. Aunque -valga la salvedad- si bien es cierto estamos obligados a perdonar para recobrar el equilibrio, no estamos obligados a continuar en la relación y menos, cuando nuestra infiel pareja no deja ver una clara voluntad e intención de repararnos con hechos concretos, que contribuyan con nuestra tranquilidad.

Yo perdoné la infidelidad porque mi pareja realmente se esmeró en llevar a la práctica acciones concretas, que contribuyeron con mi tranquilidad. En vista que él manifestaba una férrea voluntad por repararme y arrepentimiento, -a mi criterio genuino- lo que hice fue apelar a mi sentido de justicia y a mi más profundo sentir para hacerle saber con firmeza cómo me podía reparar. Con criterio y consistencia puse sobre la mesa las nuevas reglas del juego. Él se dedicó a esforzarse cada día por cumplir una a una mis peticiones, aunque no fue nada fácil, tanto él como yo nos mantuvimos pacientes, porque comprendíamos que se requería tiempo para ir haciendo grandes consignaciones al banco de confianza que había quedado en déficit.

Acordamos que la confianza no se podía exigir, que era necesario construirla momento a momento, día a día. Y aunque por momentos él pretendía resistirse a ciertas reglas, mi firmeza y su voluntad lo volvían a encausar y lo obligaban a actuar coherentemente. Yo simplemente me pregunté a mí misma qué necesitaba para estar tranquila y me convencí de por qué, ciertas peticiones que le había hecho libres de caprichos o arbitrariedades, debían ser innegociables.

Sabia que debía mantenerme firme, de cualquier forma iba a ganar, si él demostraba con hechos concretos su intención de construir, sería el inicio de una relación más tranquila y productiva para los dos. Y si se negaba a dar, a reconocer, a reparar, a transformar de forma autentica esa dolorosa realidad; pues me liberaría de un nocivo vínculo y podría seguir avanzando por la vida sin culpa, sin cargas. Lo único que realmente temía perder era la buena relación que tenía conmigo misma. Temía perderme a mi misma, por eso sabía que debía ser coherente.

En términos generales yo perdoné la infidelidad  porque primero me perdoné a mi misma. Y segundo, porque mi pareja se dedicó a repararme conscientemente, con hechos concretos me demostró que estaba dispuesto a aprender a valorar, cuidar y apreciar lo que tenía conmigo.

Pero esto no fue suficiente, los dos estábamos plenamente conscientes de la egoísta naturaleza humana; recuerdo que por aquel entonces nos adentramos en la obra de un riguroso divulgador científico que ha estado presente desde que nos conocimos, Antonio Vélez, quien en su libro Homo Sapiens afirma lo siguiente:

“La tendencia natural de los humanos va dirigida a buscar novedad y variedad, movidos  por la inevitable pérdida  de interés sexual hacia la pareja ya conocida (…) Mirada desde el punto de vista evolutivo, la conducta poligámica amplía apreciablemente la variedad genética de los descendientes. Es una manera eficiente y placentera de potenciar el efecto de variabilidad inducido por la reproducción sexual, aunque no exenta de riesgos y costos. La tendencia a  la promiscuidad sexual, que tantos líos sociales acarrea, puede tener su asiento en viejos y resistentes genes heredados desde tiempos muy antiguos, cuando todavía era muy importante para el individuo tener muchos y variados descendientes. Ya no cumplen esa función pero siguen ahí.”

A todo esto le sumamos la inequidad de esta vibrante cultura, la cual nos lleva a tener creencias y prácticas que con frecuencia dejan en desventaja a la mujer.  Por ejemplo, estamos muy cercanos  de la postura frente a la infidelidad que existía en la cultura griega: “La infidelidad de la esposa, trae la desgracia al marido que se convierte en un  keratas,  el peor insulto que un griego puede recibir, un vergonzoso epíteto con connotaciones de debilidad e insuficiencia. Aunque es socialmente aceptable que una esposa tolere a un marido infiel, no lo es que un hombre tolere a una esposa infiel, y si lo hace, se le ridiculiza por  comportamiento poco viril.”[1]

Como diría Antonio Vélez, “en estos asuntos entra en acción el infaltable egoísmo humano, y de la mezcla surge una paradoja de la conducta, y ante todo, una injusticia: poligamia para mí; monogamia estricta para la pareja. Desde la perspectiva evolutiva se explica la injusticia, pues la justicia no ha sido nunca criterio de selección, y si lo ha sido la injusticia. (…) El impulso general es a ser polígamos de pensamiento, de intención, de deseo, aunque en más de una ocasión la poligamia factual no se lleve a cabo.”

Quienes hemos sido victimas de la despiadada infidelidad sabemos que el dolor que se siente es voraz y profundo. Ser victima de infidelidad nos deja  a todos por igual, sin distinción de sexo, sintiéndonos profundamente lastimados. Un eminente investigador del emparejamiento humano llamado David Buss comenta que “es doloroso ser la esposa de un hombre cuyos deseos de variedad sexual le conducen a la infidelidad. Y es igualmente doloroso ser el marido de una mujer cuyo deseo de proximidad emocional la conduce a buscar intimidad con otro hombre.”

Por todo  lo anterior, y actuando en concordancia con las investigaciones que ya veníamos haciendo sobre nuestro Mundo Afectivo, decidimos que era determinante para nuestra relación que nos dedicáramos de una vez por todas a Trabajar Juntos en la generación de recursos. Teníamos claro que una de las principales necesidades que debemos satisfacer en nuestra pareja es la de Atención, y que esa Atención esta representada en el Compartirse la mayor parte del tiempo para que sea posible un Conocimiento del otro cada vez mejor, y en esa medida una Interacción con el otro cada vez más efectiva, para que al final se obtenga como resultado un Aprecio mutuo cada vez más fuerte.

Entonces lo que hicimos fue fusionar nuestras pasiones, aptitudes, experiencias, talentos, sueños, afectos, creencias y dirigirnos en la misma dirección, ir detrás de los mismos sueños, de las mismas metas, de los mismos objetivos. Pasamos mucho tiempo juntos planeando, ejecutando y teniendo pequeñas victorias compartidas que  se han convertido en pegamento para nuestra relación. Realmente esto permite que se incremente el deseo de continuar construyendo juntos cada día.

Por otro lado, de esta forma también le ayudamos a nuestros organismos para que produzcan  de forma natural  la hormona de la confianza y del apego seguro: la oxitocina. La misma que producimos en gran cantidad las mujeres cuando tenemos un hijo.  Trabajar Juntos en la consecución de recursos definitivamente fue fundamental para nuestra relación. A propósito, existen estudios científicos que demuestran como los principales índices de infidelidad se presentan con compañeros de trabajo. Si trabajamos en la generación de recursos de la mano de nuestra pareja, reducimos considerablemente este riesgo.

Adicional a esto también Trabajamos Juntos en la Crianza de nuestros hijos y en la Construcción permanente de nuestra relación. A todo esto se le suma que gran parte de nuestro trabajo esta enfocado en la Orientación y Formación de Parejas. Parejas que quieran aprender a resolver sus conflictos para luego dedicarse a enseñarles a otras parejas a partir de su propia experiencia y de la formación que reciben con nosotros. Parejas que quieran dedicarse a trabajar como Parejas Formativas.

De esta forma NOS dedicamos a combatir nuestra egoísta naturaleza infiel.  Por esto y sólo por todo esto… Yo perdoné y superé la infidelidad de mi pareja.

¿Qué opinas?


[1] La evolución del deseo. Estrategias del emparejamiento humano. David Buss. Pag.206

PERDONARTE A TI MISMO: EL PRIMER PASO CUANDO QUIERES PERDONAR A TU PAREJA

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Es bastante recurrente que las relaciones de pareja repentinamente se hallen contaminadas por torrentes de Afectos Negativos. En múltiples situaciones, éstos surgen producto de la desavenencia ocasionada cuando alguno de los miembros con o sin intención, le causa algún daño al otro. Esto a su vez, lleva a la contra-parte afectada a experimentar una serie de afectos nocivos como dolor, sufrimiento, angustia, desconfianza, ira y otros, que de no prestarles atención adecuada y a  tiempo, terminan convirtiéndose en resentimiento, rencor, furia y hasta venganza.

Lidiar con este tipo de afectos negativos no es una tarea fácil, si les permitimos habitar nuestro Sistema Afectivo por un espacio prolongado de tiempo, sencillamente se adueñaran de nuestro sentir, pensar y actuar. Razón por la que resulta de crucial importancia identificar con exactitud lo que estamos sintiendo, aceptar y enfrentar los Afectos Negativos para después conscientemente dejarlos volar fuera de nosotros.

Durante los siete años que llevo navegando mar adentro en mi relación de pareja, he tenido que enfrentar fuertes tormentas que por momentos han amenazado con hacer naufragar la relación. Sin embargo, lo que me ha permitido continuar adelante ha sido el haber adoptado una postura activa y constructiva frente a esas emociones y sentimientos de  Mal-Estar.

En primer lugar me he permitido enfrentar cara a cara a mi ego herido. El ego es el primero en protestar por un agravio recibido. Enfrentar el ego resulta demasiado relevante en tanto que, es nuestro ego herido el que sangra, el que sufre, el que se sume en el dolor, el que tiene la necesidad de ofenderse profundamente y busca salidas desesperadas y egoístas para aliviarse. Si nos dejamos guiar por el petulante ego herido, no lograremos sobreponernos  a la situación para observarla y reflexionarla desde afuera con dignidad, tranquilidad, sensatez y cordura.

Si mantenemos centrada la atención en el daño causado por nuestra pareja, no seremos capaces de reconocer con tranquilidad y libres de culpa, que por acción u omisión somos corresponsables del Mal-Estar Afectivo que estamos experimentando. Por el contrario, si conseguimos poner nuestro ego a raya, si lo reducimos a su mínima expresión, seremos capaces de volcar nuestra atención hacia nosotros mismos. Este es un avance importante en la elaboración y construcción de un proceso para perdonarnos a nosotros mismos.

Perdonarnos a nosotros mismos es un proceso que exige profusa paciencia e inquebrantable voluntad.  Paciencia para soportar por algún tiempo el Mal-Estar propio de sentir y pensar que a nuestra pareja no le fue posible Valorarnos, Cuidarnos y Apreciarnos lo suficiente. Voluntad para llevar a cabo diariamente y a cada momento practicas que nos permitan enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo que queremos, en lo que sabemos, en lo que hacemos y podemos llegar a hacer y ser con todas nuestras habilidades y potencial. Esta es la mejor forma de evitar que los afectos negativos nos inunden, porque si lo permitimos, éstos nos arrebatarán nuestra preciada e invaluable tranquilidad.

Pensar en nosotros mismos  nos permite tener una mejor Autovaloración. Es decir nos permite evaluarnos mejor, tomar conciencia de todo lo que queremos y no queremos, de todo lo que sabemos y no sabemos, de todo lo que podemos y no podemos, de todo lo que creemos, de todo lo que soñamos y la forma en que podemos materializar esos sueños. Una justa y en lo posible objetiva valoración de nosotros mismos nos permitirá sentir aprecio y estima por nosotros mismos. De esta forma estaremos contribuyendo considerablemente con el cuidado de nuestra valiosa Salud Afectiva.

Sin darnos cuenta, nuestros afectos negativos poco a poco empezarán a transformarsen en Afectos Saludables. Al margen del daño que otro nos pueda causar, tenemos la responsabilidad de transformar esa realidad en una oportunidad para conocernos y valorarnos más y mejor. Tenemos la responsabilidad de cuidarnos y esto implica enfocar nuestra atención en nosotros mismos, en lo mucho que valemos. Es conveniente apelar al Sentido de Autocuidado  para que la rabia, la frustración, la angustia, el resentimiento y todas las emociones y sentimientos negativos que podamos experimentar, se vayan disipando producto de no permitir que la causa de esos afectos nocivos anide en nuestros pensamientos.

Este es un paso importante, si lo practicamos conscientemente con toda seguridad, nos dejará sintiéndonos mucho mejor con nosotros mismos. Lo puedo afirmar categóricamente, por experiencia propia sé que  ¡¡¡funciona!!!

Ahora es necesario tener en cuenta un segundo elemento, o mejor dicho un segundo actor, nuestra pareja. En este caso hay que apelar a la Valoración Interpersonal. Evaluar con justicia y sin apuros el comportamiento de nuestra pareja; lo que han sido sus hechos, su historia, su aporte a la relación, las causas que le llevaron a tener un comportamiento egoísta que nos lastimó, la razón por la que actuó sin pensar en el daño que sus acciones podían ocasionar, los afectos  y creencias que suelen motivar sus actitudes. En síntesis, es necesario que hagamos una concienzuda y lo más objetiva posible,  Lectura Afectiva de nuestra pareja.

Lo que viene después es valentía, carácter, criterio y firmeza para tomar decisiones. Si luego de una concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, (sin permitirnos caer en el Autoengaño, sin ver lo que queremos ver, sólo viendo lo que han sido y son los hechos, la realidad) llegamos a la conclusión que lo más sensato es no continuar con la relación… Pues de todas formas estaremos haciendo lo correcto en tanto que seremos capaces de sacarle provecho al  aprendizaje de esa vivencia. Si nuestros afectos están en paz y tranquilos, no estaremos sufriendo por algo que ya esta fuera de nuestro control, y en esa medida seremos capaces de perdonar,  aunque perdonar no siempre implique tener un vínculo con quien nos causó algún daño. Es posible perdonar y tomar distancia cuando las circunstancias así lo ameritan.

Pero si la conclusión a la que llegamos luego de esa concienzuda Lectura Afectiva de nuestra pareja, es que definitivamente vale la pena continuar apostándole a la relación porque los hechos demuestran que aunque en un momento determinado, nuestra pareja actuó sin pensar en el daño que podía ocasionar; tiene voluntad para repararnos y sus actuaciones no han tenido una mala intención de fondo…. Lo que nos queda es asumir una Actitud Formativa y constructiva. Mantener nuestros afectos en paz y tranquilos, evitar  juzgar, comunicar con firmeza y asertividad cual es nuestra postura y como esperamos ser reparados. Estar receptivos y atentos a los actos de reparación que a cada momento debe llevar a la práctica nuestra pareja; como muestra de su voluntad para continuar construyendo la relación y como muestra que es consciente y reconoce el  daño que causó.

En últimas, con todo esto nosotros mismos seremos los más beneficiados. Aunque nuestra relación de pareja continúe o no, seremos capaces de perdonar y el perdonar nos permite ir por la vida ligeros de cargas, libres de culpa, con la consciencia despierta y tranquila. Perdonar nos permite mantener una óptima relación con nosotros mismos. Tener una óptima y satisfactoria relación con nosotros mismos, es lo que nos da la Fortaleza Afectiva necesaria para continuar avanzando con dignidad y decisión; para convertir las dificultades en aprendizajes y oportunidades, para empezar de nuevo una y otra vez, para aprovechar al máximo y con denodado entusiasmo este corto viaje por la fascinante existencia humana.

CON SENTIDO DE COMUNIDAD

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Tener un Sentido de Comunidad  resulta de vital importancia para cualquier animal social. Ser parte de  la seguridad que proporciona el poder del grupo se convierte en una cuestión de vida o muerte. Reducir el grado de vulnerabilidad ante los depredadores, sentir confianza y resguardo en el entorno; proporciona al sistema emocional de cualquier animal social la tranquilidad necesaria para continuar adelante con la tarea de supervivir.

Para el animal social llamado Humano, el Sentido de Comunidad se constituye en una autentica Necesidad Vital. Nuestra natural condición gregaria, hace que la vida en Comunidad nos sea tan necesaria como dormir o comer. En gran medida nuestro equilibrio tanto físico como mental depende de sentirnos identificados, apoyados, acompañados y pertenecientes a algo más grande o más fuerte que nosotros mismos. Asimismo, la Comunidad representa el ámbito más idóneo para desarrollar Habilidades Afectivas interpersonales y sociogrupales, que le permiten al individuo actuar basado en actitudes y valores tales como la cooperación, la empatía, la asertividad, la reciprocidad, la generosidad, la responsabilidad, el respeto, la solidaridad, etc.

Este Sentido de Comunidad -se supone- debería  ser proporcionado inicialmente por el primer grupo en el que participamos, nuestro grupo familiar. Allí deberíamos encontrar claramente definido un sistema de creencias, afectos y prácticas compartidas, con las cuales pudiéramos sentirnos plenamente identificados. Pero la realidad muestra que la institución familiar es cada vez más frágil e inexperta con respecto a  la forma de suministrar un auténtico Sentido de Comunidad.

Ahora que pienso en todo esto, llegan a mi memoria los escritos de una pareja de esposos y honorables prospectivistas que aprecio enormemente por los valiosos aportes que le han hecho a nuestro trabajo, Alvin y Heidi Toffler. A propósito de la importancia del Sentido de Comunidad ellos señalan que: “Toda sociedad debe engendrar un sentimiento de comunidad. La comunidad excluye la soledad. Da a la gente una sensación vitalmente necesaria de pertenencia. Sin embargo, actualmente las instituciones de las que depende la comunidad se están desmoronando. (…) El resultado es una plaga, en constante aumento, la soledad. (…) No obstante, la comunidad exige algo más que lazos emocionalmente satisfactorios entre los individuos, requiere también fuertes lazos de lealtad. Del mismo modo que echan de menos la compañía de otros individuos, millones de personas se sienten hoy igualmente alejadas de las instituciones de que forman parte. Anhelan instituciones dignas de su respeto, su afecto y su lealtad. (…)

Cuanto más individualizados somos, más difícil nos resulta encontrar un compañero o un amante que tenga los mismos intereses y aficiones, valores, horarios y gustos. Los amigos son también más difíciles de abordar.  (…) El resultado es la formación de muchas relaciones mal armonizadas. O la ausencia total de relaciones.”[1]

Tener un Sentido de Comunidad se constituye en una imperiosa necesidad humana, que de no ser satisfecha lleva al individuo a sentirse profundamente solo, desamparado e intranquilo; instintivamente sabemos que al no contar con el apoyo de una Comunidad, somos mucho más vulnerables a los desafíos propios del Vivir y Convivir. Sin un Sentido de Comunidad la vida pierde su sabor y color original, la vida se vuelve insípida y gris.

Con Sentido de Comunidad

Todas estas inquietudes venían rondando en nuestras mentes y  poco  a poco fuimos comprendiendo que si tanto nos inquietaba esta realidad, pues teníamos la responsabilidad de contribuir en algo para transformarla. Aun recuerdo con claridad aquella tarde en la que después de una caminata a la montaña y de largas conversaciones, concluimos que todo el trabajo que estábamos haciendo y queríamos  llegar a hacer con la Formación Afectiva, no debía desarrollarse en el marco de una fundación, ni de un centro de formación como alguna vez pensamos. Sino en el marco de una Comunidad. A partir de ese momento cobro pleno sentido la COMUNIDAD FORMATIVA  EL TALLER. Una Comunidad que gira en torno a una Doctrina: la AFECTOLOGÍA. Esta tiene como objeto de estudio el Sistema Afectivo Humano. Su principal función es la de permitirnos aprehender a Vivir y a Convivir. La llevamos a la práctica ejerciendo el Oficio de la Formación Afectiva.

Esta es una de nuestras principales motivaciones, trabajar para que nuestra Comunidad pueda crecer. Pero no descontroladamente, tenemos prácticas artesanas y por lo tanto creemos en el crecimiento controlado. Queremos hacerla crecer hasta completar solamente 88 miembros. Ese es nuestro objetivo, una Comunidad de 88 Formadores Afectivos. Quienes a su vez tendrán la posibilidad de crear su propia Comunidad de Formadores Afectivos.

Actualmente contamos con la presencia de valiosos seres humanos que le han ido aportando a

En Comunidad

esta construcción desde sus vivencias y saberes. Por ejemplo, quiero mencionar a Aura; una mujer valiente, persistente, perseverante, maternal, cálida, comprometida y muy hábil para vivir. Mary; una mujer afable, respetuosa, generosa, solidaria y con mucho temple y paciencia para sortear los desafíos que la vida le ha impuesto. Cony; una mujer autodidacta, estratégica, de amabilidad perenne, sensible, afectuosa, enérgica, llena de ganas de existir y aportarle a los demás. Estas tres mujeres tienen algo en común que me llama la atención: son mujeres que se han hecho a sí mismas, son mujeres que han sabido sortear hábilmente las dificultades que les ha planteado la vida y han encontrado  en éstas oportunidades para avanzar.

En Comunidad

Martín; un hombre noble, muy perseverante, exigente consigo mismo, lleno de voluntad, disciplina y dedicación con sus compromisos. Diana; una mujer inquieta por encontrarse consigo misma y sensible frente a la importancia de llegar a tener un satisfactorio desempeño en los roles de pareja y crianza. Gladys; una mujer benevolente, llena de esperanza, paciencia y fortaleza para tomar decisiones trascendentales. También  están parejas como Erika y Luis;  una pareja que ha manifestado su deseo de formarse para llegar a desempeñarsen como Formadores Afectivos de Pareja. Olga y Walter; una pareja con la que nos hemos identificado debido a que la principal causa de sus conflictos nosotros también la hemos vivido. Y  jóvenes como Juan Pablo, Melany, Damian, Sander y otros con quienes tenemos planes de trabajar en colegios haciendo obras de teatro mientras practicamos la Formación Afectiva. Por otra parte, están los casos de orientación en su etapa inicial y cuyas historias le aportan considerablemente a nuestras vivencias y experiencias.

En fin, desde tiempos remotos la vida en comunidad le ha permitido a nuestra especie evolucionar, la razón es sencilla y practica: <<la vida en Comunidad propicia la cooperación>>. Siempre será mejor cooperar que competir. La cooperación al interior de una Comunidad se ve representada principalmente en el incremento de los Recursos Afectivos (vínculos), Cognitivos (conocimientos) y  Materiales (dinero), de cada uno de sus miembros.

Uno de nuestros principales propósitos con la COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER, es contribuir con el Desarrollo Afectivo, construir conocimiento colectivo y mediante el Oficio del Formador Afectivo incrementar los ingresos económicos de sus miembros.  Nos asiste la plena convicción que con trabajo, dedicación y absoluto compromiso poco a poco este propósito será una grandiosa y feliz realidad. Por ahora solo resta decir: ¡¡¡Que viva y siga viviendo la COMUNIDAD FORMATIVA EL TALLER, nuestra sociedad la necesita con urgencia!!!


[1] La Tercera Ola. Alvin Toffler.Pag.355,357

CREAR CONEXIÓN AFECTIVA: EL PROPÓSITO DE LA CRIANZA FORMATIVA

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MAYO 5 DE 2013 053 

“Para ser un buen padre o una buena madre hace falta un alto grado de destrezas aprendidas” Richard Sennett.

Existe un oficio que ha acompañado y acompañará por siempre la existencia del ser humano, el oficio por antonomasia más exigente, de mayor cuidado, el más complejo, definitivo, demandante, el que más sabiduría, conocimientos y práctica requiere, el que más dicha y satisfacción otorga cuando se desempeña de forma consciente, esmerada, dedicada. Oficio que no obstante su importancia, es tomado muchas veces a la ligera, prestándosele poca o ninguna atención; y por ende, termina convirtiéndose con frecuencia en fuente de desdicha y angustia permanente.

Este oficio tan determinante para la vida del ser humano no puede ser otro que el Oficio de la Crianza. El desempeño que tengamos en este oficio determina en gran medida nuestra felicidad o infelicidad. Razón de peso para trabajar decididamente en hacer bien la tarea desde el comienzo, en hacer la tarea a tiempo. Hoy más que en cualquier otra época este oficio demanda especial atención si tenemos en cuenta que “la cultura occidental ha cambiado los patrones de educación familiar. Hemos pasado de una estructura educativa basada en la autoridad, a otra más indulgente, que quiere estar basada en la amistad de padres a hijos, en el convencimiento y no en la orden, en ideas igualitarias aplicadas a la familia. Hay cierta alergia ante la norma (…). Todo el mundo piensa que habría que restaurar algún tipo de autoridad, pero para empezar no podemos siquiera utilizar esta palabra que suena a dictadura.”[1]

Mientras sigamos oscilando  en extremos autoritarios, permisivos -y lo que es peor- indiferentes; se mantendrán los comportamientos agresivos, desafiantes, pendencieros, retraídos, egoístas, tiranos, déspotas, asociales, antisociales que tanto perturban la vida familiar, comunal y social.

La  creciente tendencia de madres-padres que no saben qué hacer con sus hijos, se constituye en un poderoso argumento que da cuenta de la necesidad imperante en nuestra sociedad de <<Nuevos Modelos de Crianza.>>  Modelos que indiquen qué hacer con nuestros hijos, por qué  hacer algo determinado y cómo hacerlo.

Ahora bien, describir y presentar esta realidad no es que sea un gran  aporte, eso lo tenemos claro. Nuestro interés va mucho más allá, nuestra motivación es intrínseca, viene de nuestras más profundas convicciones. Por esta razón nos interesa proponer alternativas viables a los modelos de crianza imperantes en nuestra sociedad (crianza permisiva, crianza autoritaria, crianza indiferente), cuyas dinámicas de extremos no permiten disfrute autentico en elOficio de la Crianza, sino que más bien hacen de la crianza un suplicio, un constante sufrimiento.

Para esto, nos hemos basado en nuestra Experiencia Vital como formadores de dos personitas maravillosas (nuestros hijos Orianna y Dante). En nuestra Experiencia Conceptual, como constructores de una propuesta teórica a partir de la cual es posible comprehender e interpretar de forma precisa las diferentes variables y necesidades biológicas, psicológicas, socioantropológicas que intervienen en el Oficio de la Crianza y afectan el sentir, el pensar y el actuar del ser humano. Asimismo, nos basamos en nuestra Experiencia de Trabajo como Formadores Afectivos que promueven, enseñan y practican la Crianza Formativa.

De esto es precisamente de lo que queremos hablarte, de un Modelo de Crianza acorde a las  permanentes necesidades humanas, acorde a las actuales y futuras demandas socioculturales. De un modelo que permite encauzar el Oficio de la Crianza para que sea lo que debe ser:  una fuente de satisfacción, disfrute, orgullo y mucha, pero mucha felicidad. Queremos hablarte  del  Modelo de Crianza Formativa.[2]

Sin más preámbulo, queremos compartirte el Propósito del MODELO DE CRIANZA FORMATIVA, es muy amplio, pero se puede sintetizar en tres palabras: CREAR CONEXIÓN AFECTIVA.

La Conexión Afectiva nos da  la posibilidad de influenciar tanto como queramos en el sentir, pensar y actuar de nuestros hijos. Nos da la posibilidad de ser una autoridad, un modelo a seguir y a mejorar por parte de nuestros hijos. Nos da la posibilidad de ganarnos el respeto de nuestros hijos y así, convertirnos en la  primera persona a la que asistan en busca de orientación, de consejo oportuno, de apoyo seguro. Nos da la posibilidad de ser sus guías en el agreste, turbulento, revoltoso, desafiante, fascinante, grandioso, majestuoso camino de la vida. Si no logramos hacerlo, lo harán con mucha más facilidad sus “amigos”, los  <grupos de pares>  donde suelen participar nuestros hijos. El “pequeño problema” radica en que muchas veces estos <grupos de pares> no son muy formativos que digamos, y se aprovechan de las frágiles personalidades, para manipular sus mentes e inundarlas con creencias, afectos y practicas  que pueden resultar muy nocivas, muy destructivas.

¿Pero, y cómo se crea Conexión Afectiva? Preocuparnos menos y ocuparnos más de nuestros hijos. De eso se trata. Preocuparnos menos por su mal comportamiento y ocuparnos más de generar estrategias, acciones concretas que permitan suplir sus necesidades. Sí. Así es, si queremos Crear Conexión Afectiva con nuestros hijos y gozar de la satisfacción que esto le otorga a nuestra existencia, debemos satisfacer las necesidades Biopsicosociantropológicas de nuestros hijos. Veamos de qué se trata.

Dice el prolífico pensador, investigador y cultivador de reflexiones afectivas José Antonio Marina,[3] que si queremos construir una conexión emocional profunda con alguien, debemos atender las necesidades de esa persona tanto como nos sea posible. Pues bien, para el Modelo de Crianza Formativa esta tesis aplica perfectamente. La Conexión Afectiva con nuestros hijos se logra si nos ocupamos de satisfacerles tres tipos de necesidades:

1. Necesidades Biológicas

2. Necesidades Psicológicas

3. Necesidades Socioantropológicas

 

1. NECESIDADES BIOLÓGICAS (Básicas y Complejas)

Necesidades Biológicas de nuestros hijos

Sabemos que lo mínimo necesario para que un animal humano se mantenga vivo físicamente  y pueda cumplir con el ciclo natural de nacer, crecer, reproducirse y morir, es sumamente básico; no va más allá de comida, rancho y harapos. Sin embargo, no es raro encontrar que en no pocos casos, lo más elemental para sobrevivir, no es satisfecho por parte de madres y padres indiferentes frente a  la crianza de sus hijos. Para empezar bien nuestra tarea y avanzar en el propósito de Crear Conexión Afectiva, debemos asegurarnos que nuestros hijos tengan satisfechas sus Necesidades Biológicas Básicas de Alimentación, Vivienda y Vestido, así les damos la sensación de  tranquilidad, seguridad, confianza que repercute en una mejor disposición a nuevos aprendizajes. Asegurada la satisfacción de estas necesidades, es preciso pensar en satisfacer las Necesidades Biológicas Complejas. Estas radican en proporcionarles a nuestros hijos un Sentido de Comunidad.

Como animales sociales que somos necesitamos del otro y de los otros para que nuestra existencia sea más satisfactoria y menos vulnerable a la Soledad. Necesitamos sentirnos parte de algo, identificados con algo. Necesitamos del poder del grupo, de la construcción colectiva, de la cooperación, del apoyo mutuo,  de tener a quien cuidar y quien nos cuide, de tener a quien apreciar y quien nos aprecie, de tener a quien acompañar y quien nos acompañe, necesitamos de la Vida en Comunidad. Por esta razón, debemos asegurar que el Grupo Familiar (primer grupo en el que participan nuestros hijos) sea un poderoso campo de entrenamiento, donde se ejerciten en el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales[4] con el propósito de garantizar un óptimo desempeño en la interacción con los grupos donde deben participar durante toda su vida (grupos de amigos, de estudio, de trabajo, de recreación, de formación etc.).

Si no propiciamos el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales como el Conocimiento y la Valoración (evaluación de las creencias, roles, afectos y prácticas) del grupo; si no contribuimos con el aprehendizaje de una respetuosa y responsable Interacción con el grupo, fundamentada en el cumplimiento de deberes, respeto a las figuras de autoridad, trato interpersonal generoso, empático y asertivo; si no inculcamos una sana aceptación de sanciones cuando se cometen actos irrespetuosos e irresponsables con el grupo. Sencillamente estaremos condenando a nuestros hijos al rechazo  social a tener serias dificultades para ser aceptados por los demás y por ende al aislamiento, a la Soledad. Estaremos condenando nuestros hijos a ser mucho más vulnerables por no hacer parte de una vida de grupo, por no tener un pleno Sentido de Comunidad.

“Para educar a un niño hace falta una Tribu.” José Antonio Marina.

2. NECESIDADES PSICOLÓGICAS (Básicas y Complejas)

Necesidades Psicológicas de nuestros hijos

Los animales que pertenecemos a la especie humana somos en extremo dependientes. Tardamos varios años en aprender a valernos por nosotros mismos, en ganar algo de autonomía; desde que nacemos necesitamos de extensos cuidados y  sobre todo, de una gran oferta de Alimento Afectivo que se suple con mucha <<Atención>> por parte de nuestra madre y demás tutores. Es una regla natural, y pasarla por alto impide que nuestro proceso de crecimiento y desarrollo -tanto físico como mental- sea óptimo. Necesitamos recibir Atención de nuestro entorno, pero también brindar Atención. La Atención es uno de los Recursos Psicológicos más valiosos que tenemos los seres humanos, pero también el más difícil de mantener encauzado. Nuestra vida esta rodeada de múltiples estímulos externos que compiten constantemente por robar nuestra Atención (conflictos interpersonales, problemas económicos, caer en adicciones, las cosas materiales, el sexo, la televisión, el mundo virtual, la educación, y un sin fin de cosas más…). El reto consiste entonces, en hacer constantemente esfuerzos adicionales para que nuestra Atención se mantenga centrada en Actividades Constructivas.

Volvamos al punto. Dentro de las Necesidades Psicológicas Básicas que debemos satisfacer en nuestros hijos se encuentra la de Atención. Prestarle Atención a nuestros hijos es lo mínimo que debemos hacer para contribuir con su Salud Afectiva y por supuesto, para Crear Conexión Afectiva. Cuando estamos llevando a cabo concientemente el Oficio de la Crianza; gran parte de nuestra Atención la enfocamos en nuestros hijos, lo cual es muy favorable y se verá gratamente recompensado con el orgullo que sentiremos al ver que nuestro hijos son seres seguros de si mismos y con Fortaleza Afectiva. Ahora bien, ¿Cómo podemos prestarles Atención Activa  a nuestros hijos? El principal elemento a tener en cuenta es el Compartirse.

Debemos aprehender a compartirnos tanto como sea posible con nuestros hijos. Para que se produzca Conexión Afectiva no podemos compartirnos de cualquier forma y sin un propósito claro. Es necesario que busquemos a nuestros hijos en su mundo, es allí donde debemos compartirnos con ellos, en sus intereses, en sus creencias, en su quehacer diario, en sus gustos y disgustos, en sus angustias e inquietudes, en sus penas, en sus glorias, en sus derrotas, en sus victorias. En fin, debemos convertirnos en visitantes asiduos al mundo de nuestros hijos, con el propósito de obtener información de ellos; así podremos conocerlos y comprehenderlos más y mejor. Si los conocemos más y los comprendemos cada vez mejor, necesariamente nuestras interacciones serán mucho más fluidas, efectivas y constructivas.

Ahora bien, si queremos que la tarea quede completa es necesario que también los invitemos a nuestro mundo. Que nos compartamos con nuestros hijos en lo que somos, en lo que hacemos, en lo que queremos, en lo que sabemos, en lo que anhelamos, en lo que logramos, en lo que fracasamos. Debemos permitir que nuestros hijos obtengan conocimiento de nosotros llevándolos a nuestro mundo.  En cuanto más nos compartamos con nuestros hijos, más conocimiento obtendremos de ellos y ellos de nosotros. En cuanto más conocimiento mutuo exista, más acertadas y efectivas serán nuestras interacciones. En cuanto más acertadas y efectivas sean nuestras interacciones más reciprocidad en el Aprecio habrá. En cuanto más reciprocidad en el Aprecio haya, más Conexión Afectiva se generará.

Al prestarle Atención a nuestros hijos estamos satisfaciendo sus Necesidades Psicológicas Básicas. Pero ahí no termina nuestra misión, también debemos satisfacer sus Necesidades Psicológicas Complejas. Estas se centran en el suministro de Estructura. De lo hábiles que seamos para suministrar Estructura (influenciarlos en lo que deben hacer, por qué lo deben hacer y cómo lo pueden hacer) a nuestros hijos depende lo que llegarán a Ser, a Saber y a Hacer.

Específicamente debemos suministrar a  nuestros hijos tres tipos de Estructura: Afectiva, Cognitiva, Expresiva.

La Estructura Afectiva tiene como propósito que nuestros hijos aprehendan a <<Interactuar>> consigo mismos, con los otros y con los grupos. Esto puede ser posible si ellos logran reconocer y comprehender, el funcionamiento del Sistema Afectivo. El Sistema Afectivo esta constituido por Herramientas Afectivas[5] (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores, Principios) y Habilidades Afectivas[6] (Intrapersonales, Interpersonales, Sociogrupales). Para que nuestros hijos puedan tener un óptimo Desarrollo Afectivo es necesario que aprehendan cómo utilizar las Herramientas Afectivas y a desarrollar  Habilidades Afectivas.

Las Herramientas Afectivas y las Habilidades Afectivas nos permiten sentir, pensar y hacer. Si por el Sistema Afectivo de nuestros hijos circula la mayor parte del tiempo Emociones, Sentimientos y Actitudes positivas, tendrán más posibilidades de llegar a actuar basados en Valores. Estos habilitan el sentir y pensar, para que las  actuaciones de nuestros hijos tengan en cuenta el Bien-estar de su entorno; familiar, comunal y social. Si las actuaciones de nuestros hijos están guiadas principalmente por Valores, tendrán más posibilidades de llegar a actuar basados en Principios. Al llegar a actuar basados en Principios serán capaces de ir  más allá  de si  mismos, de su entorno más cercano. Actuar basados en Principios implica que nuestros hijos en su adultez contarán con un interés y un accionar genuino que contribuye con el avance de la especie humana, con el Bien-estar de la humanidad.

En la medida que su Sistema Afectivo se desarrolle mediante el uso apropiado de  Herramientas Afectivas (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores y Principios) y la puesta en práctica de Habilidades Afectivas (intrapersonales, interpersonales, sociogrupales), sus interacciones consigo mismos, con el otro y con los otros serán mucho más constructivas, eficientes y provechosas. Veamos ahora cuáles son las Habilidades Afectivas (intrapersonales, interpersonales, sociogrupales) que junto con las Herramientas Afectivas (Emociones, Sentimientos, Actitudes, Valores, Principios) integran el Sistema Afectivo.

Nuestros hijos aprehenderán a relacionarse adecuadamente con ellos mismos mediante el desarrollo de Habilidades Afectivas Intrapersonales como el Autoconocimiento (les permite a nuestros hijos saber quienes son, qué quieren, para qué son buenos). La Autovaloración (les permite tener una autoestima estable, tener capacidad para evaluar su desempeño en sus diferentes roles y tener pleno sentido de autocuidado). La Autoadministración (les permite hacer un manejo adecuado de los recursos psicológicos como el tiempo, la atención, los vínculos el conocimiento y de los recursos materiales como el dinero). El Autogobierno (les permite aprehender a manejar dos emociones fundamentales; el placer y la ira).

Para que aprehendan a Interactuar con los otros es necesario el desarrollo de Habilidades Afectivas Interpersonales como el Conocimiento Interpersonal (les ayuda a saber de quién se están rodeando, que afectos y creencias motivan el comportamiento del otro), la Valoración Interpersonal ( les ayuda a evaluar a los demás, a leer la intención del otro y cuando es preciso, a cuidar y apreciar al otro), la Interacción interpersonal (les ayuda a fortalecer los vínculos mediante la práctica de  habilidades como la Empatía y la Asertividad). Por último, para que aprehendan a interactuar con los grupos es necesario el desarrollo de Habilidades Afectivas Sociogrupales como el Conocimiento Sociogrupal (contribuye con la facilidad para ser aceptado y reconocido en los grupos donde desean participar)  la Valoración Sociogrupal (contribuye con la capacidad para evaluar la conveniencia de participar en un determinado grupo) la Interacción Sociogrupal (contribuye con la puesta en práctica de valores como el respeto y la responsabilidad).

Bien, hasta aquí vimos a grandes rasgos en que consiste la Estructura Afectiva que deben tener nuestros hijos. Ahora veamos rápidamente en que consiste la Estructura Cognitiva.

El suministro de Estructura Cognitiva tiene como propósito que nuestros hijos aprehendan a <<Pensar>>. Para esto es necesario que  desarrollen habilidades para Leer, Escribir y Enseñar. Asegurarnos que nuestros hijos aprehendan a acceder al conocimiento mediante la puesta en práctica de Habilidades Lectoras, contribuye con la formación de criterio propio, con la capacidad para argumentar, con la habilidad para interpretar, para comprehender, con la capacidad para proponer, para crear, con el fortalecimiento de su mente para evitar que sean fácilmente influenciables, manipulables. Así mismo, la destreza que desarrollen para Escribir les permitirá aprehender a comunicar con facilidad, a procesar la información, a interiorizar de forma más efectiva los conocimientos aprendidos, a  hacer interpretaciones mucho más certeras y profundas, a tener un mayor grado de comprehensión de la realidad. Y al ejercitarse en la Enseñanza de lo aprendido, siempre se generarán nuevos aprendizajes, nuevas interpretaciones, nuevos avances,  nuevas construcciones colectivas del conocimiento, que a su vez, permitirán la generación de conocimiento mucho más relevante. Por último, pero no por ello menos importante, se encuentra la Estructura Expresiva.

El propósito de la Estructura Expresiva es el de enseñarle a nuestros hijos a <<Trabajar.>> La mejor forma de enseñar a nuestros hijos a trabajar es brindándoles las oportunidades, posibilidades,  y recursos mediante los cuales sea viable Explorar, Identificar y Desarrollar su Talento[6]. Nuestra sociedad demanda trabajadores, pero no cualquier tipo de trabajador, se requieren Trabajadores Talentosos. El desempleo se encuentra en ascenso constante, un cartón que nos acredite  como profesionales ya no es garantía de nada, de hecho,  hay sobreoferta de profesionales, pero escasez de Talentosos.

Vale la pena apostarle al Talento. Vale la pena ocuparnos de Explorar el Talento de nuestros hijos. Esto lo podemos llevar a cabo, exponiéndolos a diferentes escenarios, espacios,  vivencias. Más específicamente debemos exponerlos a Experiencias Práxicas (deportes, tecnología, naturaleza, expresión corporal, etc). Experiencias Psicológicas (hablar en público, liderar grupos, enseñarle a los demás). Experiencias Conceptuales (grupos de ciencia, de investigación). Experiencias Artísticas (literatura, música, danza, pintura, teatro). De esta forma podremos observar -bien sea por nuestra cuenta, o con ayuda de conocedores del tema- el desempeño que tienen nuestros hijos en cada una de estos mundos con respecto al promedio. Podremos observar la facilidad con que realizan una determinada actividad, el grado de concentración que alcanzan, con qué aptitudes cuentan, etc.

También es clave tener en cuenta el conocimiento de si mismos (Autoconocimiento) que tengan nuestros hijos, pues les permitirá  saber que quieren, que les gusta realmente, con qué se siente más cómodos, en que espacios se desenvuelven con más facilidad y disfrutan más. Lo que viene después es la Identificación del Talento. Si la exploración fué lo suficientemente nutrida; la observación sistemática y nuestro hijo cuenta con habilidad para evaluarse a sí mismo (Autovaloración); con toda seguridad se podrá saber con claridad para qué es bueno, en qué se puede desarrollar, a qué se puede dedicar, en que campo puede llegar a ser un Trabajador Talentoso. Cuando se llega a este punto, lo que resta es Desarrollar el Talento. La clave para el Desarrollo del Talento radica en saber acceder al conocimiento propio del campo de interés y practicar, practicar, practicar y practicar. Se deben acumular horas y Horas de Practica, exactamente un mínimo de 10.000 Horas de Práctica (de acuerdo con los expertos en el tema) son las necesarias para desarrollar un talento.

De esta forma, nuestros hijos serán personas que disfrutan  y sienten pasión por lo que hacen. No tendrán que resignarse con lo que les toca hacer, sino que harán lo que realmente les gusta,  podrán dedicarse a eso para lo que verdaderamente son buenos. Podrán ser creadores en su campo, aportarle a la sociedad a partir de su saber y por supuesto podrán Conquistar su Autonomía. Esta es la mejor forma de enseñarle a trabajar a nuestros hijos; brindándoles las herramientas necesarias para que logren convertirse en Trabajadores Talentosos. ¿Qué te parece?

Si suministramos una sólida y clara Estructura a nuestros hijos, sus vidas no carecerán de Sentido. Por lo tanto, contarán con la suficiente Fortaleza Afectiva que les previene de caer en sórdidos  estados de Depresión. Hasta aquí, te hemos mostrado a grandes rasgos cuales son las Necesidades Biológicas y Psicológicas que debemos satisfacer en nuestros hijos. Ahora te contaremos como podemos contribuir con la trascendencia, con el pleno Sentido de Vida, con el Reconocimiento Social y con la forma en que nuestros hijos le pueden aportar a la sociedad.  Te hablaremos de las cruciales Necesidades Socioantropológicas.

3. NECESIDADES SOCIOANTROPOLÓGICAS (Básicas y Complejas)

Necesidades Socioantropológicas de nuestros hijos.

Es posible que el lugar que ocupamos en la sociedad en parte, lo determine la artificiosa creencia del “éxito.” Es posible que la primera relación práctica que se hace al pensar en el constructo “éxito” tenga que ver con la capacidad de un individuo para acumular riqueza material.  Es posible que algunos individuos adopten esta creencia, como el único camino posible para satisfacer la humana necesidad de Reconocimiento Social. Es posible que debido a la imperante inequidad social muchos se sientan profundamente frustrados, en su intento por obtener reconocimiento social a través de la acumulación de riqueza material. Es posible que quienes logren algo de reconocimiento por haber acumulado riqueza material, se hayan olvidado de acumular Riqueza Afectiva y Riqueza Intelectual, y por ende lleven vidas carentes de Significado Vital, vidas carentes de Sentido.

Para quienes no tenemos como fin último en la vida el “ser exitosos” sino vivir una Vida Gratificante, podemos optar por el auténtico Reconocimiento Social que se obtiene como recompensa por trabajar ardua y dedicadamente en la construcción de los roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). Sin ninguna otra pretensión más que la de hallarle pleno Significado Vital a nuestra existencia mediante el Aporte Social  que podemos hacer, al construir una sólida relación de pareja, al criar hijos talentosos para vivir, convivir y supervivir, al trabajar en aquello que nos apasiona y nos da la tranquilidad necesaria para pensar en los demás, para hacer posible que nuestro trabajo contribuya con nuestro Bien-estar y con el Bien-estar de nuestro entorno.

Una buena forma de ayudarle a nuestros hijos a suplir la Necesidad Socioantropológica Básica de Reconocimiento Social consiste en prepararlos, en formarlos para que logren tener un satisfactorio desempeño en los roles de la adultez. Como ya lo mencionamos; en el rol de pareja, en el rol de padre-madre, en el rol de trabajador. De esta forma, nos aseguramos que nuestros hijos obtengan Reconocimiento Social por la capacidad para construir una sana, fructífera y satisfactoria relación de pareja que sea fuente de felicidad. Por la capacidad de ser padres-madres, comprometidos y dedicados conscientemente al Oficio de la Crianza, a la formación de seres humanos bondadosos, altruistas, benevolentes.Por lacapacidad para desempeñarse como Trabajadores Talentosos, haciendo lo que les gusta, lo que realmente les apasiona,  y no lo que les toca. 

El auténtico Reconocimiento Social es el resultado de querer, saber y trabajar dedicadamente para tener un óptimo desempeño en cada uno de nuestros roles de la adultez (pareja, madre-padre, trabajador). La mayor parte de nuestras vidas la pasamos siendo adultos, por esto, desde el Modelo de Crianza Formativa propendemos por el desarrollo de Habilidades Afectivas que nos permitan y les permitan a nuestros hijos tener un óptimo desempeño en dichos roles. Al asegurarnos que nuestros hijos suplan su necesidad de Reconocimiento Social, también garantizamos que logren suplir la Necesidad Socioantropológica  Compleja de Significado Vital.

El Significado Vital viene dado por el Aporte Social. Un desempeño notable en los roles de la adultez (pareja, padre-madre, trabajador), necesariamente le aporta al entorno social; bien sea la familia, la comunidad, la sociedad y a la misma humanidad. Cuando sentimos que nuestra existencia sirve de ejemplo para transformar vidas, para contribuir con avances auténticos de nuestro entorno; cuando ponemos nuestro talento en pro de una causa que impacte genuinamente la sociedad… en ese momento nuestra existencia cobra pleno Sentido. Una vida con pleno Sentido es una vida que merece ser vivida, es una vida que no contempla la posibilidad de extinguirse antes de tiempo.

Por ahora, sólo nos resta decirte que al ocuparnos de satisfacer las Necesidades Biológicas, Psicológicas y Socioantropológicas que permiten Crear Conexión Afectiva con nuestros hijos; los estamos dotando de una poderosa Vacuna Afectiva contra la Soledad, al brindarles desde el seno familiar un Sentido de Comunidad. Contra la Depresión, al suministrarles una clara Estructura Afectiva, Cognitiva y Expresiva. Y contra el Suicidio, al ayudarles a encontrar  Significado Vital  a su existencia. Así es, con Comunidad, Estructura y Significado Vital, vacunamos a nuestros hijos de estos tres temidos males que amenazan con invadir nuestra sociedad. No esta de más advertir, que al Crear Conexión Afectiva con nuestros hijos les ayudamos a evitar colosales sufrimientos en su vida de pareja, en la crianza de sus hijos y en su vida como trabajadores.

Esperamos que la información aquí compartida, haya sido de tu interés y pueda contribuir con el desarrollo en tu rol de madre-padre. Si te identificas con el Modelo de Crianza aquí planteado, podrás seguir profundizando en el mismo, a través de los artículos que continuaremos compartiéndote. Si deseas conocer y vivir más de cerca  el Modelo de Crianza Formativa puedes consultarnos de forma personalizada y hacer parte de una de las Micro Comunidades de Crianza Formativa. Allí podrás aprehender, compartir y construir junto con madres-padres que al igual que tú, están comprometidos y conscientes de su rol. Razón por la cual, se ocupan de formarse y adquirir herramientas que permiten afrontar con destreza, los permanentes desafíos que plantea el fascinante y complejo Oficio de la Crianza.

Micro Comunidad de Crianza Formativa

[1] Marina José Antonio. El aprendizaje de la sabiduría/ Aprender a vivir/ Aprender a convivir. Pag.251

[2] La noción de Crianza Formativa y las primeras bases de este modelo proceden de la Psicología Afectiva. Una criatura concebida por Miguel De Zubiría.

[3] Ibid.Marina José Antonio Pag.233

[4] La Psicología Afectiva denomina a estas habilidades competencias afectivas.

[5] La Psicología Afectiva denomina a estas herramientas instrumentos afectivos.

[6] En lo que respecta al Talento, este Modelo se basa  en los planteamientos de  Miguel De Zubiría. Libro Psicología del Talento y la Creatividad.

¡ALTO AHÍ!

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¡ALTO AHÍ!

¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero en la vida? ¿Lo que hago contribuye con el logro de mis objetivos? ¿Lo que hago contribuye con el desarrollo de mi talento? ¿Qué puedo hacer para mejorar el desempeño en mis diferentes roles? ¿Trabajo en lo que me apasiona o en lo que me toca? ¿Contribuye mi trabajo con la conquista de mi Autonomîa? ¿Cómo puedo construir un Proyecto Vital que le de trascendencia a mi existir?

Qué piensas de lo anterior… Intentaste resolver alguna pregunta… Inténtalo.  Mira que cuando decidí hacer un alto en el camino para despejar las anteriores incógnitas, hallé  respuestas que se adaptaban a mis circunstancias vitales, conceptuales y de trabajo. Inténtalo. Podrías encontrar respuestas que se adapten a tus circunstancias particulares.

Te voy a contextualizar. Mis Circunstancias Vitales están relacionadas con el nacimiento de mis hijos Orianna de tres años y Dante de nueve meses, y con la relación de pareja que he construido durante seis años con mi esposo Andrés.

Como es apenas normal, tener un hijo es un acontecimiento que en la vida de cualquier mujer interesada en tener un óptimo desempeño en su rol de madre, la obliga  a replantear afectos, prioridades, deberes, prácticas, estrategias, reglas, normas y un extenso etcétera. Esta experiencia a mi particularmente, me obligó a hacer un alto en el camino para reflexionar acerca del tipo de crianza que debía aplicar; de las razones por las cuales no pienso enviarlos a la escuela; de la forma en que voy a participar activa y conscientemente en su desarrollo mental, es decir, en su desarrollo afectivo (enseñarles a interactuar adecuadamente  en cada uno de sus Escenarios de Interacción ), en su desarrollo cognitivo (enseñarles habilidades cognitivas: leer, escribir y pensar), y en su desarrollo expresivo (explorar, identificar y desarrollar su Talento).

Por fortuna, en esta tarea no he estado sola, Andrés ha trabajado a mi lado en este complejo y fascinante oficio de la crianza, así como en la construcción de nuestra relación. A propósito, elaborar el vínculo de pareja ha requerido arte ciencia y trabajo, como bien nos lo ha enseñado la Psicología Afectiva. También ha sido necesario hacer varios altos en el camino para tomar consciencia de las Habilidades Afectivas Intrapersonales e Interpersonales, que puestas en práctica permiten que una relación trascienda. A decir verdad, no hemos estado exentos de los conflictos inherentes a cualquier relación interpersonal.

Lo importante, es que aprendimos a desconflictuar y aplicamos lo que predicamos en las Orientaciones Afectivas de Pareja que hacemos; entre otras cosas, nos hemos dedicado a compartirnos para poder conocernos cada vez mejor, y esto, ha favorecido el incremento del aprecio mutuo, tanto como el deseo de continuar construyendo y Trabajando Juntos.

Trabajar Juntos. Esto es lo que hemos venido haciendo, trabajamos juntos en la crianza de nuestros hijos, en la construcción de nuestra relación y en la consecución de  los Recursos Personales. Gracias a que aprendimos a negociar argumentando nuestras diferencias, ahora somos un equipo. Estamos desarrollando un concepto a partir de nuestra Experiencia Vital: como Pareja Formativa que práctica una Crianza Formativa y a diario se ejercitan como Trabajadores Talentosos. Más específicamente, trabajamos como Formadores Afectivos.  Este trabajo nos permitió fusionar nuestros afectos, roles, creencias, conocimientos, habilidades y demás, para trabajar en lo que nos apasiona, en lo que nos permite generar permanentes estados de Flujo y disfrute, trabajar para nosotros y por los demás, no para otros; trabajar por conquistar nuestra Autonomía. Como te habrás podido dar cuenta, lo anterior resume mis circunstancias conceptuales y de trabajo.

En definitiva, hay circunstancias existenciales que requieren detenerse a pensar, sentir, vivir conscientemente la realidad, en lugar de evadirla. Esto hace la diferencia entre vivir una vida de aflicción y una vida de satisfacción.  Bueno, eso es todo por ahora amable lector, sólo me resta decirte: ¡ALTO AHÍ!